Shakespeare: del mudo al color

Fuente: Manel Carrasco

Shakespeare: del mudo al color

Shakespeare a través de los tiempos. Desde las primeras adaptaciones mudas a las magníficas (re)interpretaciones de Orson Welles, recuperamos todas esas joyas shakespirianas que pueblan nuestro catálogo para celebrar el día de Sant Jordi. Manel Carrasco se encarga de poner las palabras, nosotros las películas.

Comedia, drama, amores, traiciones, venganzas, brujería, sexo, guerra y algo de travestismo: los temas que trata William Shakespeare parecen la lista de la compra de nuestros mejores sueños. Tanto es así que, pese a ser Gran Bretaña quien ha visto nacer grandes figuras de la escena especializadas en textos shakespearianos, en ocasiones el acento british se ha visto sustituido por la musicalidad italiana, estadounidense, india o japonesa. Y es que, hay un puñado de películas extraordinarias surgidas de la pluma de un guionista prolífico, enigmático y más vigente que nunca, aunque murió hace más de 400 años. Ahí es nada.

William Shakespeare nace en abril de 1564 en Stratford-Upon-Avon. En sus 52 años de vida escribe un puñado de obras magnas del teatro universal, cuya proyección alcanza todas las épocas por venir y todos los confines del mundo. Con el tiempo se convierte en el autor más representado de la historia, en cine y teatro, y sus más célebres líneas de texto están integradas en la cultura popular. Nadie como él. No lo digo yo, lo dice la Wikipedia. Fin del minuto cultural.

Recién estrenadas en nuestro catálogo el "MacBeth" de Welles y la adaptación libre de Tomás Moro, "Thomas Vive", echamos la vista atrás para ver qué otras películas se han basado en la obra del bardo de Avon, de quien no hace falta decir que antes de la llegada de Joss Whedon ya había sido acogido por el cine como si fuese agua de mayo.

SHAKESPEARE MUDO (1899-1910)

La obra

¿Quién dice que Shakespeare es sólo texto bien entonado? Nadie, en realidad, pero por si acaso aquí están estos cortometrajes para refutarlo.

La compañía

Hombres y mujeres frente a una cámara de cine casi por la primera vez, declamando un texto que nadie va a escuchar, en blanco y negro y en color pintado a mano. Una maravilla. En serio.

La reacción del público

¿Qué es esa luz que se proyecta contra la pared del Globe? ¿Qué extraño conjuro hace aparecer figuras en movimiento disfrazadas de otra época? Y lo más importante, ¿por qué no podemos dejar de mirarlos?

ENRIQUE V (1944)

La obra

Ni príncipes daneses neuras, ni reyes bendecidos con hijas díscolas, ni generales romanos con escaso don de gentes: aquí el gran triunfador de la obra shakespeariana es Enrique V. Todo le salía bien al tío, exactamente como a Lawrence Olivier.

La compañía

Olivier es el único actor en ostentar los títulos de Lord y de Sir. También dirige, protagoniza (¡e incluso adapta!) este clásico desempolvado del baúl shakespeariano por una cuestión de extrema necesidad…

La reacción del público

Estamos en 1943 y las bombas nazis siembran la desolación por todo el territorio de Gran Bretaña. El gobierno de Winston Churchill propone a Olivier que lleve a cabo una adaptación de Enrique V que suba la moral a la población. Por eso la figura del vencedor de Agincourt es presentada como la de un inmaculado héroe del pueblo inglés. Por eso, también, las partes de la obra más cuestionables son censuradas. Pese a los recortes, Olivier se esmera y levanta un peliculón que es al mismo tiempo un eficaz instrumento de propaganda. Shakespeare para tiempos de guerra.

DOBLE VIDA (1947)

La obra

Si te pasas el día subido a unas tablas recitando Shakespeare, lo menos que te puede pasar es que acabes conspirando contra tu suegra para arrebatarle el trono o, en su defecto, el mando de la tele.

La compañía

George Cukor, George Cukor y George Cukor. Y Ronald Colman, Edmond O’Brien y Shelley Winters, por supuesto. Pero para empezar, George Cukor.

La reacción del público

Atentos al mensaje de los patrocinadores: mucho teatro puede volver tarumba. Y no es lo mismo acabar majara con Las alegres comadres de Windsor que con Otelo.

HAMLET (1948)

La obra

La línea más famosa de toda la historia del teatro en boca del atormentado heredero de Dinamarca. Ya sabéis, aquello de “To be or…”

La compañía

Que sí, que Lawrence Olivier está muy bien y se llevó un Oscar. Que también, que Jean Simmons lo borda y se merece la nominación. Y Anthony Quayle, Basil Sidney o John Laurie. Pero si os fijáis en los secundarios, el bufón es Peter Cushing y uno de los soldados está interpretado por Christopher Lee. ¡Cushing y Lee! ¡Juntos por primera vez en sus carreras! ¡Y no es una película de la Hammer! ¿No es maravilloso?

La reacción del público

…y de los académicos. Cuatro Oscar y la consagración de Olivier como el albacea del Shakespeare más ortodoxo y british. Y lo que faltaba aún por llegar…

MACBETH (1948)

La obra

El “Macbeth” de Orson Welles tal vez sea el más fiel a la obra original; rodada en tan sólo 23 días, su puesta en escena, sencilla y austera, consiguen teatralizar (más si cabe) esta obra maestra.

La compañía

Siete años después de protagonizar absolutamente la que fue la obra de su carrera, "Ciudadano Kane", Orson Welles se superó a si mismo encarnando al torturado Macbeth.

La reacción del público

A pesar de que la película fue un desastre crítico y comercial tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, fue un gran éxito en muchos países de habla no inglesa, especialmente Francia, donde los críticos no podían entender como tanto la prensa americana, como la inglesa, no habían podido apreciar el enfoque altamente estilizado y surrealista que Welles había dado a la obra. El tiempo ha dado la razón a los críticos franceses y, hoy en día, está considerada una película de culto allá donde preguntes.

OTELO (1952)

La obra

El inmortal texto de Shakespeare sobre los celos le sirvió a Orson Welles para hacerse con su primera Palma de Oro en el Festival de Cannes.

La compañía

Otelo iba a ser la primera producción europea de Welles, pero su productor italiano se declaró en bancarrota cuando Welles y su equipo estaban ya en Marruecos a punto de empezar a rodar. La participación francesa se frustró y Welles tuvo que actuar en numerosas producciones para poder autoproducir el largometraje, cuyo rodaje sufrió muchas interrupciones y se alargó durante 4 años por problemas de financiación. El actor verdaderamente se dejó la piel para dar la vida a Otelo.

La reacción del público

En Europa la crítica cayó rendida a sus pies, en Estados Unidos tuvieron que sufrir un corte en la película para poder estrenarla. Como siempre, a Welles o lo amabas o lo odiabas.

ROMEO Y JULIETA (1954)

La obra

Todo un León de Oro en el Festival de Venecia para una de las mejores adaptaciones del que posiblemente sea el texto más conocido de William Shakespeare. La historia de amor trágico definitiva.

La compañía

Laurence Harvey, Susan Shentall o John Gielgud hacen más honor que nunca al verso shakesperiano.

La reacción del público

A pesar de estar avalada por el Jurado de Venecia, la película no consiguió ni un impacto crítico ni comercial.

RICARDO III

La obra

Los que ahora se vuelven locos con "Juego de Tronos" disfrutarán y encontrarán más de un paralelismo con la Guerra de las Dos Rosas, el evento que inspiró a George R.R Martin para enfrentar en una encarnizada guerra a Starks y Lannisters.

La compañía

La última película shakespiriana de Laurence Olivier, que por diversos motivos financieros jamás pudo volver a encarnar a uno de los personajes del dramaturgo inglés.

La reacción del público

Todo un Day&Date de su época. La película se estrenó simultaneamente en televisión y en cines, lo que hizo que la taquilla cayera considerablemente. Años después, y con el carácter de película de culto, se reestrenó en cines, siendo un auténtico éxito.

TRONO DE SANGRE (1957)

La obra

La grandiosa adaptación del clásico de Shakespeare, "Macbeth", con toque Kurosawa, es uno de los grandes clásicos de la historia del cine japonés.

La compañía

La caballería del Japón feudal, allá por el siglo XVI.

La reacción del público

Su memorable secuencia final es tan solo, la punta del iceberg de una obra maestra que ha quedada impresa en la retina de todo afortunado ser vivo que tuvo la ocasión de experimentarla medio siglo atrás.

SHAKESPEARE WALLAH (1965)

La obra

Compañía itinerante de actores ingleses interpreta Shakespeare para solaz de los pueblos y ciudades de la India.

La compañía

Una familia de actores para interpretar a otra. Los Kendal, como sus caracteres, también integraban un grupo teatral de gira por la India. Por cierto, James Ivory, que debuta en la dirección, puede parecer tan inglés como la Union Jack, pero nació en California. Será que los británicos son como los de Bilbao, que nacen donde les apetece.

La reacción del público

La sala se llena de habitantes de una India en plena mutación. Para garantizar el éxito de la función estos actores deben entender que ya no se encuentran en una atávica colonia británica.

NOCHE DE REYES (1968)

La obra

(¡¡OJO SPOILERS!!) Viola se disfraza de Sebastián y entra a trabajar para el conde Orsino. Sebastián (el de verdad) se encuentra bajo la protección de Antonio, enemigo del conde. Orsino se enamora de Olivia. Sir Andrew se enamora de Olivia. Sebastián se enamora de Olivia. Demonios, hasta Malvolio se enamora de Olivia. Pero Olivia se encapricha con Viola, disfrazada de Sebastián y oculta bajo el nombre de Cesáreo. Sir Andrew reta a Cesáreo (es decir, a Viola) a un duelo por Olivia. Sebastián es confundido con Cesáreo (es decir, con Viola, que se ha disfrazado de Sebastián). Al final, Viola y Sebastián (a la sazón hermanos) se reencuentran. Sebastián se casa con Olivia. Viola hace lo propio con Orsini. Y a Malvolio que lo zurzan. ¿Se entiende? Me lo temía.

La compañía

No sólo de Lawrence Olivier vive el teatro inglés. Alec Guinness, Ralph Richardson o Joan Plowright levantan una función ellos solitos. Imaginaos si los tenemos a todos juntos.

La reacción del público

Los asistentes en el Globe que han leído la sinopsis ponen cara de póquer. Entonces empieza la función y todo cobra sentido, la narración se sigue perfectamente y los giros de la historia son muy celebrados. Carcajadas isabelinas.

MACBETH (1971)

La obra

El lado más oscuro (y sangriento) de Shakespeare (aquí no hay fuera de campo que valga para el asesinato del rey) pasado por el filtro Polanski, quien dispuso del apoyo financiero de todo un Hugh Hefner y su Playboy Productions. ¿Alguien de más?

La compañía

Ante todo, el histórico asesinato de su esposa, hecho que marcó todo el desarrollo del film y que obsesionó a Polanski por reflejar el dolor y la sangre en pantalla. Durante el rodaje llegó a decir a su equipo: "Yo conozco la violencia. Tendríais que haber visto mi casa el verano pasado". Pues eso.

La reacción del público

La crítica lo ridiculizó, el público respondió. Hoy sin embargo, el "Macbeth" de Polanski es señalado como una de las películas más icónicas y personales del director de "Repulsión" o "Lunas de Hiel", sin ir más lejos. Lo que pasa con las mejores pelis, ya se sabe.

EL MERCADER DE VENECIA (1973)

La obra

Shakespeare es un especialista en dibujar personajes complejos, que nos muestran sus aristas cuando más creemos conocerlos. Pocos a la altura del prestamista de Venecia.

La compañía

Lawrence Olivier, de nuevo. Su Shylock decimonónico sienta cátedra.

La reacción del público

Espectadores de todos los rincones del Globe sacan sus espadas y empiezan a cortarse una libra de carne. Todo para que la obra no acabe jamás. Visto así, da un poco de asquito, pero la función lo merece.

EL REY LEAR (1983)

La obra

Cría cuervos y tendrás cuervecitos. Luego, tú verás cómo repartes la herencia.

La compañía

Atención que esto quita el hipo: John Hurt, Colin Blakely, Diana Rigg, Brian Cox y el omnipresente Lawrence Olivier, que se llevó un Emmy con este trabajo. Reparto de campanillas.

La reacción del público

Lleno hasta la bandera. Las funciones se prorrogan y luego se van de gira. El acontecimiento de la temporada tiene a un Olivier de 76 años que parece un chavalín.

THE ANGELIC CONVERSATION (1985)

La obra

Aparcamos el teatro shakespeariano por un momento y nos centramos en su poesía. Y de qué manera.

La compañía

El talento estético de Derek Jarman y la voz de Judi Dench inyectan vida y sentido a los versos del bardo de Avon.

La reacción del público

Esta es una obra para una sala pequeña, donde se pueda degustar con tranquilidad y en las distancias cortas. Jarman se emplea a fondo para extraer todo el lirismo de las composiciones. Y eso, en él, es decir mucho.

HAMLET VA DE NEGOCIOS (1987)

La obra

Tampoco podemos olvidar la actualización en clave de humor negro de "Hamlet" que realizó el genio Aki Kaurismäki, donde el joven príncipe de Dinamarca es, en realidad, el heredero de una gran empresa.

La compañía

A Pirkka-Pekka Petelius en el papel de su vida (y no, no es una marca de cerveza griega) le acompaña la gran musa de Kaurismäki, Kati Outinen.

La reacción del público

Una sardónica, irreverente e incisiva sátira sobre la ambición corporativa, el materialismo, la corrupción y la venganza que, bien podría ser un "Relato Salvaje" más aplicado al hoy día.

HAMLET (EL HONOR DE LA VENGANZA) (1990)

La obra

Martin Riggs se enfrenta a Ted Burgess ante la horrorizada mirada de Bilbo Bolsón, de Cruella de Vil y de Bellatrix Lestrange.

La compañía

Pues eso, el ilustre Hollywood de los 90. Solo falta Harrison Ford haciendo de Rosencrantz y Tom Hanks de Guildestern. Espera, ¿por qué nadie se lo dijo?

La reacción del público

El Globe Theatre se llena hasta la bandera de una plebe armada de tomates dispuesta a bombardear al protagonista. “¿Un australiano macarra y de tendencias megalómanas para un libreto de nuestro Bill Shakespeare? Por encima de nuestros flemáticos cadáveres” Pues mira, un chasco: Mel Gibson la clava. Hoy no van a rodar cabezas.

LOS LIBROS DE PRÓSPERO (1991)

La obra

Particularísima adaptación de "La Tempestad" a cargo de Peter Greenaway: su nombre habla por si solo

La compañía

Supuso el último gran papel cinematográfico de Sir John Gielgud, aquí interpretando a un inolvidable Próspero..

La reacción del público

Un prodigioso empleo de los efectos visuales sobre una obra de arte singularmente provocativa. El resultado no pudo se rotro: platea boquiabierta.

CORIOLANUS (2011)

La obra

Vale que el general Caius Martius Coriolanus no es lo que diríamos una fiesta de tío, que tiene sus prontos, que desprecia al pueblo de Roma y que sus ideas sobre la democracia son un tanto peculiares, pero tampoco es plan de tratarlo así. Luego, claro, pasa lo que pasa.

La compañía

Ralph Fiennes es uno de esos actores que debería interpretar a Shakespeare hasta cuando se lava los dientes. Para su debut como director se rodea de un reparto de la talla de Vanessa Redgrave, Jessica Chastain, Brian Cox, Lubna Azabal, James Nesbitt o Gerard Butler (su mejor papel, por cierto). Es como el casting soñado que todos querríamos tener en nuestra mesa el día de Navidad.

La reacción del público

¿Vosotros querríais tener a Ralph Fiennes vestido de militar asediando las puertas de vuestro pueblo? Efectivamente. Más vale que aplaudamos todos como si nos fuera la vida. Además, la película lo merece, así que miel sobre hojuelas.

CÉSAR DEBE MORIR (2012)

La obra

A sus ochenta y pico años los hermanos Taviani dan con sus huesos en prisión. Si es que se veía venir, tanto caminar por el lado salvaje de la vida…

La compañía

Asesinos, traficantes, ladrones… Shakespeare en boca, gesto y espíritu de un grupo de presos dispuestos a bordar el “Julio César”. Teatro (y cine) que sale de las entrañas.

La reacción del público

Que se quite Marlon Brando. Ni método ni mandangas: estos tipos ponen la carne y el alma. El público del Globe Theatre sabe recompensarles con aplausos.

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