120 años de CINE

Fuente: filmin

Esta semana se han cumplido 120 años del nacimiento del cine. 120 años desde que los hermanos Lumière, ignorantes de su destino, proyectaron en un café parisino la más primigenia forma de película. Cómo iban a saber que lo que allí sucedió desembocaría en uno de los grandes artes de la humanidad así como en una de las piedras angulares de la industria del entretenimiento. 

Nosotros, amantes de la luz en movimiento, hemos decidido celebrarlo de la manera que el cine merece, recomendando el inabarcable documental de Mark Cousins "The Story of Film" y las más de 150 películas que en nuestro catálogo completan tan mastodóntica odisea. 15 horas. 15 episodios. Más de 150 horas de cine. Desde los albores del cine a la llegada del digital. De "Metrópolis" a "Avatar"; de Charles Chaplin a Martin Scorsese.  No podemos olvidar tampoco el radical y godiarniano análisis de la historia del cine que realizó uno de sus mayores representantes y enfants terribles, el mismo Jean-Luc Godard en "Histories du Cinema". Sin más dilación, os ofrecemos un intenso, rico y didáctico recorrido por estos 120 años de historia, de arte, en definitiva, de cine. 

 

LOS ALBORES DE UN NUEVO ARTE

En este primer capítulo los nombres de Lumiere, Edison, Porter, Melies o Griffith tienen su obligatorio protagonismo. Pero que nadie se equivoque, aquí no hay lugar para bostezo alguno. Empezar a contar la historia del cine partiendo de Spielberg, Kieslowski, Godard, Ozu, Scorsese, Friedkin o "Casablanca" es toda una demostración de apasionada creatividad y de profundo intelecto. Una visión omnitemporal de la historia del cine que nos prepara para lo que vendrá a continuación. 

 

EL SUEÑO DE HOLLYWOOD

Un sueño que aún perdura hoy en día. Un siglo después, Hollywood sigue siendo la máxima expresión de la industria del entretenimiento cinematográfico. Películas como "El Ladrón de Bagdad" o "La Fiera de mi Niña" son un claro ejemplo del star-system imperante, la ostentación, la pompa y los grandes escenarios. Una de las edades más doradas y brillantes del cine americano, un cine que ya dejaba entrever más de un claroscuro en películas como "Ciudadano Kane" o "El Gran Dictador".

Y desde la periferia, el primer documental de la historia, "Nanook, el esquimal", o el cine de Erich Von Stroheim, uno de los primeros directores que despojó de espectacularidad el cine de Hollywood, algo que se vió con escepticismo por parte de los estudios y condenó al austríaco al ostracismo solo para volver a brillar una última vez más en ese homenaje al cine que supone "El Crepúsculo de los dioses". Recogiendo la semilla plantada Von Stroheim, se encuentra Carl Theodor Dreyer, quién se atrevió a desmantelar por completo el artificio cinematográfico reduciendo al máximo la puesta en escena, como ejemplifica en la legendaria "La Pasión de Juana de Arco"

 

LA EDAD DORADA DEL CINE MUNDIAL

Continuamos nuestro recorrido por el espacio/tiempo en este tercer capítulo, analizando a aquellos cineastas que, a lo largo del globo, desafiaron las formas hollywoodienses para crear las suyas propias. Ellos son ocho: El subversivo y burlón Ernst Lubitsch, mentor de Billy Wilder; los impresionistas franceses; los expresionistas alemanes, representados por Murnau, Frietz Lang y Robert Wiene; los dadaistas, surrealistas y experimentales, como Buñuel y Dalí con su "Perro Andaluz";  los innovadores y visionarios cineastas rusos, con Eisenstein a la cabeza o los delicados y crudos cineastas japoneses como Yasujiro Ozu o Kenji Mizoguchi. Todos ellos lucen las grandes joyas de su filmografía en filmin. 

 

LA LLEGADA DEL SONIDO

El sonido irrumpe, con una fuerza atronadora, como una ola dispuesta a barrer el cine tal y como se conocía y que acabaría por arrastrar consigo a todo aquel que no supiera adaptarse a los nuevos tiempos. Billy Wilder retrataría esta devastación en su antológica "El Crepúsculo de los dioses" y, más recientemente, el cine francés le rendiría su sentido homenaje con la multipremiada "The Artist". Una época de transición que marcó el fin de una era y el inicio de otra, una que se planteaba como la más grandiosa que había vivido, y escuchado, el celuloide. 

Los géneros se redefinían y otros nuevos nacían, como el musical, con sus espectaculares coreografías y canciones como mostraba Mervyn LeRoy en "Vampiresas 33". El terror de "El Golem" fusionaba lo mejor del expresionismo alemán con el buen hacer americano y junto con "El Dr. Frankenstein" y "Los ojos sin rostro" se convertía en todo un referente para posteriores generaciones. También se replanteaba el western, y John Ford encontraba en John Wayne a su cowboy para la historia. La animación también llegaba a su cúspide. Walt Disney se hacía de oro y estrenaba "Blancanieves y los siete enanitos" y Lotte Reiniger permanecía en el olvido a pesar de ser la verdadera madre del género. 

¿Y qué hacía Europa en esta época en la que Hollywood nadaba en la gloria y la abundancia? Jean Cocteau jugaba con el realismo poético mientras Jean Vigo nos brindaba su "Cero en conducta" como bandera de otro tipo de realismo. El tercer Jean en discordia, Renoir, por supuesto, optaba por convertirse en el gran humanista del cine gracias a películas como "La regla del juego". Y alejándonos de la vieja Francia para partir a Gran Bretaña, el único, el inigualable, Alfred Hitchcock

 

EL CINE DE POSGUERRA

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial y con media Europa devastada, nace lo que hoy conocemos como neorrealismo italiano: "Roma, ciudad abierta" de Roberto Rossellini  y "Ladrón de Bicicletas" de Vittorio de Sica se convierten en su máximas representantes. Los directores británicos como Michael Powell absorbian el pesimismo de la guerra y lo combinaban con el amor trágico, y Humphrey Jennings demostraba su brutal poesía con "Listen to Britain", alababa por Terence Davies y posiblemente referencial en su propia obra. Y con la alargada sombra de la posguerra en Viena, Carol Reed firmaba junto con  Orson Welles, "El tercer hombre".

En Estados Unidos continuaban alternando el brillo hollywoodiense con un claroscuro que estaba predestinado a convertirse en lo que hoy día conocemos como "cine noir". Claramente inspirado por las películas francesas de directores como Marcel Carné, Billy Wilder, en todo un ejercicio de eclecticismo, sentaba las bases del género con la genial "Perdición". Es también la época de una de las primeras mujeres cineastas de Hollywood, Ida Lupino

Llegan los años 50 y con ellos, la censura del Senador McCarthy, que empezaba su particular caza de brujas centrando parte de sus tentáculos en el mundo del cine. Mención especial para Elia Kazan, uno de los más polémicos delatores de la época y posiblemente el director que mejor capturó el sueño americano con su película "America, america". Pero no todo Hollywood estaba sumido en la oscuridad. Ahí estaba Stanley Donen, cantando bajo la lluvia y evitando la censura de las formas más ingeniosas posibles y conviertiendose en uno de los grandes directores del cine clásico de los años 50.

 

SEXO Y MELODRAMA

Volvemos a saltar fuera de Hollywood para mostrar el cine mundial en los años 50, un cine liberado de la influencia americana y que empezaba a encontrar un camino propio para retratar su propia cultura. Es el caso japonés, y en concreto, de Akira Kurosawa. El fin de la guerra marcaba un inicio de libertad y progreso que se vería reflejado en muchos de los personajes del de su cine. Siempre incansables, sus protagonistas jamás se detenian hasta conseguir sus objetivos, un rasgo que parece extrapolable al propio Kurosawa. En filmin, podemos disfrutar de sus películas más emblemáticas, como "Los Siete Samurais", "Yojimbo", "Trono de Sangre" o "Vivir". 

En América, el sexo empezaba a abrirse paso, así como los cambios en la interpretación. El método entra a escena y con él Marlon Brando, un efímero James Dean y Montgomery Clift, que en "Rio Rojo" de Howard Hawks ejemplifica este cambio de paradigma en la pelea que tiene con un deteriorado John Wayne. En Europa, el cine socialista y underground de Lindsay Anderson, y el director referencia de aquella época, David Lean, la cabeza tras "Lawrence de Arabia". Y mientras el resto del mundo seguía reacio a mostrar la sexualidad en pantalla, en Francia concebían obras como "Y Dios creó a la mujer", donde Brigitte Bardot se dejaba las sutilezas y nos enseñaba lo que todo queríamos ver. 

 

IRRUMPE EL NUEVO CINE MODERNO

¿Un capítulo en el que tienen cabida Bresson, Fellini, Bergman, Tati, Resnais, Truffaut, Godard, Pasolini, Leone, Visconti, Antonioni y hasta Buñuel? Si para Ingmar Bergman el cine es teatro, para Federico Fellini es el circo. Si para JacquesTati es un rompecabezas, para Robert Bresson una cárcel. Los cuatro grandes directores de la época de los cincuenta.

Pero los 60 llegan, y con ellos, otra de las grandes crisis de la historia del cine. Un bombardeo auspiciado por la primera generación de directores que salen de la universidad, la primera generación que ha crecido viendo cine. Los cuatro jinetes del apocalipsis son: Agnès Varda, François Truffaut, Jean-Luc Godard y Alain Resnais. Mientras que Varda y Resnais apuestan por una vertiente más política, Truffaut decide apostar por un cine más fresco. Pero el verdadero enfant terrible no sería otro que Godard, con su individualidad frenética, sus planos cerrados para aislar a la gente del mundo y sobretodo, sus jump cuts. El cine es cine, y el lenguaje tiene que palparse, la mimetización de la realidad ha quedado atrás.

Y la Nouvelle Vague francesa da paso a la nueva ola italiana, donde Pier Paolo Pasolini intentaba desnudar el cine y la vida a través de la espiritualidad, Sergio Leone resucitaba de entre los muertos al western para transformarlo en spaguetthi, Luchino Visconti sacudía a las clases altas con óperas sociales de luchas de clases y Michelangelo Antonioni se convertía en un maestro de lo abstracto. En otra región del sur de Europa, un pequeño grupo de irreductibles directores tenía que resistir al dictador Franscico Franco. Y lo hacían a través de la insinuación y el subtexto. Marco Ferreri con "El cochecito" y Luis Buñuel con "Viridiana". 

 

LAS NUEVAS OLAS INUNDAN EL MUNDO

Las nuevas olas, desde Europa del Este al underground americano. Empezamos en Polonia de la mano de Andrzej Wajda, un rebelde con causa especialista en disfrazar el significado codificándolo con símbolos, como demuestra en "Cenizas y diamantes". Polanski se eleva como otro grande con "El cuchillo en el agua", sin un ápice del cine social que tanto caracterizó a la Polonia de aquella época, puro arte por el arte, la propia definición de modernismo. Andrei Tarkovsky cargaba contra la sociedad materialista que dominaba la URSS con su cine sobre lo inmaterial, la elevación del alma y la trascendencia. Contrariamente a su postura, en Japón renunciaban al derrotismo de la postguerra para llenar su cine de cinismo y avaricia, de sexo y hedonismo. "El imperio de los sentidos" de Nagisa Oshima, provocación directa al decoro japonés que supuso una rotura en la preconcepción que se tenía de su cultura. 

Glauber Rocha funda en Brasil el Cinema Novo combinando un estilo innovador con un feroz anticolonialismo que sería la inspiración del del Tercer Mundo. "Yo soy Cuba" eleva la cámara por los cielos maravillando a Scorsese y Coppola cuando años después se proyectó en el Festival de Telluride.

En el mundo anglosajón, por su parte, descubren un cine más social con Ken Loach como máximo exponente y demuestran que una conexión entre cine y política es posible. En Estados Unidos empiezan a alzarse las primeras voces radicales contra Hollywood. Nace el Nuevo Cine Americano, surge John Cassavetes. El declive de los grandes estudios se vuelve inminente, y una nueva generación de directores surgidos de las escuelas de cine comienzan su ascenso imparable hasta la cima. 

 

EL NUEVO CINE AMERICANO

Si los años 60 fueron como un día soleado para la vieja América, los 70 empezaban como la caída de la noche. Mientras la Guerra de Vietnam desangraba tanto a la población como al gobierno estadounidense, el sistema de los grandes estudios se desmoronaba estrepitosamente para convertirse en una vieja sombra del pasado. Las ruinas de la vieja Babilonia. Pero después de la oscuridad siempre llega el amanecer, y este vendría acompañado de nombres como los de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Terrence Malick

El cine americano se divide en tres grandes tendencias: la satírica, asimilacionista y disidente, siendo esta última donde se aglutinaron la mayoría de directores de culto de la época. Dennis Hopper firmaría con "La última película" una atrevida y genial carga de odio al cine de su pais, en especial contra el western, y a la explotación cinematográfica. Fue un rotundo fracado en taquilla y Hopper nunca pudo recuperarse por ello. Pero no todo fueron fiascos financieros en el bando disidente, pues ahí estaban Robert Altman con "M.A.S.H", una ácida visión sobre la guerra, Francis Ford Coppola, revolucionario del cine con "El Padrino" o Martin Scorsese, que imprimiría su nombre en las páginas de la historia gracias a "Malas Calles", "Taxi Driver" o "Toro Salvaje".

 

PELÍCULAS PARA CAMBIAR EL MUNDO

El cine como arma para cambiar el mundo, la radicalidad de los 70 transportada a todos los rincones de nuestro pequeño universo. Alemania, Italia, Reino Unido y una siempre olvidada África. Todos y cada uno de ellos cargarán la misma bala en su recámara: la identidad, y todos la abordarán desde diferente ópticas. 

El Nuevo Cine Alemán de los 70 da el pistoletazo de salida, el eco que resuena deja oír los nombres de Wim Wenders, Rainer Werner FassbinderWerner Herzog y Margarethe Von TrottaIdentidad y nacionalidad son los dos pilares donde descansa su cine. Identidad y sexo en Italia. Pasollini y Bertolucci. Si el primero completaba su Trilogía sobre la vida mientras intentaba conjugar la moral y espiritualismo, el segundo prefería declinarse por una corriente menos sombría convirtiendo "El Conformista" en toda una obra de referencia para su época. La identidad australiana. Un cine mayoritariamente de mujeres donde destacan joyas como "Picnic en Hanging Rock" y por último, la identidad y traición de Patricio Guzmán y la batalla de Chile o la Identidad y Psicodelia del mago Jodorowsky y su "La Montaña Sagrada".

 

INNOVACIÓN EN LA CULTURA POPULAR ALREDEDOR DEL MUNDO

Seguimos en los años 70. Ya hemos explorado el Nuevo Cine Americano que surgió con cineastas como Francis Ford Coppola o Martin Scorsese, así como los cambios en la cinematografía mundial del cine independiente, pero... ¿Qué pasaba con la corriente principal? ¿El mainstream? ¿La cultura popular? La innovación técnica avanzaba a pasos agigantados y empezaban a ser posibles odiseas espaciales como "Star Wars" o prodigios de la época como "Tiburón". Nacía el blockbuster tal y como lo conocemos, los multicines, las palomitas, y la industria del entretenimiento más férrea.  

 

GRANDES CINEASTAS REBELDES ALREDEDOR DEL MUNDO

Entramos en los 80 y retrocedemos. Tatcher y Reagan se apoderan del mundo para instaurar su rancio conservadurismo. Los cineastas se sublevan como mejor saben, arrojándole la verdad al poder a través de su cinematografía. Suenan los nombres de Pedro AlmodóvarTerence DaviesKrzystof KieslowskiLeos Carax, David Lynch y David Cronenberg. Es su época, son los ochenta. 

En Polonia, Krzysztof Kieslowski respondía a las cuestiones de su época con amor y muerte. Al contrario de Hitchcock, quien utilizaba el terror para entretener, Kieslowski lo utiliza para mostrar la suciedad y la enfermedad. En América, el sueño americano es más recalcitrante que nunca, pero en los sueños también residen las pesadillas, y ese papel le tocaba desempeñarlo a David Lynch con películas que protestaban contra la racionalidad y la comprensibilidad de la vida diaria. En Francia, Leos Carax hacía de las suyas con un sentido gamberro del escándalo. Pedro Almodóvar sacaba a la España de la transición de su letargo y se postulaba como el mayor representante de una cultura underground transgresora y anárquica. Una desintoxicación nacional. 

Reino Unido también se politizaba con películas como "Mi hermosa lavandería", toda una patada en los más bajos miembros del conservador gobierno inglés, ofreciendo un vals de multiracialidad acompañado de sexo gay entre un neonazi y un paquistaní. Terence Davis colmaba el cine británico de poesia y simetria mientras trascendía el dolor de su adolescencia a través de su obra. Una forma totalmente cinematográfica de decirle la verdad al poder. La guinda en este politizado clima la pone Derek Jarman y la experimental y provocadora bomba que suponia su cine.

 

LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL CELULOIDE

Entramos en la recta final de "The Story of Film", en el que posiblemente sea el capítulo más nostálgico de los ofrecidos por el realizador escocés. El gran resplandor antes del final, la última cita con las verdaderas emociones humanas ante la llegada del frío digital. Es la época de Samira Makhmalbaf, de Abbas Kiarostami y el cine iraní. De Wong Kar Wai y "2046", del nuevo horror japonés, de Dogma 95, de Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, pero también de Claire Denis y Michael Haneke.

 

LOS PRIMEROS DÍAS DE LA ERA DIGITAL

El celuloide ha muerto, den la bienvenida al digital. La realidad pierde parte de su realismo. El cine ha ganado en grandilocuencia, pero ha perdido en humanismo, sentimiento, ese realismo inherente que siempre le había acompañado. Conceptos como CGI (Computer Generated Imagery), o Motion Capture aparecen en escena y sustituyen a actores, escenarios, y hasta las cámaras. Si "The Story of Film" se hubiese rodado después de estrenarse "El Congreso", Mark Cousins habría caído rendido a sus pies. 

En este mundo nace "Pulp Fiction" y eclosiona el concepto "tarantinesco", el surrealismo de lo cotidiano. Unos gángsters reimaginados que rompían con los esquemas preconcebidos, que habrían hecho enmudecer a Bogart con sus charlas banales y su incesante verborrea. El guión cobra una nueva vida, y el discurso pasa a primer plano para relegar la historia a un segundo. El reciclaje de referentes sacude el cine de Quentin Tarantino, que lejos de esconderse, muestra orgulloso su cultura cinematográfica en cada plano que toma prestado de los directores que ama y admira. 

Pero el cine no solo tomará referentes del pasado, también lo hará de un nuevo arte introducido por el ordenador: el videojuego. Profundamente inspirado por la visualización en tercera persona, de la que muchas veces es esclava el videojuego, Gus Van Sant rodará a sus personajes caminando de espaldas a la cámara en "Elephant", ese cruento retrato sobre la matanza ocurrida en el instituto americano de Columbine. 

 

EL ÚLTIMO VIAJE

Se cierra el círculo. Nos despedimos de "The Story of Film" y de Mark Cousins. De su extrema sabiduría y marcado acento irlandés. El mejor maestro que filmin podría desear y que jamás volverá a tener. Quince horas de viaje guíados de la mano de una de las mentes más lúcidas sobre la historia del cine. Referencias imposibles, conexiones que viajan a décadas de distancia y una consciencia global inabarcable. Su odisea ha acabado, la nuestra no ha hecho más que comenzar. 

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