"The Story of Film": Las nuevas olas inundan el mundo

Fuente: filmin

"The Story of Film": Las nuevas olas inundan el mundo

Siguiendo su habitual esquema de análisis, Mark Cousins nos transporta en este nuevo capítulo a un viaje a lo largo y ancho del cine mundial. Tras arrastrarnos en el anterior al ojo del huracán de las nuevas corrientes, u olas, cinematográficas que asolaron el cine de los sesenta, en este nuevo episodio el oleaje nos lleva por el cine de la Europa del Este para acabar con el underground americano. Un viaje que solo se antoja posible en la odisea de "The Story of film". 

Y como no podía ser de otra manera, empezamos en Polonia de la mano de Andrzej Wajda, un rebelde con causa especialista en disfrazar el significado codificándolo con símbolos, como demuestra en "Cenizas y diamantes". Polanski se eleva como otro grande con "El cuchillo en el agua", sin un ápice del cine social que tanto caracterizó a la Polonia de aquella época, puro arte por el arte, la propia definición de modernismo. Por su parte, en Checoslovaquia, Jiri Trnka experimentaba con la animación y la angustia vital, Milos Forman con la vida como algo cómico y absurdo mientras que Vera Chytilová evocaba a unos Hermanos Lumiére puestos de LSD.

Andrei Tarkovsky cargaba contra la sociedad materialista que dominaba la URSS con su cine sobre lo inmaterial, la elevación del alma y la trascendencia. Lo físico y lo metafísico se unen produciendo la exaltación, el éxtasis como nunca antes se había filmado. Las imágenes contienen "la consciencia de lo infinito, el espíritu de la materia". 

Contrariamente a la postura de Tarkovsky, en Japón renunciaban al derrotismo de la postguerra para llenar su cine de cinismo y avaricia, de sexo y hedonismo. "El imperio de los sentidos" de Nagisa Oshima, provocación directa al decoro japonés supuso una rotura en la preconcepción que se tenía de su cultura. Le seguiría "The insect woman", donde se ponían en evidencia las partes más bajas de nuestra existencia, la humana, el sexo, y la social, la pobreza. 

Glauber Rocha funda en Brasil el Cinema Novo combinando un estilo innovador con un feroz anticolonialismo que sería la inspiración del del Tercer Mundo. "Yo soy Cuba" eleva la cámara por los cielos maravillando a Scorsese y Coppola cuando años después se proyectó en el Festival de Telluride. Forugh Farrokhzad convierte a Irán en el único país del mundo con una madre del cine y no un padre, pero una muerte prematura, así como una revolución en ciernes, hacen que su cine deje de brillar antes de tiempo. 

En el mundo anglosajón, por su parte, descubren un cine más social con Ken Loach como máximo exponente y demuestran que una conexión entre cine y política es posible. También hay tiempo para lo banal, y Los Beatles y su revolución juvenil implantan el germen de lo que acabaría siendo el videoclip. En Estados Unidos empiezan a alzarse las primeras voces radicales contra Hollywood. Nace el Nuevo Cine Americano, surge John Cassavetes. En el underground lo hace Andy Warhol y en respuesta Alfred Hitchcock nos regala "Psicosis". El declive de los grandes estudios se vuelve inminente, y una nueva generación de directores surgidos de las escuelas de cine comienzan su ascenso imparable hasta la cima. El descaro estilístico culmina, como no, en una película de Stanley Kubrick "2001: Una odisea en el espacio". Si el modernismo trata de la pérdida del ser, la ambigüedad y el vacío vital, sin duda la película de Kubrick es su mejor momento cinematográfico. 

 

1965-1969: Las nuevas olas se extienden por el mundo

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