¡Por unos Oscar So Black!
La pasada edición número 88 de los premios Oscar estuvo claramente definida por la polémica entorno al racismo de una academia formada en su mayoría varones blancos heterosexuales cisgénero. Tras esto, Hollywood decidió en julio incorporar a 683 miembros nuevos apostando por la diversidad, ¿Pero es esto realmente suficiente? Con la llegada de Trump en noviembre a la Casablanca, el racismo en EE.UU. es un tema más candente que nunca. Algo que ha acabado impregnando la selección de los Oscar, donde "Moonlight", de reciente estreno en España gracias a Diamond Films y futura incorporación de Filmin, parte como la gran favorita de la noche para hacerse con el Premio a Mejor Película. Sin olvidar tampoco "I am not your negro", excepcional documental presentado en la Berlinale y que pronto podrán ver las pantallas españolas de la mano de Wanda. En tan inmejorable marco para la reivindicación de unos derechos civiles que ya dábamos por superados, recordamos el presente y pasado de la historia afroamericana en Estados Unidos. Desde “The Black Power Mixtape” a “12 Años de Esclavitud”, del documental a la ficción basada en sucesos reales, sin olvidar clásicos como “Ragtime”.
Chiron es un niño afroamericano, adolescente, y finalmente adulto, criado en un suburbio de la ciudad de Miami en los años 80. La cinta traza un sólido recorrido dividido en tres actos por la vida de Chiron, desde su infancia hasta su madurez, rodeado por unas circunstancias crudas y dolorosas que le harán madurar o, al menos, crecer a golpes. El pequeño, en pleno despertar sexual, y rodeado por un entorno totalmente disfuncional tendrá que lidiar con una madre drogadicta, con el bullying que recibe por parte de sus compañeros, y con un traficante de drogas que representa la única figura paterna capaz de intentar llenar sus carencias (con todas las contradicciones que esto implica). Su director, Barry Jenkins, prácticamente debuta con esta excepcional cinta alejada del melodrama, la sensiblería, y el efectismo para relatar la vida de un joven, que al igual que él mismo, según comenta en una entrevista, creció con una madre adicta al crack. De esta forma, encontramos en “Moonlight” un sólido relato vital de la juventud afroamericana contemporánea, criada en un entorno hostil, y falto de oportunidades, a espaldas de la sociedad. Porque no todos los jóvenes tuvieron la suerte de Barry Jekins.

Nominada a los Oscar como mejor documental, y premiada en el Festival Internacional de Cine de Toronto, así como por la Asociación de críticos de Los Angeles. “I am not your negro”, dirigida por Raoul Peck, y narrada por Samuel L. Jackson, adapta la obra del escritor y activista afroamericano James Baldwin. En ella vemos como se traza un necesario recorrido por la historia racial de los Estados Unidos, honrando a tres de los compañeros de Baldwin: Malcolm X, Martin Luther King y Medgar Evers. Tres de los nombres más importantes en la lucha afroamericana por la conquista de unos derechos que a los tres les costaron la vida. Cine social y combativo de la mano del género documental en la que se alternan fragmentos del libro de Baldwin, con imágenes incendiarias; el Black Power más vigente que nunca.

Dirigida por la realizadora afroamericana Ava Duvernay, la cual opta este año al Oscar en la categoría de mejor documental por su último trabajo "13th": una poderosa que obra que explora los conflictos raciales y de clase en Norteamérica evidenciando la criminalización de los afroamericanos. Nosotros os traemos su anterior película: "Selma". Año 1965, Martin Luther King decide encabezar tres marchas de protesta pacífica para recorrer los 87 kilómetros que separan la ciudad de Selma y la de Montgomery, capital del estado de Alabama. Crónica de una de las tantas batallas libradas por la población afroamericana en defensa de unos derechos civiles que les pertenecían pero que les eran negados, sobre todo en los estados del sur. Desafiando la segregación racial de la época, los ciudadanos afroamericanos se lanzaron a las calles a demandar un derecho al voto que aún no les había sido concedido. Consecuencia directa de estas revueltas, el presidente Lyndon B. Johnson aprobaría la ley sobre el derecho al voto de los ciudadanos negros. Multipremiada a lo largo del año 2014 y ganadora de un Oscar a la mejor canción, ”Selma” es una cinta históricamente necesaria que sirve como punta del iceberg al ejemplificar una acción concreta en la lucha por la conquista de derechos. Junto a esto, nos encontramos ante una película filmada con una viveza y furia muy honesta, que es capaz de ir más allá del personaje público de Martin Luther King y conseguir retratar su humanidad, acompañando a todo el acervo cultural de la sociedad afroamericana del momento.

Ganadora del Oscar a mejor película, mejor guion y mejor actriz secundaria, Steve McQueen, tras debutar con “Hunger” premiada en el Festival de Cannes, y la posteriormente aclamada “Shame”, recupera aquí el drama histórico basado en hechos reales de su primera cinta para firmar una película desgarradoramente necesaria, muestra de la lucha por el abolicionismo y también basada en un suceso real. Adaptando las memorias de Solomon Northup, el propio cineasta dijo de ellas “He leído este libro y estaba totalmente aturdido. Al mismo tiempo, estaba muy enfadado conmigo mismo que no sabía de este libro. Yo vivo en Ámsterdam donde Ana Frank es una heroína nacional, y para mí este libro lo leí como el Diario de Ana Frank, pero escrito 97 años antes - un relato de primera mano de la esclavitud. Básicamente despertó mi pasión por hacer de este libro una película”. De esta forma, nos sitúa aquí en 1841, años previos al comienzo de la Guerra de Secesión Estadounidense, dónde Solomon vivía con su familia en la ciudad de Nueva York ejerciendo como músico. Tras ser secuestrado, Northup es vendido a una plantación de esclavos en Luisiana, despojado de la identidad como ser humano y comenzando así un durísimo y emotivo relato del infierno vivido en la constante lucha por recuperar su dignidad y su clase.

Precursora de la anterior, pero ninguneada injustamente en los Oscar durante su año, Forest Whitaker, bajo las órdenes de Lee Daniels, encabeza un reparto coral en el que encarna la figura de Cecil Gaines, un joven criado en una plantación de algodón en los años 20 que llegará a ser el mayordomo de la Casa Blanca durante 34 años, acompañando a 8 presidentes de los Estados Unidos. Basado en una historia real, la figura de Cecil Gaines se posiciona cómo el representante del imaginario afroamericano de una época, pasando de la microhistoria personal, una de las tantas de los jóvenes afroamericanos del siglo XX, hasta formar parte de los sucesos claves en la política estadounidense del momento: desde el asesinato de Kennedy y Martin Luther King, hasta el movimiento por la conquista de los derechos civiles, pasando por Vietnam y el escándalo de Watergate. Una de esas cintas que no deberías perderte.

En formato de mixtape audiovisual documental dividida en 9 cortes, la obra del sueco Goran Olsson rescata de los sótanos de la televisión sueca unas cintas olvidadas que en su momento fueron testigo del ambiente combativo vivido de la comunidad negra de los años 70 en Norteamérica. Si en el anterior documental hablábamos de Martin Luther King, Malcom X y Medgar Evers, aquí es Angela Davis la protagonista, reputada feminista que tras ser encarcelada se convirtió en una de las principales abanderadas de la protección de los derechos civiles en las cárceles norteamericanas. Junto a la desobediencia civil del momento, los Black Panthers lideraron un movimiento social, activo y legítimamente violento que no era otra cosa que la respuesta de la población afroamericana ante una constante vejación de los derechos y dignidades humanas por parte de la biempensante sociedad estadounidense del momento. Analizando el periodo comprendido entre 1967 y 1975 el documental alterna imágenes de archivo con entrevistas actuales, en un tono muy dinámico y resolutivo, para desgranar la actualidad del momento americano: la guerra de Vietnam, el Programa de Contrainteligencia americano, la formación del Partido Pantera Negra, o la guerra contra la droga del gobierno de Nixon y Reagan.

Otro documental musical muy diferente es el que presenta aquí el actor Jaime Foxx. Asistimos a la historia del músico y profesor afroamericano Conrad O. Johnson, quien tras su experiencia en un concierto de Otis Redding a principios de los 70 decide crear dentro del Instituto de Kashmere (Texas) una banda musical de jazz-funk junto a sus alumnos. Nace así la Kashmere State Band en una época donde las competiciones de bandas de instituto eran tremendamente estrictas, conservadoras y con una presencia de jóvenes afroamericanos prácticamente inexistente. La banda se instaura en la comunidad como todo un ejemplo de unión y de ruptura de barreras raciales, como recoge la antigua alumna Gaila Mitchell: “La Kashmere Stage Band ha sido lo mejor que le ha pasado a nuestra comunidad. Incluso en la época en la que había mucho sesgo racial todo el mundo en la comunidad estaba junta ayudando a la Kashmere Stage Band en cualquier cosa que necesitaran”. Pronto, la banda se hará famosa en todo el mundo, convirtiéndose así en un emblema de la música mundial y de la lucha de clase. 35 años después, la cinta recoge como miembros de la banda original deciden juntarse en una histórica reunión para un concierto tributo por el 92 cumpleaños de su querido profesor, toda una experiencia.

Cuatro estudiantes negros son los protagonistas de esta película donde unos jóvenes blancos organizan una fiesta de temática afroamericana en la Universidad y un motín estalla. Una de las últimas joyas del cine estadounidense independiente, premiada en el Festival de Sundance, radiografía satírica de la América reciente en la era Obama. Formula en un tono cómico y arriesgado las contradicciones de esa América post-racial, que como muestra de manera muy paródica el debutante director Justin Siemien, aún no ha superado ese estigma clasista que acompaña a las minorías raciales. Encontramos así una de las lecturas más frescas y atrevidas que se han hecho sobre el conflicto racial estadounidense. Al situar la acción en el presente reciente la película es capaz de satirizar y ridiculizar el problema, poniendo de manifiesto las absurdas contradicciones que se dan en la sociedad americana actual. Todo ello acompañado de una estética deslumbrante y contemporánea. Una propuesta muy necesaria que no puede pasar desapercibida.

"La Banda de Asesinas Lesbianas", así denominó la prensa americana a cuatro jóvenes afroamericanas lesbianas agredidas sexualmente por un hombre en la calles. Juntas, ejercieron su legítima defensa contra su acosador, por lo que fueron arrestadas y condenadas, siendo criminalizadas tanto por la prensa como por los juzgados. "Si no estáis prevenidos ante los Medios de Comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido", en este caso las palabras de Malcolm X resuenan más fuerte que nunca. Vemos una aplicación directa de cómo la raza, el género y la identidad sexual suponen un componente de peso en el sistema norteamericano. Documental muy necesario, que en la línea de "Dear White People" pone de manifiesto las contradicciones actuales no superadas del sistema. Sin embargo, aquí nos encontramos con un tono totalmente ajeno al anterior, un alegato crudo y desgarrador del aparente sistema del bienestar que excluye y desprecia a cualquier tipo de minoría, porque la justicia no es igual para todos.

Para a los que la serie siempre nos dejará con ganas de más: “The Wire” hecha documental, nada más y nada menos. Con la colaboración de David Simon, la obra dirigida por Eugene Jarecki y premiada en Sundance al mejor documental, se arma de bisturí en mano para diseccionar de forma aséptica los entresijos del sistema estadounidense, focalizándose en la historia de las drogas del país. Observamos así una severa narración en el que existen personas, insignificantes cifras, atrapadas en el juego (“All in the game, yo” resuena en nuestra cabeza la voz del personaje de Omar). Así, el documental nos muestra como la batalla contra las drogas (o las drogas si se prefiere) es una compleja maquinaria puesta en marcha desde el sistema que se extiende a todos los estratos de la sociedad, desde centros penitenciarios hasta las altas esferas. Cine social y de denuncia con un ritmo narrativo y montaje que favorece a la historia y que nos ofrece esa otra cara oculta que no vemos en televisión. En manos del espectador sólo queda sacar sus propias conclusiones.

Cine en busca de sus raíces. Allune es un anciano senegalés que investigando su árbol genealógico descubre que sus antepasados fueron vendidos como esclavos a Carolina del Sur. Decide así viajar hasta Estados Unidos en busca de sus orígenes, llegando al barrio de Harlem de Nueva York, donde vive su sobrino. Un drama sencillo e intimista, alejado de adornos y artificios para contarnos una historia común a los seres humanos: entender el pasado para entenderse a uno mismo. Brillante y emotiva a partes iguales, el realizador argelino Rachid Bouchareb nos recuerda ese tipo de cine que se arma de historias humanas y simples y que se distancia de lo barroco de la industria cinematográfica.

Con 8 nominaciones al Oscar, saltamos a otro clásico del cine americano. Entre “Alguien voló sobre el nido del cuco” y “Amadeus”, Milos Forman realizó un excepcional retrato del racismo imperante en la América previa a la Primera Guerra Mundial. A raíz de la historia de un pianista de jazz en la ciudad de Nueva York, “Ragtime” (género de música negra primogénito del jazz) cuenta la historia de Coalhouse Walker, un hombre pacífico que será uno de esos tantos ejemplos de personas que, en busca de justicia, serán empujadas a la legítima defensa contra una sociedad extremadamente racista que ostenta un monopolio de violencia contra las minorías. De esta forma, bajo el marco del surgimiento y consolidación del jazz como producto de la cultura afroamericana a principios del siglo XX, asistimos también al surgimiento de la conciencia de clase negra. El realizador checo firma un canto hacia las causas justas y hacia los desposeídos en una cinta combativa y poética a partes iguales, puro cine.

Retomando el contexto de la sociedad esclavista estadounidense en los campos de trabajo, esta vez saltamos al drama clásico dirigido por Elia Kazan en 1963, en una de sus varias colaboraciones con el dramaturgo Tenesse Williams, que adapta aquí una pieza breve al guion creando todo un escándalo en su día debido al fuerte contenido sexual de la cinta. "Baby Doll" nos sitúa en una explotación de algodón de Misisipi, en medio de una lánguida y calurosa atmósfera contaminada por la decadencia y el vicio de los personajes, donde el dueño de una plantación de algodón casado con una mujer mucho más joven que él ha prometido a su suegro respetarla hasta que cumpla los 20. En medio de este paraje lascivo y por ratos cómico encontramos la presencia fantasmagórica de los esclavos negros que llenan los campos de algodón.

Si seguimos con las minorías raciales americanas, rescatamos este clásico de John Huston en el que mediante el género western pone de manifiesto la cuestión racial contra los nativos americanos: los grandes criminalizados del cine clásico estadounidense. Con un elenco protagonizado por Burt Lancaster y Audrey Hepburn, el veterano realizador se sirve de un drama familiar para ejemplificar la tremenda problemática racial que mancha la historia de América. Rachel es una niña de origen indígena que fue adoptada de pequeña por una familia de ganaderos, un día es acusada de su verdadero origen, por lo que el resto de colonos da la espalda a la familia, además de provocar que su familia biológica de indios kiowas quiera recuperarla. La cinta plantea así un conflicto interracial ambientado en el Viejo Oeste, en el que pese a la insistencia de los productores de centrarse en el drama amoroso (más comercial) entre los personajes de Lancaster y Hepburn le sirve al director como denuncia racial del paradigma estadounidense.

BONUS TRACK: INTOLERANCIA, LA CABAÑA DEL TÍO TOM Y MANDINGO
Entender los orígenes para entender el presente. Comenzando por el clásico de David W. Griffith, que tras rodar la polémica y reaccionaria “El Nacimiento de una nación”, decidió con "Intolerancia" tratar de desquitarse de esta etiqueta con una superproducción sobre la conducta intolerante de la humanidad a lo largo de la historia: desde Jesucristo hasta el siglo XX, cuatro historias entrelazadas mediante el montaje paralelo desarrollado por Griffith. La película que fue un fracaso en su día, es recordada a día de hoy como una pieza fundamental en la historia cinematográfica, precursora de todo lo que el cine soviético nos traería después. Y si esta cinta es un reflejo de la crueldad inherente al ser humano y todas las consecuencias atroces que esta desata, previo a las mencionadas más arriba sobre esclavitud creemos que es digno recordar clásicos de este género como lo son “La cabaña del tio Tom” y “Mandingo”. La primera, adaptación de 1927, lleva a la pantalla la famosa novela de la escritora Harriet Beecher Stowe, una obra totalmente transgresora a su tiempo que denuncia la cruda realidad de los esclavos negros, y que fue publicada en una época previa a la Guerra de Secesión antes de la abolición de la esclavitud. La segunda, basada también en una novela homónima publicada 100 años después de la anterior, adapta en 1975 la descarnada y explícita historia de un grupo de esclavos de una plantación sureña que a modo de gladiadores romanos son adiestrados para matarse entre ellos y convertirse en campeones de boxeo. Tanto es así que es considerada por Quentin Tarantino como uno de los escasos casos en los que una major ha realizado una superproducción de cine de explotación, debido a su alto contenido sexual y violento. La película de Richard Fleischer denuncia sin pudores uno de los episodios más tenebrosos de la humanidad en la historia reciente. Evidencia los limites de la mezquindad y la crueldad del ser humano, capaz de matar, torturar, abusar y cometer todo tipo vejaciones hacia otros seres humanos considerados no más que animales de granja. En el pasado encontramos algunas claves que nos hacen entender un poco mejor el presente, pero como decía Martin Luther King en su famoso speech: “No podemos caminar solos, y mientras caminamos debemos mantener el compromiso de marchar siempre hacia delante, no podemos volver atrás”.