Alpha Decay viste a FilminBOOKS

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Los terrores de Stanley Kubrick, Albert Serra y su mundo, el Feminismo, ayer y hoy, una ruta por la América beat, los Grandes sueños de adolescencia, el Arte moderno vs. Arte clásico o Berlín, capital del techno. Son los siete leitmotives, las siete temáticas principales, sobre la que articulamos esta nueva y alentadora colaboración que mediante FilminBOOKS llevamos a cabo con nuestros compañeros de la editorial Alpha Decay. Literatura y cine, unidos por un mismo halo: el de la pasión por el arte, ya sea a base de novelas o filmes.

Mi vida en rojo Kubrick es una exploración sistemática de los rincones más perturbadores de El resplandor, la búsqueda de respuestas –desde las ópticas ocultista, freudiana, histórica y cultural– donde sólo parece haber enigmas. Enigmas que títulos como "Mi amigo Kubrick" (que narra la amistad de 30 años entre Stanley Kubrick y chófer Emilio D'Alessandro), "Fear and Desire" (la ópera prima jamás reconocida de Kubrick), "Amenaza en la sombra" (una máxima de la gramática cinemática en el cine de terror), "It Follows" (una de las mejores muestras de terror que nos ha dado el nuevo milenio), "Déjame Entrar" (el mejor ejemplo de cine de terror social que uno se puede encontrar) o mismamente la eterna e icónica "Carrie" de Brian de Palma nos irán desvelando.


Apocalipsis Uuuuuuuaaaaaaa se sostiene sobre una prosa bellísima para exponer, con ojos imparciales, un momento de alboroto, caos y creación libre. Un retrato ineludible de la transgresora esencia sobre la que brota el cine auténtico de ese indomable enfant terrible que es Albert Serra y que por supuesto, acompañamos de su filmografía casi completa ("Historia de mi muerte", "El cant dels ocells" y "Honor de Cavallería") pero también de Casanova según John Malkovich o Fellini y de Don Quijote según Orson Welles.


American Smoke es un magnífico trabajo intelectual que da la medida de la gran capacidad literaria de Iain Sinclair: un devorador de referencias culturales, un agudo observador de la realidad, un conversador incisivo, una presencia calmada que llena el espacio con reflexiones, citas y datos de una enorme erudición. Un universo, el suyo, del que buena cuenta nos darán títulos como "On the Road" (la adaptación definitiva de uno de los clásicos más influyentes del siglo XX), "Bajo el volcán" (perdición cinematográfica con sabor a Mezcal), "Howl" (una película que trata temas vigentes hoy en día; la definición de obscenidad, los límites de la libertad de expresión y la naturaleza del arte), "Love always, Caroline" (un retrato íntimo de la Generación Beat a través de los ojos de la amante de Jack Kerouac), "Londres" (el mejor manual para comprender cómo se vivía en la Inglaterra del 92 a cargo del genial actor Paul Scofield) o el biopic que presentamos sobre William S. Burroughs (con una banda sonora especialmente encargada a Patti Smith y Sonic Youth y un elenco de opinadores que va desde Iggy Pop hasta el dealer de armas del escritor).


Con una prosa rica y reveladora, Mi vida en la carretera nos recuerda que, si vivimos con la mente abierta, atentos y siempre «en la carretera», podemos cambiar, aprender sobre nosotros mismos y entender a los demás. Un entendimiento al que también podremos llegar, o más bien complementar, con títulos como "Patti Smith: dream of life" (un trabajo filmado durante 12 años de su vida), "Pussy Riot: una plegaria punk" (documento que nos hace testigos de su transformación de activistas políticas a iconos de la modernidad), "Las Constituyentes" (imperdible oda a las verdaderas protagonistas del cambio político hacia la democracia en España, "Dos en la carretera" (emblemática cima de las comedias románticas), "Buscando a Vivian Maier" (una incisiva reflexión sobre el rol del artista y la obsesión inherente de mostrar su legado al mundo) o ese memorable debut de Terrence Malick que siempre será "Malas Tierras".


Lo contrario de la soledad es un compendio de los artículos y relatos de Marina Keegan que expresa la lucha universal a la que todos nos enfrentamos cuando nos planteamos cuáles son nuestras aspiraciones y cómo encauzar nuestro talento para provocar un impacto en el resto del mundo. Un enfrentamiento que también podemos llevar a cabo a través de títulos como "Brick" (el perfecto cruce adolescente entre "Mulholland Drive" y "Carretera Perdida", como si de una high school movie dirigida por Lynch se tratara), "A nuestros amores" (poco sentimental, estimulante y humanitaria, uno de los films franceses seminales de los años ochenta), "Un Bacio" (el cruce entre "Las ventajas de ser un marginado" y "CRAZY" que escribiría Ryan Murphy), "Soñadores" (el brillante regreso de Bernardo Bertolucci a Mayo del 68), "Un amour de jeunesse" (la confirmación de la maestría de Mia Hansen-Love como una de las grandes autoras de nuestros días) o "Page One: un año en The New York Times" (un acceso sin precedentes a la redacción del diario New York Times).


Sin pelos en la lengua, Strangeland funciona como el diario íntimo de una personalidad exhibicionista: estas son unas memorias bañadas en alcohol, recubiertas de dinero, sexo y escándalos, y a la vez explicadas con un lenguaje cercano y enternecedor que resalta la humanidad que reside en este genio de la provocación y la polémica y que también encontramos en obras capitales del cine como "El Arca Rusa" y el épico plano secuencia sobre el que se articula, "Basquiat" y la truculenta vida del artista a quien retrata, "National Gallery" y ese riguroso ingenio con el que Frederick Wiseman nos enseña a disfrutar del arte, "Exit Through th Gift Shop" y la insurrección artística que de todo un Banksy emana, "Ai Weiwei: Never Sorry" y las provocaciones políticas por las que es encerrado y perseguido o incluso "El amor es el demonio" y el viaje imaginario en el que coexisten hasta la destrucción los deseos y sufrimientos de Francis Bacon.


Y finalmente Der Klang der Familie es el relato oral (y coral) de un capítulo trascendente en la historia del techno: su irrupción en Berlín en 1989, la creación de un circuito de clubes que se ha convertido en mítico –E-Werk, UFO, Tresor–, el nacimiento de una generación de DJs y la instauración de un tejido de sellos que no sólo dieron voz a los músicos alemanes, sino que también funcionaron como puente aéreo con Detroit para difundir en Europa el trabajo de una generación de pioneros del ritmo hipnótico y que fácilmente extrapolamos a electroproyectos como "Eden: lost in music" (un musical épico y colosal que tiene la escena electrónica francesa como principal protagonista), "The Sound of Belgium" (un divertidísimo viaje por la ignota infección del clubeo en Bélgica), "Victoria" (un ejercicio nocturno de realización kamikaze con aires de "Irreversible"), "Última noche en Berlín" (inspirada en la desaparición de un joven griego durante una noche en los locales nocturnos de Berlín) y por supuesto, no podía faltar "Cielo sobre Berlín" (una de las grandes películas de Wim Wenders y verdadero título de culto de los ochenta).

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