La Herencia de Seijun Suzuki
A los 93 años de edad hoy nos ha dicho adiós Seijun Suzuki, padre del cine yakuza, director de culto a reivindicar que ha servido de gurú inspirador a realizadores como Takeshi Kitano o Quentin Tarantino. Toda una eminencia en el género, pieza clave de la cinematografía japonesa y un referente clave también para el cine de John Woo, Takashi Miike, Johnnie To o los coreanos Sion Sono o Kim jee-woon, que ha influido enormemente a la denominada Yakuza Elga. Obras clave dentro de su filmografía como "Gate of Flesh", "Tokyo Drifter" o "Branded to Kill" son su principal legado, la irrebatible prueba del constante desafío a las normas establecidas por el que se regía su delirante cine. Toca homenajear su figura, partiendo de sus propias obras y desembocando en todas aquellas que fueron incondicionalmente influenciadas por su genio. En otras palabras, directores yakuza para cine de yakuzas.
SEIJUN SUZUKI
Una de las grandes obras de culto del cine asiático, thriller de alto contenido violento y sexual, implacable retrato de la prostitución durante la ocupación estadounidense en un Tokyo desolado tras la Segunda Guerra Mundial que destaca por su uso del color y la extrema violencia. "Gate of Flesh" está protagonizada por un grupo de prostitutas japonesas que se ven obligadas a lidiar con uno de los criminales más buscados por la ciudad que, más pronto que tarde, acaba seduciéndolas a todas.

Un thiller de gran ritmo que antecedió en cuatro décadas algunos de los tics formales de Takeshi Kitano y que nos muestra la Tokio de los bajos fondos durante los años 60 con toques de surrealismo, serie B y todas las características que hicieron a Suzuki el gran director que era. "Tokyo Drifter" nos cuenta las desventuras de Tetsu, un yakuza retirado que se ve obligado a volver al juego para salvar a su antiguo jefe. Cult movie en el sentido más amplio de la palabra.

Con el desmesurado y personalísimo apoyo formal desarrollado en "Gate of Flesh", Seijun Suzuki aprovechaba para contar historias a menudo excéntricas y con la justa coherencia narrativa como es el caso de "Branded to Kill", obra maestra en blanco y negro plena de surrealismo y sorprendentes soluciones narrativas protagonizada por un peculiar asesino a sueldo amante del arroz hervido, casado con una mujer particular y que debe enfrentarse al caso más peligroso de su vida en el que aparecen una misteriosa mujer que tiene mucha, demasiada prisa por morir y un enemigo conocido como Número 1.

John Woo imprimió su personal estilo de violencia casi poética y tiroteos con ritmo en un thriller que marcó historia, toda una cinta de culto dentro del cine de acción que resume a la perfección la filmografía de su ilustre director. Enmarcada en una ola de violencia de las triadas, protagonizada por dos policías (Chow Yun-Fat & Tony Leung) que se ven envueltos en un complejo caso de tráfico de armas, "Hard Boiled" se construye como un encadenamiento de escenas de acción brillantemente filmadas que tienen su clímax en su antológica larga secuencia final del hospital.

Cualquiera que haya visto alguna de sus películas puede llegar a creer que este sádico director es realmente como se muestra en la pantalla, una versión real del vengativo profesor de "Battle Royale", con ese desprecio nihilista a la vida y ese gusto por la violencia desmedida y gratuita que tanto gusta a Tarantino y que posiblemente le inspiró en parte su "Kill Bill". El cine de yakuzas de Kitano está lleno de traiciones, disparos a quemarropa, silencios incómodos, personajes carismáticos y humor negro, y es posiblemente eso lo que le ha hecho grande en el género, porque al fin y al cabo la sangre y las balas no lo son todo.
Y es que Takeshi Kitano, o Beat Takeshi, es posiblemente uno de los directores japoneses más reconocidos fuera de sus fronteras, un Tarantino asiático que ha ido dando tumbos de un medio a otro, pero siempre dejando su inconfundible marca. En televisión triunfó y se hizo famoso en medio mundo con el hilarante programa de descacharre y hostiazos "Takeshi's Castle", renombrado en España como "Humor Amarillo". En los ochenta, y con el auge del videojuego en Japón, Family Computer, ahora conocida como Nintendo, dio rienda suelta al loco de Takeshi y juntos hicieron el que se sigue considerando como el videojuego más difícil de la historia. Pero ante todo, la faceta creativa más destacada de este incendiario japonés es la de ser un cineasta capaz de hacer obras maestras tan diferentes como lo son "El verano de Kikujiro", "Zatoichi" y "Boiling Point", pero siempre siendo capaz de conservar la sensibilidad por sus personajes y el entorno y filosofía que rodea a todas sus películas.
Es el caso de su debut "Violent Cop", en el que ya se detectan los estandartes del denominado "estilo Kitano". Un thriller brutalmente violento a través del cual el cineasta japonés consigue una sorprendente y original mirada a los entresijos policiales inspirándose en films como "Taxi Driver" o "Harry, el sucio". También el de la anteriormente mencionada "Boiling Point", impactante e irónica crónica sobre el mundo yakuza y principal causante de la proliferación de fans suyos surgidos desde entonces. El cine criminal como pocas veces habrás visto, como diría el propio Suzuki. "Sonatine" en cambio, es la película definitiva de Takeshi Kitano, la que le lanza a la fama internacional y la consolidación del estilo Kitano. Con influencias de películas como "El silencio de un hombre" o "Uno de los nuestros" y por supuesto, la de Seijun Suzuki, el carismático intérprete y realizador crea una verdadera obra maestra del cine criminal, tal y como sucediera también con "Hana-Bi", ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia de 1997 que supuso un antes y un después en su filmografía, ya que fue la primera vez que conseguía el reconocimiento unánime de la crítica y el máximo galardón en uno de los grandes festivales europeos.
Sería tras brindarnos una de las películas más mágicas y maduras de su carrera ("El verano de Kikujiro") y esa obra maestra de samuráis posmoderna que resultó ser "Zatoichi", que Takeshi Kitano volvería al cine yakuza. Con una violencia mucho más seca que nunca, "Outrage" es una vuelta al ruedo en toda regla. en la que un Kitano de rostro y cuerpo absolutamente hieráticos, con sus trajes impecables y sus coches negros, lo pasa en grande mostrando los trucos de profesión de la mafia nipona. ¿Su secuela? El Kitano más extremo, pero también elegante, en la que bien podría ser presentada como "El Padrino II" a la japonesa. Y finalmente "Takeshis", quizás la película más directamente influenciada por el demente estilo de Seijun Suzuki, es delirante y violenta, loca e indulgente, entretenida y surrealista, un divertido viaje a la cabeza de un genio.

Pero John Woo y Takeshi Kitano no han sido los primeros, ni serán los últimos, que nos han regalado grandes joyas de la mafia oriental. Allá en los lejanos 60, el indiscutible director de culto Seijun Suzuki ya marcaba las señas identificativas del género con su personal mirada, y tras la que han ido apareciendo otros grandes cineastas como Johnnie To, Takashi Miike o incluso Quentin Tarantino en la escena estadounidense.
Cineasta de la escuela china especializado y reverenciado en las Tríadas, la mafia que manda y gobierna sobre Hong Kong. Tal es su aprecio que cuenta con el consentimiento de ésta a la hora de hacer sus películas. To es conocido también por la violencia de sus películas como “Election”, donde no tiene la necesidad de disparar ni un solo tiro para mostrar la cruda realidad de las calles de Hong Kong. El director, muy detallista a la hora de mostrar el contexto de sus historias, se caracteriza por mostrar en sus películas el contraste entre la tradición y la modernidad de la vida y costumbres de las grandes ciudades de China. Su particular visión de la violencia no nos llegó a Europa hasta principios del 2000 con la nombrada “Election” y más tarde “Election 2” y desde entonces hemos ido conociendo su fascinación por la imagen y la estética visual en sus diversas películas del género Yakuza como en la trepidante y reflexiva “Exiled”.

El director más salvaje, enfermizo, y sucio de la Yakuza Elga. No apto para todos los públicos, Miike ha demostrado que puede dejar a Tarantino a la altura de una girl scout en cuanto a sangre, depravación y sexo. Habitual en el Festival de Sitges, Takashi Miike se ha postulado en los últimos años como uno de los directores más eclécticos de su país, capaz de hacer tanto una película de yakuzas, otra de samuráis, o simplemente locas adaptaciones de videojuegos. Relativamente poco conocido en nuestro país, salvo en los círculos más especializados, este carácter de director de culto hace que cuando nos enfrentamos a una sus películas, sintamos que no vamos a ver algo normal, lo que le da un toque morboso y prohibido. Disfrutar viendo la impactante “Ichi the Killer” y divertirse con su humor negro, engendrado a base de hostias, sangre y mutilaciones puede generar una sensación perniciosa, que, sin duda, quedará marcada para siempre en la memoria del espectador. Una vuelta de tuerca perversa al cine de yakuzas donde un leal lugarteniente se embarca en una sangrienta búsqueda para encontrar a su desaparecido jefe. Miike es también todo un experto en mostrar la parte más sucia de la yakuza, hasta el punto de llegar a ridiculizarles. Miike, iconoclasta como pocos, coge la mítica figura del mafioso japonés, la desviste, muestra sus irezumis al mundo, pintarrajea sobre ellos y los devuelve siendo una caricatura de lo que fueron. Prueba de ello es la fascinante “Gozu”, una brillante genialidad desatadamente surrealista que probablemente también signifique una de las películas más fieles a los principios de su demente director.

UNIVERSO COREANO
Menos conocida pero no por ello menos peligrosa es la mafia surcoreana. Con sus primeras apariciones en los años 60 y su época de auge en los 80, a la mafia coreana se le acabó el chollo cuando en los 90 el gobierno decidió ponerse serio y trabajar en el problema desde la raíz. A pesar de ello, la mafia es una constante en el imaginario fílmico de cualquier país que se precie, y en estos últimos años los mejores directores coreanos se han dedicado a engrosar la leyenda que rodea a sus bajos fondos.
Un buen tándem histórico para entender su evolución hasta el día de hoy lo conforman “Nameless Gangster” y “New World”, dos ejemplares muestras de savoir-faire coreano que confirman el excepcional estado de salud de su cine de acción. La primera justamente se sitúa en pleno centro del cisma político que dio origen a un cambio de lesgislación y al endurecimiento de la lucha contra la mafia. Una declaración de guerra entre la ley y el crimen perfectamente retratada en la película del joven cineasta Yoon Jong-Bin, que ya demostró galones con su ópera prima, “Unforgiven”. No le perdáis la pista. Dando un salto temporal hasta nuestros días nos encontramos con “New World”, la segunda película del guionista de “Encontré al Diablo”, un exquisito thriller de cine negro que se ubica en plena desintegración de una banda mafiosa, y en cómo un policía infiltrado debe sobrevivir al caos impuesto.
Como último caso de estudio no podemos olvidar “A Bittersweet life”, donde Kim Jee-woon demuestra una vez más porqué está en el podio de los mejores directores asiáticos del momento. La encarnizada y brutal búsqueda de venganza de Sun-woo, un miembro de la mafia traicionado por su padrino, da pie a uno de los thrillers más estilizados y contundentes realizados en los últimos 10 años en Corea.

SION SONO
¿Qué pasaría si juntáramos todas las películas nombradas anteriormente en una sola? El resultado sería “Why don´t you play in hell?” un cóctel explosivo rodado por Sion Sono que satiriza las mafias, a su propio cine y los directores que lo veneran. Un delirio metalingüístico que solo podrás amar u odiar, pero que jamás te dejará indiferente. Nadie está a salvo de Sion Sono, que utiliza el cine como un medio de entretenimiento de calidad convirtiéndolo en una especie de esperpento a la japonesa, una bomba de relojería que provoca la carcajada continua creando situaciones de lo más inverosímiles a través de los personajes más dantescos. Y que decir de "Love Exposure", quizás empezamos (y acabamos) por afirmar que es el inmejorable homenaje que podríamos brindar a Seijun Suzuki, una mezcla salvaje de géneros donde abarca desde la comedia hasta el erotismo pasando por elementos como espadas samurái, traumas infantiles, familias disfuncionales, lesbianismo, gore, violencia, pornografía y romanticismo. Es decir, como mandan los cánones del alma máter a quien directamente homenajea.

BONUS TRACK: QUENTIN TARANTINO
La obra de Quentin Tarantino está repleta de influencias de Seijun Suzuki, empezando por "Reservoir Dogs" y acabando en "Kill Bill".