¿Acaso tu cuñado es un fantasma?

Fuente: Manel Carrasco

¿Sabéis ese cuñado que todos tenemos en nuestra vida? Ése que en las comidas familiares os parte las lumbares con un palmetazo al grito de “muchachote”. Ése que se interesa por vuestra vida solo por el placer de empezar una retahíla de pontificadores consejos con un “mira, tú lo que tienes que hacer es…” Ése que paladea cualquier vino de tetra-brick y lo diagnostica de “otoñal caldo con aromas de tierra del Penedés en barrica vieja”

Ése, en definitiva, que saca a relucir su amistad con Leo Messi, del que siempre exhibe una foto que le hizo hace cinco años, la única vez que se cruzó con él (y tú te tienes que morder la lengua para no crear una situación incómoda, porque el de la foto es Prosinecki). ¿Sabéis de quién hablo, verdad? Pues vuestro cuñado es un fantasma.

Claro que aquí estamos hablando de otra cosa. Concretamente de espectros, espíritus, ectoplasmas, presencias etéreas de las de sábana, cadena y bola. Finados que se han quedado a este lado de la calle y se pasan las noches dando la turra con sus interminable muestrario de aullidos, lamentos e imprecaciones varias. Los hay que arrastran una maldición. Otros, en cambio, adquieren la categoría de invitados indeseables que no se van ni con agua hirviendo, de ésos que se dejan los grifos abiertos, la tele encendida y la tapa del wáter levantada. Como vuestro cuñado, vamos. Aprovechamos que es Halloween para repetir lo que ya dijo en su día Tobe Hooper: “Ya están aquíííííííí”.

El espinazo del diablo (2001)

¿Cuál es su maldición?

Un internado. Un aljibe. Una bomba dormida. Un fantasma. Una guerra. Y menuda guerra.

¿Cómo se manifiesta?

Guillermo del Toro a la ouija y Federico Luppi, Eduardo Noriega, Marisa Paredes o Fernando Tielve invocando a un espíritu con ganas de saldar cuentas.

¿Dan mucho miedo?

¿Alguna vez habéis pasado la noche en una casa de colonias vetusta, laberíntica y llena de ruiditos? Notable canguelo.



 

Promoción fantasma (2012)

¿Cuál es su maldición?

La dichosa trigonometría, la puñetera lista de los reyes godos y el maldito pretérito imperfecto. Algunas condenas son una reválida perpetua.

¿Cómo se manifiestan?

Ni motes, ni bolitas de papel, ni pegamento Imedio en la tiza. Lo peor que le puede pasar al pobre Raúl Arévalo es que sus alumnos lo maten de un susto.

¿Dan mucho miedo?

Dan risa, que es de lo que se trataba en uno de los grandes aciertos del cine español reciente. Y de paso nos permite revivir en un bucle perpetuo la estética y los modos de nuestra niñez. Y eso sí que da miedo.

 

El fantasma de la ópera (1925) / El fantasma del paraíso (1974)

¿Cuál es su maldición?

Vale, no es que sean exactamente unos fantasmas, pero no lo hemos podido evitar. Su maldición es ser feos y estar sonados. Y el amor, el dichoso amor.

¿Cómo se manifiestan?

Lon Chaney se convierte en un referente de la grima. Paul Williams te invita a cantar a grito pelado como si mañana no tuvieras que ir a la oficina. Un combo tan delirante como necesario.

¿Dan mucho miedo?

Más que miedo, ternura. El fantasma sólo quiere amar y que lo amen, aunque por el camino se complique un pelín la vida.

 

Carnival of Souls (1962)

¿Cuál es su maldición?

Hay espíritus de un cansino que mata. Te siguen a todos lados, te comen la oreja y encima les tienes que poner buena cara o te tachan de arisco.

¿Cómo se manifiestan?

Bajas a comprar el periódico, y ahí están. Acudes a tu visita anual al dentista, y ahí están. Vas a tu clase de sardana-lindyhop de los jueves noche, y ahí están. Un día de estos se van a ganar un tortazo. Y luego todo serán lloros.

¿Dan miedo?

Con un presupuesto misérrimo, toneladas de imaginación y un poco de lápiz de ojos te pueden poner los pelos de punta.

 

Los abandonados (2006)

¿Cuál es su maldición?

Una casita en el campo es una bendición, a menos que esté en Rusia, se caiga a pedazos y la habiten fantasmas. Mejor un apartamento en Torrevieja.

¿Cómo se manifiestan?

Nacho Cerdá a los mandos y una filosofía pareja a la de Carnival of Souls: un presupuesto reducido se suple con talento a raudales.

¿Dan mucho miedo?

Si vas a un concurso de la tele y te dan a escoger entre el chalé en las afueras y la caja sorpresa, elige la caja sorpresa.

 

Premonición (2000)

¿Cuál es su maldición?

Que puedas ver el futuro es bueno. Que en lugar de adivinar el resultado de la bonoloto te encuentres con asesinatos, psicópatas y ectoplasmas, ya no tanto.

¿Cómo se manifiestan?

Con un reparto de aúpa y un director (Sam Raimi) que de fantasmas y súcubos sabe un rato. Alguien debería ponerle una estatua a Cate Blanchett en cada pueblo, en cada plaza, en cada casa…

¿Dan mucho miedo?

Las premoniciones son como esos días en que la abuela se apodera del mando y hace zápping. No sabes qué vas a ver pero intuyes que no será agradable.

 

Aparecidos (2007)

¿Cuál es su maldición?

El genocidio es un eco maldito que reverbera en todas las sociedades, aquí o en Argentina.

¿Cómo se manifiestan?

El dolor deja una sombra imborrable en los espacios que habitó, hasta el extremo de perseguir y atormentar a las generaciones posteriores.

¿Dan mucho miedo?

No solo de terror vive el relato. Paco Cabezas tiende un puente entre las convenciones del género y el cine de denuncia social. Y para eso sí que se necesita ser valiente.

 

¡Que vivan los fantasmas! (1977)

¿Cuál es su maldición?

Todo castillo tiene fantasmas. Todo pueblo tiene especuladores del patrimonio con aviesas intenciones. El resto anda solo.

¿Cómo se manifiestan?

De vez en cuando un fantasma te arregla el día. Solo es cuestión de tropezarse con uno que sepa qué es lo correcto.

¿Dan mucho miedo?

Dan ganas de salir cantando. Una joya del cine europeo a descubrir.

 

La niebla (1980)

¿Cuál es su maldición?

Si tienes una deuda será mejor que la pagues, porque estos tipos son como el cobrador del frac, pero con más mala baba.

¿Cómo se manifiestan?

Resulta que empieza a refrescar, que ya estás pensando en ponerte la rebequita, y en eso que con la primera niebla de la noche se te llena el pueblo de turistas. Y ni tú vives en Salou ni ellos son joviales ingleses en busca de sana diversión, pero te van a destrozar el pueblo te pongas como te pongas.

¿Dan mucho miedo?

Dos palabras: John Carpenter. Una fecha: los 80. ¿Hace falta decir nada más?

 

Amenaza en la sombra (1973)

¿Cuál es su maldición?

En realidad los que estamos malditos somos nosotros; no se explica de otra manera que esta maravilla del género no congregue un mayor número de adeptos.

¿Cómo se manifiestan?

Con toda la brillantez que se le supone al cine británico, a partir de una historia de Dahne Du Maurier y con la batuta del mejor Nicholas Roeg.

¿Dan mucho miedo?

Donald Sutherland y Julie Christie ya tienen cara de susto, pero es que si además los ubicas en Venecia y los golpeas con un trauma terrorífico, el coctel se sirve frío.

 

Frágiles (2005)

¿Cuál es su maldición?

A ver… si eres una enfermera un tanto inestable, te vas a un hospital pediátrico que se llama Mercy Falls, que se encuentra en el punto más remoto donde Tutatis perdió el zapato, a cuidar a unos niños traumatizados por presencias extrañas… luego no digas que no te lo has buscado.

¿Cómo se manifiestan?

Como una cálida marea de mal rollo que va subiendo lentamente hasta que te cubre del todo.

¿Dan mucho miedo?

Un hospital ya es inquietante de por sí, pero bajo el paraguas de Jaume Balagueró no te vas a fiar ni de la bolsa del suero.

 

El grito (2004)

¿Cuál es su maldición?

Si te encuentras en tu piso a un niño muy pálido que te mira sin decir ni mu, tú haz como que no lo ves, empaqueta tus trastos y sal pitando. De nada.

¿Cómo se manifiestan?

Con nocturnidad, traición y alevosía. O lo que es lo mismo: cuando menos te lo esperas mayor será el bote que pegues.

¿Dan mucho miedo?

Takashi Shimizu sabe qué teclas pulsar para ponerte de los nervios, ya sea en su versión nipona o en el remake norteamericano. Otra cosa es que el guion aguante muchos análisis, pero el mal rato que has pasado no te lo quita nadie.

 

La mujer fantasma (1941)

¿Cuál es su maldición?

Matrimonio de detectives ofrece sus servicios a cualquier cliente que desee resolver su propio asesinato.

¿Cómo se manifiestan?

Cosmo y Henrietta Topper son una simpática pareja de clase alta con complejo de Jessica Fletcher: allá donde van se topan con un fiambre. Sus aventuras se hicieron tan populares que protagonizaron varias películas (una con Cary Grant, por cierto) y una serie de televisión.

¿Dan mucho miedo?

En realidad son majísimos. Son de esos que te invitan a unas pastas, te dejan su barbacoa y averiguan quién fue tu asesino. Los perfectos vecinos.

 

Un espíritu burlón (1945)

¿Cuál es su maldición?

Hay relaciones sentimentales que se resisten a morir del todo.  Y si encima las animas con una sesión de espiritismo…

¿Cómo se manifiestan?

David Lean, David Lean y David Lean.

¿Dan mucho miedo?

Que tu ex reaparezca para hacerte la puñeta ya es malo, que se instale en tu casa es aún peor, pero que encima sea un espíritu teñido de verde y con la bilis intacta ya debe ser la monda. Noel Coward escribe una comedia británica que tiene los dos principales atributos que toda película puede contener: ser una comedia y ser británica.

 

Maternal (2009)

¿Cuál es su maldición?

Ya se sabe que una madre también está para decirte que te hagas la cama, te peines bien y mandes al cuerno al atontado de tu novio. Aunque para ello tenga que volver del más allá.

¿Cómo se manifiestan?

Quien tiene una madre tiene un tesoro. Y quien tiene su fantasma mejor será que se vaya calzando.

¿Dan mucho miedo?

Depende de la progenitora de cada uno. Pero eso de que tenga presencia incorpórea y se pueda aparecer en las situaciones más comprometidas no tranquiliza a nadie.


Volver (2006)

¿Cuál es su maldición?

Toda familia tiene secretos, traumas y fantasmas, pero donde esté La Mancha que se quiten los castillos de los Cárpatos o los caserones de Pensilvania.

¿Cómo se manifiestan?

Pedro Almodóvar se vale del paisaje sentimental de su infancia para hablar de la muerte, de la maternidad y de la familia. La luz manchega baña un relato de ambiguos fantasmas que regresan de la tumba para poner las cosas en orden.

¿Dan mucho miedo?

Si tienes a Carmen Maura en funciones de fantasma lo que quieres no es echarla de tu casa, sino que te adopte.

 

Finisterrae (2010)

¿Cuál es su maldición?

Dos espectros de garbeo por el norte de España en busca del malabarismo supremo: saltar de muertos a vivos.

¿Cómo se manifiestan?

Por fin, demonios. Dos fantasmas con sábana y agujeros para los ojos, de los de toda la vida.

¿Dan mucho miedo?

Sergi Caballero nos presenta una road-movie de fantasmas hermanada con el Sónar Festival. Una maravilla.

 

La carreta fantasma (1921)

¿Cuál es su maldición?

Un gran pecador estira la pata en el peor momento posible y tiene que penar un año entero guiando el carro de las almas. Encima de muerto, apaleado.

¿Cómo se manifiestan?

Un cuento moral con elementos de estética gótica y toda la fuerza expresiva del cine mudo.

¿Dan mucho miedo?

Más bien es una bendición. La carreta fantasma es uno de esos pilares del primer cine capaz de certificar el inmenso talento de Victor Sjöstrom.

 

After Life (1998)

¿Cuál es su maldición?

Ninguna. Más que fantasmas o espectros al uso, estos tipos son funcionarios del tránsito al más allá.

¿Cómo se manifiestan?

Con sobriedad y elegancia narrativa y formal; o lo que es lo mismo: con el hálito de vida de Hirokazu Kore-Eda.

¿Dan miedo?

No, ni lo pretenden. La película de Kore-Eda es un remanso de paz.


 

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