Crónica Berlinale 2015: "Aferim!" un western rumano (que también americano)
La sección Oficial de la Berlinale 2015 sigue de racha. "Aferim!", un quijotesco western rumano (y gitano) rodado en portentoso blanco y negro por Radu Jude, se suma al saco de nuestras favoritas ("El Club", "Knight of Cups", "Under the electric Clouds" y "45 Years") a lucir en el palmarés final. ¿Razones? Múltiples y genuinas.
¿De qué va?
Europa del Este, 1835. Dos jinetes cruzan un paisaje estéril a través de la región de Valaquia. Son el gendarme Costandin y su hijo, y juntos van a la caza de un "esclavo gitano 'que ha huido de su noble amo, con cuya esposa, se sospecha que tiene un romance. Los comentarios imperturbables y el forismo alegre de Costandin choca frontalmente con la concepción más contemplativa del mundo que tiene su hijo. En su travesía, ambos se embarcan en una odisea en la que se encuentran con personas de diferentes nacionalidades y creencias: otomanos y rusos, cristianos y judíos, rumanos y húngaros. Diferentes etnias que siguen albergando los mismos prejuicios que unos a otros se han ido transmitido de generación en generación. Un aventura que empieza en cuanto salen a su búsqueda pero lejos de acabar, continúa en cuanto encuentran al esclavo.
¿Quién está detrás?
6 años después de resultar premiado en Forum con "La chica más feliz del mundo" (joya que podéis descubrir en filmin), Radu Jude, una de las figuras más emergentes de la nueva ola de cine rumano comandada por Cristian Mungiu, Cristi Puiu y compañía, compite ahora por el Oso de Oro,
¿Quién sale?
Teodor Corban y Mihai Comanoiu encabezan un reparto entre cuyos secundarios encontramos a Luminita Gheorghiu, estrella absoluta de "Madre e hijo".
¿Qué es?
Un quijotesco western rumano que evoca el clásico género americano, y que haría las delicias de todo un Emir Kusturica.
¿Qué ofrece?
Un genuino western rumano rodado en portentoso blanco y negro, que de forma tan hilarante como imponente, penetra y atraviesa el pasado histórico de un país, para desempolvar los mismos conflictos, mismas lacras y problemas, que afecta a la sociedad rumana (y europea) en el presente, y esta no es otra que la intolerancia racial, así como las violentas y devastadoras consecuencias que ésta tiene en las minorías étnicas. Es decir, que "Aferim!" parte de una base, un concepto, que resulta del todo innovador para un actual cine rumano que permanece anclado en denunciar los conflictos social y políticos que sacuden su país desde el presente. No es el caso de la nueva película de Radu Jude, que parte de una construcción de trama digna del clásico western americano (dos agentes de la ley que salen a la búsqueda de un proscrito), que con aires quijotescos se sustenta sobre un humor inspirado y afilado que directamente evoca la novela picaresca, y que no sin ironía ni sarcasmo, se envuelve de un folklóre, un cosmos tan estrambótico como histriónico y carismático, digno del cine gitano que distingue a Kusturica.
Transgresoras bases formales, estimulantes virtudes argumentales, sobre las que el director de "La chica más feliz del mundo" enarbola una original e innovadora parábola feudal (y actualmente social) partiendo de documentos históricos y canciones tradicionales que pone al día el devastador peaje que pagan las minorías más vulnerables y desfavorecidas, presa de las corruptas estructuras de poder y déspotas jerarquías. La lacra del racismo sacudía entonces y sigue sacudiendo hoy. "Aferim!" nos da buena cuenta de ello de forma tan original como sobria, tan arrebatadora como desgarradora. Probablemente goce de su merecido protagonismo en el palmarés final. Merecido lo tiene.