Criaturas Celestiales

Autor: Jose Ángel Escribano Fuente: Filmin

Aprovechando el estreno de "Sparrows", el particular "Submarine" islandés y ganador de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, hemos pensado en hacer un repaso de aquellas cintas que reflejan una infancia y adolescencia conflictiva, amartillada por un entorno que se extiende desde los progenitores hasta las relaciones afectivas con cualquiera de nuestro círculo, y que en ocasiones es atravesado por motivos sociales que escapan a la propia familia. Situaciones comunes, cotidianas, que pueden extenderse a cualquiera, y situaciones extraordinarias, en la que nadie nos querríamos ver envueltos, pero que no elegimos. En resumidas cuentas, criaturas celestiales que ante la adversidad se hacen grandes.

Desde el drama naturalista y contenido de "Sparrows" en mitad de la Islandia rural hasta una comunidad mormona de los Estados Unidos en "Electrick Children", retrocediendo a oscuros internados filofascistas en la Alemania de posguerra de "Refugio", y sin olvidar la sociedad más actual de países como Grecia, España o Francia: jóvenes criados en los contextos disfuncionales más dispares entre sí. Seres celestiales y puros brillando entre el barro, también seres apagados y corrompidos revolcándose en el lodo.

SPARROWS

Contexto

Premiada con la Concha de Oro a la mejor película en el Festival de San Sebastián, "Sparrows" narra la historia del joven de 16 años, Ari (con reminiscencias al Oliver de "Submarine", tanto por su aspecto físico como por su contenido carácter), que tras llevar años viviendo con su madre en Reikiavik regresa con su padre al remoto y rural norte de Islandia. Allí vivirá con en una casa diferente a la que un día habitó, puesto que la original fue embargada por el banco, todo le resulta extraño. De esta forma, observamos a un joven desubicado y hastiado en un contexto de crisis y desolación rural donde siente que no encaja; los enormes y vastos paisajes naturales del norte de Islandia le oprimen más que nunca: su madre se ha ido a trabajar a África y lo ha dejado a la merced de su padre, este es un bruto alcohólico incapaz de superar su propio pasado e incapaz de mostrarle afecto a su hijo, y sus amigos de la infancia ahora son desconocidos, el único punto de apoyo que encuentra inicialmente es la figura de la abuela que intentará lidiar con su propio hijo, así como proteger a su nieto. Un clima marcado por la apatía emocional que parece afectar a todos los miembros de la comunidad (embrutecidos y enrarecidos entre alcohol y desidia existencial), y que acompañara a Ari en su salto hacia la madurez.

El protagonista

Rúnar Rúnarsson nos regala aquí un estupendo acercamiento hacia el mundo interior de un chico de 16 años, introvertido y reservado, que no es capaz de encontrarse a si mismo, pero que tampoco puede ubicarse fuera de sí. Un completo forastero que ha de soportar la doble carga de uno mismo, y de todas esas preguntas sin respuesta, pero también la de la adaptación a un medio que le es hostil y ajeno. La fantástica fotografía y ejecución formal de la cinta acompaña a retratar por una parte un bello y vacuo paisaje como el reflejo más inmediato del enorme vacío vital que aflige a Ari, y por otra unas secuencias de interior en la que los personajes quedan capturados y definidos por medio de marcos de puertas, ventanas, y líneas verticales que nos remiten a Ozu o incluso Kar-Wai. En medio de este entorno el adolescente tratará de dar respuesta a sus problemas, de madurar y aceptar su nueva realidad aunque ello resulte desesperanzador y doloroso, porque con "Sparrows" nos encontramos ante un coming-of-age aparentemente al uso, pero que según avanza se descubre como un relato muchísimo más potente sobre las relaciones humanas.


VIOLET

Contexto

Si Gus Van Sant en su "Paranoid Park" filmaba ese reverso personal de los jóvenes skaters que tanto gustan a Larry Clark, aquí el belga Bas Devos debuta con una cinta de clara influencia en la que realiza un excepcional ejercicio de cámara para mostrar una versión mucho más intimista y oscura que la película del americano. Un joven biker, muere asesinado a mano de otros chicos, tan solo su amigo Jesse asiste al crimen, mientras que el espectador presencia todo a través de unas cámaras de vídeovigilancia, como si del Farocki más exploratorio se tratase. Contemplativa y reflexiva a partes iguales, a Bas Devos no le preocupa ahondar en el crimen, sino lo que ese crimen provoca en Jesse: la pérdida de la infancia, el dolor y peso de soportar una angustia que nadie más puede compartir.

El protagonista

Jesse posee una buena relación con sus padres y tiene un grupo de amigos con los que va a montar en bmx. Es un adolescente más, un adolescente afortunado diríamos, o eso podríamos pensar, ya que con la muerte de su amigo Jason, hecho que inicia la película, Jesse se vuelve hermético, traumatizado. El uso constante de una exagerada profundidad de campo nos evidencia este aislamiento, el espectador raramente puede llegar a conocerle, nadie es capaz de compartir su dolor, ni nosotros, ni sus padres, ni sus amigos. Asistimos así a una obra profunda y oscura construida a través del silencio de un personaje, en el que el espacio es el que llena la propia pantalla, espacio que sus allegados deciden dejarle, puesto que esa herida difícilmente puede ser compartida o exorcizada. Tan sólo a través de sucesos aislados como conversaciones con su padre, o con algún amigo, que desencadenan breves reacciones en Jesse, somos capaces de sentirlo de modo explícito. A destacar: la secuencia en la que, pasado un tiempo tras el asesinato, los basureros recogen de forma mecánica y rutinaria la gran cantidad de rosas amontonadas en el suceso del crimen que honran la memoria del chico. Porque todo muere, todo tiene un tiempo de vida útil, incluso la infancia.


ELECTRICK CHILDREN

Contexto

También el debut, en este caso de la americana Rebbeca Thomas, nos encontramos aquí con una “Yo te saludo María” ambientada en el 2011, con mormones reaccionarios, skaters, rock y alguna que otra droga. Rachel es una adolescente curiosa que forma parte de una comunidad rural fundamentalista mormona del sur de Utah, alejada de prácticamente cualquier contaminación externa, totalmente hermética. Criada en este seno de rectitud y pulcritud (como si del pueblo de "La cinta blanca" se tratase) en su 15 cumpleaños descubrirá una cinta de rock que cambiará su vida. La cinta, que ejemplifica su liberación, se presenta como un milagro ante el que Rachel encuentra a Dios, quedando embaraza de forma mágica. De esta manera, asistimos ante un retrato de la adolescencia y del despertar de la madurez mediante una Virgen María del siglo XXI que decide fugarse a Las Vegas en busca del dios padre: algún rockero ha dejado embarazada a una chica mormona a través de la escucha reveladora de uno de sus libertarios himnos.

La protagonista

Rachel es una joven que tiene poner fin a su infancia así como romper el cascarón personal y social impuesto por su comunidad. Una chica tímida y reservada, pero a su vez enormemente espabilada, que se lanza a un viaje a la meca del pecado donde conocerá a un grupo de jóvenes skaters rockeros que servirán de anfitriones y gurus ante el nuevo mundo. Emprende de este modo, un viaje iniciático que representa su despertar sensorial y cognitivo del mundo que le rodea, pero también su paso atropellado de la adolescencia a la etapa adulta. Asistimos así, a un drama teen con alegorías religiosas que realiza una divertidísima geografía de los adolescentes en plena efervescencia hormonal y que resulta totalmente valiente y novedosa dentro del panorama independiente estadounidense.


REFUGIO

Contexto

"Esto no puede contarse. Nadie puede representar lo que ocurrió aquí. Es imposible. Nadie puede comprenderlo" narraba uno de los supervivientes del holocausto al comienzo de "Shoah". Sin embargo, en el poderoso documental somos testigos de cómo el cine, y las imágenes, poseen un potencial que se corresponde con firmes herramientas capaces de ahondar en el inconsciente colectivo y que funcionan a modo de motores capaces de crear (o recrear) memoria histórica: la fuerza de la imagen se basa en su propia naturaleza. En este caso, el debut del alemán Marc Brummund se centra en uno de esos rincones que la historia olvida en forma de drama ficcional que recrea, en sus escenarios reales, la oscura presencia de unos internados operativos en la Alemania occidental de los años 70 que funcionaban a modo de santuarios del terror basados en la violencia y represión. Estas prisiones aisladas de la sociedad para adolescentes "difíciles" se revelan como auténticos centros de tortura fundamentados en la religión para educar en torno al miedo y la sumisión a jóvenes procedentes de contextos disfuncionales. 

El protagonista

Wolfgang, es un chico insurgente y rebelde, pero de naturaleza honesta y carismática que se cría en una familia de clase media acomodada, su padrastro no duda en castigarle golpeándole, mientras que su madre intenta protegerle. El relato arranca con el joven puesto en manos de los servicios sociales y rumbo hacia su nuevo destino: un instituto de educación cristiana en el que permanecerá aparentemente hasta Navidad. El centro se revela como una academia militar fascista e inquisitiva que atrapa a los jóvenes y los explota mediante trabajos forzados y palizas que castigan la transgresión. Los intentos de escapar del joven resultan frustrados, y la realidad se vuelve desgarradora y cruel para Wolfgang y los demás chicos. Lo único que parece unirles es el sentimiento de camaradería ante la mano que les maltrata, sin embargo las actitudes son diferentes: unos confían en la sumisión como camino para escapar de ese infierno, otros alimentan ese sentimiento que cobrará fuerza con la llegada de protagonista y que conforme la cinta avanza fomentará una actitud hacia la insurrección que tendrá duras consecuencias.


NADIE SABE

Contexto

Keikou es una madre soltera que tiene 4 hijos, todos de diferentes padres, y vive en un minúsculo piso de Tokio escondiendo a los niños del casero para poder conservar el alquiler; los chicos, sin escolarizar, tienen prohibido salir de casa. Un día Keikou desaparece dejando una nota y dinero: termina así la infancia de los pequeños y comienza un despiadado drama basado en un suceso real en el que tendrán que sobrevivir por su cuenta, lanzados a un mundo hostil en el que no han elegido vivir. Una película que sangra por si sola y escupe el desamparo de 4 supervivientes que aún imposibilitados de abandonar su niñez construyen un microcosmos con sus propias reglas y códigos a modo de burbuja ajena a la realidad exterior. Filmada con ternura pero también crudeza la cámara se sitúa dentro del angosto apartamento para retratar de forma realista y sobria la circunstancia de los jóvenes. Dirigida por el veterano realizador nipón, Kore-eda expone unos hechos sobre la mesa sin juzgarlos, de esa tarea se encarga el espectador.

Los protagonistas

Liderados por Akira, el hermano mayor al que se dirige la nota, los cuatro jóvenes (dos chicas y dos chicos) tendrán que madurar o al menos hacer gala de unas cualidades propias de adultos, puesto que su extrema situación les obliga. No tienen a nadie más que ellos mismos, incluso la ayuda de otros adultos les es negada en un Japón de comienzos de siglo, una sociedad avanzada donde las miserias internas de la lógica capitalista quedan destapadas. Akira ejerce de padre, madre y hermano cargando con un peso que no le corresponde, pero que le ha sido otorgado y que ha de tratar de llevar con la mayor aptitud posible. La historia resulta trágica pero no melodramática, la poesía de los desarraigados salpica el relato y tiñe de negro el futuro de los jóvenes.


BOY EATING THE BIRD'S FOOD

Contexto

Primera, y hasta la fecha única, película del director griego Ektoras Lygizos ambientada en la crisis económica actual. Premiada como segunda mejor película en el Festival de Sevilla, narra sin ningún tipo de pudor de un joven y exaltado contratenor que se encuentra en paro y que vive en un piso al borde del desahucio en condiciones extremas, sin comida y con el suministro de agua cortado. En pleno contexto de crisis mundial, la acción se sitúa en la Atenas actual, dentro de uno de los países europeos más castigados, destapando las verdaderas miserias que acontecen a la población. Lygizos, cámara en mano, realiza un ejercicio de estilo formidable, totalmente austero, acercándose a su protagonista sin ningún tipo de reparo, consiguiendo una imagen cruda pero también íntima que recorre a base de bruscos movimientos y desenfoques la psique del protagonista y lo sigue en su recorrido.  

El protagonista

En la Grecia clásica existían héroes mitológicos, en la actual existen parias y desamparados. Yorgo es un joven griego en una situación física y mental totalmente exangüe. Su nombre no lo conocemos hasta bien avanzada la película, hasta ese momento podría ser cualquier joven griego de identidad anónima, sin embargo Yorgo es un muchacho especial, posee una excepcional voz para el canto por lo que intuimos una cierta sensibilidad artística en él. Y digo "intuimos" porque en este chico no hay espacio para nada más que no sea sobrevivir; él y su pájaro, que también canta, también está encerrado en una jaula y también come lo mismo que él: alpiste. Junto a esto, el joven cuida esporádicamente de un anciano vecino que difícilmente puede valerse por si mismo, y que sufre casi la misma miseria, teniendo lo justo para pagar las facturas y alimentarse de forma precaria. Yorgo le roba cucharadas de azúcar, cualquier cosa que llevarse a la boca le vale (y cuando digo cualquiera, es cualquiera), y cuando intenta conseguir trabajo y se topa ante un dispensador de agua en la oficina, el cilindro acuático se vuelve oasis para un joven que se ducha con botellas de agua y que tira calcetines por la ventana con la excusa de bajar al patio a robar frutos de los árboles. Y todo esto cuando aún tiene casa, lo de después mejor verlo uno mismo.


TODO ESTA PERDONADO

Contexto

El debut de la realizadora francesa Mia Hansen-Love, presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes en 2007, supone toda una declaración de intenciones de una mujer que deja claro sus gustos e influencias (un cine que nos remite a la mirada de Rohmer), y construye una delicada y sensible pieza artesanal que tan sólo será el comienzo de lo que está por venir, nunca mejor dicho. En "Todo está perdonado" se nos presenta una historia dividida en dos actos por un salto temporal: La primera, situada entre Viena y Paris, se centra en Victor y Annete, y su pequeña hija Pamela. Victor es un escritor fracasado, un hombre autodestructivo y cobarde refugiado en las drogas y en el alcohol como negación de la realidad, prefiere abrazar su melancolía y desazón existencial deambulado por la noche parisina antes de asumir su situación. Annette por su parte, le quiere con locura y no es capaz de evidenciar su problema, puesto que no quiere renunciar a él, prefiere intentar culpar a la ciudad. En este contexto la niña se cría con unos padres muy afectivos y cuidadosos con ella, su infancia resulta agradable y cariñosa, sin embargo será salpicada por los bochornosos episodios que rodean a su padre y que vemos como irán en un aumento según avanza el metraje. 

La protagonista

La segunda parte de la cinta se corresponde con Pamela, adolescente de 17 años, que vagamente recuerda a su padre, al cual lleva sin ver desde su niñez, y que se ha criado con su madre y su nuevo marido. Una chica madura y autónoma, que decide afrontar el reencuentro con su padre, ahora rehabilitado y atormentado por su pasado, pese las dudas y temor que todo ello le suscita. Hansen-Love compone así un cristalino relato en el que ahonda el sentimiento del reencuentro y la vigencia del momento presente con un lirismo y sencillez excepcional: los personajes son reales y humanos. La película se construye como un reflexivo y modesto canto hacia la vida, tierna y dolorosa a partes iguales, toda una pequeña joya.


TOMBOY

Contexto

De la directora de la reciente "Girlhood", rescatamos su anterior obra, una sencilla y profunda historia sobre la delicadeza y el desconcierto que provoca vivir en un cuerpo que no te pertenece. Laure es una niña transgénero de 10 años que se muda con su familia a un barrio nuevo de París, allí, debido a su ropa y corte de pelo los demás niños la confundirán con un chico: Michael. Premiada en la Berlinale y en el Festival de Gijón, "Tomboy" es un tierno canto hacia la infancia y la empatía que consigue hacernos reflexionar sobre los arquetipos sociales y los dogmas preconcebidos. Con un lenguaje claro y ameno Celinne Sciama muestra de forma conmovedora un alma atrapada en el recipiente equivocado, además de romper con prejuicios y estigmas como ya lo hizo "Boys don't cry" en 1999. No es tan sólo un alegato de la transexualidad, sino una denuncia y reivindicación hacia cualquier diferencia que vaya en contra de los roles establecidos por la sociedad.

La protagonista

La película recorre el verano de Laure al llegar a su nuevo barrio, el verano de su vida, un paraíso en el que por primera vez es capaz de sentirse libre, de sentir y actuar como ella quiere. Sin embargo, esta nueva (o auténtica) identidad le ocasionarán situaciones comprometidas con los otros, como el hecho de que otra niña se enamore de ella. Sus padres son ajenos a la situación, y su hermana pequeña es su cómplice, ella prefiere un hermano mayor puesto que "así es mejor, un hermano mayor puede defenderte".  La gran virtud de la película reside en conseguir entrar en el universo personal de los niños, y retratar la infancia de forma humana y noble, porque los adultos no pueden comprender la infancia, ya no son puros, dejaron de serlo y están corrompidos, pero el resto de niños también puede ser terriblemente atroz ante la diferencia. Laure vivirá en este verano una liberación personal, será quien quiere ser, al menos durante un tiempo, en una época tan definitoria como es la infancia, ya que la inocencia de la niñez puede ser arrebatada de modo prematuro cuanto te imponen una vida que no te pertenece.


PETIT INDI

Contexto

Película del realizador catalán Marc Rocha ambientada en la periferia de Barcelona en los años 2000. En ella vive Arnau, un adolescente distraído y triste cuya madre se encuentra en una cárcel de Marruecos a la espera de un juicio que no pinta nada bien. Con un carácter plenamente naturalista e íntimo la realidad se nos presenta como ajena a la Barcelona a la que estamos acostumbrados, reflejando el extrarradio barcelonés que tanto remite a los "Perros Callejeros" de José Antonio de la Loma. De esta forma, nos encontramos ante una obra que prima el paisaje y le concede su importancia en el relato, puesto que la película se concibe desde la observación y la imagen y no desde los diálogos, ahondando en la influencia del medio rural y el urbano en el pequeño Arnau.

El protagonista

Arnau es un niño introspectivo y reservado, su realidad es gris por lo que prefiere fabricarse un mundo irreal en el que evadirse todas las tardes. De su padre únicamente sabemos que se encuentra lejos y su madre está encerrada en una prisión marroquí, por lo que el joven convive con su hermana Sole en una relación cada vez más tensa entre ambos; sus únicos compañeros serán los animales: un zorro que rescata y unos cuantos pájaros cantores. Sin embargo, la realidad termina pesando como una losa, y el sentimiento de ausencia maternal se hará palpable en Arnau,el cual tratará de idear un plan para sacar a su madre de la cárcel, idea que le pone los pies en la tierra, y que le terminará por empujar contra la brusca e inexorable realidad. "Petit Indie" es el relato de un niño melancólico y ausente, y de cómo afrontar la realidad se vuelve el primer paso hacia la madurez, de cómo la inocencia muere en un entorno que fagocita cualquier esperanza.


KAUWBOY

Contexto

Largometraje debut del director holandés Boudewijn Koole, "Kauwboy" se presenta como una sencilla historia sobre el poder de los niños y su bondad inherente capaz de transformar a los adultos. Jojo es un muchacho, casi un adolescente, que vive con un padre normalmente siempre ausente debido a su trabajo y una madre cantante que vive en una gira permanente lejos del hogar. En esta situación el pequeño encuentra un día una cría de grajo que decide adoptar de forma oculta a su padre, el cual no es partidario de los animales. Este es un adulto bruto, gélido y con actitud varonil violenta, que quiere a su hijo pero que es incapaz de exteriorizarlo. Jojo por su parte es un chico sensible que descubre en su nuevo compañero un amigo en el que depositar todo ese cariño que demanda. 

El protagonista

La película parte de una propuesta muy sencilla y sin pretensiones que resulta perfecta, precisamente por su aparente simpleza, para representar el complejo microcosmos personal de los niños de una forma bella pero también dolorosa. Jojo deja mensajes en el contestador de su madre que no tienen respuesta, escucha sus canciones, entabla amistad con una compañera de clase, practica waterpolo, y es incapaz de comprender y ablandar la brutalidad de su padre, solamente a través de su compañero alado el joven consigue llenar unas carencias emocionales creadas por su situación familiar. La película representa un cristalino vínculo entre la infancia y la naturaleza poniendo de manifiesto el poder evocador de ambas. 


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