"Aloys" y la brecha invisible de la incomunicación
Porque la barrera más grande que existe la fijamos nosotros mismos. Porque a pesar de vivir en la era de las comunicaciones cada vez nos encontramos más incomunicados. Porque desde Antonioni o Bergman hasta la actualidad el aislamiento del individuo y su incapacidad para comunicarse con su entorno siempre ha sido uno de lo grandes temas de la cinematografía. Por estos y por muchos motivos más aprovechamos en Filmin el estreno de "Aloys", el "Her" que rodarían Charlie Kauffman y Roy Andersson a cuatro manos, y premio FIPRESCI en la sección Panorama de la Berlinale, para hacer una selección de títulos que exploran la incomunicación del individuo en sus contextos más dispares. ¿Algunos de ellos? El rompedor salto a color de Antonioni con "El desierto rojo", el "Shame"protagonizado por Fassbender, o el "Blue Valentine" de un Ryan Gosling que ya cantaba pero todavía ni hacia musicales ni conducía deportivos.
Imaginen "Her" de Spike Jonze. Ahora sustituyan a Joaquin Phoenix y su camisa roja por un austriaco de look similar y jersey azul, cambien la profesión de escribir cartas de amor para terceros por la de ser detective y espiar con cámaras y micrófonos, cambien al simpático humanoide del videojuego de Theodore por un gato, y finalmente, y lo más importante, sustituyan a Samantha por una misteriosa mujer de carne y hueso que sólo se comunica con nuestro protagonista por llamadas telefónicas. ¿Listo? El resultado es "Aloys", la ópera prima del suizo Tobias Nolle, un curioso drama onírico que bien podría ser el cruce entre los guiones de Charlie Kaufman, el humor nórdico de Roy Andersson y la estética y puesta en escena del "Her" de Spike Jonze. Aloys es un introvertido y solitario detective, tras la muerte de su padre, con quien compartía trabajo, su encierro melancólico se vuelve más acentuado. Se limita a realizar su trabajo, filmar y espiar a parejas (entre otras cosas) y revisar compulsivamente las cintas en su casa, todo cambia cuando un día una mujer desconocida le roba su cámara y sus cintas, empujándole hacia el mundo real y comenzando un delicioso y ensoñador juego psicológico entre los dos.

Antes del Oscar y de "12 años de esclavitud", Steve Mcqueen ya se ganaría el renombre internacional con su atrevida y rompedora "Shame". La historia de un trastornado e impulsivo adicto al sexo interpretado por un titánico (en todos los sentidos) Michael Fassbender reluce por sí sola. Encerrado para sí mismo en un inestable confinamiento interior, Fassbender trabaja como ejecutivo en una empresa y su filia se exterioriza de tal manera que consume porno compulsivamente, incluso en el trabajo, se masturba hasta rozar lo enfermizo, contrata prostitutas y mantiene encuentro con todo tipo de mujeres. "Shame" produce una deslumbrante inmersión en la psique de un personaje aislado socialmente, apático debido a su desorden mental, y no escatima en bucear y mostrar lo desquiciante y obsesivo que resulta el sexo llevado al extremo. Algunos preferirán mirarla de reojo, otros ni siquiera querrán pestañear.

Estrenada en 1996 y de una modernidad que asusta, "Persona" es la cinta más rompedora de Bergman y uno de sus mejores títulos. La incomunicación es un tema presente en toda la filmografía de Bergman, es aislamiento del individuo y sus oscuras crisis vitales en yuxtaposición con las personas de nuestro entorno. Títulos como "El silencio", "Como en un espejo" o "Gritos y Susurros" podrían ser igual de válidos, pero nos quedamos con "Persona" al ser su apuesta más bella y radical. Liv Ullman interpreta a una célebre actriz de teatro que ha dejado de hablar, tras unas pruebas en la clínica el resultado es que no sufre ningún tipo de desorden físico o mental, simplemente no habla, por ello deciden enviarla junto a Alma, la enfermera que la cuida, de retiro a una casa en la playa. Allí Alma hablará sin parar intentando romper su silencio y desnudando su alma, miedos y temores ante una impasible Liv Ullman, creando una extraña y vampírica relación de simbiosis entre ambas. Un filme experimental a medio camino entre el cine y el videoensayo donde toda narratividad se rompe dando paso a un poema visual con tintes de reflexión metacinematográfica, que a Bergman, en el mejor sentido de la palabra, se le va de las manos: "Persona" es la imagen pura, el pensar en imágenes, el alejarse de la palabra, una obra capital que pone de manifiesto su poder y significado, se podrá estudiar y analizar pero jamás se podrá desgranar sus inmensos misterios. Porque la imagen no responde ante nada más que no sean más imágenes.

Un drama romántico sobre la volatilidad del amor y lo difícil que puede volverse establecer una comunicación sana y directa con tu pareja cuando la euforia del amor primerizo va degenerando en otro tipo de sentimientos. El amor y el desamor, las diferentes fases que atraviesa una pareja, su evolución (o involución) y todo ello narrado con una combinación de realismo y dramatismo que si bien resulta intensa y sentida no llega a convertirse en un melodrama edulcorado. Una pareja en crisis decide hacer una escapada romántica a un hotel, donde se hospedarán en la llamada "habitación del futuro", recordando en ella todos los momentos de su relación, desde que se conocieron hasta el inevitable deterioro de su amor. Encontramos en la dupla interpretada por Ryan Gosling y Michelle Williams el arquetipo de la relación contemporánea cuando se pone de manifiesto que el amor no es para siempre, imposible no empatizar con ella en algunos de sus momentos.

Antonioni, un hombre obsesionado con retratar la incomunicación ya no tanto del diálogo como de una cuestión más existencialista y profunda. "La Noche" y "El Eclipse" encajarían también perfectamente, sin embargo nos quedamos con la elegida por dos motivos: el primero por ser su salto al color, a pintar la película como un lienzo, a darle un uso cromático al celuloide como nunca antes se había visto otorgándole una importancia capital por encima de diálogos y de la trama, capaz de ilustrar las emociones de la protagonista; el segundo por ser la pieza que cerraría su llamada tetralogía de la incomunicación, y por ser a su vez la que muchos definirían como una de las obras más importantes de la cinematografía del siglo XX, y otros considerarían el comienzo del ocaso de un autor de culto. En "El desierto Rojo" nos encontramos con una Monica Vitti, que tras haber sufrido una crisis neurótica consecuencia de un accidente de tráfico se reincorpora a la sociedad junto a su marido y su hijo. Su personaje no encaja, concibe su ciudad (Rávena, un paraje brutalmente industrial y portuario) como un desierto lleno de niebla y misterios al que es incapaz de adaptarse, y lo mismo le sucede con las personas con las que se relaciona, hay una terrible brecha entre como ella siente el mundo y como este es en realidad. En palabras del propio Antonioni: "La neurosis que he querido describir tiene que ver sobre todo con la cuestión de la adaptación. Lo que provoca la crisis del personaje es la diferencia incurable, el desfase entre su sensibilidad, su inteligencia, su psicología y el ritmo que se le impone (...) Ha de renovarse completamente como mujer. (...) La película es, en cierto sentido, la historia de este trabajo".

Bien podríamos resumirla mediante el título de una de las mejores obras de Godard: "Vivir su vida". Dirigida y escrita a 6 manos, "Mil noches, una boda" ("Party Girl" en su nombre original) es el debut de Marie Amachoukeli-Barsacq, Claire Burger y Samuel Theises basado en una historia personal del último, un trozo de vida llevado a la ficción cinematográfica, una historia honesta sin trampa ni cartón que encuentra su principal referente en los hermanos Dardenne. Angélique es una prostituta de 60 años que regenta un cabaret cercano a la frontera alemana, debido a la situación económica, acepta casarse con Michael, un amable y asiduo cliente enamorado de ella. Oscilando entre el drama y la comedia y siempre bañada por una fina capa de realismo nos presenta temas como el amor o el reencuentro con el pasado, con un tierno personaje que lleva ejerciendo la prostitución desde joven, que le gustan los chicos, le gusta beber, que y le gusta salir de fiesta, tenga la edad que tenga. Aquí la incomunicación es social, la incapacidad para mantener una relación adulta, de renunciar a un estilo de vida.

Antes de Sorrentino y su "The young Pope", Robert Bresson ya estaba en 1951 adentrándose en los oscuros caminos de la fe, diseccionando la espiritualidad y psicología humana. Y lo hace a través de un joven sacerdote recién salido del seminario que llega a un pequeño pueblo rural de Francia para hacerse cargo de la parroquia. Actuando con humildad y esmero, y centrado en aspectos más espirituales y místicos que terrenales (de algún lado tenía que sacar inspiración Jude Law para construir ese colosal Papa), el cura sin embargo es rechazado por la comunidad, sumergiéndose en una profunda crisis espiritual haciéndose creer que ha fracasado en su misión. El aislamiento en su comunidad pero también el silencio de Dios, la figura del mártir llevada a la pantalla de la mano de uno de los directores más espirituales y ascetas que ha dado la historia del cine (o del cinematógrafo, como él defendía).

John Cassavetes retrata aquí la figura de Mabel, una ama de casa mentalmente inestable con problemas emocionales que ha de cuidar de sus tres hijos y a su vez convivir con su marido, Nick, un obrero de la construcción infeliz y alienado que canaliza esto en una actitud violenta hacia su esposa. Nick además debe de cuidar de su esposa y sus extraños episodios en un esfuerzo por aparentar la normalidad. Cassavetes nos introduce cual voyeurs en el seno de una familia de clase media americana y nos da un punto de vista privilegiado: nos permite observar con todo detenimiento la relación matrimonial y paternofilial de un anárquico conjunto cuyos canales de comunicación se encuentran bloqueados. Los lazos se aprietan y aflojan, el drama deja paso a momentos cómicos y viceversa.

La obra ganadora del premio Goya a Mejor Corto de Animación y precursora de lo que sería "Psiconautas", también premio Goya a la Mejor Película de Animación en 2016. "Birdboy" es la historia de Dinky y Birdboy, dos soledades que se encuentran. De una enorme carga poética, pero también de amarga tristeza, la historia de animación que adapta la novela gráfica del mismo director, Alberto Vazquez (en colaboración con Pedro Rivero) tiene lugar en una isla de animales antropomórficos tras un desastre industrial. Birdboy es un joven oscuro e introvertido que vive en el bosque repudiado por los demás niños, Dinky es una joven feliz a la que la catástrofe le cambia la vida. Dolorosa y bella, "Birdboy", al igual que "Arrugas" (también basada en una novela gráfica), es uno de los ejemplos de la buena salud del cine de animación nacional.

