8,2

Como en un espejo

· 86min.

Gran éxito de Ingmar Bergman que ganó el Oscar a Mejor película de habla no inglesa sobre el verano de un escritor, sus hijos, un adolescente y una joven con problemas mentales.
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Sobre la película

Gran éxito de Ingmar Bergman que ganó el Oscar a Mejor película de habla no inglesa y estuvo nominada al Oscar a Mejor guión original, además de ganar el Premio OCIC en el Festival de Berlín y de estar nominada a los Premios BAFTA por Mejor película y Mejor actriz extranjera

Karin, David (su padre), Minus (su hermano pequeño) y Martin (su marido) pasan sus vacaciones en una isla. David es un escritor viudo que desde la muerte de su esposa se ha ocupado más de su carrera literaria que de sus hijos. Así pues, ha descargado sus deberes en Karin que, restablecida de un ligero transtorno mental, se casa con Martin, uno de los doctores del sanatorio. Durante las vacaciones, Karin comienza a resentirse de la enfermedad mental y toma a Minus como confidente explicándole que se siente irresistiblemente atraída por la voz de alguien que la llama con una insistencia obsesiva a través de una de las paredes del desván...

Dirección y reparto

Dirección:
Ingmar Bergman

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español
Audio: Sueco

Más información

Título original:
Såsom i en spegel
Géneros:
Drama, Clásicos
País:
Suecia
Estreno en cines:
02/02/62
Recaudación: 4.788,33 €
Espectadores: 34.972
Ver ficha:
IMDB
malto

Siempre nos habla de lo importante y olvidado, de lo que nos hace humanos. En fin, en Bergman.

Sobrecogedora interpretación de Harriet Andersson, refleja a la perfección la desintegración del Yo, no solo a través de su personaje; toda la película es una bellísima metáfora de la psicosis.

(Editado)

La enfermedad de la joven Karin -Harriet Andersson, la inolvidable Un verano con Mónica- es el espejo o el cristal donde Bergman refleja el mayor de sus tormentos, tan conocido por todos: la muerte. Mediante una maravillosa composición de planos y un suave in crescendo, vemos la versión tierna de Von Sydow, que interpreta a Martín, marido de Karin. El padre y el hermano de la joven, en la preciosa secuencia en un viejo barco varado, completan los 4 personajes de otra lección de cine de Bergman, atravesando las etapas de la vida en menos de hora y media en otra enorme obra teatral. La luz única de Suecia junto al mar es parte indivisible del éxito de otra película inmortal. Quizás la luz fuera Dios, tan presente en la carrera de Bergman. Y fue amor. Mucho.

9,5 Cada imagen es una obra de arte. Bergman es cine y el cine es Bergman. Los temas por repetidos en sus películas, la muerte, Dios, el amor... no dejan de aparecerse de diferentes formas. Bergman invita a tomar partido, te pregunta, te molesta. Un director único.

Una acción dramática potente. En ello se sustenta lo artístico que la película, tal vez, más que en su experimentación visual. Los diálogos son tremendamente profundos y cargados de un simbolismo vital. Que gran capacidad la de estos autores de cine de relacionarse contigo, de identificarse con el espectador incluso en unas condiciones tan diferentes, ya sea por país y costumbres o por los valores familiares. Es una clase de películas que parece que mezclan el ensayo filosófico con el teatro, pero transmitido a través de la imagen. Un profesional: sabe como ir presentando la historia, sin desvelar mucho pero dándolo a entender todo.

miguelvalentin

La tensión de vivir ante la ausencia de dios y la amenaza de la enfermedad, contada con genio.

No encuentro una película de Bergman que no me encante

enriqve

La voz detrás de la pared me dice que "Como en un espejo" es una buena película.

8

"The great subject of the cinema, Ingmar Bergman believed, is the human face. He'd been watching Antonioni on television, he told me during an interview, and realized it wasn't what Antonioni said that absorbed him, but the man's face. Bergman was not thinking about anything as simple as a closeup, I believe. He was thinking about the study of the face, the intense gaze, the face as window to the soul. Faces are central to all of his films, but they are absolutely essential to the power of what has come to be called his Silence of God Trilogy: "Through a Glass Darkly" (1961), "Winter Light" (1962) and "The Silence" (1963). In the conventional language of cinema, a closeup is part of the grammar, used to make a point, show a reaction, emphasize an emotion. They fit into the rhythm of the cutting of a scene. But in these three films, and many others, Bergman was not using his close shots that way. His characters are often alone, or in twos. They are not looking at anything in particular -- or, perhaps, they're looking inside themselves. He requires great concentration on the part of his actors, as in "Through a Glass Darkly," where Harriet Andersson's face is held in the foreground and another character in the background for a long span of time in which she focuses on a point in space somewhere to screen right, and never blinks, nor does an eyeball so much as move. The shot communicates the power of her obsession, with her belief that voices are calling to her."

Roger Ebert de Chicago Sun Times