"The Story of Film": Grandes cineastas rebeldes alrededor del mundo

Fuente: filmin

Entramos en los 80 y retrocedemos. Tatcher y Reagan se apoderan del mundo para instaurar su rancio conservadurismo. Los cineastas se sublevan como mejor saben, arrojándole la verdad al poder a través de su cinematografía. Suenan los nombres de Pedro Almodóvar, Terence Davies, Krzystof Kieslowski, Leos Carax, David Lynch y David Cronenberg. Es su época, son los ochenta, y este es el nuevo capítulo de "The Story of Film"

Tal y como hicimos en el anterior capítulo, volvemos a partir de China para diseccionar el estado del cine en los ochenta. Y lo hacemos a través de la renovadora mirada de los llamados cineastas de Quinta Generación, encabezados por Tian ZhuangZhuang y "The Horse Thief", una película que desafiaba el pensamiento maoista diciéndole la verdad al poder con un discurso que se alejaba de la modernidad y utilizaba las voces del pasado y la tradición, algo que se había degradado y menospreciado hasta entonces. Un desafio que recogería "Tierra Amarilla" de Chen Kaige, una película cinematografiada por el más tarde director Zhang Yimou, uno de los maestros del cine digital y el color, tal y como demostró en "La casa de las dagas voladoras". La democracia se abría paso en China, el comunismo empezaba a resquebrajarse. 

La decadencia del comunismo también se sintió en la Europa del Este y la Unión Soviética. Los temas tabú empezaban a asomar en el cine, y un espíritu renovador surgía de los propios cineastas para recuperar las obras censuradas del pasado. "Long Goodbyes" veía la luz gracias Elem Klimov, director de "Ven y mira", una de las mejores películas bélicas soviéticas, y posiblemente del mundo. En Polonia, Krzysztof Kieslowski respondía a las cuestiones de su época con amor y muerte. Al contrario de Hitchcock, quien utilizaba el terror para entretener, Kieslowski lo utiliza para mostrar la suciedad y la enfermedad. 3 minutos de para retratar la muerte y una obra maestra, "No Matarás".

Volviendo la mirada a África, vemos que su cine de los 80 no recoge matices tan oscuros debido al despegue de la innovación. Los años en los que hablaban sobre la sociedad colonial habían pasado, y la nueva década se planteaba como un retorno a los orígenes, a la África de antes de la colonización. "Wend  Kunni" fue la primera en hacerlo, y la siguió "Yeelen", la considerada como la "Lawrence de Arabia" africana, toda una muestra de realismo mágico. 

Por su parte, en Estados Unidos vivían el esplendor de Wall Street, las corrientes de dinero, la MTV y el primer videoclip de la historia, "Video kill the radio star". Pronto, el gérmen del montaje frenético y musical acabaría contagiando al cine, con películas como "Flashdance", una muestra de impresionismo puro. La seguiría la fantasía masculina de "Top Gun". Era la nueva America, el nuevo sueño. Pero en los sueños también residen las pesadillas, y ese papel le tocaba desempeñarlo a David Lynch con películas que protestaban contra la racionalidad y la comprensibilidad de la vida diaria. Con "Blue Velvet" demostraba su miedo por el mundo exterior, por su país. Spike Lee acometía contra Estados Unidos desde la vertiente racial con "Do The Right Thing" a través de tonos sofocantes y planos aberrantes que nos recuerdan al "El tercer hombre" de Carol Reed. La vertiente política la completaba John Sayles que quiso retratar una realidad que pocas veces se veía en pantalla. 

En Francia, Leos Carax hacía de las suyas con un sentido gamberro del escándalo. "Los amantes de Pont Neuf" un retrato perverso del derroche de una época, de la hipocresía, y que consagraba a su director como uno de los referentes dentro del cine europeo. Pedro Almodóvar sacaba a la España de la transición de su letargo y se postulaba como el mayor representante de una cultura underground transgresora y anárquica. Mark Cousins no se olvida de Victor Erice, que con su cine nos regresó a la verdad tras una época de mentiras bajo la dictadura franquista. Una desintoxicación nacional. 

Reino Unido también se politizaba con películas como "Mi hermosa lavandería", toda una patada en los más bajos miembros del conservador gobierno inglés, ofreciendo un vals de multiracialidad acompañado de sexo gay entre un neonazi y un paquistaní. Terence Davis colmaba el cine británico de poesia y simetria mientras trascendía el dolor de su adolescencia a través de su obra. Una forma totalmente cinematográfica de decirle la verdad al poder. La guinda en este politizado clima la pone Derek Jarman y la experimental y provocadora bomba que suponia su cine. Y acabamos con un grande recién venido del Festival de Cannes con sus corrompidas estrellas hollywoodienses. David Cronenberg, "Videodrome", el augurio de la sexualización en nuestras solitarias relaciones con la pantalla. Una exposición de cómo nos mentimos a nosotros mismos sobre nuestros cuerpos, el sexo y nuestros valores. En el próximo capítulo, la llegada de Internet y del cine digital. ¿El inicio de una nueva época dorada?

 

THE STORY OF FILM HASTA AHORA: 

1. Los albores de un nuevo arte.

2. El sueño de Hollywood.

3. La edad dorada del cine mundial.

4. La llegada del sonido.

5. El cine de posguerra.

6. Sexo y melodrama.

7. Irrumpe el nuevo cine moderno.

8. Las nuevas olas inundan el mundo.

9. El nuevo cine americano.

10. Películas para cambiar el mundo. 

11. Innovación en la cultura popular alredor del mundo

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