Lo Mejor de la Berlinale 2015

Fuente: Joan Sala (filmin)

Que el nuevo cine chileno probablemente signifique el nuevo cine griego, que el cine iraní abrace al fin su ansiada universalidad para convertirse en una de las cinematografías más estimulantes del momento, que el cine rumano revele su capacidad para denunciar el presente desde el pasado, desde el cine de género incluso, el western, que Terrence Malick haya rodado su película más absorbente y radical hasta la fecha, que Andrew Haigh certifique ese inconfundible sello autorial que ya atisbó con "Weekend", o que Alex Ross Perry se confirme como uno de los principales referentes indies del momento.

Son tan solo algunas de las estimulantes novedades que nos ha brindado esta nueva edición de la Berlinale. Muchas de ellas reivindicadas en nuestras crónicas, casi todas ellas confirmadas en el reparto de premios. Con ellas os dejamos.

1. EL CLUB de Pablo Larrain

Gran Premio del Jurado

En pocas palabras:

Los "De Dioses y Hombres" que imaginaría Pasolini, y a lo griego.

En unas cuántas:

Ni “50 sombras de Grey”, ni James Franco haciendo de cura gay, la película que más dará que hablar, más ampollas levantará y ante todo, más debería dar que pensar de esta nueva edición de la Berlinale, es el demoledor nuevo film de Pablo Larrain. “La iglesia no cree en la justicia civil” decía en sala de prensa el director chileno, una incendiaria afirmación que con su habitual frontalidad e insobornable descaro, Larrain ha puesto en práctica teniendo no solo la iglesia católica, sino la política de un país entero en el punto de mira, que acostumbra a esconder la mugre que lo marca y sacude, y no sin hacer uso de su habitual humor esquinado ni ese sórdido y áspero tratamiento que caracteriza su revolucionaria mirada. Formalmente adusta, oscura y brumosa, incorpóreamente crepuscular, incluso degradantemente apocalíptica, la excepcional cuarta película de Larrain acaba por resultar un puñetazo directo en el estómago a lo Seidl y a lo griego, impulsado por un final in crescendo con el que logra todo aquello en lo que ha fracasado la iglesia: que de una vez por todas tomemos conciencia.

 

2. KNIGHT OF CUPS de Terrence Malick

Sección Oficial

En pocas palabras:

La sinfonía del vacío como jamás la hemos sentido.

En unas cuantás:

Una inmersión esotéricamente radical, prácticamente experimental, hacia las más remotas profundidades del vacío existencial. Está claro que "Knight of Cups" guarda muchos paralelismos, en cuanto a fondo y forma, a sus dos predecesoras, aquellas que atestiguan y confirman el contundente cambio de rumbo que ha dado la obra de su director. Si la monumental "El Árbol de la Vida" divagaba sobre la humanidad y la divinidad, la errática "To the Wonder" sobre la religión y el amor, la genial, fascinante y absorbente neuva peli de Malick, ha pasado a hacerlo sobre el vacío, nada más que el vacio, y es precisamente aquí, donde se abastece del anárquico caldo de cultivo que, de forma tan embriagadora como estimulante y seductoramente extrema, confirma su definitivo giro. La oscuridad de un hombre reflejada a través de la luz, el amor y la sensualidad traducidos en tormento y sufrimiento, la supuesta felicidad bajo el ostentoso y decadente artificio, y en definitiva, la infelicidad vista, percibida y sentida de forma cristalina, desde lo más profundo de un alma impresionista. "Knight of Cups" será odiada por muchos y amada por otros tantos, como es nuestro caso. Es su camino, por que si algo queda claro, tal y como Christian Bale ha confirmado en sala de prensa, es que "Terrence está en su propio viaje, haciendo su propio camino", y al igual que sus personajes, inevitablemente, o mejor dicho, necesariamente, lo hace embarcado en su particular deriva. De nosotros depende llegar a meta. No lo duden, estára entre nuestras favoritas, no solo de la Berlinale, sino también del año.

 

3. TAXI de Jafar Panahi

Oso de Oro Mejor Film

En pocas palabras:

El reverso (tragi)cómico de "Ten"

En unas cuántas:

A mal tiempo, buena cara. Es el encomiable principio sobre el que bascula la nueva fuga socioartística (esto tampoco es una película o mejor dicho, también) de Jafar Panahi. Un simpático e ingenioso artefacto de múltiples capas, que no enigmático, ya que pone las cartas encima de la mesa desde su inspirado primer acto. Lo que podría atisbar un juego en el que no está claro si sus personajes son reales o actores, Panahi lo deja claro a través de ese honesto y genuino metadiscurso que, en tiempos de injusticia y represión, su estimable obra lleva como principal abanderado. Estamos ante actores que lejos de interpretar, plasman una exasperante realidad, y lo hacen desde un sorprendente y agradecido tono irónico (o incluso absurdo) que irradia vacileo y buen humor. Sobre todo, en su cómico primer acto, en el que tienen cabida toda clase de referencias cinéfilas que van desde "Érase una vez en Anatolia" a "The Walking Dead" pasando por "Midnight in Paris", Kim Ki Duk, Kurosawa o incluso Mel Gibson y "The Big Bang Theory". Y todo ello en boca de un estrafalario personaje que es digno de una peli de Roy Andersson, y que como tal, lo hace sin dejar de lado en ningún momento el carácter crítico y dramático que late en el corazón de "su sórdida realidad". Nunca mejor dicho, nunca mejor hecho, aunque en su trascendental tercer acto se desinfle un tanto. Y es que en Irán, aunque a quien robes no sea un ladrón, deberías tener 100 años de perdón. Bien lo sabe el propio Panahi. Es lo que hay.

 

4. A MINOR LEAP DOWN de Hamid Rajabi

Premio FIPRESCI Panorama

En pocas palabras:

El cine iraní más universal, el que vería Larrain, incluso Haneke.

En unas cuántas:

Un estudio complejo y hermético de la represión a la que se ve condenada la clase media iraní, a partir de una crisis personal, una mirada agresivamente introspectiva y formalmente austera, que no da pie a la posible condescendencia. "A minor leap down" nos presenta una mujer que de forma abruptamente anárquica decide tomarse la justicia por su mano ante la crisis existencial que le provoca someterse a un aborto inesperado, conflicto que le lleva a soltar lastre, a protestar a su particular y visceral manera, con todo aquel entorno que le fustiga y le condiciona, que el encorseta y le vapulea. Y lo hace de la forma más sinuosa y temeraria posible, partiendo desde la afilada sugerencia, proyectando con aguda rebeldía una sensación de amenaza permanente, un estado ansioso y febril que traspasa la pantalla para erosionar y abofetear al espectador. Es el cine iraní que vería Larrain, incluso Haneke, fue nuestra gran favorita para llevarse el premio gordo en Panorama. El Premio FIPRESCI otorgado pro la crítica le hace justicia.

 

5. QUEEN OF EARTH de Alex Ross Perry

Forum

En pocas palabras:

El Bergman de "Persona" + el primigenio cine de Polanski

En unas cuántas:

Un fascinante thriller psicológico intenso y sinuoso, de profundo calado introspectivo, que lleva a dos amigas íntimas a retirarse a una remota casa en la playa buscando la calma en un retiro que, sin embargo, se convierte en una purga de punzante y perniciosa aura. Y claro, emerge la duda, al ambiguedad absoluta, y por supuesto la perniciosa paranoia. Alex Ross Perry vuelve a los 16 mm, a esa factura formal que de forma distintiva y personal marca su genuino debut directorial, aunque en este caso, imprimiéndole una estimulante novedad: los primeros planos y su claustrofóbica forma de rodar. Con la cámara pegada a los rostros, incrustada a sus poros, "Queen of Earth" se embarca de cabeza en una espiral de violencia cerebral que no admite camino de vuelta, que abrazando la "Persona" de Bergman, así como el cine clásico de Polanski, incurre en el género del terror sugerencia y sutilidad, pero también con ferocidad. Pero que nadie se equivoque, no estamos ante una película de género, más bien ante una nueva muestra de insobornable cine indie que es capaz de crear algo inequívocamente propio partiendo sin tapujo alguno, de forma clara y contundente, de dos ilustres referentes. Porque su finalidad no es jugar al giro inesperado ni mucho menos epatar, más bien articular una enfermiza y compleja, pero ante todo veraz y realista reflexión sobre la amistad femenina, que no está tan lejos de la que en su momento ya nos reflejó toda una "Frances Ha". Otra favorita más al saco.

 

6. THE DIARY OF A TEENAGE GIRL de Marielle Heller

Mejor Película Generation 14plus

En pocas palabras:

Probablemente el coming of age del año

En unas cuántas:

Un retrato tan sincero y valiente, como ante todo, constructivo y sensible, sobre el despertar sexual en la adolescencia y el paso a la edad adulta que ello conlleva. Demostrando una inteligencia emocional suprema, rehuyendo con habilidad todo tipo de etiquetas, transgrediendo sin ningún miramiento todo tabú posible en lo que al sexo entre adultos y menores se refiere, Marielle Heller logra transmitir luz y alegría de un incendiario punto de partida que, de buenas a primeras, atisba ante todo morbo, polémica y mal gusto. No es el caso, y no porque rehuya el riesgo o esconda todo aquello que pueda resultar molesto. Más bien, todo lo contrario. El conflicto lo muestra con absoluto descaro pero también, con distintivo discurso y creativa frescura, además de un sentido del humor tan agudo como gamberro. Y todo ello al servicio de un mensaje, una moraleja, que marca el devenir de la adolescencia: "lo importante no es sentirse querido, sino quererse uno mismo". Conclusión a la que llega y abraza, no sin antes transitar todo tipo de situaciones hilarantes y peliagudas, que no por ello dejan de ser absolutamente creíbles. Y es que, no podemos olvidar que en el San Francisco de los años 70 los parques están llenos de hippies y las drogas, principalmente el LSD y la coca, están a la orden del día. Tanto es así que a Minnie le vemos meterse rayas con su madre, embarcarse en esporádicas felaciones o enrollarse constantemente con el novio de su madre. Es decir, hacer el amor y no la guerra pero sin ningún pudor, en pelota picada y con toda la gracia.

 

7. 45 YEARS de Andrew Haigh

Mejor Actor y Mejor Actriz

En pocas palabras:

“Weekend” en una semana y a los 60. De la fugacidad de dos días de la primera, a la dilatación y resistencia, a lo largo de 45 años, de la segunda.

En unas cuántas:

Sobria y elegante, estamos ante otra maravillosa inmersión en la intimidad de un duo, una pareja, que confirma en su director, una innata capacidad para extrapolar microcosmos tan distantes y dispares a una misma reflexión, unas mismas inquietudes, lo que al fin y al cabo, marca y distingue el discurso de un verdadero autor. Difícil misión. Sus protagonistas en este caso: dos sesentones británicos a los que, al igual que les sucedía a los treintañeros de “Weekend”, surgen ex-parejas que no dejan de proyectar sombras sobre ellos. Ellos, dos actores de la vieja escuela en abrumador estado de gracia, hacen de “45 Years” al igual que lo fue su memorable antecesora, una película realmente única y especial al servicio de un retrato hiriente, pero ante todo sincero y veraz, que pone en crisis la esencia de la vida en pareja, en este caso del matrimonio, incidiendo en la sensación de seguridad que con está unión se busca, independientemente del enamoramiento auténtico y honesto que se sienta y desprenda. Lo que desemboca en un caos emocional que sin embargo, se construye con aplomo sobre elegantes silencios y monumentales elipsis, pero también sobre puñado y medio de diálogos brillantes, aproximaciones singulares a temas que no lo son. Y es que, "45 years" cuenta con un barniz de naturalismo poco habitual en el cine reciente que se articula además, a través de una sutilidad formal, un detallado trabajo de fotografía, rebosante de hermosos matices, donde sus personajes se enmarcan a través de arrebatadores exteriores. Una auténtica delicia. Y ya van dos.

 

8. 600 MILLAS de Gabriel Ripstein

Mejor Ópera Prima

En pocas palabras:

Un debut de armas tomar que bien podría ser el título que completa una demoledora trilogía sobre la 'narcocracia' mexicana, junto a “Heli” y “Miss Bala”.

En unas cuántas:

“600 millas” aborda el negocio del tráfico de armas entre Estados Unidos y México de forma implacable y violenta, pero ante todo contenida, contundente y extremadamente metódica. Y lo hace con revelador aplomo, logrando la difícil misión de no caer en la trivialización, ni tampoco en la espectacularización o la simplificación a la que podría dar pie este devastador conflicto manido por la gran pantalla. Por suerte, no es el caso. Partiendo de un intenso duelo interpretativo, "600 millas" subvierte la buddy movie y se embarca en una intensa road movie fronteriza, contraponiendo a dos personajes situado uno en las antípodas del otro, es decir, un yogurín que con ansias de poder comienza su periplo criminal y un perro viejo que ya está de vuelta, aunque esté en el otro lado de la barrera, la supuestamente buena. Y digo supuesta, porque en “600 millas” no hay héroes ni villanos, tampoco blancos y negros. Lo que si que yace en ella es una demoledora reflexión sobre el desamparo y la desesperación a la que lleva esta terrible situación. Sobre todo en aquellos que más vulnerables y manejables son. Una problemática cuya responsabilidad es cosa de ambos países, de quien permite la venta de metralletas como si de una simple licencia de pesca se tratara,  tanto como de quien permite campar a sus anchas con ellas al otro lado de la frontera. Sobría en la realización, inteligente y aguda en su disposición, necesariamente desoladora en su esencia y corazón, estamos ante un debut que nunca mejor dicho, es de armas tomar.

 

9. UNDER THE ELECTRIC CLOUDS de Alexei German Jr.

Gran Premio Técnico (Ex-Aequo)

En pocas palabras:

Algo así como un cruce distópico entre Theo Angelopulos y Roy Andersson que funciona como el complemento perfecto para "Leviatan".

En unas cuántas:

De tal padre, tal hijo. Alexey German Jr. demuestra tener la lección bien aprendida, y con "Under the electric clouds", roza cima a través una distopía futurista de gran poderío simbólico y metafórico. Un monumental destilado del cine postapocaliptico que se suspende y levita en el tiempo y el espacio, rompiendo toda lógica de las mismas, condensando ambas en una desolada Rusia, mostrándonos, más bien imaginado y ensoñando, que es lo que viene después de la destrucción, cuando ya ni tan siquiera queden ruinas, tampoco rastro alguna de la emblemática arquitectura de un pais que representa tanto el pasado, como su presente y en este caso, no futuro. Es decir, va un paso más allá de la ciencia ficción apocalíptica para articular una reflexión tan arrebatadora como devastadora, sobre el rumbo autodestructivo al que parece estar avocada la sociedad y política rusa. Fondo tan estimulante como desolador, al que "Under the electric clouds" da forma valiéndose de una narrativa circular que se sustenta sobre contenidos planos secuencia que estructuran una danza fluídamente coreografiada entre el retrato caleidoscópico de sus múltiples personajes y robusta cámara. Y lo hace introduciendo arriesgados elementos de ruptura narrativa como los son sus sugerentes retazos de humor absurdo, estimulantes anacronías (estamos en el 2017 y habla Gorbachov), desconcertantes referencias pop (como mismamente el videojuego "Fallout" o "Juego de Tronos") o alusiones musicales que van desde Mozart a Metallica. Gran variedad de recursos de los que además, de forma valiente y radical, se sirve para no caer en la tentación del efectismo. Porque como verdadera meta solo tiene una, y la cruza evitando el empleo de la banda sonora, valiéndose de espacios abiertos en los que apenas introduce elementos que roben el protagonismo en el cuadro a todo aquello que verdaderamente le importa: su poética, más bien filosófica visión, de un futuro extremadamente desesperanzador.

 

10. THE FORBIDDEN ROOM de Guy Maddin

Forum

En pocas palabras:

Un homenaje intrínsecamente cinéfilo de estructura tan operística como caótica y anárquica que detallando, es también un mind-blowing paranormal e inclasificablemente inspirado por el cine perdido de Alfred Hitchcock, Todd Browning, Murnau, Long Chainey, William Wellman y Mikio Naruse.

En unas cuántas:

Un viaje tan indescriptible como inimaginable, a los más oscuros orígenes y recovecos de nuestros más penetrantes sueños y temores. Lo nuevo de Guy Maddin es una particularísima oda al cine perdido de la época muda, que honra al cine clásico mientras lo insufla con vigorosa y transgresora energía. La jocosa cacofonía, los paisajes oníricos, el estado de amnesia, el cautiverio, el engaño o el asesinato, irrumpen en escena para evocar el cine del pasado a través de un fascinante tratamiento de imagen nunca visto, jamás experimentado, registrado con colores químicos y rompedoras texturas que adquieren forma de ectoplasma, y es que, aunque suene extraño y extravagante, no se me ocurre mejor referente posible. Tal cual, inabordable riesgo, insobornable registro, que nos sumerge en un sueño dentro de otro, de una pesadilla dentro de otra, y lo hace con forma de espiral y expansión multidireccional, tanto es así que seguro, hará las delicias, no solo de un evidente referente como el primigenio David Lynch, también de todo un Christopher Nolan. Y es que, las múltiples capas que traspasa su estructura (no) narrativa no está tan lejos de "Origen". Virtudes que hacen de este desatado torrente audiovisual, una delicia extrema, volatil y agotadora, pero ante todo, perversamente cinéfila. En definitiva, una obra de arte hermosa y ampulosa, que rebosa sensaciones enfermizamente vibrantes, artísticamente sublimes, que constantemente se construye y deconstruye sobre un humor tan afilado como absurdo (donde tienen cabida el autoconsciente vacileo, como es el caso de sus peculiares intertítulos con los que dedica, no sin ironía ni sorna, uno de sus inabarcables guiños al cine mudo) una atmósfera tan envolvente como claustrofóbica, y ante todo, un desbordante imaginario. Sitges aguarda a la espera.

 

11. OUT OF NATURE de Ole Gavnaer

Premio Europa Cinemas Label

En pocas palabras:

Imagínense lo que pasaría si acompañáramos al Kevin Spacey de “American Beauty” un fin de semana solo en la montaña. Pues eso.

En unas cuántas:

Una audaz, jocosa y muy irónica, prácticamente negra, comedia dramática que nos dibuja, con todo tipo de matices subjetivos, el homo sapiens al crudo y natural, la crisis existencial de la masculinidad (supuestamente) adulta y madura como tal. El director noruego da continuidad a su anterior “The Mountain”, con la que ya participó en Panorama 2011, aunque en este, el paisaje natural no tenga mucho que ofrecer a su prototipo de hombre moderno, alguien que pese a evadirse de la sociedad, sigue arrastrando sus traumas familiares, conflictos sentimentales y frustraciones sexuales con él. Y lo hace apoyándose sobre una voz en off viperina y enrabietada, que desata tanto sus deseos más retorcidos y perversos como sus necesidades más básicas y elementales, y lo hace de forma tan introspectiva como provocativa. Aquellas que por desgracia para él, aunque por suerte para nosotros, no es capaz de satisfacer. Lo que le lleva a perderse en la inmensidad de la naturaleza más hermosa y remota acompañado únicamente de su fustigada conciencia, embarcándose en un encadenamiento de situaciones de los más comprometidas, surrealistas, incluso a ratos entrañables y definitivamente divertidas, tanto a nivel físico como emocional. Probablemente estemos ante uno de los retratos más completos, fieles, honestos y ante todo, innovadores, creativos y entretenidos, del padre de familia contemporáneo.

 

12. EL BOTON DE NÁCAR de Patricio Guzmán

Mejor Guión

En pocas palabras:

Waterworld según Patricio Guzmán. La segunda parte de una trilogía que por lo visto, atisba ser una magistral antología. Tan solo queda rematarla.

En unas cuántas:

“El botón de Nácar” traza un alucinante, lúcido y complejo paralelismo entre los miles de desaparecidos arrojados al mar durante la dictadura de Pinochet y el exterminio de seis etnias magallánicas al sur de Chile desde el siglo XIX, idea que Guzmán germinó mientras rodaba en el desierto de Atacama su anterior y magistral documental. Al igual que "Nostalgia de la Luz", "El Botón de Nácar" bascula sobre tres niveles impresionados uno sobre otro: la investigación antropológica, una arqueología de cimientos indianos y una memoria de la dictadura, aunque a diferencia de su magistral antecesora, pasa del inabarcable cosmos del que partía entonces, y que no era otro que la inmensidad de la galaxia, a un elemento mínimo, pero de gran poderío simbólico, metáforico, incluso metáfisico y político. Y este no es otro que un simple y minúsculo botón de Nácar. A través de hipnóticas y fascinantes imagenes de la hermosa y esplendorosa naturaleza, que mismamente ya quisiera para si todo un National Geographic, profundizando en su carácter político y antropológico a través de un discurso tan doloroso e hiriente, como revelador y profundo, Guzmán vuelve a sacar a la superficie los eternos daños irreparables provocados por la devastadora y deleznable dictadura, y lo hace zambulléndose en el agua como concepto inseparable de la vida, tomando cada una de sus gotas como un mundo aparte, como si tuviera su voz y memoria propia. Y es que, su objetivo no es otro que "devolver los cuerpos para que los muertos terminen de morir y los vivos sigan con vida" mirando el agua pero asimismo penetrando en la humanidad entera, como desgarradora señal de memoria. Que nadie lo olvide. No habrá dos sin tres, eso seguro. Maravillosa.

 

13. HEDI SCHNEIDER IS STUCK de Sonja Hess

Forum

En pocas palabras:

“Una mujer bajo al influencia” rodada por Miranda July

En unas cuántas:

Es, sin duda, una de nuestras pelis favoritas de cuantas hemos podido disfrutar en la radical y emergente sección Forum de la Berlinale. Una particularísima comedia profundamente dramática que comienza como si de una “Frances Ha” alemana se tratara, como si una nueva versión de un “Happy go lucky” fuera, para terminar evocando “Una mujer bajo la influencia” bajo el jocoso y risueño prisma que caracteriza el cine de Miranda July. Y es que, probablemente estemos ante la mejor película alemana de esta Berlinale. Una propuesta tan valiente y compleja como simpática y risueña, que presenta además el descaro de penetrar en el más descorazonador drama desde el registro cómico más acertadamente descerebrado, subvirtiendo con inspirados toques de humor absurdos su estructura profundamente dramática, y ofreciendo incluso, sugerentes guiños a conscientes referentes como lo es "Una mujer bajo la influencia" de John Cassavetes. Tanto a nivel íntimo y de pareja, como familiar, "Hedi Schneider is stuck" se revela como toda una lección de cine, y vida. Joya.

 

14. BODY de Malgorzata Szukowska

Mejor Directora (Ex-Aequo)

En pocas palabras:

Levitar entre los vivos, caminar entre los muertos

En unas cuántas:

Una meditación extrañamente esótérica, inclasificablemente cómica, dramáticamente reflexiva, sobre la aguda crisis personal y existencial que conlleva la pérdida de los seres queridos. Coqueteando con el género fantástico sobrenatural, Małgorzata Szumowska se aleja de la escuela austríaca, de la frontalidad de Seidl a la que de buenas a primeras podría sugerir su personalísima propuesta, para abrazar el humor deadpan más cercano al cine nórdico. A camino entre el dolor más hermético e impenetrable y el humor negro más imprevisto y absurdo, la directora polaca ha rodado sin duda, su mejor película hasta la fecha. Una destacable muestra de cine de autor mucho más enfocada a disfrutarse en un Festival de Sitges que mismamente en San Sebastián. No se si me explico, pero cuando la vean me entenderán. Tiene su juego.

 

15. EISENSTEIN EN GUANAJUATO de Peter Greenaway

Sección Oficial

En pocas palabras:

Peter Greenaway en su mejor versión posible, y en toda su esencia.

En unas cuántas:

Peter Greenaway vuelve a escena de la mano del mejor representante posible para sacar la mejor versión de su insobornable anti-cine: Sergei Eisenstein. El iconoclasta director británico cita deliberadamente y modifica las propias herramientas cinematográficas de Eisenstein, transformando al héroe con sorna, excentricidad y no sin gracia, en un grand guignol intencionadamente ridículo y profano pero entrañablemente trágico, abrumadoramente hermoso, que tiene además el delirio añadido de presentar la revolución sexual de un revolucionario de forma tan extremadamente explícita como inspiradamente divertida y descaradamente deshinibida, en el que será sin duda, uno de los grandes momentazos por los que recordaremos esta Berlinale (y que no revelaremos por no caer en el spoiler). Sorpresa inesperada a la que damos la bienvenida.

 

16. AFERIM! de Radu Jude

Mejor Director (Ex-Aequo)

En pocas palabras:

Un quijotesco western rumano que evoca el clásico género americano, y que haría las delicias de todo un Emir Kusturica.

En unas cuántas:

Un genuino western rumano rodado en portentoso blanco y negro, que de forma tan hilarante como imponente, penetra y atraviesa el pasado histórico de un país, para desempolvar los mismos conflictos, mismas lacras y problemas, que afecta a la sociedad rumana (y europea) en el presente, y esta no es otra que la intolerancia racial, así como las violentas y devastadoras consecuencias que ésta tiene en las minorías étnicas. Es decir, que "Aferim!" parte de una base, un concepto, que resulta del todo innovador para un actual cine rumano que permanece anclado en denunciar los conflictos social y políticos que sacuden su país desde el presente. No es el caso de la nueva película de Radu Jude, que parte de una construcción de trama digna del clásico western americano (dos agentes de la ley que salen a la búsqueda de un proscrito), que con aires quijotescos se sustenta sobre un humor inspirado y afilado que directamente evoca la novela picaresca, y que no sin ironía ni sarcasmo, se envuelve de un folklore, un cosmos tan estrambótico como histriónico y carismático, digno del cine gitano que distingue a Kusturica. Transgresoras bases formales, estimulantes virtudes argumentales, sobre las que el director de "La chica más feliz del mundo" enarbola una original e innovadora parábola feudal (y actualmente social) partiendo de documentos históricos y canciones tradicionales que pone al día el devastador peaje que pagan las minorías más vulnerables y desfavorecidas, presa de las corruptas estructuras de poder y déspotas jerarquías. La lacra del racismo sacudía entonces y sigue sacudiendo hoy. "Aferim!" nos da buena cuenta de ello de forma tan original como sobria, tan arrebatadora como desgarradora.

 

BONUS TRACK: SUEÑAN LOS ANDROIDES de Ion de Sosa

Forum

En pocas palabras:

Podría presentarse como un "Blade Runner" pasado por el tamiz de Jonas Mekas y Ulrich Seidl. También como la secuela no reconocida de "El Futuro" de Luis López Carrasco.

En unas cuántas:

Una utopía que por descabellada que suene viendo como está hoy el panorama, puede hacerse realidad gracias que también "Sueñan los Androides" en España. Y lo hacen desde un inhospito Benidrom en temporada baja. Vista y reivindicada en Sevilla, si por algo destaca "Sueñan los Androides", además de por sus poderosos y arrobadores skylines de una inhóspita Benidrom, es por su capacidad para extraer distopía y ciencia ficción de lo que tenemos delante y vemos hoy. Es decir, para que imaginar y derrochar cantidades ingentes de presupuesto en plasmar un distópico futuro si ya se atisba a día de hoy. Es lo que debió pensar de Sosa girando la mirada hacia su ¿amada? ¿odiada? Benidorm (puede tomarse como una carta de amor hacia la ciudad alicantina tanto como todo lo contrario). Y es así como empieza a gestarse una muestra ejemplar de cine low cost, una peli de NO género que prácticamente mezcla todos los géneros (desde sci-fi a cine negro pasando por la comedia surreal y el drama social) mostrando una innata capacidad para reflexionar en un mismo tiempo sobre el pasado (es cuando entra en escena el material de archivo familiar del propio director en el que tienen cabida incluso sus padres), presente (calles vacías, edificios desolados, personajes alienados y solitarios) y futuro (la definitiva deshumanización) desde un registro que incluso admite el sonido de la copla además de los asesinatos en serie. Sueñan los androides, y tal y como lo atisbó el mismísimo Philip K. Dick, lo hacen con ovejas. Ovejas que directamente nos llevan al perrete de Godard. No es casualidad, no tan lejos de la realidad. No lo duden, dará que hablar.

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