"The Story of Film": El último viaje

Fuente: filmin

Se cierra el círculo. Nos despedimos de "The Story of Film" y de Mark Cousins. De su extrema sabiduría y profundo acento irlandés. El mejor maestro que filmin podría desear y que jamás volverá a tener. Quince horas de viaje guíados de la mano de una de las mentes más lúcidas sobre la historia del cine. Referencias imposibles, conexiones que viajan a décadas de distancia y una consciencia global inabarcable. Su odisea ha acabado, la nuestra no ha hecho más que comenzar. 

No podía ser de otra manera. Para hablar del nuevo cine del siglo XXI, Mark Cousins nos arroja a los inicios para plantearnos la metáfora sobre la cual basculará el episodio final. Una de las aventuras de Laurel y Hardy les lleva a transportar un piano a través de un oscilante puente. De la nada, aparece un gorila en pantalla. ¿A qué correspondía tal dosis de surrealismo? Nada más ni nada menos que a la mente de un "loco". Una persona que solía rondar por los sets de rodaje y que ayudaba a los guionistas a plantear recursos que alguien "lúcido" no pensaría. El surrealismo de las ideas, la improvisación nacida de lo más profundo del subconsciente. El total reflejo del cine en el siglo XXI, un eterno conflicto entre sueño y realidad que nos devuelve a lo que ya planteaba George Méliès en su "Viaje a la Luna". La historia del cine es circular. 

Un siglo que amanecía a la luz de uno de los acontecimientos destinados a cambiar el mundo para siempre. El 11-S, el día en que las imágenes reales superaron como nunca antes a la ficción. La realidad se tornó más dramática que el propio escapismo. A raíz de ello, surgía la película documental más taquillera de la historia, "Fahrenheit 9/11" de Michael Moore, donde exponía las vergüenzas de una casta política americana incapaz de reaccionar ante sus propios errores y egolatría. En cambio, en Francia, "Ser y Tener" transformaba la típica película observacional en el enternecedor retrato de un entregado profesor rural que se convertía en uno de los personajes más vividos que alojaron las pantallas de aquel 2002. 

Contrariamente a lo que se podría pensar de un siglo que caracterizado por un bombardeo constante de imágenes enviadas directamente a nuestro cortex cerebral, este nuevo cine se ha caracterizado más por su calma que por su frenetismo. El montaje disminuye y aparece lo que el teórico irlandés puntualiza como "cine lento". Partimos con Nuri Bilge Ceylan (último ganador de la Palma de Oro)  y "Los Climas", una de las películas más innovadoras del siglo XXI, que evoca a los matrimonios tristes de Bergman y donde el tiempo se mantiene estático, quieto. Seguimos con Rumania, "La muerte del señor Lazarescu". Rodada como si se tratara de un episodio más de "Urgencias", la realidad se palpa y penetra como un frío cuchillo a través de nuestras mentes. Todos estamos juntos en este nuevo y aterrador siglo. 

De vuelta al nuevo continente, la odisea retoma su camino en Argentina, donde se trató la realidad con valentía a través de los ojos de Verónica, "La mujer rubia". En México, Carlos Reygadas nos lleva de la mano en un plano secuencia que retrata las desigualdades en el país. Un uso magistral del lenguaje cinematográfico. La sutilidad a la que solo pueden aspirar los grandes. "La batalla en el cielo". En Corea del Sur deciden tratar el realismo como algo estilizado, casi como un sueño, algo mágico. Las cuerdas se tensan entre lo onírico y lo real. Con un toque más oscuro y de extrema brutalidad, tres películas encabezan este nuevo cine: "Oasis", "Crónica de un asesino en serie", película con secuencias extremadamente lynchianas, y "Oldboy", la cumbre de esta nueva Corea. 

La cuerda se rompe con David Lynch y "Mulholland Drive", un "Mago de Oz" sumergido en las oscuras aguas del cine noir. El sueño dentro del sueño que soñaría Dorothy. El delirio onírico de una Naomi Watts sumergida en su propia y demente inconsciencia. Y de la demencia a la distorsión química de las drogas de "Requiem por un sueño", la película que puso en el mapa a su director, Darren Aronofsky. Un sueño paranoico en un siglo de terror. 

Y pasando de lo onírico a lo fantástico. De la mezcla de realidad y fantasía planteada en el cine de Roy Andersson a la sobrecarga tecnológica a la que nos expuso James Cameron en "Avatar". El cine digital intentando introducir los misterios de la naturaleza humana dentro de un universo de ceros y unos. Es en este último tramo de "The Story of Film" donde posiblemente se alojen dos de sus entrevistas más profundamente didácticas. El propio Roy AnderssonAleksandr Sokurov. Dos artesanos del cine que buscan incesantemente acercar su cine al sosiego y a la calma de la pintura. La contemplación, la plasticidad total de las imágenes. Cuestión explorada por el director ruso en "Madre e hijo", donde la distorsión del plano cinematográfico transmuta en fotogramas pintados con luz. Sokurov, el último gran innovador en el mundo del cine, una mente de sensibilidad infinita capaz de imaginar películas como "El Arca Rusa". El futuro del cine está en manos provocadoras. Y con esta última reflexión, nos adentramos en el epílogo. 

¿Cómo será el cine en 2046? ¿Será un sueño colectivo como lo que imaginó Christopher Nolan en "Origen"? ¿O desaparecerá por completo? ¿Permanecerá en el olvido encerrado en grandes búnkers subterráneos? ¿Quién quedará para recordarlo? 

Del 2000 en adelante

 

THE STORY OF FILM HASTA AHORA: 

1. Los albores de un nuevo arte.

2. El sueño de Hollywood.

3. La edad dorada del cine mundial.

4. La llegada del sonido.

5. El cine de posguerra.

6. Sexo y melodrama.

7. Irrumpe el nuevo cine moderno.

8. Las nuevas olas inundan el mundo.

9. El nuevo cine americano.

10. Películas para cambiar el mundo. 

11. Innovación en la cultura popular alrededor del mundo

12. Grandes cineastas rebeldes alrededor del mundo

13. Los últimos días del celuloide

14. Los primeros días de la era digital

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