8,8

Persona

· 84min.

Edición remasterizada en alta definición de la más críptica y, tal vez, la mejor película de Ingmar Bergman. Un film sobre el amor, la locura, las palabras y el silencio.
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Sobre la película

Edición remasterizada en alta definición de la más críptica y, tal vez, la mejor película de Ingmar Bergman. Un film sobre el amor, la locura, las palabras y el silencio, de la mano de Liv Ulmann y Bibi Andersson.

Una noche, la actriz Elizabeth Vogler se queda sin voz mientras está interpretando el papel de Electra en el teatro. Al día siguiente, su ama de llaves la encuentra en su cama, inmóvil y callada. Es ingresada en una clínica durante tres meses, pero su estado no mejora. Su médico decide enviarla a una villa al lado del mar con su enfermera, Alma, para que recobre fuerzas. Elisabeth sigue callada. Al contrario, Alma habla mucho, le cuenta su vida, sus problemas, y la actriz escucha sus confesiones. Pero, poco a poco, las relaciones entre las dos mujeres empiezan a empozoñarse.

Dirección y reparto

Dirección:
Ingmar Bergman

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos
Audio: Sueco • Subtítulos: Español y Catalán

Más información

Géneros:
Drama, Clásicos
País:
Suecia
Estreno en cines:
21/05/01
Recaudación: 33.920,14 €
Espectadores: 7.632
Ver ficha:
IMDB

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Esa mirada hacia un espejo, en el que se refleja nuestro propio rostro, será la vía que utilizará Bergman para desarrollar toda la película. Una serie de conversaciones en forma de monólogo interior, pues la enfermera, a pesar de contar con una interlocutora, no puede interactuar con ella; las alegrías y los enfados entre ellas son en realidad con uno mismo. Así, poco a poco se va perdiendo la identidad de cada una, hasta dejar entrever que son una misma persona.

Una película que quedará pululando en tu cabeza de forma obsesiva. En lo visual: un éxtasis. En lo argumental: llena de resquicios, con gran simbología y un trasfondo psicológico complicado -trauma, identidad, mutismo, regresión-. Para ver, volver y revolver. No se puede perder.

(Editado)

Con todos mis respetos y mi amor (a veces cercano al odio) por el movimiento transgresor de los autores pertenecientes a la Nouvelle Vague, hete aquí al verdadero creador de un nuevo cine. Feminista, íntimo, profundamente metafísico, cuyas reflexiones filosóficas se elevan hacia las altas bóvedas a través del uso perfecto de las imágenes, de las palabras y, especialmente, de los silencios. Bergman es, sencillamente, el cine. Y Persona es, sencillamente, una obra para revisitar una y otra vez, puesto que representa a la perfección todo lo que un espectador exigente pretende encontrarse a través de la gran pantalla. Las interpretaciones son, naturalmente, memorables.

Esta película hay que verla. Si te gusta o no, ya lo descubrirás cuando acabes.

Por más que la veo no me canso. Es una película que no envejece y que claramente ha influenciado mucho al cine posterior experimental (y no tan experimental).

Me sorprenden mucho algunas películas de Ingmar Bergman, son tremendamente innovadoras tanto en el argumento como en la manera de tratar a los personajes, especialmente femeninos. No conozco autores de su época que tratasen los temas como lo hace él. Anonadada me hallo.

Una obra maestra sobre la reflexión de la condición humana con todas sus luces y todas sus sombras en una sociedad que nos aleja de nuestros impulsos naturales y nos castiga por ello mientras nos alaba por comportarnos como algo ajeno a nosotros.

Un juego de identidades en el que no solo las dos protagonistas se confunden en sí mismas, sino que el desdoblamiento también trasciende al propio celuloide del film. No es fácil interpretar todos los detalles del film, pero esta coherencia entre forma y contenido, yendo de la mano, me convence. Una valiente e interesante propuesta.

Hay películas que nos persiguen una vez han finalizado. Películas que, por muchas veces que las veamos, siempre tenemos la sensación de que las vemos por primera vez. Películas que van más allá del simple visionado, convirtiéndose en experiencias que cambian nuestra forma de ver y de sentir el mundo. Más que películas, son viajes iniciáticos o rituales de posesión. "Persona" fue una de las primeras obras fílmicas que cuestionó la identidad y, a la vez, reflexionó sobre el carácter ambiguo e ilusorio de la imagen. Bergman convirtió la duda en el único camino posible. Pasen, vean y sientan esta sesión de hipnosis en forma de película.

(Editado)

La película es fascinante, pero se podría entender si Bergman hubiese querido o podido plasmar algo coherente. Lastima que ya haya muerto, me gustaría comprobar si es capaz de explicarla. ¿Por qué en las primeras imágenes, en el minuto 1,07, aparece una imagen casi subliminal de un pene erecto? ¿Tiene trascendencia en lo que quiere contar? Las imágenes son poderosas, el sentido inexistente, solo existe si nos lo inventamos. Personalmente prefiero otras películas del maestro sueco. A esas les pondría un 15 de puntuación.

10

"Obra maestra. Cine puro, belleza de primeros planos, película que sigue viva como la soledad, como el amor, el silencio y la palabra"

Javier Rioyo de Cinemanía