Marcello Mastroianni, el conquistador diabético
Es muy posible que no sepamos que el casanova protagonista de films como "La ciudad de las mujeres", "Leo el Último", "Así como eres", "La noche de Varennes", "La piel" o "Ginger y Fred" fuera un enfermo de diabetes. Como tantas otras celebridades, lo llevó con discreción y nunca le impidió prosperar en su carrera artística. Hoy nos fijamos en esta grandísima figura del cine italiano moderno de la mano de Personas Que. También podeis leer el artículo en su revista.
La lista de personajes célebres que sufren (o sufrían) diabetes está compuesta por un largo repertorio de nombres muy destacados, entre los cuales se cuentan grandes figuras ya difuntas como el magnate Howard Hughes, el inventor Thomas Edison o los músicos James Brown, Miles Davis y Johnny Cash, como también celebridades todavía en activo como Aretha Franklin, B. B. King, Neil Young o Halle Berry. Es muy posible que nos sorprenda conocer que todas estas estrellas sean diabéticas, y no es que éstas no lo hayan reconocido abiertamente, sino que en escasas ocasiones su enfermedad tiene un gran eco en los medios.
Es también el caso del actor Marcello Mastroianni, nacido en Fontana Liri, Italia, en 1924 y fallecido de cáncer de páncreas en 1996 en París. Su colosal carrera como actor lo llevó a aparecer en unas 142 películas como intérprete. Siempre reivindicó el cine de su patria, y sabiendo cómo es el sistema de producción cinematográfica italiano, el actor llegó a rodar hasta siete películas en un mismo año, manteniendo un rendimiento prodigioso sin que su diabetes supusiera ningún obstáculo.
Aunque fue nominado en tres ocasiones por la Academia como mejor actor, no llegó a recoger nunca el Oscar, pero sí le llegó dos veces el reconocimiento como mejor actor extranjero de mano de los BAFTA para sus papeles en “Ayer, hoy y mañana” y “Divorcio a la italiana”, además de muchos otros premios en los Globos de Oro, el Festival de Cannes, el de Venecia o la ceremonia de David di Donatello.
Su vocación por el cine le venía ya de pequeño. Su familia vivía en la miseria y parecía ligada a algún tipo desgracia: su madre sufría arteriosclerosis y se quedó sorda, y su padre, el carpintero del pueblo, también era diabético y acabó quedándose ciego. Pese a sus malas condiciones, la familia nunca renunció a intentar mejorar e incluso llevaban a Marcello al cine. Allí, el niño explicaba a su padre lo que sucedía en la pantalla y a su madre lo que decían los personajes.
Siempre aspirando a algo mejor, empezó en el mundo del cine como figurante, y escaló hasta trabajar con el maestro del cine italiano Federico Fellini, de quién llegó a ser el alter ego en “Ocho y medio”. Otros trabajos del actor que cabe destacar son “La noche”, “La gran comilona”, “Matrimonio a la italiana” o “Una jornada particular".
Pero la que es nuestra recomendación principal hoy es “La dolce vita”, una de las obras más conocidas resultantes del trabajo entre el casanova Mastroianni y su director adoptivo, Fellini. En esta película, el actor comparte protagonismo con la voluptuosa e inalcanzable Anita Ekberg, con quien realiza la inmensamente recordada escena de la Fontana di Trevi. El metraje fue merecedor de la Palma de Oro de Cannes para el director, además del Oscar al mejor diseño de vestuario y tres nominaciones más de la Academia. Marcello Mastroianni se llevó el premio del Sindicato Nacional Italiano de Periodistas de Cine al mejor actor protagonista, quedando en el anhelo de ese Oscar que nunca le llegó, aunque él hubiera merecido toda una estantería llena de estas estatuillas.