Las 50 mejores escenas finales de la historia del cine

Fuente: Film.com

Si nos tomamos algunas libertades indebidas, cuando vemos una película, podemos aceptar perdernos los primeros minutos, ya sea porque llegamos tarde a la sala, o porque estábamos haciendo alguna otra cosa y han empezado sin nosotros. Siempre te podrán contar cómo ha empezado. Pero lo que es inconcebible es perderse cómo termina una película. ¿Quién demonios dejaría de ver una película justo antes del final sin un motivo de vida o muerte para justificarlo? Sin el final, no hay forma de entender el conjunto, y es justo en ese punto clave donde muchos cineastas han dado el golpe de gracia a obras excepcionales. 

Desde Film.com nos proponen una lista de las 50 mejores escenas finales de la historia del cine, veamos si la cosa termina bien. Y si, como os podéis imaginar, aquí hay spoilers. En caso de que no hayais visto la peli en cuestión, más vale evitar el vídeo y su correspondiente texto. Mejor empezar por ver la peli entera.

Allá van.

50. POZOS DE AMBICIÓN de Paul Thomas Anderson

Al final de su despiadado ascenso como magnate del petróleo, Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) es visto por última vez por la espalda, encorvado como un niño que acaba de lanzar un juguete a la destrucción sin terminar de comprenderlo demasiado. Plainview siempre quiso tener suficiente dinero como para "alejarse de toda esa gente", pero el evangelista Eli Sunday (Paul Dano) va a visitarlo demasiadas veces, y acaba apaleado por Daniel con un bolo. Lo que hace que se cumpla la promesa del título original (“There will be blood”, “Habrá sangre”) no es solamente el plano final, sino la forma en que éste da paso a los créditos con el “Concierto para violín en Re mayor” de Brahms, dejando a los espectadores que ven la película por primera vez contemplar el inesperado final que acaban de ver contra la cola musical irónicamente clásica y parodia de lo tiunfante.

49. STRAY DOGS de Tsai ming-liang

48. PINK FLAMINGOS de John Waters

47. EL CLUB DE LA LUCHA de David Fincher

46. SLEEPING BEAUTY de Clyde Geronimi

45. BIG NIGHT de Campbell Scott y Stanley Tucci

44. YOYO de Pierre Etaix

43. HOW TASTY WAS MY LITTLE FRENCHMAN de Nelson Pereira dos Santos

42. EL PIANO de Jane Campion

Ada (Holly Hunter) llega a la final “El Piano” de una sola pieza, pero no por falta de intentos. Su breve y escalofriante intento de suicidio en la penúltima secuencia de la película ganadora de la Palma de Oro es frustrado, pero por poco. Sin embargo, más tarde, volverá la vista a la experiencia con cariño, y dirá que la idea de esa muerte la “calma hasta dormirla”. Campion termina con un plano de esta teórica desaparición, un piano hundido en el fondo del mar y Ada suspendida justo encima de él, atada permanentemente a su mayor y más sufrida alegría.

41. FAT GIRL de Catherine Breillat

40. RETORNO AL PASADO de Jacques Tourneur

39. BAILAR EN LA OSCURIDAD de Lars von Trier

“Esta no es la última canción. No hay violín. Los coros son mudos. Y nadie se mueve. Esta es la penútltima canción. Y esto es todo...”

38. ELECTRA GLIDE IN BLUE de James William Guercio

37. EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS de Nagisha Oshima

Reutilizando un fragmento inmortal del folklore japonés como el retrato más intenso que ha hecho el cine sobre la lujuria que todo lo consume, “El imperio de los sentidos” es la película más polémica que Nagisa Oshima – una leyenda del cine anti-establishment – jamás ha hecho. Un fiero romance monógamo que termina con la criada matando a su jefe / amante, amputándole el pene y llevándolo por todo el Japón de la preguerra como un Tamagotchi primitivo, la película referencia de Oshima posiciona la consumición sexual como un intento subconsciente de resistir la militarización de Japón, con los amantes de su película refugiándose en una pequeña habitación en la que sus cuerpos son reasignados como los extremos del mundo existente. La imborrable imagen final, en la que vemos que Sada ha utilizado la sangre de su amante muerto para escribir “nosotros dos para siempre” en su torso desnudo, reformula la obsesión sexual como un acto de destrucción mutua asegurada, coronando esta asombrosa historia de amor con una incómoda nota de gracia que obliga a los espectadores a reconsiderar lo que constituye un final feliz.

36. CON LA MUERTE EN LOS TALONES de Alfred Hitchcock

35. UN LARGO ADIÓS de Robert Altman

Elliott Golud brinda una de sus mejores interpretaciones como el estrafalario y pícaro Phillip Marlowe en esta orginal y fascinante parodia de Robert Altman basada en la novela policíaca clásica de Raymond Chandler. aún y así, el registro cómico de toda la película da paso a una fiera y visceral vioelncia en un rompedor y dramático final que tiene a los "Tiempos Modernos" de Charles Chaplin en el horizonte. Sin remordimientos.

34. MORVERN CALLAR de Lynne Ramsay

33. HALLOWEEN de John Carpenter

32. ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA de Sergio Leone

31. CABARET de Bob Fosse

30. LOS NIÑOS DEL PARAÍSO de Marcel Carné

“Los niños del paraíso” es algo así como un “Lo que el viento se llevó” francés. (En realidad, “Lo que el viento se llevó” estaría en esta lista si los últimos planos de las primeras partes fueran elegibles.) Fue una producción gigantesca, ambientada alrededor del 1800 y casi podría considerarse una epopeya fundacional. Marcel Carné no podía terminar con cualquier plano antiguo de los tejados de París: la imagen final de la ciudad, ocupada por un carnaval, rebosante de alegría, pero barriendo a Baptiste a la desesperación, es una visión de gran belleza.

29. NASHVILLE de Robert Altman

28. EL GRAN CARNAVAL de Billy Wilder

27. 8 1/2 de Federico Fellini

La última secuencia de “8 ½” podría ser la escena que afirma la vida de forma más efectiva en la historia del cine. La vida de Guido y, por extensión, las nuestras, son un circo. Es una escena alocada, pero en un tono complaciente, musical y consciente de su propia ridiculez. Cuando anochece, se calma. Se ha dicho que la última imagen de la película, el Guido niño en su traje blanco tocando la flauta mientras las luces finalmente se apagan para siempre, es un alejamiento de la alegría inmediatamente anterior y trata de la oscura e inevitable soledad de todo ser humano . Sin embargo, no tenemos porqué estar tan seguros de esto. Tiene que ver con la muerte, pero también con la juventud. El círculo se mantiene abierto, aún cuando las luces están apagadas.

26. EL RESPLANDOR de Stanley Kubrick

25. EL TERCER HOMBRE de Carol Reed

El Holly Martins de Joseph Cotten ha "traicionado" a su viejo amigo Harry Lime (Orson Welles) - el verbo está entre comillas porque se ha demostrado que Harry es un inconsciente chupasangre del mercado negro de después de la Segunda Guerra Mundial, carismático y simpático, pero cuyas acciones justifican su arresto por parte de las al fin confiables autoridades. Anna Schmidt (Alida Valli) - la ex de Lime y mejor futuro posible deMartins - nunca lo entenderá, negándose a tener algo que ver con Martins. El famoso final lo tiene esperando mientras ella se acerca con lentitud histórica. Anna pasa de largo a Martins, y éste se queda mirándola sin sorpresa, embarcándose en la primera fase de una penitencia injusta pero necesaria.

24. LA COSA de John Carpenter

23. ANTES DEL ATARDECER de Richard Linklater

22. IKIRU de Akira Kurosawa

21. LA MATANZA DE TEXAS de Tobe Hooper

20. EL SABOR DEL SAKE de Yasuhiro Ozu

El último plano de la última película de Yasujiro Ozu no estaba destinado a ser recordado como tal (Ozu moriría al año siguiente, pero no tenía planes formales para retirarse antes de que el cáncer lo asaltara), pero el legendario director de cine no podría haber diseñado una despedida más perfecta ni que lo hubiera intentado. “El sabor del sake” cierra con una de las composiciones más sublimes de pillow shots que ha hecho el autor, enmarcando al actor más emblemático de Ozu (Chishu Ryu) a la luz de su propia soledad, su personaje enviudado – como en muchas de las películas de Ozu - enfrontándose a una vida solitaria en el horas después de casar a su única hija. No es sólo una imagen final formidable debido a lo grácil que circula en la línea entre lo agridulce y lo trágico, sino también porque resuena como uno de los momentos más lúcidos del cine de autorretrato.

19. EL ECLIPSE de Michelangelo Antonioni

Básicamente, la totalidad de “El Eclipse” de Michelangelo Antonioni es el preludio de este único plano. La última secuencia de la película habla sobre el vacío en el espacio y el tiempo, un viaje a través de Roma a raíz de un encuentro abandonado por dos amantes. ¿Representa o implica un holocausto nuclear? Tal vez, pero parece una interpretación demasiado estrecha. Esta es, después de todo, la última película de la “Trilogía de la alienación” de Antonioni. ¿Y qué es más alienante que un gesto a la ciencia ficción vagamente explicado en forma de una farola solitaria?

18. PICKPOCKET de Robert Bresson

“Oh, Jeanne”, dice la infame última frase “qué extraña forma tuve de conocerte”. En efecto - esta reunión tiene lugar detrás de los barrotes de una celda de la cárcel, a la que el joven antihéroe Michel ha sido finalmente desterrado. Es uno de los pocos momentos explícitamente poéticos en el cine de Bresson, que siempre mantiene una rigurosa contención, permitiendo la primera expresión externa de vida interior en toda la película. El ritmo de “Pickpocket” es estrictamente no verbal - sus secuencias de carterismo son una clase magistral de montaje, juntando elegantes movimientos de manos y extremidades de modo que casi parece ballet - pero aquí el énfasis es el poder de un solo cambio, una frase entregada antes de cumplir una sentencia de por vida.

17. CACHÉ de Michael Haneke

La verdadera respuesta al misterio en el corazón de "Caché" es que no hay una - nadie estaba enviando cintas porque nadie más que el director los estaba filmando. Haneke nos quiere sintonizados con la cámara en todo momento, tratando de determinar si es diegética o no, si lo que estamos viendo está siendo filmado en el mundo de la película o fuera de él. Pero ¿cuál es la diferencia? Todo lo que vemos en una película está mediado. En los segundos finales de "Caché", cuando los créditos empiezan a aparecer, vemos dos personajes reunirse y hablar - dos personajes que no deberían saber uno del otro en absoluto. No hay nada significativo que extraer de esto. Haneke sólo está complicando aún más las cosas, llevando la abstracción de su narrativa hasta el extremo. Y el propósito, como siempre, es volvernos locos en el proceso.

16. BLOW-UP de Michelangelo Antonioni

15. EL PLANETA DE LOS SIMIOS de Frankiln J. Schaffner

14. BREVE ENCUENTRO de David Lean

En el momento en que llegues al último plano de “Breve Encuentro”, seguramente ya estarás llorando. Has visto a Laura y a Alec tratando de despedirse, interrumpido por la “pobre, bien intencionada e irritante” Dolly Messiter. La escena final es también la primera escena de la película, así que sabías que tenía que terminar de esta manera. Pero estás llorando de todos modos. Has visto a Laura corriendo para llegar a tiempo al tren express de paso sólo para topar con una parada brusca, azotada por el viento. Entonces David Lean vuelve de nuevo al presente de después de la guerra, dejando atrás este vívido sueño de 1938. Laura, angustiada en silencio en su sillón, es consolada por su marido Fred. “Gracias por volver conmigo”, dice, y la cámara se cierra en este plano impecable, cálido. Sube el “Concierto para piano nº 2” de Rachmaninoff. Y tú estás derretido en un charco en el suelo.

13. A TRAVÉS DE LOS OLIVOS de Abbas Kiarostami

12. AL FINAL DE LA ESCAPADA de Jean-Luc Godard

11. STALKER de Andrei Tarkovski

10. CASABLANCA de Michael Curtiz

9. LUCES DE LA CIUDAD de Charles Chaplin

“Luces de la ciudad” tiene el final más edificante del cine: el vagabundo, el superviviente que siempre parece encontrarse a sí mismo dando a los demás, ha ayudado a restaurar la visión de la mujer que ama y tiene que enfrentarse a que ella tenga completo conocimiento de su pobreza. El efecto en su totalidad se desarrolla a través de un conjunto de primeros planos que saltan entre las caras de Charlie Chaplin y Virginia Cherrill, a medida que el amaneciente reconocimiento de ella se yuxtapone con terror al rechazo de él. Sin embargo, uno puede recogerlo todo desde la última imagen, ya que la aceptación de ella se pone de manifiesto en el rostro de Chaplin. Para alguien tan ansioso por complacer, Chaplin siempre pone un brillo pícaro y sardónico en su sonrisa, pero no en esta ocasión, una pura sonrisa eufórica detrás del pulgar que se está mordiendo nerviosamente. Son muchas las películas románticas sobre tipos de personaje “goofy” que consiguen que la chica diga que sí, pero ninguna como ésta capta la emoción de la sangre circulando a toda velocidad en ese momento tan importante.

8. UN HOMBRE SERIO de Joel y Ethan Coen

7. AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS de Werner Herzog

Klaus Kinski, en una balsa, hablando con monos. Hacia el final de “Aguirre, la cólera de Dios” hay una imagen particularmente buena del famoso actor alemán medio loco declamando delirios de grandeza a un pequeño primate inocente, al cual luego deja caer fuera de la pantalla. Werner Herzog pudo haber terminado con eso. La película trata, después de todo, de medir las profundidades de la locura. Sin embargo, hay otros dos planos: una breve imagen del sol en el cielo, y un último giro en torno a la balsa de Aguirre flotando por el río Amazonas. En una sola imagen, se muestra el extraña alcance del logro del conquistador y, al mismo tiempo, la imposibilidad de llevar más allá su búsqueda. Está solo, pero para unos pocos compañeros muertos y una horda de monos indiferentes. Ha ido a la guerra con la naturaleza misma, y ha sido derrotado de forma espectacular.

6. BEAU TRAVAIL de Claire Denis

5. PSICOSIS de Alfred Hitchcock

4. LOS 400 GOLPES de François Truffaut

Es curioso que uno de los finales más emblemáticos del cine tenga que ser tan deliberadamente señalado por no tener una resolución clara: es un recordatorio agridulce que así es como las historias de la vida real tienden a cerrarse. Antoine Doinel hace lo que todos queremos hacerlo a menudo, huyendo de una vida de penurias y discordia recién descubierta, pero todo lo que se encuentra al final del camino es la costa firme y la gran nada que hay más allá. Eso habría sido suficientemente brutal, podemos suponer. Pero Truffaut va un paso más allá - Doinel se da la vuelta, se queda mirando fijamente a la cámara, y nos devuelve el dolor. Es un golpe fatal.

3. CENTAUROS DEL DESIERTO de John Ford

2. LOS SIETE SAMURÁIS de Akira Kurosawa

1. 2001: ODISEA EN EL ESPACIO de Stanley Kubrick

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