WTF: Películas que nos hacen sentir tontos

Fuente: filmin

WTF: Películas que nos hacen sentir tontos

A falta de palomitas, sobredosis de Ibuprofeno. Hoy estrenamos "Enemy", un mind blowing en toda regla, un relato de tintes fantasmagóricos y de discurso absolutamente impulsivo e introspectivo sí, pero también de un largo alcance social, como bien mandan los cánones de la corriente de cine radical en la que se embarca. De Luis Buñuel al último Sónar pasando por Curtis Harrington, Portabella, Arrabal, Jodorowsky, Malle, Aronofsky, Kaufman, Lynch, Cronenberg, Carax, Araki, Miike, Weerasteakuhl, Reygadas o incluso Anthony Hopkins.

Locuras de frenopático que como bien nos ha sugerido nuestro amigo Javier Ocaña, las englobamos como películas que nos hacen sentir tontos. Benditos WTF. Os dejamos con 22 joyas de culto destinadas a freir cerebros a diestro y siniestro. De comerse el tarro y no parar, vamos.

1. Un Perro Andaluz de Luis Buñuel (1929)

El deseo siempre ha ido vinculado a la mirada. Y el cine también. Eso lo sabía muy bien Luis Buñuel cuando filmó el corte de una navaja sobre un ojo en plano detalle. Joya de culto surrealista, todo un clásico del cine de arte y ensayo, una obra única que surge fruto de la poderosa imaginación de dos jóvenes mentes -Buñuel tenía 29 años y Dalí 25- poseedoras de un talento tan singular como genial. Pionera.

 

2. Marea Nocturna de Curtis Harrington (1961)

Obra inquietantemente transgresora, fascinantemente onírica y atmosféricamente perturbadora. Una de las grandes cult movies de la década de los 60 protagonizada por Dennis Hopper.

 

3. Persona de Ingmar Bergman (1966)

Podríamos señalarla como la película clave que inspiró la carrera de David Lynch. Una torrente de emociones penetrantes y avasalladoras. Una obra maestra inapelable que partiendo de un sutil e hipnotico juego de espejos, decubre un psicoanlaisis tan complejo y ambiguo como rebosante de claroscuros. Arrebatadora dualidad.

 

4. Nocturno 29 de Pere Portabella (1968)

Se adentra en profundidad en la futura estructura eisensteiniana de los filmes de Portabella, que no avanzan mediante una linealidad narrativa, sino por una sucesión de cuadros escénicos semiautónomos y encadenamientos casi siempre inesperados. Las evocaciones de Antonioni, Bergman o Buñuel resuenan en el filme más crudamente antiburgués de Pere Portabella. Un inclasificable elogio a la pulcritud y capacidad de sugerencia del blanco y negro. Sublime.

 

5. Viva la Muerte de Fernando Arrabal (1971)

Un niño de diez años intenta encontrarle sentido a la guerra y a la detención de su padre al final de la guerra civil española. Antes de Guillermo del Toro fue Arrabal quien gestó su particular "Laberinto del Fauno". Y lo hizo revolucionando la manera de entender el teatro en la escena internacional a través de una singular escritura que delataba importantes preocupaciones humanas y una búsqueda constante de la trascendencia. Junto a Alejandro Jodorowsky y Roland Topor formó parte del movimiento Pánico, un grupo de clara influencia bretoniana y surrealista. Dios los hace, y ellos se juntan. Ya se sabe.

 

6. La Montaña Sagrada de Alejandro Jodorowsky (1973)

Nadie, hasta la fecha, había visto algo igual. La película "escándalo" del Festival de Cannes en 1973. Jodorowsky en el papel del "alquimista" que reúne a un grupo de personas que representan los planetas del Sistema Solar para someterles a una serie de ritos místicos antes de embarcarlos a un viaje hacia la misteriosa isla de Loto, donde subirán a la Montaña Sagrada para sustituir a los Dioses inmortales que dominan el mundo.

 

7. "El Unicornio" de Louis Malle (1975)

Unos niños que juegan desnudos con los cerdos, un unicornio que habla, unos animales extraños que les visitan. Una distopía onírica, un descenso por la madriguera del conejo blanco, pero sobretodo, un espejo en el que mirar nuestros propios excesos. Louis Malle se alía con el director de fotografía predilecto de Ingmar Bergman, el genial Syen Nykvist, consiguiendo uno de sus mejores y más sugerentes trabajos.

 

8. Cabeza Borradora / Carretera Perdida / Mulholland Drive de David Lynch (1977-2001)

Que decir que no esté dicho ya sobre la figura de David Lynch, infatigable y turbador reverso de la fábrica de sueños conocida como Hollywood. Volver a ver "Cabeza Borradora", "Carretera Perdida", "Mulholland Drive", "Inland Empire" o cualquiera de sus películas, resulta un perverso goce, una endiablada locura y ante todo, una bombilla fundida.

 

9. Nowhere de Gregg Araki (1997)

Definida por el propio Araki como un "Sensación de vivir" después de tomar ácido, "Nowhere" nos muestra una amplia galería de personajes con sus inquietudes, dudas sexuales, ganas de probar lo prohibido y una fuerte presencia alienígena. A través de los ojos de Dark, el protagonista, nos lanzamos a este viaje alucinante que nos muestra todos los caminos que se nos abren cuando comenzamos a buscar nuestro lugar en la sociedad. Precisamente, donde viven los monstruos.

 

10. Cube de Vincenzo Natali (1997)

Cuando Saw revolucionó el blockbuster de terror americano, un canadiense ya había firmado antes un thriller de terror psicológico que marcaría las pautas de dicha revolución. Los giros imposibles, los ambientes sofocantes y todo un grupo de personas a punto de ser torturadas habían llegado, y lo hicieron de la mano de "Cube". Con el paso del tiempo se ha convertido en una verdadera obra de culto y su realizador, Vincenzo Natali, reverenciado por sus numerosos admiradores. Una película que ha creado escuela.

 

11. Pi de Darren Aronofsky (1998)

El debut en el cine de Darren Aronofsky tuvo un presupuesto de 60.000 $, sus derechos fueron vendidos por 1 millon  y acabó por recaudar en cines más de 3 millones. Además, consiguió ganar el premio a Mejor Director en Sundance, y Mejor Guión en los Independent Spirit Awards. ¿Su logro? la decodificación experimental del sistema numérico que rige el caos del mercado bursátil. Y todo a través de las mates, muchas (y locas) matemáticas. Fe en el caos.

 

12. Spider de David Cronenberg (2002)

La extraña pareja. Si la obsesión es el eje central de todas las novelas de Patrick McGrath, la presencia abrumadora del pasado en el inestable presente es una de las principales obsesiones entre otras tantas de David Cronenberg. De esa combinación surge "Spider", una película que une a dos mentes tan enfermas como estimulantes. En su salsa, Cronenberg halla en "Spider" su atmósfera preferida para contarnos, con la obligada crudeza que requiere el caso, el mísero entramado psicológico de una desequilibrada y frágil mente humana que nos lleva a una vida horrible y criminal, pavorosamente escasa, propia de la gran tristeza moderna.

 

13. Gozu. El camino a la locura de Takashi Miike (2003)

Takashi Miike gesta la película de yakuzas más libre, extravagante y desbocada que puedas imaginar. Una brillante genialidad desatadamente surrealista que probablemente también signifique una de las películas más fieles y emblemáticas del espíritu gamberro e iconoclasta que yace en el director de "Ichi the Killer".

 

14. 13 Tzameti de Gela Babluani (2006)

Un tugurio clandestino, un mundo de pesadilla donde los hombres hacen apuestas con la vida de otros hombres. Polanski, Melville, Bresson y la nouvelle vague se dan cita en este perturbador viaje a lo más profundo del miedo que resulta ser un trayecto alucinantemente crudo y abrupto, pero también transgresoramente perverso.

 

15. Slipstream de Anthony Hopkins (2007)

El debut como director de Anthony Hopkins se adentra en el terreno de lo onírico, situándose en un punto entre la realidad y el sueño. Este relato surrealista incorpora algunos de los momentos más impactantes de la vida un actor y guionista que ha vivido su vida repartida en dos planos de existencia: el mundo real y su propio y poderoso mundo interior. Mientras trabaja en un guión de misterio, algunos de los personajes que ha creado comienzan a entrometerse en su vida real. Hopkins a lo Lynch.

 

16. Synecdoche New York de Charlie Kaufman (2008)

¿Una de las películas más ambiciosas de los últimos años? probablemente, ¿la mejor película de la última década? Roger Ebert no lo duda. ¿Atractivo caramelo para los más atrevidos que tendrán que activar los cinco sentidos si no quieren perderse por las múltiples capas que traza un Charlie Kaufman disfrazado de Ariadna? Nosotros tampoco. Una película profundamente existencial sobre la creación, su imaginario, y en definitiva, sobre su director, que bebe tanto de joyas como "8 ½ ", "Inland Empire" y que al mismo tiempo, se puede relacionar perfectamente con "Holy Motors" o la locura herzogiana que Klaus Kinski vive en "Fitzcarraldo". Todas dan un portazo a la narrativa tradicional para trasladarnos el imaginario, más bien, la alucinada radiografía cerebral de su insurrecto padre. La vida dentro del arte. El arte dentro de la vida. Charlie Kaufman se pone al frente de una obra tan inabarcable como desbocada, lo cual supone uno de sus mayores logros. La cumbre de un genio que parece no tener límite.

 

17. Finisterrae de Sergio Caballero (2008)

"Finisterrae" es una película que fascina y desconcierta, un cuento de hadas protagonizado por dos fantasmas que quieren dejar de serlo y para ello recorren el Camino de Santiago. Un recorrido introspectivo por territorios inhóspitos en el que se encontrarán con seres extraños, animales salvajes e insólitos personajes. Para no dormir, y no precisamente por miedo.

 

18. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas de Apichatpong Weerasteakuhl (2010)

La flamante Palma de Oro del pasado festival de Cannes es una historia de fantasmas. Una película con una imagen que pasará a la historia: la de un hombre-simio-espectro de cuerpo oscuro y ojos rojos y brillantes. Un homenaje al audiovisual tailandés y a su sustrato de relatos fantásticos en el que tienen cabida desde una presencia que regresa del pasado en plena sobremesa a un pez-gato que penetra a una mujer en medio de un lago. Basada en un corto y una videoinstalación del propio Weerasethakul, Uncle Boonmee juega con los fondos y las formas para que los fantasmas del pasado aparezcan a la vez que las antiguas películas del cine tailandés.

 

19. Usted está aquí de Daniel Cockburn (2010)

Un prisionero responde a preguntas en chino sin conocer el idioma. Unos transeuntes reciben órdenes de un misterioso centro de operaciones. Entre la historia de detectives y la ciencia-ficción, la primera película del aclamado video-artista canadiense Daniel Cockburn es un viaje alucinante al (laberíntico) fondo de la mente. Cuando todavía rumiábamos sobre el final de "Origen" irrumpía el rompecabezas cinematográfico más fascinante de los últimos tiempos. Si te atrevés con esta enigmática historia meta-detectivesca avisamos, posiblemente también te haga padecer un (intelectual) dolor de cabeza.  "Usted está aquí", es decir, en algún lugar entre David Lynch, Donnie Darko, Franz Kafka, Charlie Kaufman y "Brick". Una fantasía borgesiana entre la historia de detectives y la ciencia-ficción.

 

20. Postales desde el Zoo de Edwin (2012)

Una obra fascinante, cruce de mil géneros que mezcla magia, fantasía y cowboys y va mucho más allá que "Uncle Boonmmee". ¿"Un lugar para soñar"? Desde luego, pero no precisamente al estilo Cameron Crowe, más bien al de Apichatpong, Jodorowsky, Denis Côté o incluso David Lynch. Recuerden, estamos en Yakarta.

 

21. Holy Motors de Leos Carax (2012)

Onírico, surrealista, y a su vez, profundamente lúcido. Una arrebatadora odisea cinéfila de tintes neo-surrealistas capaz de condensar en 9 citas, viajes (¿meses?) la revisión (¿gestación?) de la historia del cine más bizarra, grotesca, radical, pero también sentida, imaginativa y bella, jamás experimentada en la gran pantalla. Sublime locura cinemática.

 

22. Post Tenebras Lux de Carlos Reygadas (2012)

La obra cumbre de Carlos Reygadas. Su fascinante e inaudito dispositivo formal esconde un alma siniestra, cruel e incluso satánica que, en un constante baile entre el más absoluto genio y el más extremo ridículo, nos sumerge en un oscuro limbo de abrumador poderío sensorial y turbia pero gozosa pomposidad. Articulada a través del constante uso de una imagen líquida que humedece el cuadro (nunca mejor dicho), un formato que roza un claustrofóbico 4:3 y una paleta cromática cuya precisa definición reinventa el uso del color, "Post Tenebras Lux" se erige en una ambiciosa obra pionera en un arte con más de 100 años de historia, formalmente tan portentosa como argumentalmente perversa, cuya incendiara propuesta no tiene otro destino que quedar incrustada en nuestra retina. Aquí hay Sympathy for the Devil pero no suenan los Rolling Stones. Aún así, a bailar (y a flipar).

 

23. Diamond Flash de Carlos Vermut

Todo lo que se diga sobre Diamond Flash, la inclasificable ópera prima de Carlos Vermut, es spoiler. Y no porque su historia encierre revelación o sorpresa (de hecho, encierra muchas revelaciones y muchas sorpresas). Es spoiler porque su forma de jugar con las expectativas del espectador es tan irresistiblemente extraña, tan imprevisible y escurridiza, que vale la pena enfrentarse en ella sin croquis, sin pauta a la que agarrarse. Solo se puede avanzar que tiene un guion y unas interpretaciones alucinantes, que arranca con la desaparición de una niña, que su intensidad emocional hace mella y que más que una película es una experiencia. Alucinen.

 

24. Animals de Marçal Fores (2012)

"Elephant", "Donnie Darko", "Mysterious Skin", "Ted", cómics, rock, videojuegos....y sigue sumando. Muchas, y seductoras, son las sugerentes referencias que atribuimos a la reveladora ópera prima de Marçal Forés. Una high school movie catalana con mucho inglés, un osito de peluche que habla, el hobbit Martin Freeman como profe de lujo y una mirada teen que difumina los límites entre la fantasía y la realidad provocando que los mundos de Richard Kelly y Gus van Sant se den cita.

 

25. Ancha es Castilla de Sergio Caballero

Una mezcla explosiva entre “El Exorcista”, “Tiburón” y “Good Save the Queen”, una película grotesca de terror y humor enfermizo inspirado en las pinturas 'noirs' de Goya que narra la historia de una niña poseída por el Diablo y de todos los exorcismos que realiza con su familia, para liberarse del mal. Pero ante todo, “Ancha es Castilla / N’importe quoi” es también, el mediometraje que sigue los pasos de "Finisterrae" y "La distancia" (película que competirá en Sitges 2014) en esa iconoclasta tradición de extrapolar a materia fílmica la imagen oficial con la que cada año nos sorprende una nueva edición de Sónar, referente absoluto de la música electrónica avanzada que en escaso mes y medio pondrá patas arriba Barcelona.

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