Crónica Berlinale 2014: "Blind" ensayo lúcido sobre la ceguera
Fue una de las grandes protagonistas del reciente Festival de Sundance. Merecedora del premio al Mejor Guión en competencia internacional, estamos ante uno de los debuts más reveladores que disfrutaremos este 2014. No lo duden, "Blind" no solo es un ensayo lúcido y excitante sobre la ceguera, también una película creativamente tan insólita como extraordinaria.
¿De qué va?
Ingrid es una mujer que tras perder repentina y crónicamente la vista, se niega a salir de su apartamento. Su única forma de huir de la ocuridad la encontrará escribiendo una historia en el que entra en juego su marido, un joven solitario adicto al porno y una madre soltera recién divorciada que tampoco tiene con quien compartir su tiempo.
¿Quién está detrás?
Eskil Vogt debuta en la dirección tras ecribir el guión de "Oslo, 31 de agosto" de Joachim Trier.
¿Quién sale?
A la protagonista Ellen Dorrit Petersen hemos podido verle recientemente en "La isla de los olvidados", a su marido, Henrik Rafaelsen, en la estupenda "Siempre feliz".
¿Qué es?
El arte de quedarse ciego
¿Qué ofrece?
Todas aquellas virtudes de las que carece el "Blind Massage". Curioso, la cara la disfrutamos en Panorama, la cruz en Sección Oficial. Al igual que la nueva película de Lou Ye, "Blind" también parte de un personaje condenado a la oscuridad tras sufir una repentina e irreversible patología visual cuando ya vive felizmente casada con su marido. Un punto de partida inevitablemente desgarrador, que Eskil Vogt opta por iluminar y estimular propulsado por un creativo imaginario sin relamerse en su sufrimiento (como hace el director chino). En efecto, estamos ante un lúcido y elocuente ensayo sobre la ceguera que no viene exento de su obligada carga dramática, que también la tiene, y encima de la que duele. Pero que nadie se equivoque, el sufrimiento es un ingrediente más, pero no su plato principal. "Blind" es una ópera prima reveladora y portentosa, que también es un excitante y complejo experimento cinético.
¿Verdaderamente es imprescindible la vista para poder ver? Es la no tan descabellada pregunta que se plantea, y a la que busca respuesta el director sueco. Su principal arma, un ilusorio juego de espejos en el que se difuminan los límites entre realidad y ficción sin que prácticamente nos demos cuenta, y en la que tiene cabida el humor más absurdo, así como el imaginario más gamberro e irónicamente desatado. Articulada por un sugestivo metalenguaje y conformada por múltiples capas, estamos ante una ópera prima de alto voltaje que también es un irresistible canto al arte, que bien podría significar la obra cumbre de un experimentado director, y no el debut en la dirección de un talentoso cineasta en ciernes. Visto todo lo que Ingrid no ve (o sí), el Premio al Mejor Guión en Sundance se nos queda casi tan corto como su concurso en Panorama. La de Eskil Vogt es una mirada digna de ser destacada, o más bien premiada, en Sección Oficial. Ciega sí, pero ante todo artista.