"Enemy" doble(de)mente dedicado a José Saramago

Fuente: Joan Sala (filmin)

Como si Claire Denis dirigiera su "Memento", el Darren Aronofsky de "Pi" adaptara a Dostoievski, a Monte Hellman le diera por pegarse un Almuerzo Desnudo con aires kafkianos, el Paul Thomas Anderson de "Pozos de ambición" rodará una peli de Brian de Palma o el enano de la "Carretera Perdida" de David Lynch nos dijera en plena fiesta que en ese mismo momento está en nuestra casa.

"Enemy" es un thriller psicológico dementemente introspectivo y enfermizamente hipnótico que está destinado a dejar al público 'doblado', tal y como hizo a su paso por San Sebastián y Sitges, tal y como lo hace con su angustiado protagonista, y tal y como hace con su rompedor  tráiler y maravilloso póster. La adaptación imposible de José Saramago por fin llega a filmin de la mano de Alfa Pictures. A flipar.

¿De qué va?

Adam es un profesor gris y aburrido que lleva una vida monótona, hasta que descubre la existencia de Anthony, un actor de poca monta que es físicamente igual que él.

¿Quién está detrás?

El director de "Incendies" y el autor de "Un ensayo sobre la ceguera". Denis Villeneuve adapta a José Saramago.

¿Quién sale?

Enemy cuenta con un Jake Gyllenhaal que borda no uno sino dos papeles. El actor se ha comprometido por partida triple con el director Denis Villeneuve: con sus dos personajes de Enemy y en Prisoners, el debut americano de Villeneuve. Sus singulares musas son Mélanie Laurent, Sarah Gadon e Isabella Rossellini.

¿Qué es?

Podría ser "El Almuerzo Desnudo" de Monte Hellman, "El doble" de Dostoyevski adaptado por el Aronofsky de "Pi", el "Memento" de Claire Denis o una peli de Brian de Palma rodada por el Paul Thomas Anderson de "Pozos de ambición". Ahí es nada.

¿Qué ofrece?

El director de "Incendies" vuelve al ataque (y por partida doble) en su versión más fría y calculadora, pero también con su registro más arriesgado y desatado. "Enemy" es un mind blowing en toda regla, un relato de tintes fantasmagóricos y de discurso absolutamente impulsivo e introspectivo, pero también de un largo alcance social, justamente como bien mandan los cánones del maestro literario a quien adapta. El reflejo existencial de todo aquello que anhelamos, o más bien ambicionamos llegar a ser, es el enemigo número uno de Denis Villeneuve. Sus armas para neutralizarlo, una cruda y distante narrativa despojada de todo posible artificio y efectismo, una atmósfera áspera, fría y desolada, que envuelve una puesta en escena depresivamente claustrofóbica y perversamente minimalista. Pero no nos equivoquemos, también un arrollador poderío sensorial que convierte a "Enemy" en una propuesta agresiva y penetrante, incisiva y absorbente, y definitivamente cautivadora. Para quedarte doblado, vamos.

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