Crónica Berlinale 2014: "Things people do" el Breaking Bad que rodaría Malick

Fuente: Joan Sala (filmin)

Dos son los alumnos aventajados de Terrence Malick que este año compiten en la sección Panorama de la Berlinale con su ópera prima como directores. Ambos montadores de su confianza, AJ Edwards llega con "The Better Angels" tras competir en Sundance y quien nos ocupa, Saar Klein, estrena mundialmente "Things People Do". Es el "Breaking Bad" que rodaría el propio Malick.

¿De qué va?

Un marido y padre de familia de una remota localidad fronteriza del profundo Estados Unidos se adentra deseperadamente en el crimen y la delincuencia tras ser despedido de su trabajo y ocultárselo a su mujer.

¿Quién está detrás?

Supone la ópera prima del montador de nominado al Oscar por "La delgada línea roja" y "Casi Famosos", Saar Klein.

¿Quién sale?

Poco o prácticamente nada, ha lucido estrellato Wes Bentley tras eclosionar cámara en mano con "American Beauty". En "Things People do" vuelve a primera plana y encima  cumple llevando todo el peso de la películacustodiado por su esposa, la bella Vinessa Shaw y Jason Isaacs, el poli, alcóholico y deprimido, que también resulta ser su ángel de la guarda, 

¿Qué es?

El "Breaking Bad" que roadaría Terrence Malick

¿Qué ofrece?

Es un buen ejemplo de otra de las pequeñas sorpresas que nos acotumbra a deparar la Berlinale. "Things people do" levita de forma ciertamente narcótica, pero también decididamente hipnótica, en la poesía de la desesperación que envuelve a nuestro protagonista, y cabeza de familia, Wes Bentley. Como si de un Walter White se tratara, Saar Klein nos presenta un hombre íntegro y honesto, que acaba por embarcarse en una odisea criminal tras perder su empleo, y verse incapaz de mantener a su familia. A diferencia del icónico protagonista de "Breaking Bad", su campo de trabajo eran los seguros y no la química, de la misma forma que sus impulsos criminales no vienen propulsados por una enfermidad terminal, más bien, por miedo a perder el hogar. Los robos y atracos son su particular metanfetamina, aquella que no solo le aporta sustento económico, también una vía de escape al tedioso hastío que le azota. Articulada a través de esas sensoriales y poéticas imágenes arrebatadoramente excistenciales que tanto, y tan bien, distinguen la obra de Terrence Malick, así como ubicada en un remoto paraje ihóspito y fronterizo que directamente evoca "To the Wonder", estamos ante una atractiva y cautivadora ópera prima que te engancha y te empapa a través de su maravillosa fotografía y dinámico montaje. Y aunque a ratos pueda atisbarse lo cursi, a otros resulte un pelín conservadora, resulta misión imposible no caer rendido ante su embrigadora puesta en escena. Saar Klein ha dado con la tecla correcta, el suyo es un film que seducirá a todo fan aférrimo malickiano. Empezando por el propio director. Un logro significativo de por sí, más aún teniendo en cuenta todos los que mueren (y morirán) en el intento de emular al venerado director de "El árbol de la vida".

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios