7,9

El silencio

· 91min.

Polémica y aclamada cinta de Bergman. Este drama sobre la ambigüedad y los finos lazos que separan la atracción de la dependencia incomoda y fascina.
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Sobre la película

Polémica y aclamada cinta de Bergman. Este drama sobre la ambigüedad y los finos lazos que separan la atracción de la dependencia incomoda y fascina.

Esther, su hermana Anna y su pequeño sobrino Johan atraviesan en tren un paí­s oscuro y extraño, probablemente en guerra. Los tres se dirigen a casa pero tienen que parar en la ciudad de Timoka, ya que Esther está muy enferma y está sufriendo una crisis. Timoka es una ciudad ficticia de atmósfera opresiva y ellos no entienden la extraña lengua que allí­ se habla, sólo los tanques de guerra y las sirenas hablan de una situación que todos comprenden. Las dos hermanas ya no tienen casi nada que decirse, su relación es de un extraña mezcla de odio exacerbado y patológica dependencia, de lo cual es testigo el pequeño. En un solitario hotel esperan el momento adecuado para continuar el viaje, Esther intentando trabajar, Anna saliendo en búsqueda de sensaciones que la saquen de su tedio y angustia.

Dirección y reparto

Dirección:
Ingmar Bergman

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos
Audio: Sueco • Subtítulos: Español
Versión en Español
Audio: Español • Subtítulos: Español

Más información

Título original:
Tystnaden
Géneros:
Clásicos, Drama
País:
Suecia
Estreno en cines:
02/04/66
Recaudación: 115.640,71 €
Espectadores: 222.964
Ver ficha:
IMDB

Bergman y su capacidad inherente de retratar las vicisitudes de las relaciones humanas. A pesar de que las protagonistas tienen una gran capacidad intelectual, en cierto modo, son unas grandes analfabetas emocionales que no se ven ni se escuchan la una a la otra. Son incapaces de ver el sufrimiento ajeno y triunfa el amor al poder, en vez del poder del amor. Un retrato fuera de lo común de la morbosidad y el erotismo (Le encantaría a George Bataille). De una puesta en escena y una sobriedad exquisita. Magnífica interpretación, fotografia sublime, una obra maestra, sin duda.

(Editado)

Película muy críptica que explora la relación de dos hermanas y la situación a la que ha llegado. La mayor, que está muy enferma, parece que ha retomado el lugar del padre ausente, mientras que la menor tiene muchas cosas que reprocharle, hasta el extremo de demostrar solamente odio. Pocos diálogos y nunca agradables, en un país extraño que parece estar en guerra. Excelente fotografía en blanco y negro.

Veamos, ha tenido sus partes poco entretenidas. Se trataba de una película muy contenplativa, lo cual es una maravilla para la vista cuando se trabajan las escenas visuales tan bien como en este caso, dónde cada plano era un paisaje de los personajes y de la manera en que otros personajes, el ambiente o sus emociones reprimidas les afectaban. Pero en ocasiones tanto silencio, que ironía, era injusto para el espectador, porque a diferencia de sus personajes él no conoce nada al principio. Solo con atención puede llegar a entender el nudo, siendo así una suerte de investigación sobre el interior del humano. Pocos filmes tan profesionales hay que consigan está tensión de la incertidumbre. Lo mejor mientras ves la película, aparte de la imagen, es intentar resolverlo.

Lo que podría verse simplemente como relaciones humanas, este "artista" las juzga y las convierte en algo sórdido ¡sin necesidad, por puro capricho! para hilvanar una historia, esquemática, aburrida, indecente y desagradable. Trasnochada y rancia..maloliente. El niño produce pena en su situación (el actor)...La fotografía es buena, muy buena, la puesta en escena sobresaliente..pero ¿para qué?

(Editado)

Obra maestra. La densidad de las relaciones; el tiempo, que parece estirarse y contraerse como un muelle; la mirada del niño, que nos descubre un mundo singular: los militares, el conserje, los enanos; la sexualidad latente; lo ominoso: guerra, enfermedad, idioma desconocido, sexo...; lo que sabes y lo que intuyes; la fotografía, los claroscuros...Una genialidad!

(Editado)

Grandes interpretaciones. Fotografía muy indicada para la historia. Una película que habla de la incomunicación. Una traductora que habla todos los idiomas menos el suyo, un niño (en mi percepción) muy adulto que parece el hijo de una pareja divorciada y una mujer que busca una reacción o una respuesta... Como siempre, parte de la película te la deja de tu lado. Interesante pero no con las que más conecté de su filmografía. Me quedo con el mundo asfixiante de hotel, con el mensaje claro de la incomunicación, con las imágenes de los enanos y una gran incógnita sobre su papel en la película...

(Editado)
9

" Two women and a boy share a compartment on a train. It is an unhappy journey, and we sense tension and dislike between the women. The boy wanders out into the corridor, stares at other passengers, watches as another train passes by, its cars carrying armored tanks. The train stops in an unnamed city, and the three check into a hotel. So begins Ingmar Bergman's "The Silence" (1963), the third part of his "Silence of God" trilogy. If "Winter Light" (1962) directly referred to God's silence, and "Through a Glass Darkly" (1961) did so by implication, there is no theology in "The Silence" -- only a world bereft of it. We learn about the characters indirectly, through their dialogue; a reference to their father reveals that they are sisters. One is Ester (Ingrid Thulin), a translator, a woman who looks severe, pained, disappointed. She is dying. The other is Anna (Gunnel Lindblom), younger, more voluptuous, impatient with this journey. Although they are apparently going "home," there is no indication of where they were or why they went there, and no clear idea of where they are. Even Ester, the translator, doesn't recognize the language, and in a European grand hotel, it is odd that the hall porter speaks no German or English. The boy, not yet an adolescent, is Johan (Jorgen Lindstrom). He has an angelic face and a sweet nature. He is Anna's son, but apparently has long lived in the middle between the two spiteful sisters. The reason for their spite is never specified, but goes back to childhood and obscurely involves their father. Now that Ester is dying, Anna has little pity for her and flaunts the fact that she is going out into the city -- for sex, we somehow understand, or at least as a show of disloyalty."

Roger Ebert de Chicago Sun Times