Crónica Berlinale 2014: "Black coal, thin ice" género noir que habla mandarín
Los restos de un cuerpo mutilado van apareciendo de forma intercalada en los diferentes vagones de una mina de carbon. Primero el brazo, luego la pierna, y así hasta la cabeza. Aunque lo parezca, no hablamos de una película de Fincher ni de una superproducción americana. Más bien del thriller "Black coal, thin ice", un noir chino que compite en sección oficial de esta Berlinale, y que desde luego, el reto no le queda grande.
¿De qué va?
El policía Zhang Zili abandona el cuerpo tras la traumática muerte de tres de sus compañeros durante la investigación de un asesinato que finalmente quedó sin resolver. 5 años después, el asesino vuelve a la carga y Zhang, convertido ahora en un guardia de seguridad con debilidad por la bebida, vuelva intentar su captura.
¿Quién está detrás?
Inédito en España, "Black coal, thin ice" significa la tercera película de Diao Yinan, ganador del premio a la mejor película por "Night Train" en el Festival de Varsovia de 2007. También es el guionista de "La ducha", hilarante comedia y hype festivalero que sí llegó a estrenarse en nuestras salas.
¿Quién sale?
Protagonizada por el Mejor Actor de la Berlinale 2014, Fan Liao (Ocean Flame). Le acompañan Lun Mei Gwei (Gf*Bf) y Xuebing Wang (The Silent War).

¿Qué es?
Un thriller policíaco que sigue la senda iniciada por Jia Zhang-ke.
¿Qué ofrece?
Lo que podría ser una carta de presentación redundante y ultramanida, resulta estimulante y singularmente novedosa en el caso de "Black coal, thin ice". Hablamos de un robusto y solvente thriller criminal cuyo comienzo bien podría significar la nueva película de David Fincher, o por que no, un nuevo capítulo de CSI. Pero no es el caso, ésta es una película que habla mandarín y sucede en China, a pesar de que es cine detectivesco, cine de misterio que se aplica de forma sagaz los códigos del género, en el que los asesinatos son mútiples y violentos, así como los giros sofisticados e inesperados. Por haber, tiene hasta elementos tan característicos del cine de género occidental como lo son un antihéroe en forma de policía alcohólico y una misteriosa femme fatale.
Siguiendo la senda iniciada por Jia Zhang-ke y "Un toque de violencia" (¿serán los pioneros de una nueva ola de cine chino marcado por thriller?), aunque alejándose más del contexto social para abrazar de lleno el género o incluso, coquetear con la comedia más hilarante, esta inesperada sorpresa me gana por ser una de esas miradas sin grandes ambiciones que sin embargo, abarca mucho más de lo que incluso pretende. Formalmente pulcra y contundente, argumentalmente sólida y sorprendente, y ante todo, presentando un ADN particularmente exótico, estamos ante una irrebatible muestra de género que funciona a todos los niveles. Sin grandes alardes, pero con grandes logros. Como quien diría; That's entertainment.