Lo Mejor de la Berlinale 2014

Fuente: Joan Sala (filmin)

Desde un inesperado (pero igualmente estimable) Oso de Oro, a la descomunal coreografía entre Lee Kang-Shen y Denis Lavant compuesta por Tsai ming-liang, pasando por la obra magna de Richard Linklater, por una "Camino" retratada a lo Ulrich Seidl, por una nouvelle vague inmersa en plena "Temporada de Patos" (la Mejor Ópera Prima de la Berlinale brilla con luz propia en nuestro Top-12 de secciones paralelas), y también por las tres grandes olvidadas del palmarés final (o por dos títulos de sección oficial que nos han caído especialmente bien). Os dejamos con lo mejor de la Berlinale 2014 (partiendo de aquellas 40 miradas que hemos podido descubrir, y en muchos casos disfrutar, desde nuestros propios ojos).

SECCIÓN OFICIAL

BLACK COAL, THIN ICE de Dinan Yao

Oso de Oro Mejor Película

Lo que podría ser una carta de presentación redundante y ultramanida, resulta estimulante y singularmente novedosa en el caso de "Black coal, thin ice". Hablamos de un robusto y solvente thriller criminal cuyo comienzo bien podría significar la nueva película de David Fincher, o por que no, un nuevo capítulo de CSI. Pero no es el caso, ésta es una película que habla mandarín y sucede en China, a pesar de que es cine detectivesco, cine de misterio que se aplica de forma sagaz los códigos del género, en el que los asesinatos son mútiples y violentos, así como los giros sofisticados e inesperados. Por haber, tiene hasta elementos tan característicos del cine de género occidental como lo son un antihéroe en forma de policía alcohólico y una misteriosa femme fatale que le roba el corazón.

Siguiendo la senda iniciada por Jia Zhang-ke y "Un toque de violencia" (¿serán los pioneros de una nueva ola de cine chino marcado por thriller?), aunque alejándose más del contexto social para abrazar de lleno el género o incluso, coquetear con la comedia más hilarante, esta inesperada sorpresa me gana por ser una de esas miradas sin grandes ambiciones que sin embargo, abarca mucho más de lo que incluso pretende. Formalmente pulcra y contundente, argumentalmente sólida y sorprendente, y ante todo, presentando un ADN particularmente exótico, estamos ante una irrebatible muestra de género que funciona a todos los niveles. Sin grandes alardes, pero con grandes logros. Como quien diría; That's entertainment.

 

BOYHOOD de Richard Linklater

Oso de Plata Mejor Director

Es su obra magna, y lo es, no precisamente por significar su mejor película (que para muchos, probablemente también lo sea), ni por ser la mejor coming of age movie de la historia del cine (que tranquilamente podría serlo), ni por ser una obra maestra (que no es el caso), ni tampoco por resultar una propuesta cinética única e insólita en los más de 100 años de historia que tiene el cine (afirmación que hoy confirmamos). Más bien, por ser aquella obra que abarca, destila y concentra de forma inconfundíblemente intrínseca, la esencia y el principal germen del cine de Richard Linklater: el inexorable paso del tiempo, como éste nos afecta en la vida, y la experiencia iniciática e inevitablemente transformadora que ello supone partiendo desde la infancia y la adolescencia.

Lo nuevo de Richard Linklater es una de esas películas que de por si solas, dan sentido a un festival. Trabajando con fines análogos, aletargando el tiempo en su cine a lo largo de los 18 años que transita su magistral trilogía romántica, o los 12 que dura el proceso de rodaje de su extraordinaria "Boyhood", la suya es una mirada que se aleja de los parámetros a los que se reduce el cine de los tres actos, aquella que desprende un halo de su propia experiencia o concepto de vida, confrontando la fisicidad del tiempo con nuestra propia existencia. Es por ello que son múltiples las veces que los padres de Mason, aquellos que la película encapsula en su propio tiempo (que también lo es el del mundo real) sacan a relucir las sensaciones encontradas de alegría, pero también de nostalgia y melancolía, que les produce ver crecer a sus hijos. No en vano, es otra significativa prueba de que el timelapse es junto a la muerte, el único factor inevitable que yace en el universo humano. Todos ellos, cada uno condicionado por la etapa de vida en que se encuentra, están conectados por la búsqueda del significado de nuestra propia existencia en este mundo. Hecho que el director tejano plasma y refleja capturando diferentes momentos de la experiencia vital de sus protagonistas de forma completamente fluída y conmovedora.

Razones que de per sé, provocan que estemos ante un obra tan brillante y maravillosa como emocionante y arrebatadora, en la que tienen cabida diálogos tan estimulantes como deshinibidos (de hecho, son tan libres que parecen improvisados) que debaten acerca de temas tan diversos y lejanos como pueden ser los videojugos, las mujeres, o incluso los mapaches. Todo ello envuelto en una vibrante banda sonora (que va desde el Yellow de Coldplay a los Suburbs de Arcade Fire, pasando incluso por Outkast), un empleo absolutamente sutil y magistral de las elipsis, y por supuesto, sin obviar las pullas hacia el gobierno de Bush o esa cachonda relexión sobre las nuevas tecnologías y la alienación que ha sufrido nuestra forma de comunicación, y que de hecho, ya se modelaba en "Antes del anochecer". "Boyhood" se antoja una experiencia cinemática tan humanamente real, como única, insólita y definitivamente especial. Lo nuevo de Linklater es cine, y ante todo vida, en estado puro.

 

STATIONS OF THE CROSS de Dietrich Brügemann

Oso de Plata Mejor Guión

La veremos en España de la mano de Caramel Films

Desde que Jesús es condenado a muerte, hasta que Jesús es enterrado tras ser crucificado. Es el trayecto paralelo que sigue la joven María en "Stations of the cross". 14 fragmentos rodados en plano secuencia y cámara fija (salvo una excepción, ahí lo dejo) se traducen en un vehículo sólido y contundente, que retrata el proceso de incendiaria beatificación por la que voluntariamente, o más bien católicamente corrompida, recorre la joven ¿y virgen? María. La película de Dietrich Brüggeman evoca la figura de Ulrich Seidl desde su primer plano, en el que un párroco alecciona a sus entusiasmados pupilos sobre la importancia del sacrificio ante el señor todopoderoso. Lecciones fundamentalistas que María se aplica al pie de la letra con la esperanza de salvar a su hermano menor de su ¿supuesto? autismo. El suyo es un alegato que arremete contra el fanatismo religioso de forma tan contundente como demoledora, cuyo objetivo no es otro que dinamitar esa gracia de Dios, que paradójicamente, se envuelve de ese humor tan fatídico, como particularmente sórdido y tétrico, cuya única referencia posible yace en la insobornable mirada del polémico responsable de la trilogía Paraíso. Estamos ante una película extraordinaria rodada con devastador aplomo y loable descaro. Desatada valentía al servicio de un discurso tan lúcido y extremo, como tristemente necesario. Será otra de las grandes protagonistas de la Berlinale. No lo duden, la huella que deja es imborrable.

Y es que como dicen, el "Camino" que nos marca el Señor es inescrutable, un mandamiento que el director aplica y santifica, a su particular y antieclesiástica manera. Con un desolador Amén que incluso, da pie a un iluminado WTF. Avisados estáis, ver para NO creer.

 

THE GRAND BUDAPEST HOTEL de Wes Anderson

Oso de Plata Gran Premio del Jurado

"The Grand Budapest Hotel" presenta su particular árbol genealógico en tres diferentes generaciones (cada una individualizada variando diferentes aspect ratios), y nuevamente lo hace desde esa preciosista y modernista mirada pop (en este caso, la de un lobby boy) que vuelve a encandilar por el legitimado y seductor manierismo de su director. El problema, y más grande de lo esperado, es que también desilusiona por volverse plana e insípida en su profundidad de trama. Tanto visual como estéticamente, "The Grand Budapest Hotel" resulta atolondradamente maravillosa, el problema es que ese formalismo extremo de tan genuino estilo, se impone en exceso a esa épica peculiarmente destilada que articula. Wes Anderson vuelve a ensamblar un irresistible tableux vivant que sonríe a ritmo de humor deadpan, que funciona en forma de viñetas, pero no liga a nivel de historia. Pese a sus muchos puntos en común con "Moonrise Kingdom", la melancolía adulta que lo empapa, no logra absorber ese halo de irresistible magia y fantasía en la que basculaba la romántica infancia que mitificaba a su antecesora. Pese a revelarse (y superar por momentos) ese embriagador troquelado artesanal que hizo de "Fantástico Sr. Fox" una obra maestra, narrativamente no resulta tan ágil, sólida e irresistible, como resultó ser su cautivadora incursión en la animación. Aquí no hay empleo del stop motion, pero como si lo hubiera, y es que al reservar habitación, el enganchón se torna en trompicón. Tanto para bien como para mal, el libérrimo elogio de lo naif que tanto distingue su obra, encumbra cima en "The Grand Budapest Hotel". Su sofisticada, jocosa y socarrona puesta en escena epata, divierte y sorprende, aunque en este caso, no tiene un cimiento sólido que lo sustente.

Casualidad o no, el teleférico es el único medio posible para llegar a tan suspendido y remoto hotel. Por ubicación y servicio, sin embargo, visitarlo sigue siendo una estimulante obligación para todo fan de Wes Anderson. Es un divertimento más insutancial de lo esperado, pero que al fin y al cabo cumple divirtiendo.

 

AIMER, BOIRE ET CHANTER de Alain Resnais

Oso de Plata Premio Alfred Bauer y Premio FIPRESCI

Alain Resnais sigue rodando teatro y jugando con su representación, pero en este caso se pasa de liviano, simple y plano. Es decir, sigue la senda dramaturga iniciada con la prodigiosa "Asuntos privados en lugares públicos", esa obra maestra que es "Las malas hierbas", a la que dio continuidad con la también excelente "Vous n'avez encore rien vu", y a la que ahora sigue la no tan lúcida "Aime, Boire et Chanter". Una película simpática, desenfadada y absolutamente inofensiva que, a diferencia de sus predecesoras, carece de las múltiples capas sobre las que basculaba ese brío claidoscópico, esa compleja guasa picaresca, ese corrosivo metalenguaje, y esa perspicaz ironía, con la que atrapaba y sometía con muy diferentes matices, a todos y cada uno de los personajes que transitaban su escenario. Virtudes que en su nuevo film, se evaporan en la superficie de un discurso que peca de naif y carece de profundidad. Su socarrona puesta en escena, su tenue autoconsciencia, y el empleo de unos ilustrativos dibujos de Blutch, es de lo poco destacable de esta risueña pero insípida comedia.

 

LAS 3 GRANDES OLVIDADAS DEL PALMARÉS FINAL

71 de Yann Demange

Es un thriller conspiracional contundente, feroz, penetrante, de los que no da respiro. Es también, un complejo drama político de encomiable y arrojado discurso, tan rigurosamente planteado, como poderosamente ambientado y sólidamente estructurado. Y es ante todo, un peliculón rodado con un pulso brutal y reveladora inteligencia. Yann Demange no deja títere con cabeza a la hora de enarbolar esta arrolladora parábola sociopolítica en la que nadie, esté en el bando que esté, se salva de la quema. Tan violenta y preocupantemente real, como la vida misma. La violencia, germina violencia, y es lo que a las altas esferas les interesa. El sensación de constante paranoia empapa esta violenta y tensa odisea que incluso a momentos se vive como un "Call & Duty". Y es en ese preciso instante, cuando "Bloody Sunday" parece tornarse en "Hijos de los hombres" para acabar evocando "Tempestad sobre Washington" (sobre Londres en este caso), sin olvidar nunca que  "Larga es la noche" es su principal referente. No hay antídoto posible para no acabar por reventar, y caer rendido ante semejante tour de force. Es como si la mejor versión posible de Jim Sheridan se diera de bruces con el primigenio Paul Greengrass. Tomarte una tila tras embarcarse en tan intensa experiencia puede ser la única opción sativa. Bombazo, y de los de largo alcance. Aquí debía haber premio seguro. Y ahora sí, respiro.

 

NO LLORES, VUELA de Claudia Llosa

La veremos en España de la mano de Wanda Films

Claudia Llosa no traiciona sus señas de identidad en el siempre difícil salto que supone llegar al estrellato, y lo que he es más complicado aún, mantenerse y confirmarse en él. "No llores, vuela" cambia la roca y la gravilla por la nieve y el hielo, para igualmente tranportarnos a los confines del mundo. Allí donde la naturaleza  se eleva a cotas tan oníricas como espirituales, el único lugar del mundo donde el ser humano puede llegar a ser impregnado de un misticismo tan sensorial como abrumador, cautivador y especialmente sensible. Un escudo protector que bien puede ser la única vía de escape para hacer frente a la tragedia más antinatural posible. Aquella que precisamente, también era el principal motor que daba rienda suelta a "El árbol de la vida" de Terrence Malick.

Un marido que ha perdido a su mujer lo denominamos viudo, una hija que ha perdido a sus padres es huérfana, Sin embargo, ni el padre ni la madre que han perdido a su hijo, tienen un término concreto que defina su situación, ni en castellano ni en ningun idioma del resto del universo. Tamaña tragedia resulta tan antinatural que no hay denominación de origen posible. Es la raíz de este conflicto donde comenzaba a florecer "El árbol de la vida", una sinfonía filosófico-cinematográfica intrínsicamente existencial que nos demostraba que en el cine de gran presupuesto también puede primar el carácter sensorial al narrativo, el sentir al contar, el percibir al ver. Pues bien, mismo factor causa-efecto podríamos aplicar a la nueva película de Claudia Llosa. La suya es una película sensible, emocionante y delicada. Una película que aún sin dar la espalda a muchos de los recursos formales y narrativos que provoca que una película de Hollywood funcione en taquilla (como es el caso del empleo de una embaucadora banda sonora que era inaudita hasta ahora en sus anteriores films), sigue manteniéndose fiel, leal y firme a su embrujador sello autorial. "No llores, vuela" suena a Terrence Malick, pero ante todo es Claudia Llosa. Será una inmejorable película inaugural para el Festival de Málaga. No lo duden.

 

LA TERCERA ORILLA de Celina Murga

"La tercera orilla" es una de esas películas que se hace grande y asombrosamente compleja partiendo desde la aparente simplicidad, desde la más absoluta humildad y ante todo, desde un elocuente y deslumbrante talento. Su discurso yace en la constante sugerencia, en aquello que no se muestra pero si late de forma incisiva y penetrante, dejando en manos del espectador la construcción de su trama y la identificación del contexto en que se mueve cada uno de sus personajes. Valiéndose únicamente de unas portentosas interpretaciones (con el joven Alain Devetac a la cabeza, cuyo imponente gesto prevalece en todo momento sobre la palabra), obviando la música pero creando una atmósfera incómoda y absorbente, Celina Murga atenta contra el rol machista y patriarcal que aún se da, y lo que resulta más preocupantemente aún, se acepta y normaliza en nuestra supuesta sociedad de la tolerancia y la igualdad. El hombre como cabeza de familia y macho primitivo. Aquel cuya función y motor de vida es la de amamantar a la familia partiendo desde su impuesta e intimidante superioridad, desde su despreciable egoísmo y libre albredío. Y todo bajo la sometida aceptación de la mujer y el resto de la familia, que es lo que realmente perturba y sacude a nuestro joven protagonista.

Roles arcáicos y retrogrados de preponderancia viril y dependencia familiar que de una vez por todas se deberían erradicar. Algo que Celina Murga nos recuerda dirigiendo con sólido pulso narrativo, con reveladora inteligencia, loable conciencia social, y por descontado, con una sutilidad que en la sección oficial de esta Berlinale brilla por su ausencia. La suya es una estimulante mirada que cumple a todos los niveles. Volando bajo se puede llegar muy alto. Es algo que "La tercera orilla", aquella que hace tiempo deberíamos haber alcanzado, pero a la que nunca llegamos, nos recuerda. Con mucho aplomo y sin caer nunca en el subrayado, demostrando la grandeza que ya atisbó en su día el maestro Scorsese, es una película tan contundente como delicada, que bien merecía premio.

 

 

3 TÍTULOS OFICIALES QUE NOS HAN CAÍDO ESPECIALMENTE BIEN

HISTORIA DEL MIEDO de Benjamín Naishtat

Asfixiantemente aterradora, turbadoramente sensorial y dilatadamente paranóica, el terror que segrega y desprende "Historia del miedo" resulta tan visceralmente ensordecedor como socialmente demoledor. Para que nos entendamos, sería algo así como "La Zona" rodada por Carlos Reygadas (y con aires de cine griego). Por sacarle un fallo, señalo el título, ya que 'Estudio' sería una palabra mucho más significativa y acertada que 'Historia' (cosas del marketing, supongo). Y es que, lo que Benjamin Naishtat nos cuenta, no solo se limita a transitar un abrumador recorrido por los diferentes formas que tiene de mostrarse el miedo, también a sugerir como lo padecemos según la clase social a la que nos debemos. Ya se sabe, de la misma forma que la opulencia siempre esconde lo siniestro, la miseria es explícitamente sacudida por lo atroz y violento. Mientras quienes apenas tienen medios de vida, subsisten como pueden acuciados por un terrorífico sometimiento tangible y real, un horror que realmente les abofetea y acucia, los otros, precisamente aquellos que viven en caserones con jardín y tienen quien les sirva la comida, se estremecen tanto o más, por el simple miedo que tienen a padecer de forma explícita sus consecuencias. Estamos ante una película coral de brutal carga atmosférica, escalofriantemente sugestiva, rebosante de metáforas penetrántemente estremecedoras que nos lleva a plantearnos las mismas situaciones (e interpretarlas cada uno a nuestra personal manera) desde tan contrarias perspectivas.

Como si se desatara el más absoluto pánico por un VIRUS mortal que nunca se acaba de propagar, lo que da "Historia del Miedo" es, valga la redundancia, miedo de verdad. El que tristemente vivimos en el mundo real.

 

IN ORDER OF DISAPPEREANCE de Hans Petter Moland

Western noirdico y genuinamente coeniano. Hans Petter Molland relega a un segundo plano el humor y la comedia que principalmente protagoniza su obra, para contarnos una historia de venganza, y a la vieja usanza. De hecho, no es casualidad que en un momento del film le pregunten a Nils si acaso se ha creído Harry el sucio. "In order of Disappereance" es un thriller coeniano que probablemente también hará las delicias de todo fan tarantiniano. Estamos ante una película de gánsters que ante todo es un western noir, pero que también es comedia absurda, y por supuesto, absolutamente negra, en irrefrenable estado de gracia. Un desbocado juego de géneros divertido y genuino, que es sacudido por brutales y abruptos golpes de violencia (las muertes son innumerables) y momentos jocosamente surreales. Como si de "El jinete pálido" se tratara, nuestro particular antihéroe cabalga sobre un quitanieves, y no sobre un caballo, para cepillarse todo aquel que pille por delante, hasta llegar al enajenado y psicótico villano de turno. Aquí todo suena a común y conocido, pero sin embargo, estamos ante una mirada tan peculiar como simpática y original, que hacen de este film algo único y singular. Un inmejorable homenaje al western y al cine de gánsters, cuyo secreto yace en ese innato carisma y descaro que el mejor cine nórdico presenta como principal seña de identidad. Es el caso de "In order of disappearance".

 

NO MAN'S LAND de Ning Hao

"Mad Max" rodada a cuatro manos por Kim Jee-won y Sergio Leone. Es así como de buenas a primeras definiríamos "No man's land", un hiperrealista y desbocado batiburrillo de géneros que ante todo, nos habla de las mortales consecuencias que pueden conllevar el exceso de ambición y las ansias de codicia para la armonía de una sociedad avanzada como la nuestra. La road movie, el western, la comedia más inclasificable o la ciencia ficción más áridamente apocalíptica, son los principales campos en los que incurre, Sergio Leone o Kim jee-won, las principales referencias que evoca. De "Carretera al infierno" a "El bueno, el feo y el raro" pasando por "Mad Max" o "El diablo sobre ruedas", son algunos de los múltiples e inevitables títulos que le vienen a uno a la cabeza mientras disfruta de tan demente, estrambótico y definitivamente hilarante thriller. Como bien repite una y otra vez su protagonista, "esta es una historia sobre animales", o lo que es lo mismo, sobre grotescos y enajenados personajes sin un ápice de compasión, cuya construcción seguro, harían las delicias del mismísimo Quentin Tarantino. Su imponente puesta en escena y su elaborado trabajo de fotografía se convierten en vehículos inmejorables para embarcarnos en esta descarriada parábola social que dibuja un desolador paisaje en el que ya no queda un solo resquicio de humanidad. Sitges 2014 aguarda a la espera. "No man's land" irrumpe en la escena del género pisando fuerte.

 

SECCIONES PARALELAS

NUESTRO TOP-12

1. CALVARY de John Michael McDonagh

Mejor Película Panorama

Es una portentosa puesta al día de "Diario de un cura rural", pero también podríamos venderlo como "Perros de Paja" + "Sospechosos Habituales" con el humor de "El Irlandés". Tan sarcástica como sobrecogedora, "Calvary" es un muestra insobornable de cine potente, absolutamente descomunal y cautivadoramente voraz. A ratos thrller, a ratos comedia, pero ante todo un irónico y contundente drama, el follow-up de "El Irlándés" supera a su loable predecesora con creces. Espiritalmente exhausto y con debilidad por la bebida, el gran Brendan Gleeson firma una de las grandes interpretaciones del año erigiéndose en amo y señor de tan fascinante función, con el permiso, eso sí, del plantel de lujo que lo secunda, y sobre todo, del espactacular y arrebatador paisaje que transita. Estamos ante una particular muestra de thriller rural que se siente irresistiblemente auténtico. El bullying no solo lo sufren los niños en las aulas, también lo padece de forma sutilmente perversa, un buen hombre con sotana en un remoto pueblo de Irlanda, cuya visita se antoja desde hoy, definitivamente obligada. "Calvary" es cine poderosamente genuino.

 

2. LOVE IS STRANGE de Ira Sachs

La veremos en España de la mano de Golem Films

Los pétalos brotan, desaparecen las espinas. De la emotiva fugacidad de Andrew Haigh, a la estoica resitencia de Ira Sachs. Ambos unidos por la abrumadora naturalidad de sus protagonistas, por la incontestable capacidad de trasladarnos una relación rebosante de espontaneidad y trasladable a cualquiera de las historias amorosas que todos nosotros hayamos podido tener, cualquiera que sea nuestra condición sexual. En este caso es turno de John Lithgow y Alfred Molina. No había mejor elección posible para robarnos el corazón con una hermosa observación del amor que respira veracidad por todos y cada uno de sus poros. "Love is strange" vuelve a hablarnos de la resistencia del amor devoto, pero a diferencia de "Keep the lights on", es una mirada que coquetea con la comedia romántica sientiéndose divertida, sensible, entrañable y ante todo, extremadamente exquisita. Y que nadie se equivoque, aquí también hay mucha carga dramática que sin embargo, se articula con afectuosa gracia. La que viven nuestro lord Alfred, y nuestro dear John, es una love story que se siente tan sofisticada y delicada, como fresca, profunda y definitivamente íntima. Menudo colocón de verdadero amor. Estamos tan poco habituados a verlo retratado con semejante honestidad en la gran pantalla, que hasta se nos hace raro, o mejor dicho, conmovedoramente extraño. Es lo que sinceramente nos revela Ira Sachs: "Love is strange".

 

3. GÜEROS de Arturo Ruizpalacios

Mejor Ópera Prima

Rodada en blanco y negro y plasmada en 4:3, "Güeros" es una road movie urbana y adolescente  de estilo sesentero (aunque suceda en los 90') protagonizada por tres jóvenes que se autodeclaran estar en "huelga de la huelga". Y es que, mientras se recorren México DF con el objetivo de saludar a Epimigenio, un cantante que dicen, hizo llorar a Bob Dylan, acontece una masiva huelga universitaria de carácter perpétuo. El debut de Alonso Ruizpalacios es una genialidad de culto insatantáneo que se siente tan única como auténtica pese a las múltiples referencias que yacen en ella. Tiene mucho de ese espíritu libre, aparantemente tan naif como frívolo, que distinguía la nouvelle vague a la que claramente homenajea. También mucho del cine de Fernando Eimbcke, concretamente de "Temporada de Patos", y también de los "25 watts" de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella (que en paz descanse). Pero ya se sabe, como bien hicieron los maestros franceses a los que evoca (principalmente Godard), "Güeros" ataca y denuncia de forma enmascarada desde la representación hilarante y absurda, pero ante todo, desde un prisma de índole social que resulta tan sagaz como definitivamente complejo e inteligente.

Repleta de fugas inclasificables, impulsada por una autoconsciencia hilarante, "Güeros" es una comedia fascinantemente original y absolutamnte trepidante, que por derecho propio significa otra de las grandes sensaciones de la Berlinale. Y ya van unas cuantas fuera de sección oficial. Desde luego, no es mal Panorama.

 

4. BLIND de Eskil Vogt

La veremos en España de la mano de Golem Films

Fue una de las grandes protagonistas del reciente Festival de Sundance. Merecedora del premio al Mejor Guión en competencia internacional, estamos ante uno de los debuts más reveladores que disfrutaremos este 2014. No lo duden, "Blind" no solo es un ensayo lúcido y excitante sobre la ceguera, también una película creativamente tan insólita como extraordinaria, que no viene exenta de su obligada carga dramática, que también la tiene, y encima de la que duele. Pero que nadie se equivoque, el sufrimiento es un ingrediente más, pero no su plato principal. "Blind" es como si un "Adaptation" nos hablara del arte de quedarse ciego. Una ópera prima reveladora y portentosa, que también es un excitante y complejo experimento cinético.

¿Verdaderamente es imprescindible la vista para poder ver? Es la no tan descabellada pregunta que se plantea, y a la que busca respuesta el director noruego. Su principal arma, un ilusorio juego de espejos en el que se difuminan los límites entre realidad y ficción sin que prácticamente nos demos cuenta, y en la que tiene cabida el humor más absurdo, así como el imaginario más gamberro e irónicamente desatado. Articulada por un sugestivo metalenguaje y conformada por múltiples capas, estamos ante una ópera prima de alto voltaje que también es un irresistible canto al arte, que bien podría significar la obra cumbre de un experimentado director, y no el debut en la dirección de un talentoso cineasta en ciernes. Visto todo lo que Ingrid no ve (o sí), el Premio al Mejor Guión en Sundance se nos queda casi tan corto como su concurso en Panorama. La de Eskil Vogt es una mirada digna de ser destacada, o más bien premiada, en Sección Oficial. Ciega sí, pero ante todo artista.

 

5. SNOWPIERCER de Bong joon-ho

Admite referencias que pueden ir desde el totalitarismo que impera en "1984", al escacharrante universo de Terry Gilliam, pasando por "Speed", la batalla del pasillo de "Oldboy" (no olvidemos que Park Chan-wook produce), o incluso se me apuran, un parentesco no tan lejano con "Los amantes pasajeros" (el tren sustituye al avión, los que mandan van en primera clase, y los que sufren en la cola, y por descontado, el mundo está hecho una mierda). Semejante mejunge de referencias solo nos puden llevar al atlas de las nieves de Bong Joon-ho.

"Snowpiercer" viene propulsada por una desbocada y enajenada base argumental (y visual), que no da tregua mientras recorremos tan inabarcable y aparatosa maquinaria totalitaria. Con todos sus defectos (que los tiene) y virtudes (que también las luce), estamos ante una obra de futuro culto. Un blockbuster intrínsicamente orwelliano que resulta tan errático como lúcido, que se siente tan libre en la dirección, como fiel al cómic que adapta. Uno tiene la sensación que el director coreano ante todo, a querido divertirse y divertirnos. Y lo ha conseguido con un artefacto que es cine fantástico, pero también es cine político, filosófico, en el que yace un discurso ambiciosamente social, pero que también resulta bizarramente cómico. Un espectacular batiburrillo a gran escala en el que Tilda Swinton, y cada uno de los vagones que habita, se transforman y sorprenden de forma tan singularmente estrafalaria, como estrambóticamente kitsch. Aquí hay de todo, y para todos. Asombrosa. Pasajeros al tren.

 

6. WE COME AS FRIENDS de Hubert Sauper

Hubert Sauper vuelve a embarcarse en la pesadilla africana con "We come as friends". No tan felices sueños. Si el año pasado fue "The Act of Killing", este es "We come as Friends", imponente documental que nos sacude con un devastador, cautivador y absolutamente necesario cuaderno de viaje a través del sur de Sudán, para demostrarnos que el imperialismo no ha desaparecido aún en África, si no que ha adquirido una nueva y terrorífica forma. El de Hubert Sauper es un escalofriante documento que bien podríamos ver en Sitges, y es que hablamos de puro horror social. Es lo que emanan las consecuencias reales del imperialismo económico y cultural que tan impresionante y tenebrosa mirada nos revela. Un descenso a los infiernos que comienza recorriendo un río, como si de la búsqueda del capitán Kurtz se tratara, para desembocar en un desastre monumental plasmado en la expoliación y alienación de un pueblo entero a manos del todopoderoso mundo civilizado. Es el desolador paisaje al que en este caso, también se enfrenta Hubert Sauper. Lo que allí nos encontramos son imágenes tan desgarradoras como grotescas destinadas a quedar eterna y traumáticamente impresas en la retina de todo aquel que se enfrente a tan traumático pero igualmente necesario, y ante todo, honesto documento.

Y es que, no estamos tan lejos de 1492, y de la asoladora colonización de tierras indígenas a manos de Cristobal Colón. Algo que el director austríaco revela limitándose a filmar, tan solo aquello que se encuentra, sin incidir, sin mostrar ni un solo atisbo de manipulación cinética, ni menos aún discursiva. Es lo que todos sabemos pero no vemos. Un puñetazo directo al estómago en el que el dolor y la más profunda indignación se hace inevitable, y ante el que queda prohibida la indiferencia. Lo dicho, "We come as friends" probablemente signifique el gran documental del 2014. Un must see que dará que hablar. Welcome to the jungle.

 

7. 20.000 DAYS ON EARTH de Jane Pollard e Iain Forsyt

Será una de las grandes protagonistas del Inedit 2014. No lo duden. Rodada en secreto mientras Nick Cave and The Bad Seeds grababan el álbum Push the Sky Away, "20.000 days on earth" es una maravillosa y exquisita delicia audiovisual que entre otros muchos encantos nos brinda la épica oportunidad de ver al icónico músico escribiendo en su oficina o yendo a terapia, entre numerosas situaciones abstractas. Lo que semejante carta de presentación atisba queda confirmado. Es una película de imprescindible visionado y probablemente uno de los documentales más originales y creativos del año.

Vivir una experiencia tan vital como única e inspiradora con una exquisita pieza audiovisual que, sea documental o ficción, es ante todo, una embaucadora maravilla cinética tan psicoanalítica como poderosamente poética. El retrato de un día en la vida de Nick Cave nos lleva a vivir in situ una conversación sobre su infancia con su terapeuta, a diseccionar y rememorar fotos de su salvaje juventud con un archivista histórico, o a reflexionar acerca de la interpretación creativa con Ray Winstone o Kylie Minogue mientras conduce su propio coche. "20.000 days on earth" es un obra grandiosa que ilumina, emociona y abduce. Una obra artísticamente multidisciplinar y de discurso complejo que, entre otros muchos logros, presenta la virtud de dar forma y hacer palapable el inabarcable ego de Nick Cave, aquel que precisamente emana todo ese insobornable carisma y arrebatadora personalidad que siempre ha distinguido al lider de los Bad Seeds. Su imponente, hermosa y conmovedora impronta esteta es otro de sus grandes secretos. La oportunidad que nos ha brindado Berlín de disfrutarla en sala IMAX nos lo atestigua. El Festival Inedit aguarda la espera, sin duda será la gran estrella.

 

8. BLIND DATES de Levan Koguashvili

Es una marcianada entrañablemente kaürismakiana. Partiendo de "Cita a Ciegas", embarcándose en un desbocado "Afterhours" y constantemente iluminada por "Luces al atardecer", nos embarcamos en tan estimable y particularmente conmovedora odisea a través de la mirada de un peculiar y adorable bonachón que bien podría salir de cualquiera de las pelis que tanto amamos de nuestro querido Aki. De tempo narrativo tan cadente, como de elipsis y giros sorprendentes, "Blind Dates" es todo lo bizarramente exótica que podríamos esperar de tan original y simpática comedia de enredo que lleva Georgia como nacionalidad. Tan lejos de caer en el hiriente sentimentalismo como cerca de abrazar de lleno el humor a corazón abierto, el segundo film de Levan Koguashvili tiene además la virtud de enarbolar una composición visualmente maravillosa en la que reina una paleta de colores vivos, saturados, y una fotografía de gran profundidad y mucho aplomo en la que el que la vertiente arquitectónica del paisaje urbano campa (y luce) a sus anchas. Diamante en bruto.

 

9. IS THE MAN WHO IS TALL HAPPY? de Michel Gondry

Michel Gondry en una conversación animada con Noam Chomsky significa genialidad creativa en estado puro. El distintivo enfoque animado de Gondry aporta ligereza y agilidad sobre un contexto intelectualmente exigente y farragoso. "Is the man who is tall happy?" es una delicia visual que resulta filosóficamente tan fascinante (y definitivamente inabarcable) como estimulantemente divertida y genuinamente persuasiva. El suyo es un discurso extremo y profundo, que engancha y cautiva, impulsado por ese torrente de fantasía manualmente animada que tanto y tan bien, distingue los propios vídeos musicales del realizador francés.

La infancia rebelde de Noam Chomsky, la conexión que yace entre la apropriación del lenguaje y la creación de la memoria, o su fascinación por la teoría de Isaac Newton que rehusa el comportamiento mecánico del ser humano, son solo leves pinceladas que un servidor os puede rescatar (y tirando de chuleta) de semejante homila creativa. Ni tan siquiera un segundo visionado sería suficiente. Quizá con el cuarto o el quinto, o por que no, el décimo, podríamos soñar con abarcar tan erudita diatraba. Es lo de menos, en lo nuevo de Gondry lo ininteligible se torna en estímulo gracias a las fútil y jocosa animación surrealista que lo envuelve y dinamiza. De hecho, son imágenes ingénuas pero igualmente arrebatadoras, que están mucho más enfocadas a la abstracción y la fuga, que a la mera ilustración explicativa. Y quizás sea esta su principal baza, aunque no su único recurso. La autoconsciencia, el metalenguaje y el saber reirse de uno mismo, son también algunos de los excitantes ases que Gondry se guarda bajo la manga para divertir, entretener, y terminar por cautivar, con tan complejo e ingenioso discurso. Lo dicho, genio en estado puro, y en este caso, también crudo.

 

10. SHE'S LOST CONTROL de Anja Marquardt

Premio CICAE Forum

"She's lost control" nos habla de una joven treintañera, terapeuta sexual, cuyas barreras emocionales acaban por dinamitarse con el el último cliente al que trata, precisamente cuando la sensación de soledad emerge. Y como terapeuta sexual nos referimos más bien a alguien que atiende a sus traumados clientes desde la terapia física (sexo, sí), pero ante todo cerebral y definitivamente psicológica.  Estamos ante una ópera prima de puesta en escena tan fría y despojada, como persuasiva y seductora, así como de discurso tan perturbador y hermético, como magnético y apresador. "She's lost control" es una película nada maniquea, introspectivamente tan incisiva como excitantemente hierática, argumentalmente tan desconcertante como potencialemente hipnótica. La de Anja Marquardt es una de esas miradas fracturadas que enganchan marcando distancia, que embaucan desde una seca pero también sutil frontalidad, profundizando en sus múltiples capas desde su compleja y enfermiza desnudez. Un juego de contrastes que resulta turbio, pero ante todo nítido. Y es que, cuando lo farragoso se torna transparente es cuando ella pierde el control y nosotros recuperamos el nuestro. Más nos vale, si no queremos acabar por perdernos en tan cognitivo y excitante laberinto psíquico.

 

11. THINGS PEOPLE DO de Saar Klein

El "Breaking Bad" que rodaría Malick. "Things people do" levita de forma ciertamente narcótica, pero también decididamente hipnótica, en la poesía de la desesperación que envuelve a nuestro protagonista, y cabeza de familia, Wes Bentley. Como si de un Walter White se tratara, Saar Klein nos presenta un hombre íntegro y honesto, que acaba por embarcarse en una odisea criminal tras perder su empleo, y verse incapaz de mantener a su familia. A diferencia del icónico protagonista de "Breaking Bad", su campo de trabajo eran los seguros y no la química, de la misma forma que sus impulsos criminales no vienen propulsados por una enfermidad terminal, más bien, por miedo a perder el hogar. Los robos y atracos son su particular metanfetamina, aquella que no solo le aporta sustento económico, también una vía de escape al tedioso hastío que le azota. Articulada a través de esas sensoriales y poéticas imágenes arrebatadoramente excistenciales que tanto, y tan bien, distinguen la obra de Terrence Malick, así como ubicada en un remoto paraje ihóspito y fronterizo que directamente evoca "To the Wonder" (o el Nuevo México que habita la famila White) estamos ante una atractiva y cautivadora ópera prima que te engancha y te empapa a través de su maravillosa fotografía y dinámico montaje. Y aunque a ratos pueda atisbarse lo cursi, a otros resulte un pelín conservadora, resulta misión imposible no caer rendido ante su embrigadora puesta en escena. Saar Klein ha dado con la tecla correcta, el suyo es un film que seducirá a todo fan aférrimo malickiano. Empezando por el propio director. Un logro significativo de por sí, más aún teniendo en cuenta todos los que mueren (y morirán) en el intento de emular al venerado director de "El árbol de la vida".

 

12. el somni de Franc Aleu

La veremos en España de la mano de Cameo

No es un documental al uso sobre el mejor restaurante del mundo, tampoco una manida ficción destinada a contarnos la vida de los hermanos Roca (que en cierta forma, también nos la cuenta). “el somni” (El Sueño) es cocina, es música, y es cine. Es una sonata gastronómica, una muestra de un sofisitcado y epatante arte multidisciplinar que logra aquello que no ha logrado nadie: aunar los 5 sentidos en una única obra, en un insólito viaje operístico que discurre por el mundo de las ideas, la creación y el pensamiento. Y lo hace plasmando un momento mágico que resulta único y especial, buscando aquellos insantes de belleza que ponen los cinco sentidos al límite y reflexionan acerca de la coherencia sensorial, articulando una guerra de emociones destinada a crear la belleza paritendo de la creación, pero también de la destrucción, cocinando platos que tienen su germen en la nostalgia, pero también en el miedo o el erotismo. Estamos ante la búsqueda y gestación de un sueño que se antoja arrebatadoramente fabulesco, consiguiendo lo sublime en este épico casamiento entre la gastronomía y la ópera. Nunca mejor dicho, "el somni" es una delicia audiovisual rebosante de cautivadores contrastes, que aúna todos los sabores, todas la experiencias artísticas, sin olvidar, sin embargo, que los cocineros son ante todo chefs, y no artistas. Un manjar que difícilmente llegaríamos nunca a degustar, si no fuera porque "el somni" se ha hecho realidad. Tan solo queuda disfrutar.

 

BONUS TRACK: JOURNEY TO THE WEST de Tsai Ming-liang

Tsai ming-liang vuelve a contar con Lee Kang-shen y en este caso también, ni más ni menos que con Denis Lavant, para dar continuidad a la serie de mediometrajes que comenzó con "Walker", e ir aún, mucho más allá. Su actor fetiche vuelve a ser un monje budista, aunque en este caso las calles que recorre son las de Marsella. El duelo de titanes está servido, su campo de batalla no es otro que la bulliciosa capital de la Costa Azul y su principal arma, una descomunal coreografía que articulan y plasman al ralentí (como no podía ser de otra forma tratándose del maestro Tsai ming-liang) en pleno centro de Marsella. Un poderoso tour de force en el que los inusitados ángulos de cámara dan forma a planos tan contundentes como asombrosos y brillantes, cuyo objetivo no es otro que crear un espacio imperturbable para la reflexión y meditación de la que tanto carece nuestro día a día marcado por el frenético ritmo de vida occidental. Pasito a pasito, pero caminando firme, la extraoridnaria "Journey to the West" es de lo más arrebatadoramente grande que hemos podido disfrutar esta Berlinale.

 

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