Hoy no es un día cualquiera
Celebramos el día mundial de los Derechos Humanos como bien se merece, a lo grande, con una colección cercana a los 200 títulosque tratan sus principales y más indispensables emblemas. Partiendo de la Memoria Histórica y desembocando en la Pena de muerte, pasamos por la problemática de la inmigración, por la mujer en el Islam, por la violencia de género, por África, Palestina, Siria, la infancia en conflicto, las discapacidades físicas y psíquicas o el derecho a una muerte digna. Hoy más que nunca, reivindicamos el cine como una herramienta tan básica como poderosa para luchar por los Derechos Humanos. A por ellos.
LA MEMORIA HISTÓRICA
Continuación natural de su gran éxito No Logo, el famoso ensayo de Naomi Klein, "La Doctrina del Shock" rastrea los orígenes de las teorías radicales de Milton Friedman en la universidad de Chicago y su puesta en práctica, durante los pasados cuarenta años, en países con situaciones tan dispares como el Chile de Pinochet, la Rusia de Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher y, más recientemente, las invasiones neo-con de Afghanistan e Irak, poniendo así al descubierto el lado más oscuro de la ideología de Friedman, tan impopular que sólo pudo imponerse mediante la tortura y la represión.

Y precisamente hablando de la Gran Bretaña de Thatcher viajamos a las antípodas de su ideal es decir, a "El espíritu del '45", donde Ken Loach se pregunta tomando como referente la II Guerra Mundial el hecho de que si entonces podíamos llevar a cabo campañas militares, ¿acaso no podríamos planear la construcción de casas, la creación de un servicio socio-sanitario y de transporte, y conseguir los bienes que necesitáramos para la reconstrucción? Quizá hoy sea el momento de recordarlo, no en vano se trata de un film que trata a corazón abierto un problema que el mundo está afrontando a día de hoy.
Tampoco debemos obviar "Days of Glory", una conmovedora epopeya bélica que desvela el sacrificio de los jóvenes nativos de las colonias reclutados durante la Segunda Guerra Mundial para liderar el frente francés contra los nazis. Aunque para líderes "El abogado del terror", donde Barbet Schroeder nos lleva por los caminos más oscuros de la historia en su tentativa de iluminar el misterio detrás de la figura enigmática de Jacques Vergès, quien apoyó la causa anticolonialista y se hizo cargo de la defensa de terroristas de todas las clases (desde Magdalena Kopp y Anis Naccache a Carlos el Chacal) representando incluso a monstruos históricos como el teniente Nazi Klaus Barbie.

Y del colonialismo al genocidio. "La imagen perdida" es un devastador y contundente retrato, salvajemente hermoso y fascinantemente arriesgado, sobre la dictadura de los Jemeres Rojos en Camboya. Una mirada tan emocionante y brutal, como honesta y rigurosa, para un documental que se antoja de visionado imprescindible, que reflexiona de forma tan fiel y lícita como alucinante y bella, acerca del empleo de imágenes de archivo para recordar semejantes genocidios.
No es el caso, sin embargo, del magistral y doloroso díptico formado por "The Act of Killing" y "La Mirada del Silencio", donde Joshua Oppenheimer nos recuerda la matanza provocada cuando el gobierno de Indonesia fue derrocado por el ejército en 1965 provocando más de un millón de personas asesinadas en menos de un año. Un viaje a los recuerdos y las fantasías de los autores impenitentes y del impactantemente banal régimen de corrupción e impunidad en el que habitan.

Y para recuerdos los de Atom Egoyan. Con “Ararat”, el director canadiense de origen armenio se acerca a un asunto especialmente doloroso: el asesinato a manos del gobierno turco de más de un millón de compatriotas, un genocidio ocurrido entre 1915 y 1917 y que las autoridades del país siguen negando. Un caso similar al de Patricio Guzmán y su "Nostalgia de la luz", una película totalmente inesperada, que da la vuelta al género para llevarlo hacia las cumbres de la poesía. Este monumental y apabullante film no es solamente su obra maestra, es también uno de los más bellos ensayos cinematográficos experimentados en los últimos tiempos. Su bordado, complejo, está tejido con la más grande simplicidad. Tres niveles se sobre impresionan: las consideraciones sobre la búsqueda astronómica, una arqueología de cimientos indianos y una memoria de la dictadura de Pinochet. Nunca mejor dicho, estelarmente real.
Y para acabar, dos grandes tótems de la memoria histórica del Holocausto como es el caso de Claude Lanzmann y "Hannah Arendt". Por un lado encontramos la biografía de la filósofa judío-alemana Hannah Arendt, discípula de Heidegger, que trabajó como periodista en el juicio a Adolf Eichmann, el nazi que organizó el genocidio del pueblo judío durante la II Guerra Mundial, conocida por "la solución final". Durante cuatro años trabaja, marcada por la controversia, escribiendo un libro titulado “Informe sobre la banalización del mal” el cual provoca inmediatamente un escándalo internacional que a día de hoy se sigue sintiendo tan necesario como vigente. Por el otro, Claude Lanzmann vuelve a trasladarnos en "El último de los injustos" y tras "Shoah", el horror de la Alemania nazi de la mano de uno de sus personajes más ambiguos: Benjamin Murmelstein, un rabino vienés que tuvo que formar parte del sistema burocrático y logístico de la "Solución Final", primero trabajando en el Departamento de Inmigración judío y más tarde administrando una de las principales ciudades ghetto, Theresienstadt.

LA INMIGRACIÓN
En Filmin también disponemos de una suculenta y reveladora serie de películas que hablan y reflexionan sobre el fenómeno migratorio, que proponen una lectura de la emigración completa y heterogénea, con películas que recorren todos los continentes en todas las direcciones y muestran estos periplos forzosos desde la partida hasta el establecimiento y, en algunos casos, el posterior regreso a casa.
Y empezando precisamente por casa encontramos "Flores de otro mundo", donde Iciar Bollaín encara con coherencia y solvencia admirables un cine hoy indispensable en España. Un alegato a favor del valor de la tolerancia partiendo de un entrañable amalgama de diferentes registros inmigrantes en España. Y de España a Francia, desde donde "Welcome" nos narra la emocionante historia de un joven de 17 años que ha cruzado el Oriente Próximo y Europa para reunirse con su novia recién emigrada a Inglaterra. Y precisamente es cerca de Pas de Clais donde Aki Kaurismäki nos lleva con "Le Havre", un cuento de hadas semicontemporáneo, una película incomparable a cualquier alegato contra la inmigración o cualquier comedia que estés acostumbrado a ver. También en la remota Suecia encontramos a Rasa en "Come, duerme, muere". Hablamos de una pequeña inmigrante más propulsada por la descomposición de la ex-Yugoslavia, una mujer de acción obcecada con mantener lo que tiene como aquella Rosetta de los Dardenne.

Desde el otro lado del charco sin embargo y a la búsqueda del utópico sueño americano, "The Visitor" nos habla de derivas y superaciones individuales a partir de un drama colectivo, el de la inmigración y el del tratamiento que reciben en Estados Unidos los árabes (y los negros o los asiáticos) después de los atentados terroristas del 11-S. Un golpe al sueño que también trata "Amerrika" (otro relato de adaptación en la tierra de los sueños que e s también un conmovedor canto a la tolerancia), "Frozen River" (que trata la entrada de inmigrantes ilegales desde Canadá a Estados Unidos a través de una reserva de indios mohawk) o "La mujeres de verdad tienen curvas"(una women's picture actualizada, un conflicto de mujeres y entre mujeres inmigrantes en Estados Unidos). Y en el otro extremo del mundo damos con "Ella, una joven china", un viaje físico y emocional de una joven impulsiva desde la China rural hasta Londres contada en diferentes momentos de su vida, en la que la melancolía y la aflicción por no descubrirse a una misma contrastará con el tratamiento colorista que se le da a la imagen.
Y para acabar, la esperanza espiritual con la que nos ilumina Ermanno Olmi en "Il Villaggio di Cartone", donde un sacerdote esconde y protege a un grupo de inmigrantes clandestinos africanos en su parroquia al mismo tiempo que asiste impotente a la descongregación de la misma, cerrada para siempre al público.

LA MUJER Y EL ISLAM
Cuando el cine se enfrenta a la situación de la muer bajo los rígidos y opresivos códigos del Islam son muchos e incontables los reveladores alegatos sociales que surgen. Empezando por "El círculo" de Jafar Panahi, un excelente ejmplo de cine de ficción documental, una pequeña joya que propone una misión muy dura y elocuente sobre algunos aspectos literalmente infames de la situación de las mujeres en Irán. También "La bicicleta Verde", que pasará a la historia por ser la primera película dirigida por una directora de cine de Arabia Saudí que consigue estrenar su película. "La Bicicleta Verde” actúa como fiel metáfora de una sociedad plagada de prejuicios y prohibiciones donde la mujer sale como clara derrotada en su lucha por la empancipación y la igualdad. Es lo que le sucede a la entrañable Wajda, una inocente niña de 11 años que tan solo aspira a una bicicleta con la que poder competir en una carrera con su vecino. Pero claro, ya se sabe, rodar en bicicleta atenta contra la dignidad femenina. Y no lo decimos nosotros, sino su madre.

Más dolorosa y menos entrañable resulta descubrir "La verdad de Soraya M.", adaptación del best-seller de Freidoune Sahebja, que muestra los extremos del fundamentalismo en la religión en la vida real y describe sin concesiones la devastadora actualidad de la condición femenina en el Islam. En esta misma línea podemos destacar "Osama", un vivo, brutal, estremecedor retrato del rostro oculto de una niña afgana, dando forma así a un poema arrancado de la miseria de Afganistán que se revela como una pequeña cumbre de cine libre. Y de hiriente tema tiene mucho también "La piedra de la paciencia", desgarrador relato a través del que descubrimos la vida de una mujer musulmana, sus pasiones, sus frustraciones, sus deseos y, sobre todo, su lucha contra la opresión masculina.
Destellos de un perpetuo brote de intolerancia hacia la figura femenina perfectamente plasmado en "Buda explotó de vergüenza", donde una niña afgana de seis años es acosada por unos niños que de forma cruel se enseñan con ella de camino a la escuela como fiel reflejo de la degradante sociedad y violenta guerra que les sacude.

LOS NIÑOS DE LA GUERRA
La niña que confundió una cámara con una pistola. Es la imagen que ha dado la vuelta al mundo durante 2015, que refleja la realidad de un país en guerra, así como los desgarradores sucesos que tan deleznable acto provoca. Ene este sentido, con "All the invisible Children" descubrimos Siete historias narradas por siete directores que muestran la cara más amarga de la niñez en sociedades en conflicto. Una película coral en todos sus sentidos que nos acerca a las situaciones más difíciles en la vida de un niño, comoe s también el caso de la joven niña africana Komona. Y es que, antes de "Beasts of no Nation" ya teníamos "Rebelde", una película dolorosa por su tremendo realismo, que no escapa de las zarpas de la violencia. Un imponente retrato de una África sacudida por la guerra, siendo sus principales víctimas unos niños obligados a matar a sus familias y unirse a los rebeldes sin quedarles otros padres que no sean las AK-47. Y de las metralletas pasamos a las minas de "Las tortugas también vuelan", donde un grupo de niños del kurdistán iraquí arriesgan cada día sus vidas desactivando minas para luego venderlas. Una mirada propia sobre el conflicto armado y la niñez en tiempos de guerra. Paralelamente, las minas nos acercan al relato de “Los Colores de la Montaña”. La película de Carlos César Arbeláez nos muestra a un niño, feliz con una nueva pelota de fútbol, que se ve obligado a entrar en un campo de minas cuando la pelota se le escapa. Una manera brutal de introducir la realidad social colombiana en este relato infantil donde se respiran aires de conflicto armado.
La otra cara de la moneda la encontramos en “Capitán Abu Raed”, donde el director Amin Matalqa nos permite esquivar las visiones más duras de la vida y vivir dentro de los cuentos del viejo Abu Raed. Un conmovedor relato que nos introduce dentro de las historias de un cuentacuentos que, con su imaginación permite a los niños visitar el mundo en el que ello sí querrían vivir.

DISCAPACIDADES Y EL DERECHO A UNA MUERTE DIGNA
Las discapacidades, ya sean físicas o psíquicas, así como el derecho a la sanidad pública así como a una muerte digna, es otro d e los grandes temas que ocupan un lugar privilegiado de la reivindicación de Derechos Humanos en el cine. "¿Qué tienes debajo del sombrero?" por ejemplo, es la historia de la vida de Judith Scott, una escultora norteamericana de 62 años a la que le llega el reconocimiento internacional después de vivir 36 años en una institución psiquiátrica. Una conmovedora reflexión acerca del aislamiento que puede provocar una discapacidad, y de como a través del arte se consigue restaurar la comunicación. "Porfirio" en cambio, es una película que, desde la contemplación de la realidad y en un tono poético, narra la historia de un hombre que ha quedado discapacitado a consecuencia del conflicto colombiano y decide tomar la justicia por su propia mano por medios poco convencionales, su último recurso ante un Estado sordo y burocrático que no le apoya. Siguiendo su estgela, aunque sea desde el otro lado del mundo, encontramos "El caballo de dos piernas", un cuento cruel donde conviven ternura y atrocidad protagonizado por un niño sin piernas cuya única posibilidad de ir a la escuela es sobre la espalda de ortro muchacho contratado por su padre para que le haga de mula.ç

Y no podía faltar "Johnny cogió su fusil", que más que una brutal y desasosegante película antibelicista, se trata de una contundente apologia de la eutanasia que tiene como protagonista un joven combatiente de la Primera Guerra Mundial que se encuentra en un hospital, confinado de por vida, ciego, sordomudo y con las piernas y los brazos amputados a causa de una explosión sucedida durante un bombardeo. Siguiendo su estela, aunque incurriendo en el arte y dejando de lado la guerra, "La escafandra y la mariposa" nos traslada la historia real de un carismático redactor jefe de la revista francesa Elle que sufrió una masiva embolia. Salió de un coma 20 días más tarde para quedar totalmente paralizado, no pudiendo moverse, comer, hablar ni respirar sin asistencia. Aunque mentalmente funcional, es como un prisionero de su propio cuerpo, siendo solo capaz de comunicarse con el exterior mediante el parpadeo de su ojo izquierdo. Forzado a adaptarse a esta única perspectiva, Baudy crea un nuevo mundo a partir de las únicas dos cosas sin paralizar: su imaginación y su memoria.

Y por descontado, no podemos quedarnos sin reclamar el derecho a la sanidad pública. En "La mujer del chatarrero" asistimos a un aborto repentino, no deseado, que da pie a una odisea trágica, impregnada del más absoluto realismo, aunque también con un tono entrañablemente conmovedor y particularmente cariñoso. La meta del chatarrero bosnio, de difícil alcance, no es otra que conseguir ingresar a su mujer en quirófano en medio del caos de un sistema sanitario que funciona como fatídico reflejo de un país que aún sintomatiza las heridas abiertas de una arrolladora guerra civil que se ha llevado por delante todo posible resquicio de humanidad. Con "La Mujer del Chatarrero" Danis Tanovic sigue la senda de "La muerte del Sr. Lazarescu", quien tras comenzar a sentirse mal y pedir un médico por teléfono, va de hospital en hospital, enfrentándose a diagnósticos contradictorios y a médicos fríos e impasibles, mientras el tratamiento para su cura es incesantemente retrasado. El Sr. Lazarescu desciende así a los abismo de la noche en Bucarest, a través de una odisea tragicómica en donde deberá aprender a afrontar su final en total soledad, en medio del despropósito que reina en un desquiciado sistema sanitario que funciona como fiel reflejo de un país ahogado en burocracia inútil. Una inapelable obra maestra tratada con mucho humor negro y reveladora crítica social.

BONUS TRACK: LA PENA DE MUERTE
Del "Quiero vivir" de Robert Wise (terrible historia de una mujer condenada a la cámara de gas en la que Susan Hayward arrasa literalmente la pantalla en cada secuencia) al "Ríndete mañana"Ríndete mañana" de Paco Larrañaga (al mismo tiempo la crónica de un caso de asesinato y el retrato de un sistema corrupto que enmarca una investigación policial y un juicio absolutamente kafkianos, rodeados por un impresionante circo mediático protagonizado por dos madres dedicadas durante más de quince años a ejecutar o a salvar a un joven) gritamos bien alto: No a la pena de muerte.
