Los Nobel en la gran pantalla
El cine se alimenta de la literatura. Numerosas películas son fruto de adaptaciones de novelas, cuentos u obras de teatro, que habiendo alcanzado el éxito en el papel juegan sus cartas en el celuloide. La mayoría de los grandes escritores cuentan con versiones de sus historias en la gran pantalla, incluso los que la historia ha situado en el Olimpo de la literatura: los Premio Nobel. En nuestra sección filmin BOOKS hemos elaborado un listado con los autores galardonados por la Academia Sueca que cuentan con adaptaciones cinematográficas de sus obras, disponibles en nuestro catálogo.
Rudyard Kipling (1907)

Zoltan Korda se adelantó a Disney y en 1942 rodó la adaptación de “El Libro de la Selva”, el clásico de Kipling, primer inglés en obtener el Premio Nobel de Literatura. Aunque el guión no es totalmente fiel a la historia del escritor indio-británico, narra la entrañable historia de las aventuras del niño Mowgli. El film fue en color, con lo que se consigue unos planos de la selva muy pintorescos y bellos. Los efectos especiales y la banda sonora, compuesta por Miklós Rózsa, estuvieron nominadas a los premios Óscar.
Gerhart Hauptmann (1912)

Basada en la obra del Nobel alemán, “Phantom” fue la siguiente realización de F.W. Murnau tras la triunfal “Nosferatu”, una circunstancia que no favoreció demasiado a la carrera comercial del film ante un público que tras ese título esperaba encontrar una nueva incursión en la temática fantástica o terrorífica. Hauptmann también conlaboró en el guión de "Fausto", del mismo director.
P.D. Hauptmann fue una inspiración para el mismísimo James Joyce, que lo mencionó en el último capítulo de “Retrato del artista adolescente”, donde evoca a las mujeres presentes en las obras del alemán.
Thomas Mann (1929)

"Los Buddenbrook” narra la historia de una pudiente familia de comerciantes alemanes durante la primera mitad del siglo XIX. Los cambios sociales de la época harán tambalear sus valores y su fortuna, y los miembros del clan tendrán que reprimir sus deseos y anhelos personales para salvar el destino de su estirpe.
P.D. La épica y monumental novela que los nazis quemaron en la Babelplatz en mayo de 1933 y que a su autor le valió el Premio Nobel se convirtió en película en 2009, bajo la dirección de Heinrich Breloer.
George Bernard Shaw (1925)

La obsesión por la fonética que caracteriza al protagonista de “Pigmalión” es la misma que sentía Shaw, autor de esta obra teatral de 1913 basada en el relato de Ovidio. Anthony Asquith dirigió la adaptación cinematográfica de la historia del profesor Higgins y Elisa, una joven vendedora de flores con una perfecta dicción, a la que éste experto en fonética intentará convertir en una dama de la alta sociedad.
P.D. Shaw se hizo con el Oscar por la adaptación al cine de su propia obra. “My Fair Lady”, remake de esta película, llegaría más tarde y con más éxito, en 1964.
Sinclair Lewis (1930)

La obra del primer Nobel de Literatura estadounidense fue llevada al cine por algunos de los más grandes cineastas. John Ford se hizo con la adaptación de “El Dr. Arrowsmith” (1931), que sufrió la censura autoimpuesta por el Código Hays, y William Wyler dirigió “Desengaño” (1936), una sátira sobre la burguesía.
P.D. Lewis también fue galardonado con el Pullitzer por “Dr. Arrowsmith”, pero lo rechazó.
John Galsworthy (1932)

“The Forsyte Saga”, drama épico que Galsworthy completó en más de cinco volúmenes, llegó a la pantalla de la mano de Andy Wilson e ITV, que produjeron en 2003 dos temporadas de esta serie. Soames Forsyte, primogénito heredero de esta poderosa familia de la burguesía británica, conocerá a Irene Heron, de la cual se enamorará perdidamente, comenzando así esta saga que arrastrará disputas familiares y romances frustrados durante tres generaciones comprendidas entre 1870 y 1920.
P.D. BBC ya había emitido en los 60 una serie basada en los Forsyte, que alcanzó gran éxito en Gran Bretaña.
Luigi Pirandello (1934)

Dos tragedias, cuyas acciones transcurren en la Roma de los años 30 y en la isla de Sicilia, componen “Tú ríes”, film basado en la novela del mismo nombre escrita por Pirandello en 1912. Los hermanos Taviani, que ya habían rendido homenaje al autor siciliano en “Kaos” (1984), dirigieron esta historia que tiene como protagonista al soñador Felice.
P.D. Pirandello llegó a trabajar con su padre en las minas de azufre de Porto Empedocle, donde se inspiró para escribir relatos como “Los viejos y los jóvenes” o “Il Fumo”.
Eugene O’Neill (1936)

John Ford cogió las riendas de "Hombres intrépidos” (1940), película basada en varias obras de teatro de O’Neill. La historia, tal y como aparece en el papel, debería estar ambientada en la Primera Guerra Mundial, pero Ford prefirió el tiempo de la Segunda. John Wayne y su tripulación frente a los submarinos alemanes.
P.D. Durante sus últimos diez años de vida, O’Neill padeció la enfermedad de Parkinson, que le impidió escribir. Aunque intentó dictar sus textos, le resultó muy difícil.
T. S. Eliot (1948)

En 1994, Brian Gilbert dirigió el biopic de uno de los poetas de lengua inglesa más relevantes del siglo XX, T. S. Eliot. El artífice de “Tierra baldía” aparece retratado en “Tom y Viv”, película centrada en la relación entre el escritor y su esposa Vivianne, una mujer cuya personalidad desequilibrada se manifestó a través de continuos cambios de humor.
P.D. Eliot contó con la protección del filósofo Bertrand Russell, que también aparece en el film.
William Faulkner (1949)
En “Amanece, que no es poco” sentían “verdadera devoción” por este escritor y poeta estadounidense que se hizo con el Premio Nobel de Literatura en 1949, varios años después de dar el salto a Hollywood. Faulkner prestó su pluma a los grandes estudios del Valle, incluso adaptó al cine algunas de sus propias obras. Es el caso de “Vivimos Hoy” (1933), un drama protagonizado por Joan Crawford y Gary Cooper y dirigido por el maestro Howard Hawks, quien llevó a la gran pantalla muchos de los guiones del escritor.
P.D. En 1969, Mark Rydell adaptó otra de sus novelas, “Los Rateros”, por la que Faulkner había recibido un Pullitzer.
François Mauriac (1952)

“Thérèse D.”, inspirada en la obra de François Mauriac, es la historia protagonizada por la extraordinaria Audrey Tautou en la que una joven de ideas vanguardistas intenta imponerse a las convenciones sociales de la burguesía francesa. Aunque la novela ya había sido adaptada anteriormente por Georges Franju, ésta estuvo a cargo de Claude Miller.
P.D. “Thérèse D.” significó el testamento cinematográfico de Miller, que falleció tras finalizar el montaje de la película en 2012.
Ernest Hemingway (1954)

“El Viejo y el Mar”, “Adiós a las armas”, “Las nieves del Kilimanjaro”, “Por quién doblan las campanas”… Las novelas de Hemingway han despertado el interés de diversos cineastas. De hecho, a lo largo de la historia se han adaptado más de quince títulos de este periodista estadounidense, que se convirtió en uno de los novelistas más importantes del siglo XX.
P.D. La influencia del escritor, boxeador amateur que fue más criticado por su conducta que por su propia obra, se extendió de la literatura al cine.
John Steinbeck (1962)

Steinbeck plasmó el drama del trabajador americano durante la Gran Depresión en “De Ratones y Hombres”, que se hizo película en 1939 bajo la dirección de Lewis Milestone. No fue la única obra del Nobel adaptada al cine. “Las uvas de la ira” y “Al Este del Edén” llegaron algunos años después, siguiendo el éxito de la primera adaptación.
P.D. Steinbeck solía utilizar como sello personal la figura de un cerdo alado llamado Pigasus, con el que se identificaba al considerarse a sí mismo como un ser terrenal que aspiraba a alcanzar el vuelo.
Patrick White (1973)

El adalid del cine de los 80 y los 90 Fred Schepisi volvió a la realización cinematográfica después de siete años con “El Foco de la Tempestad”, basada en la novela homónima del escritor australiano Patrick White. En esta película la actriz Charlotte Rampling da vida a una poderosa y controladora matriarca, cuya futura muerte pondrá en el punto de mira la relación con sus dos hijos, interpretados por el oscarizado Geoffrey Rush y la premiada Judy Davis. Todo un elenco de lujo en una película elegante, inteligente y sublime.
P.D. Las circunstancias personales del escritor contribuyeron a un sentimiento de soledad que plasmó en muchas de sus obras.
Gabriel García Márquez (1982)

El recientemente fallecido Nobel latinoamericano, autor de algunas de las obras más importantes de la literatura contemporánea, también contribuyó con su escritura al séptimo arte. Aunque las firmó bajo seudónimo, García Márquez fue guionista de películas mexicanas de los años 60 como “El gallo de oro” o “Tiempo de morir”, ésta última de Arturo Ripstein, quien dirigió la adaptación cinematográfica de una de las novelas del genio colombiano, “El coronel no tiene quien le escriba”.
P.D. García Márquez ejerció como crítico de cine e incluso dirigió un cortometraje llamado “La langosta azul” (1954).
William Golding (1983)

Peter Brook llevó al cine la primera y más célebre obra de Golding, “El señor de las moscas”, considerada un clásico de la literatura inglesa de posguerra. El avión en el que viajan un grupo de niños se estrella en el Pacífico, que arrastra a los muchachos hasta una isla desierta donde tendrán que aprender a sobrevivir y lidiar con el salvajismo y la destrucción inherentes a su instinto.
P.D. La obra es toda una metáfora sobre la condición humana con una dura crítica a la religión, que incluye en el nombre de la obra una referencia a Belcebú. ¡Mata a la bestia!
José Saramago (1998)

No sabemos si a Fernando Meirelles le costó tanto rodar “A ciegas” como convencer a José Saramago para que le cediera los derechos de adaptación de “Ensayo sobre la ceguera”, obra en la que se inspira. El caso es que el escritor portugués, reacio a llevar sus novelas a la gran pantalla, acabó aceptando la oferta del director e incluso participó en la promoción de la película, protagonizada por Julian Moore. Una magnífica crítica a una sociedad podrida y desencajada llevada al cine.
P.D. Saramago puso como condición para ceder los derechos de la obra que la película incluyese un can tan grande como el descrito en la novela. Es el perro de las lágrimas.
Günter Grass (1999)

La versión que Volker Schlöndorff hizo de “El tambor de hojalata” es uno de esos casos en los que el celuloide supera al papel, sin desmerecer en absoluto la fantástica obra del Nobel de Literatura Günter Grass. La adaptación al cine de esta novela sobre la vida del joven Oskar Matzerath en la Alemania nazi se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1979 (premio compartido con “Apocalypse Now”), el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1980.
P.D. La película se convirtió en la máxima representante del Nuevo Cine Alemán.
Imre Kertész (2002)

“Sin destino” es una aproximación al Holocausto, una mirada dura a la realidad vivida durante y después de la ocupación nazi a través de los ojos de Gyuri Köves, un adolescente judío húngaro trasladado a Auschwitz. Lajos Koltai llevó al cine su adaptación en 2005, con banda sonora de Ennio Morricone.
P.D. Kertesz vivió en primera persona el terror del nazismo cuando fue deportado desde Hungría a Alemania e internado en varios campos de concentración.
J.M. Coetzee (2003)

La desgarradora obra maestra del sudafricano John Maxwell Coetzee no pierde un ápice de fuerza en la versión cinematográfica de Steve Jacobs, que mantiene el espíritu del autor de “Desgracia” y evita la infección sentimental y el afectismo en el que caen, a veces, las historias sobre el apartheid. Un portentoso John Malkovich protagoniza ésta película sobre una Sudáfrica errada e imperfecta y un sistema político y social segregacionista y xenófobo, extinto hace apenas una década.
P.D. Coetzee fue el cuarto escritor africano en recibir el Premio Nobel de Literatura.
Elfriede Jelinek (2004)

“La Pianista”, probablemente la obra más conocida de esta novelista austríaca galardonada con el Nobel en 2004, llegó al cine de la mano del maestro Michael Haneke. Isabelle Huppert y Benoît Magimel protagonizan esta historia sobre el intento de una mujer de escapar al control de su dominante madre a través del sexo. Ambos actores fueron premiados por su interpretación en el Festival de Cannes, en 2001.
P.D. Esta adaptación se convirtió en una de las películas austríacas más exitosas a nivel internacional de los últimos años.
Harold Pinter (2005)

El polifacético escritor, dramaturgo, poeta y director realizó más de 27 guiones para cine y televisión, entre los que destacan “Accidente”, “El mensajero” y “El sirviente”, todas ellas películas dirigidas por Joseph Losey, icono del cine de los 60 y amigo de Pinter.
P.D. Tan fructífera relación entre escritor y cineasta tuvo grandes recompensas, como la Palma de Oro de Cannes que Losey recibió por “El mensajero”.
Alice Munro (2013)

Basada en el relato "El oso vino de la montaña", escrito por la reciente ganadora del Premio Nobel de Literatura Alice Munro, “Lejos de ella” cuenta la conmovedora historia de amor entre Fiona (Julie Christie) y Grant (Gordon Pinsent), que ven desestabilizada su relación cuando ella comienza a sufrir pérdidas de memoria.
P.D. Sarah Polley debutó como directora con esta película, por la que estuvo nominada al Oscar al mejor guión adaptado.