El debut de 50 grandes maestros del cine (parte I)
Si lees estas líneas, probablemente estés entre todos aquellos que permaneceremos eternamente maravillados por el cine de Kubrick, posiblemente tengas impreso en la memoria el día que descubriste "El Último Tango en París", seguramente hayas disfrutado infinitas veces de la trilogía de "El Padrino", recordarás con evocadora pasión "La última película", serás fan de Lars von Trier, se te dilatan las pupilas cada vez que piensas en "Elephant", en el final de "Juego de Lágrimas", en "La Cosa", o en disfrutar nuevamente de "La Dolce Vita". ¿Pero cual es la semilla de todas estás grandes películas?
Con los debuts de Woody Allen y Leos Carax recién estrenados en nuestro catálogo, no podíamos fallar a la ocasión. Os dejamos con la primera parte del imperdible debut de 50 grandes maestros del cine.
1. JEAN RENOIR: UNA VIDA SIN ALEGRÍA (1924)
Truffaut dijo de él que había logrado “crear las películas más vivas de la historia del cine, películas que continúan respirando cuarenta años después de su creación”.Co-dirigida con Albert Dieudonné, "Una vida sin alegría" es un melodrama mudo en el que se plasma el conflicto entre clases sociales y deja atisbar el talento de un joven director destinado a dejar su huella en el cine francés y mundial. Y así fue.
2. ORSON WELLES: CIUDADANO KANE (1941)
Niño prodigio convertido en enfant terrible, transformado en director maldito que pasó sus últimos años intentando finalizar proyectos extremadamente ambiciosos ("The other side of the wind" a la cabeza), interpretando personajes de Shakespeare allí donde podía y ganándose algo de dinero en anuncios de publicidad. Una vida de armas tomar que ante todo, pivota sobre su extraordinario debut en el cine. Considerada como una de las obras maestras de la historia, siendo particularmente alabada por su innovación en la música, la fotografía y la estructura narrativa, "Ciudadano Kane" le reporto a su joven director el único Oscar que luciría a lo alrgo de toda su carrera.
3. LUCHINO VISCONTI: OBSESIÓN (1943)
Antes que Tay Garnett y Bob Rafelson, pocos son los que conocen que fue un novel Luchino Visconti, el primero en adaptar a la gran pantalla "El cartero siempre llama dos veces". Debut maldito que debido a la prohibición de Mussolini en su país, y al litigio con los editores de la novela de James Cain en Estados Unidos, donde no vio la luz hasta tres décadas después, concretamente hasta 1976, no adquirió entonces la resonancia que debió tener. Criado en la aristocracia, Visconti se aficionó en su juventud a disciplinas como el teatro, la ópera y la música, que tanto le influyeron en posteriores obras maestras como "El Gatopardo" o "Senso" mismamente. Ya se sabe, lo bueno, se hace esperar. Pasa ahora, y pasaba entonces.
4. INGMAR BERGMAN: CRISIS (1946)
El debut de Bergman, un genio solitario que había decidido pasar sus últimos años retirado en una pequeña isla del mar Báltico, es una auténtica joya, un prometedor comienzo en el que yace su primera reflexión sobre los límites del teatro y el cine, así como su primer y definitivamente sensual, retrato femenino. "Crisis" supone el primer paso del histórico camino artístico recorrido por uno de los grandes directores de la cinematografía europea y mundial.

5. NICHOLAS RAY: LOS AMANTES DE LA NOCHE (1947)
Considerada la obra más equiibrada de un cineasta marcado por la búsqueda del desequilibrio durante toda su carrera, un artista maldito que marcó la transición desde el Hollywood clásico hacia los nuevos cines de los años sesenta. "Una poesía del destino", tal y como la definió en su momento el maestro Víctor Erice, que ha alcanzado un estatus de culto gracias a sus intensas actuaciones, original planificación y maravillosa fotografía.
6. JEAN PIERRE MELVILLE: LE SILENCE DE LA MER (1948)
Nombre clave de la historia del cine francés, europeo y mundial, precursor de la nouvelle vague y considerado un exponente clarísimo del cine polar (cine negro) francés. Sus films destacan por una exaltación total de la amistad entre hombres, siendo muchas de ellas basadas en historias de gangsters y de personajes que han vivido la Segunda Guerra Mundial durante la Francia ocupada por el ejército nazi. Y es que él mismo fue protagonista activo de la contienda. Buena cuenta de ello nos da la deliciosa "Le silence de la mer", un título de influencia capital para los Godard, Resnais, Truffaut y compañía. El debut en la dirección de Jean-Pierre Melville abordó la concordia entre pueblos enfrentados durante la Segunda Guerra Mundial con una sutilidad y capacidad de sugerencia inauditas para aquella época. Una obra sobre la resistencia clandestina que es un ejercicio de resistencia rodado en semiclandestinidad, un ejemplo inolvidable de amor por el cine, del deseo incontenible de ser cineasta por encima de todas las dificultades. Fue el primer largometraje de Melville, pero perfectamente podría haber sido también el último.
7. JOSEPH LOSEY: EL MUCHACHO DE LOS CABELLOS VERDES (1948)
"Las películas pueden ilustrar nuestra existencia... pueden afligirnos, perturbarnos y provocar a la gente para que piensen sobre si mismos y sobre ciertos problemas. Pero no pueden dar las respuestas". Joseph Losey es uno de los directores más influyentes de los 60, llegando a ganar una Palma de Oro en Cannes por "El mensajero", aunque jamás el Oscar. Ni tan siquiera por "El Sirviente". Su debut en el cine resultó ser una maravillosa parábola antibelicista que daba cuenta de la reveladora sensibilidad social y gran potencial artístico (pero sobre todo irónico) que emanaba quien estaba tras la cámara.
8. FEDERICO FELLINI: LUCES DE VARIETÉ (1950)
El debut de Fellini vino firmado a cuatro manos conjuntamente con Alberto Lattuada y, casualidades las justas, lo hicieron con una historia ambientada en el mundo del espectáculo donde el amor y la ambición se mezclan. Por descontado, su protagonista es Giuletta Massina, esposa en la vida real del director de "La Dolce Vita". Profecía cumplida, la carta de presentación de su ópera prima es atribuible la antológica carrera artística de un personaje genuino y circensemente único.
9. STANLEY KUBRICK: FEAR & DESIRE (1953)
Antes de convertirse en monolito, Stanley Kubrick también fue simio. Propulsado por la confianza ciega en ese insobornable genio que le llevó a encumbrar la cima del séptimo arte y a destacar en el laberíntico submundo de la influencia cultural y corrupción moral que él mismo construyó, vino precedida por el miedo que provoca pedir dinero prestado a su papá, lucharle 10.000 dólares a su tío millonario, tirar del guión escrito por un compañero de instituto o contar con la asistencia de su primera mujer....pero también por el deseo que supone rodar su auténtica ópera prima (y particular oveja negra) con la fallida intención de lograr una ambiciosa obra maestra. "Fear and Desire", o lo que es lo mismo, el debut perdido de Kubrick que, precisamente Kubrick, nunca quiso que vieras, reúne varias de las principales características que destacan en gran parte de la magistral obra de Kubrick, sin embargo, nunca ha sido considerada un clásico, y menos aún, una obra maestra. He aquí la razón base por la que el director de "El Resplandor" siempre quiso evitar que su debut en el cine llegara a nuestros ojos. Es lo que tiene ser un (gran) perfeccionista.
10. FRANÇOIS TRUFFAUT: LOS 400 GOLPES (1959)
Mítica ópera prima, punta de lanza de la nouvelle vague, "Los 400 golpes" abrió de par en par las ventanas del entonces anquilosado cine francés para que se renovase con el aire de la calle. La película, una sensible y hermosa mirada a la infancia, marca a la vez el inicio de la colaboración entre Truffaut y Jean-Pierre Léaud con el personaje de Antoine Doinel, una mezcla de las personalidades de Truffaut y del propio Léaud que acompañará al director y al actor durante varias décadas y en diversas películas, en las que veremos al personaje crecer, enamorarse y convertirse en adulto.
11. ALAIN RESNAIS: HIROSHIMA, MON AMOUR (1959)
Detonante de la futura nouvelle vague, "Hiroshima, mon amour" (1959) fue el germen del cine no lineal, aquel que abrió el camino a los viajes en el tiempo, el flash-back, y el que apuntaló una de las practicas mejor definidas del séptimo arte, la conservación de la memoria y la lucha contra el olvido. Del ojo de un joven crítico de Cahires du Cinema llamado Alain Resnais y el corazón de Marguerite Duras, no pudo salir otra cosa que una de las mejores películas sobre la guerra y el amor.
12. JOHN CASSAVETES: SHADOWS (1959)
Su debut en el cine, tal vez sea una de los títulos más influyentes de toda su carrera. Filmada en 16 mm, en blanco y negro, tuvo un parto bastante complicado, como toda ópera prima. Primero; porque Cassavetes debió filmarla dos veces, ya que no quedó conforme con la copia anterior. Obviamente, él nunca antes había rodado una peli. Todo sucedió en un tono bastante amateur e improvisado. Segundo, los actores se encontraban en otros proyectos, y entre los protagonistas no quedaba mucha química, tras un fallido romance durante la filmación anterior. No querían volver a repetirla debido a las difíciles circunstancias del rodaje. La peli pasó sin pena ni gloria, hasta que fue seleccionada en Festival de Venecia, la cual la catapultó como un éxito en los circuitos alternativos y fue nominada a varios premios de la academia británica. Este “seudo” lanzamiento, hizo que Cassavetes fuese reconocido como uno de los mentores del cine underground y, desde ese instante, su nombre se asoció directamente con los de la emergente contracultura neoyorquinade ese entonces.
13. ELIO PETRI: EL ASESINO (1959)
Principal heredero del neorrealismo italiano, responsable de películas como "A cada uno lo suyo" (1967) o la trilogía de denuncia social integrada por "Investigación de un ciudadano libre de sospecha" (1970), "La clase obrera va al paraíso" (1971) y "El amargo deseo de la propiedad" (1973), Elio Petri debutó en el cine de la mano de Marcello Mastroianni, y con guión de Tonino Guerra, para hilvanar un sofisticado thriller psicológico entre el policiaco y la más adusta intriga psicológica que ya atisbaba los grandes títulos que le procederían.
14. PIER PAOLO PASOLINI: ACCATTONE(1961
Llegó a Roma, y no solo para trabajar de profe con un salario miserable o vivir en una casa pobre, de un barrio pobre, a la lado de una prisión pobre. También para descubrir el erotismo y la esencia pagana de los ragazzi, oscilar constantemente entre la desesperación, el entusiasmo, y en definitiva, cimentar su interior con todo lo que conforma y define al trágico director de la película más polémica de la historia del cine: la poesía, la política, el compromiso civil, el sexo, la amistad y el cine, ante todo, mucho cine. Para el Pasolini polemista, analista de la evolución de la sociedad italiana, Roma constituyó su principal espacio de observación, su campo permanente de estudio, de reflexión y de lucha. Fue a partir de las transformaciones de esta ciudad que tanto amó, que analizó los cambios de la Italia y los italianos de los años sesenta y setenta. Una historia de (des)amor que empezó con "Accattone", un genuino survival social en el que muestra su visión de una Roma marginal en 1961.
15. ROMAN POLANSKI: EL CUCHILLO EN EL AGUA (1962)
“El cuchillo en el agua” es una muestra increíble de lo mucho que se puede hacer con muy poco. Un argumento universal y tres únicos personajes (dos hombres en lucha por una mujer); un sólo escenario (un yate) y unos diálogos muy potentes conducen esta historia de lucha emocional. Un imberbe Polanski ya era capaz de convertir un relato teatral al medio cinematográfico haciendo cada plano y cada línea texto necesarios para un inteligente y preciso guión cargado de espacios mínimos donde el cineasta polaco consigue crear situaciones de abrumadora intensidad que le llevó a estar nominado al Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera y ha ganar el Premio FIPRESCI de la crítica en el Festival de Venecia de 1962.
16. GLAUBER ROCHA: BARRAVENTO (1962)
Una de las figuras más representativas del cine latinoamericano, fundador y principal impulsor del llamado Cinema Novo y autor en este contexto de una de las obras más singulares de la cinematografía brasileña, Glauber Rocha fue un importante dinamizador de la cultura de su país. Rebelde, agitador por definición, Rocha siempre mantuvo una postura crítica que defendió a través de su obra: alejadas de la narrativa convencional que abanderaba el cine mayoritario, sus imágenes remiten a una poética distinta que se rige por un simbolismo enmarañado, difícil, en la articulación de historias que transitan constantemente entre la realidad y el estado de ensoñación de sus protagonistas. Sus películas, como fue el caso de su prometedor debut, "Barravento", están llenas de misticismo, contradicción y leyenda; el director nos invita con ellas a hacer un viaje por diversos pasajes y escenarios de la historia de Brasil. A por ellos.
17. FRANCIS FORD COPPOLA: DEMENCIA 13 (1963)
Tras graduarse en la escuela de cine de la Universidad de Los Ángeles, comenzaba a colaborar con Roger Corman en varias películas de terror. Entre ellas, su ópera prima. Morbosa, bizarra, con fundidos en gore e imagen inventiva. "Demencia 13" es un divertimento de culto, cine de intrínseca serie B que lleva el sello Corman.
18. WOODY ALLEN: LILY, LA TIGRESA (1966)
Prácticamente 50 años rodando una peli por año. Es la marca de uno de los directores más prolíficos del momento. Y a pesar de que según que cosecha, muchos de nosotros desearíamos que se tomara su tiempo tras sufrir el resultado, es lo que tiene ser genio, figura, y además un culo inquieto. Hablar de argumento de su ópera prima es algo complicado, básicamente porque Woody Allen cogió la película japonesa "Kagi no kag", suprimió el doblaje, la banda sonora, volvió a hacer el montaje y creó un guion nuevo. De esa mezcla salió una comedia de espías al más puro estilo James Bond, donde el objetivo es conseguir la receta de una ensalada de huevo. La versión original de Woody Allen duraba unos 60 minutos, la productora decidió aumentar el metraje a 80 minutos añadiendo persecuciones y canciones de la banda The Lovin' Spoonful. Desde entonces Woody Allen se asegura de tener control total en todas sus películas. Y es que, la gracia de esta película era el remontaje y re-doblaje que Woody Allen y sus amigos aplicaban para llegar a el público de Occidente, a través de los estereotipos más manidos del cine asiático.
19. PETER BOGDANOVICH: EL HÉROE ANDA SUELTO (1967)
Actor y cinéfilo obsesivo influido por la Nouvelle Vague. Llegó a ver 400 películas al año en su juventud. Analizó y reivindicó a través de varios libros y míticas entrevistas obras de directores yanquis como el gran John Ford, un entonces menospreciado Howard Hawks, o Allan Dwan. El particular homenaje que dedicó a Boris Karloff mediante su genuina ópera prima consiguió unos resultados muy superiores a la modestia de su presupuesto. El enfrentamiento entre una estrella en decadencia del cine de terror (Karloff) y un asesino psicópata, da pie a un inteligente juego entre el cine y la realidad. El mítico Frankenstein rodó sus escenas en cinco días y de forma gratuíta, pues quedó encantado con el guión. Quién lo diría.
20. GEORGE A. ROMERO: LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1968)
Tras rodar algunas películas con una cámara de 8 mm durante su infancia y tienendo como influencias y principales referentes a Michael Powell y Orson Welles, el padre de los zombis en el cine debutó tras la cámara con todo un clásico del género. Una sanguinolienta revisión de los códigos de los films de terror realizados hasta la fecha que tuvo influencia en posteriores directores como David Cronenberg, Tobe Hopper o Sam Raimi.
21. WERNER HERZOG: SIGNOS DE VIDA (1968)
Es el hombre que robó la cámara de su universidad para rodar su primera película, que buscó, encontró y quiso matar a Wally, el iluminado que arrastró un barco enorme a través de una montaña, que se lanzó a los brazos de un cactus para comprobar una declaración suya, que arrojaba monjas al vacío en la película de su amigo Harmony Korine y se preguntaba quien era ese tal Abel Ferrara que tanto perjuriaba sobre su película. Estas y muchas más son las anécdotas que mejor definen la figura de un incansable y apasionado cineasta con mayúsculas, una de las figuras cinematográficas contemporáneas más relevantes y personales del cine contemporáneo, pionero en fundir el documental con la ficción, la ficción con el documental por más que él mismo afirme que no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los doce años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche.
De formación autodidacta, a los 19 años dirigió su primer filme y desde entonces ha llevado a cabo una carrera singular, que ha combinado la dirección de largometrajes, documentales, dirección de ópera, actuación y redacción de guiones. En "Signos de Vida" ya dio señales de ese cine de carácteres que claramente le distingue. Personajes megalómanos, rebeldes, supervivientes, a menudo sin escrúpulos, enfrentados a un mundo hostil que les vapulea y que no les perdona su originalidad, cuya empresas e ideas están destinadas al fracaso. Empezando por los "Signos de Vida" de su amado Stroszek.
22. TERRENCE MALICK: MALAS TIERRAS (1973)
No obtuvo un importante éxito de público, pero si de crítica. Su singularidad y estilo fuera de toda norma, auguraban a una promesa sin ningún interés por ganarse el favor de la taquilla, y sí por establecer un universo propio. En la desesperada huida de un asesino en serie y su novia adolescente, Terrence Malick retrataba un país a la deriva, en la búsqueda de la propia identidad, oscilante entre sus mitos derruidos del pasado y un futuro sombrío. La semilla de "El Árbol de la Vida", allá donde empieza la leyenda de Malick, fueron "Malas Tierras", una historia provocativa que cuenta con una magnífica realización y las actuaciones memorables de Martin Sheen y Sissy Spacek.
23. JOHN CARPENTER: DARK STAR (1974)
Ell debut de John Carpenter como director es una cult movie, una sátira de ciencia ficción que se embarca en un viaje espacial de cuatro tripulantes que van a los confines de la galaxia en busca de planetas inestables. Carpenter escribió el guión junto a Dan O'Bannon, el cuál desarrollaría más profundamente en otro filme la idea de un extraterreste abordo de la nave, se trataría de una célebre película, "Alien, el octavo pasajero".
24. DAVID CRONENBERG: VINIERON DE DENTRO DE... (1975)
El debut de Cronenberg en el largometraje es una paranóica pesadilla sexual que alcanza su mejor momento en una escena digna de pesadilla, en la que el Dr. Hobbes es empujado a una piscina por un grupo de infectados y el parásito se introduce en su cuerpo. Esa es la última esperanza de la civilización diluyéndose en la nada. Una escena se nos presenta como una especia de baptismo corrupto, que acaba convirtiéndose en una aterradora orgía en la piscina. Emepzaba bien.
25. NANNI MORETI: "IO SONO UN AUTARCHICO"
Nanni Moretti, celebrado cineasta italiano ganador de numerosos premios internacionales como el León de Plata de Venecia o la Cámara de Oro de Cannes, se estrenó en el cine con esta provocadora obra rodada en Super-8 que muestra el lado más megalómano de un director ficticio, interpretado por el propio Moretti, capaz de llevar a sus actores al borde de la extenuación y la locura. Un auténtico tour de force metalingüístico rodado con cuatro duros, unos pocos amigos y medios casi inexistentes. Una leyenda del cine de autor italiano había nacido, y era autárquico.