Crónica Berlinale 2014: "Calvary" diario de un cura rural
Era uno de nuestros títulos más esperados de este 2014 y Berlinale nos ha demostrado por qué. "El Irlándés" cambia el uniforme por la sotana. Brendan Gleeson repite en la piel de un sacerdote repudiado por todo su pueblo, en esta suerte de genuino thriller tragicómico de John Michael McDonagh que llega con mucha más carga dramática de la esperada, y propulsada por un poderío existencial inusitado. Maravilloso "Calvario".
¿De qué va?
"Calvary" nos cuenta la historia del Padre James Lavelle, quien durante una confesión recibe el anuncio de que será ejecutado próximamente y que dispone de un breve periodo de tiempo para poner sus asuntos en orden. Mientras lo hace, Lavelle tiene la oportunidad de examinar más de cerca a los miembros de la comunidad en la que vive, uno de los cuales podría ser su futuro asesino.
¿Quién está detrás?
El prometedor director de "El Irlandés" se confirma como un nombre de los grandes. El pequeño John Michael McDonald ya está a la altura de su hermano Martin ("Escondidos en Brujas", "Siete Psicópatas"). El día que les de por rodar a cuatro manos, tenemos nuevos Coen.
¿Quién sale?
A falta de neustro añorado Philip Seymour Hoffman, él también está entre los más grandes. El siempre fantástico Brendan Gleeson esta en inmejorable forma. Es el protagonista de lujo para un amplio plantel de secundarios que tampoco están tan lejos de su prodigiosa interpretación. En "Calvary" todos se salen. Desde desde la hermosa Kelly Reilly al emergente Chris O'Dowd, pasando por Aidan Gillen, Brendan Gleeson, Domhnall Gleeson, David Wilmot, Dylan Moran, Marie-Josée Croze, Killian Scott o Isaach De Bankolé. Todos ellos son, sospechosos no tan habituales.
¿Qué es?
Es una portentosa puesta al día de "Diario de un cura rural", pero también podríamos venderlo como "Perros de Paja" + "Sospechosos Habituales" con el humor de "El Irlandés".
¿Qué ofrece?
En efecto, estamos ante una sarcástica, pero también sobrecogedora puesta al día de "Diario de un cura rural" de Robert Bresson. "Calvary" es un muestra insobornable de cine potente, absolutamente descomunal y cautivadoramente voraz. A ratos thrller, a ratos comedia, pero ante todo un irónico y contundente drama, el follow-up de "El Irlándés" supera a su loable predecesora con creces. Espiritalmente exhausto y con debilidad por la bebida, el gran Brendan Gleeson firma una de las grandes interpretaciones del año erigiéndose en amo y señor de tan fascinante función, con el permiso, eso sí, del plantel de lujo que lo secunda, y sobre todo, del espactacular y arrebatador paisaje que transita. Estamos ante una particular muestra de thriller rural que se siente irresistiblemente auténtico. El bullying no solo lo sufren los niños en las aulas, también lo padece de forma sutilmente perversa, un buen hombre con sotana en un remoto pueblo de Irlanda, cuya visita se antoja desde hoy, definitivamente obligada. "Calvary" es cine poderosamente genuino.