Pequeños grandes hombres

Autor: Álvaro Augusto Fuente: Filmin

Aprender de los niños. Una frase que habrán escuchado en centenares de ocasiones. No matar a nuestro niño interior; otra variante que nos sugiere lo mismo: a veces los niños pueden ser más inteligentes y ejemplares que sus adultos. Y de esto (entre otras cosas) nos habla la última película de Ira Sachs,"Verano en Brooklyn". Y aprovechando su estreno en Filmin el pasado viernes, pretendemos explorar como el cine ha retratado la infancia como un mundo en donde se evitan los prejuicios, los miedos, las envidias y el egoísmo que se instalan en nuestras vidas adultas y se apuesta por el simple y reconfortante afecto de la amistad. O como los niños, al final, no son más que las víctimas inocentes de las batallas de padres descuidados o de adultos crueles. Niños que reciben más de 400 golpes.

Claro que también existe su reverso ."La cinta blanca" o "La infancia de un líder" nos proporcionan un tono diametralmente opuesto al de la última película de Sachs. Pero desconocemos sí se trata por la propia naturaleza del hombre, ya presente desde la infancia, o por la educación recibida. Aún nos debatimos entre el ideal rousseauniano de que" el hombre es bueno por naturaleza pero es la sociedad quien le corrompe" o la visión hobbesiana de que" el hombre es un lobo para el nombre". Lo único que tenemos claro es aquello que dijo el escritor austriaco Rainer María Rilke: "La única patria que tiene el hombre es su infancia"

VERANO EN BROOKLYN

Jake, sensible y de temperamento creativo, se traslada junto a sus padres a Brooklyn tras la muerte de su abuelo y allí entabla amistad con Tony, hijo de la inmigrante chilena que tiene una tienda de ropa en la planta baja del edificio, propiedad de los padres de Jake. La mezquina discusión sobre el aumento del alquiler provocará el enfrentamiento de los padres, que, inevitablemente, acabará afectando a la relación de los niños. Una relación donde Sach, con la sutileza que le caracteriza, no sólo explora la amistad sino también el primer amor, ese que ocurre durante la infancia y jamás se olvida. Algo que el propio director afirmaba tajante en una revista: "Son pre-sexuales y, sin embargo, son románticos. Ciertamente, Tony y Jake están enredado en una especie de amistad romántica" En ese sentido, esta película bien podría formar el gran tríptico del cineasta americano. Tres películas que podrían ser el reflejo de una única pareja y su recorrido a lo largo del tiempo. Si "Verano en Brooklyn" es el retrato de la infancia y el impacto y conocimiento del amor, "Keep the light on" es el segundo acto, donde se nos retrata la vida de una pareja (y sí, seguimos hablando sólo de hombres) al borde de los treinta y de su incansable batalla por mantener vivo el amor a pesar de las dudas, los problemas, las adicciones, la inestabilidad y los (auto)engaños. Un film de resistencia que se complementa con "El amor es extraño", tercer y último acto. Dos ancianos que, tras 39 años de relación, deciden casarse tras la legalización del matrimonio gay. Tres historia que bien podrían resumirse en una. Tres historias que, además, suceden en el mismo escenario: Nueva York. Y todas ellas narradas sin artificios ni subrayados melódicos de ningún tipo, con sutileza y de una forma tan naturalista como, al final, dolorosa


HE NACIDO PERO....

El film que, junto a "Buenos Días", inspiró a Sachs la historia de Jake y Tony. Al fin y al cabo, comparte con Ozu esa mirada cargada de hondura, inteligencia y lirismo. El propio cineasta americano hablaba de la deuda que tenía con el japonés , y en particular con estas dos películas, de esta manera: "Realmente empecé a querer hacer una película sobre la infancia. Ahí es donde entra Ozu y específicamente dos películas que hizo en los años treinta y cincuenta: "He nacido, pero..." y "Buenos días". Ambas películas hablan de niños que se ponen en huelga contra sus padres. Pensamos que si los protagonistas de "Verano en Brooklyn" se ponían en huelga con sus padres, permitiría que muchas otras cosas pasaran a formar parte de la historia" Y es que esta película, que se estrenó silente en un momento donde el cine sonoro se afianzaba y triunfaba, retrata la vida de un pequeño vecindario japonés y las tensiones de una familia que se ve obligada a mudarse para que el padre esté cerca de su nuevo trabajo. Cambios que afectarán, principalmente, a los hijos, que se toparán con la hostilidad de sus compañeros, que, incluso, les persiguen y humillan. Hijos que deciden no rendirse y actuar contra sus padres ante una situación que no entienden y que, además, les parece injusta. En Brooklyn o en Japón. Afrontar la vida, asimilar los cambios, contenerse y reponerse a la adversidad. Mientras algunos adultos se hunde y se vuelven adictos al Lorazepam y al Lexatin, los niños parecen no olvidar su capacidad de resiliencia. Esta película muda tuvo su actualización en color y sonido, realizada por Ozu en 1959 bajo el título ya mencionado de"Buenos Días", que se puede considerar como una de sus últimas películas. Si os gustó "Verano en Brooklyn", el visionado de estas dos joyas de Ozu es imprescindible.


LOS 400 GOLPES

Y de un clásico a otro. El film que mejor ha sabido retratar el mundo de la infancia y su colisión con el mundo de los adultos, tan lleno de reglas y , a veces, tan falto de empatía. Antoine Doinel es un niño problemático debido a la situación en la que vive: sus padres no parecen ser muy afectuosos y en su casa se respira una constante hostilidad contra él. El pequeño Antoine tendrá que aprender a encajar los insistentes golpes que le propina el mundo, mientras él se va sintiendo a la vez más desgraciado y solitario, un malestar que sólo parece aliviarse con la presencia del mar y la libertad que éste simboliza. Ópera prima de Truffaut, quien realizó hasta cinco películas de Doinel, donde le vimos crecer, enamorarse y madurar. Pero nunca nos enamoró tanto como en este film.


EL VERANO DE KIKUJIRO

Los grandes éxitos de Takeshi Kitano siempre se han enmarcado en el género del thriller más violento y explosivo. Pero Kitano no es un cineasta ajeno a la comedia o al drama. Y en esta película queda más que demostrado: "El verano de Kikujiro" es una perfecta combinación de ambos. Una tragicomedia que estuvo presente en la selección oficial de Cannes. Un niño de 6 años decide ir en busca de su madre, a la que nunca conoció, a pesar de que sólo tiene una dirección y una fotografía como únicos referentes. Le acompañará un vecino de su abuela, un yakuza (antiguo miembro de la mafia) que no será, precisamente, la compañía que el joven Kikujiro necesite. La tenacidad, la curiosidad y la ilusión que tenemos en la infancia y que (algunos, no todos) pierden a medida que envejecen. De nuevo, miremos a los niños.



LA PRIMAVERA DE CHRISTINE

Nos situamos en la Viena de 1945. Allí, Christine es una niña tan acostumbrada a la guerra como nosotros a la paz. Acorralados, con las bombas surcando sus cabezas y sin dinero, ella y su familia se instalan en una casa a las afueras de la ciudad; una casa que , tras la rendición nazi, ocupan soldados soviéticos. Hombres a los que todo el vecindario teme, menos Christine. Ya sea por inocencia o temeridad, los niños siempre son capaces de traspasar límites que los adultos, por temor o desconfianza, respetan. Y, como suele decirse, a veces atreverse es ganar.


LA CANCIÓN DEL CAMINO

Una historia de lucha, supervivencia y resistencia. Una familia acuciada por la pobreza y la precariedad, la pérdida y la destrucción. Nada más real, nada más doloroso. Pero a la cual, la llegada de un nuevo hijo, Apu, sumirá en una especie de alegría y trance dichoso que, como la vida, no durará para siempre. Un retrato humanista y poético de una India que hacía poco que había declarado oficialmente su independencia, que había visto morir a Gandhi y se había enfrascado en una guerra con Pakistán. Un minucioso recorrido por las condiciones socio-económicas en las que vivía la gente en una región como Bengala. Todo queda dibujado en esta lírica y desoladora película, sobre la cual el maestro Akira Kurosawa dijo " No puedo olvidarme del entusiasmo que sentía en la cabeza después de haberla visto. Es el tipo de cine que fluye con la serenidad y nobleza de un gran río".


THE ROCKET

Laos. Una ciudad marcada aún por Vietnam, por la desigualdad y, de nuevo, por la pobreza. Un territorio que atraviesan los protagonistas de esta triste historia que, sin embargo, su director desdramatiza bajo una colorida puesta en escena y con dosis de ternura, humor y optimismo. Pues esta es la historia de un niño marcado desde su nacimiento -en un país tan supersticioso como Laos se considera que los gemelos son portadores de mala suerte y Ahlo lo es, aunque su hermano no sobreviviera al parto- , huérfano de madre y que sólo intenta despertar la admiración de su padre, a pesar de que todos lo marginen y humillen por ser lo que nosotros diríamos, un gafe. Para confirmarlo, su familia pierde su hogar y se ve forzada a emigrar y a pasar todo tipo de desgracias a lo largo y ancho de la desolada geografía laosiana. Ahlo intentará guiar a su familia mientras aspira a conseguir cumplir su mayor deseo: ganar el Rocket Festival, un concurso de cohetes de fabricación casera. Una historia donde se puede aprender mucho de su infatigable y pequeño protagonista: la obstinación, la entereza, la capacidad para sobreponerse a la pérdida y las dificultades y, sobre todo, la capacidad de soñar. Aunque sólo sea para ganar un concurso de cohetes caseros.


ADIÓS, MUCHACHOS

Una obra maestra del cine filmada por Louis Malle. Durante la alemana ocupación de Francia, en un internado católico, llega un nuevo chico, que ingresa en el colegia a pesar de que el curso ya está iniciado. Se llama Bonnet y es objeto de fascinación por parte Julián, un chico de trece años que se vuelve su amigo y compañero. Todo cambia al descubrirse la verdad: Bonnet es judío y estaba en el internado ocultando su identidad y refugiándose de los nazis. Con un final algo amargo, este film nos demuestra como los niños son ajenas a los prejuicios y las divisiones que los adultos generan. Un canto a la amistad y la solidaridad infantil. Un clásico que nadie debe perderse.


SISTER

A veces los niños asumen responsabilidades que no les toca. Por su vida y contexto, no tienen más opción que crecer rápidamente, madurar y hacerse cargo de tareas que, por su edad, deberían delegarse en otros. A veces, los adultos pueden ser más irresponsables que los niños. Y, a veces, los niños parecen estar solos. Ocurre en esta delicada película, donde su directora, Ursula Meier, recrea, con el tono y el estilo cercano a los mejores trabajos de los hermanos Dardenne, la historia de Simon. Un niño que vive con su hermana mayor, quien, además de tener breves y esporádicos trabajos, no hace más que mantener escuetas relaciones sentimentales. Simon se hace cargo, con tan sólo 12 años, de mantener a la familia. Y lo consigue subiendo cada día a la lujosa y opulenta estación de esquí, robando sus equipos a los indolentes y acomodados clientes y luego vendiéndoselos a los chicos de su zona. Un trueque que permite mantener a los hermanos unidos y sin apuros económicos. Aunque todo vaya a cambiar con la entrada de un nuevo trabajador en la estación. Una película que explora tanto la infancia como nuestro maltrecho estado del bienestar.


BILL DOUGLAS, MY CHILDHOOD

Y llegamos a Bill Douglas. Al igual que Truffaut en su mítica primera película, aquí Douglas parte de todos sus recuerdos de infancia para rodar una historia dolorosa, donde la pobreza y la precariedad vuelven a suponer una amenaza para nuestro protagonista, un niño que, en este caso, vive y crece en una pequeña región minera de Escocia. Así, si Antonie Doniel era el alter ego fílmico de Truffaut (y en parte también del actor que le encarnaba, Jean-Pierre Léaud) Jamie es el de Dogulas. Un niño que veremos crecer a lo largo de tres películas. Una segunda parte,"My Ain Folk", donde se verá humillado y sometido por su abuela, donde le veremos pasar a la adolescencia y arrastrar una carga de odio y resentimiento ante el mundo, lo cual no le impedirá ser a la vez afectuoso y creativo. Y una tercera entrega que supone el broche de oro para una de las trilogías más emblemáticas, poéticas y profundas que se han hecho sobre la infancia y el proceso de maduración. En "My Way Home" retratará a Jamie al final de la adolescencia, rechazando lo que parecía su futuro más inmediato (entrar a trabajar en un minería) y confesando su deseo de rodar películas. Tres films que son un repaso a la vida de Bill Douglas y que éste rueda con una narrativa rigurosa y un estilo seco y lírico, filmando Escocia en un desolador blanco y negro. Pero que nadie imagine que estamos ante un film deprimente. Más bien todo lo contrario: estamos ante la exaltación de la vida, ante el retrato más preciso, hondo y punzante que jamás se ha hecho sobre el mundo de la infancia.




PEQUEÑO FUGITIVO

La ingenuidad infantil, la inocencia no corrompida y la mejor de las aventuras. Una película que fue clave para ciertos cineastas como Cassavetes o -siempre volvemos a él- Truffaut. Al fin y al cabo, hablamos de un film que fue rodado por el fotógrafo Morris Engel, con la colaboración de Ruth Orkin y Ray Ashley, con pocos medios, menos presupuesto y sin el respaldo de una productora. Normal que se convirtiera en una ejemplo para la generación de la Nouvelle Vague. Una película que narra la historia de un niño que es engañado por su hermano mayor y cree ser el responsable de un crimen, por el que huye hasta Coney Island y se convierte en "fugitivo" de la ley y la justicia. Esta premisa dará pie a un intenso drama donde el protagonista tendrá todo tipo de experiencias que marcarán, de forma imprevisible pero duradera, su personalidad.


EL REVERSO

LA CINTA BLANCA

Un pueblo protestante situado en el norte de Alemania, antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Una radiografía de las vidas de los que integran la región: un matrimonio de barones, un párroco, un médico y, sobre todo, sus hijos. Unos hijos que están acostumbrados al castigo inflexible al que les somete el cura, que actúa con cruel pedagogía o que los barones, arruinados, ofrezcan los servicios sexuales de su propia hija para aliviar su pésima situación. Una sociedad enferma que engendrará una generación patológicamente inhumana y cargada de inquina. Una generación que crecerá viendo la brutalidad y ferocidad de sus adultos y que ellos imitarán. Una generación que crecerá resentida, cargada de odio y con sed de venganza. Una generación que luego verá el alzamiento del nazismo y el triunfo de Hitler. Una generación que podría ser la explicación de ese triunfo.


LA INFANCIA DE UN LÍDER

Extraordinaria ópera prima de Brady Corbet (sí, el actor de "Funny Games" o"Melancolía") basada en un relato de Sartre. que nos habla sobre como se gesta un líder. Y por líder entendamos un dictador. Ambientada tras el fin de la Primera Guerra Mundial, nos adentramos en la mansión y vida de un americano que forma parte de la delegación que discutirá y elaborará el Tratado de Versalles. Y concretamente, nos adentramos en la vida de su hijo. Un niño que , criado bajo una educación severa, mostrará desde temprana edad un carácter revoltoso y rebelde, caprichoso e, incluso, cruel. Algo que ni sus padres ni sus criadas podrán evitar o corregir. Y así el niño se volverá un tirano. Un tirano que servirá como referente para un posterior líder (ya lo dijimos, sinónimo de dictador) fascista. El niño cómo metáfora del Tratado de Versalles, como símbolo de Europa o cómo síntoma de una sociedad enferma que tras una Primera Guerra Mundial, ensalzaba a dictadores que pronto les llevaría a un segundo - y peor- conflicto bélico. De nuevo, como en el film de Haneke, la relación entre infancia y fascismo, entre la inocencia corrompida y los despiadados sistema dictatoriales y la propia corrupción de la democracia. Al final, seremos más rousseaunianos que hobbesianos.


Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios