Crónica Berlinale 2014: "Güeros" nouvelle vague en Temporada de Patos
A mal tiempo, buena cara. Tras sufrir una jornada nefasta de sección oficial, en la que ninguna de las tres películas presentadas hoy a concurso apenas tienen nada bueno a destacar, optamos por destacar pequeños fenómenos y grandes joyas que vamos descubirendo en secciones paralelas, y que bien merecen nuestra debida atención. Es el caso de "Blind" de Eskil Vogt, pero también de los "Güeros" de Alonso Ruizpalacios. Una obra de culto instantáneo que vive la nouvelle vague en "Temporada de Patos".
¿De qué va?
Sombra y Santos viven en un limbo, en el limbo de la inactividad que suelen provocar las huelgas que se extienden mucho tiempo. Afincados en un apartamento al que hace tiempo ya le cortaron la luz por no pagar la renta, reciben la visita del hermano menor de Sombra, Tomás, aquien ha mandado su mamá por que ya no lo aguanta. Entonces llega con su hermano y cambian las cosas. Deciden emprender un viaje a rendir homenaje a un músico mítico que oía el papá de Sombra y Santos, que nadie conoce, y que según ellos pudo haber salvado al rock mexicano.
¿Quién está detrás?
Mucho más cercano al estilo de Fernando Eimbcke que al de Amat Escalante o Gerardo Naranjo, Alonso Ruizpalacios debuta tras la camara. Es otra clara demostración del buen estado de salud que actualmente vive el cine mexicano.
¿Quién sale?
Los actores no profesionales Tenoch Huerta, Sebastián Aguirre y Leonardo Ortizgris.
¿Qué es?
Temporada de patos + 25 watts + nouvelle vague
¿Qué ofrece?
Rodada en blanco y negro y plasmada en 4:3, "Güeros" es una road movie urbana y adolescente de estilo sesentero (aunque suceda en los 90') protagonizada por tres jóvenes que se autodeclaran estar en "huelga de la huelga". Y es que, mientras se recorren México DF con el objetivo de saludar a Epimigenio, un cantante que dicen, hizo llorar a Bob Dylan, acontece una masiva huelga universitaria de carácter perpétuo. El debut de Alonso Ruizpalacios es una genialidad de culto insatantáneo que se siente tan única como auténtica pese a las múltiples referencias que yacen en ella. Tiene mucho de ese espíritu libre, aparantemente tan naif como frívolo, que distinguía la nouvelle vague a la que claramente homenajea. También mucho del cine de Fernando Eimbcke, concretamente de "Temporada de Patos", y también de los "25 watts" de Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella (que en paz descanse). Pero ya se sabe, como bien hicieron los maestros franceses a los que evoca (principalmente Godard), "Güeros" ataca y denuncia de forma enmascarada desde la representación hilarante y absurda, pero ante todo, desde un prisma de índole social que resulta tan sagaz como definitivamente complejo e inteligente.
Repleta de fugas inclasificables, impulsada por una autoconsciencia hilarante, "Güeros" es una comedia fascinantemente original y absolutamnte trepidante, que por derecho propio significa otra de las grandes sensaciones de la Berlinale. Y ya van unas cuantas fuera de sección oficial. Desde luego, no es mal Panorama.