El mundo hoy (y mañana) según el SEFF 2014
Son innumerables las virtudes que podríamos atribuir a la undécima edición del Festival de Sevilla. Empezando por certificar aquello que ya anunciamos en nuestro recopilatorio post previo: Sevilla no solo ha presentado una niquelada sección oficial con lo más grando del cine europeo que ha destacado en los principales festivales del mundo, también nos ha brindado la oportunidad de disfrutar lo nuevo y majestuoso de Pedro Costa ("Cavalo Dinheiro", la gran olvidada del palmarés final) así como la ocasión de descubrir in situ la nueva gran promesa del cine español (Sergi Pérez emerge, sacude y sorprende con "El camino más largo para volver a casa"). Pero como quien dice, hay vida más allá de Sección Oficial.
Y más aún tratándose de un festival que sugerentemente señala sus principales secciones paralelas como Nuevas Olas y Resistencias. Dos secciones tan arriesgadas y radicales, como talentosas e indiscutiblemente emergentes, que este año se han caracterizado por encubiertas líneas argumentales y formales que bien conecta títulos que se caracterizan por las diferentes y desatadas formas que proponen para resistir y sobrevivir en nuestro alienado mundo actual, o que bien tienen la capacidad de extraer y dibujar ciencia ficción desde lo que tenemos delante y vemos hoy. Como la vida misma, vamos. Para echarse a temblar, para reír, llorar o definitivamente flipar. Hasta el infinito y más allá.
Películas de pequeño (y no tan pequeño) formato disitnguidas en muchos de sus casos por su abundante (y agradecido) grano (en tiempos de saturación digital, el empleo de los 16 mm actúa como bálsamo), su corta duración (muchas de ellas se mueven entre los 60 y 80 minutos) y sobre todo, su capacidad para gestar y concentrar un excelso universo partiendo de un reducido microcosmos, demostrando así manejar una ejemplar economía de recursos, así como una arrebatadora creatividad y un transgresor y desbocado imaginario.
En total son 10, aunque eso sí, despegando desde Sección Oficial bajo la estimable y obligada capitanía de Roy Andersson y Pascale Ferran.
LAS DIFERENTES FORMAS DE RESISTIR Y SOBREVIVIR EN NUESTRO ALIENADO MUNDO
1. A PIGEON SAT ON A BRANCH REFLECTING ON EXISTENCE
El drama de la hipocresía y desesperación humana tratado desde un audaz y cínico sentido del humor absurdo y una extraordinaria capacidad creativa. Roy Andersson nos brinda el colofón final a su imprescindible trilogía de forma brillante y distintiva, y lo hace gestando lo que supone una memorable experiencia artística para el espectador. "A pigeon sat on a branch reflecting on existence" es un majestuoso grand guignol que levita a camino entre el más desgarrador horror y la tierna ensoñación, para incidir en una peculiar reflexión existencial que nos lleva a la más tétrica realidad desde la más estimulante ironía.
2. BIRD PEOPLE
La urgencia de romper con la alienación es contada desde los dos extremos de la implacable cadena alimenticia del sistema. "Bird People" es una genialidad simpática e insólitamente desatada, tan necesariamente deprimente y desoladora en su fondo, como alegre y risueña en su forma. Pascale Ferran se pone trascendente y reflexiva, pero a su sutil e inspirada manera, incidiendo su embriagadora mirada en la dificultad que supone en el mundo moderno encontrar un significado a la vida, sea desde las altas esferas o partiendo de la planta baja. Situación tan delicada como extrema, con la que sin embargo, muchos llegarán a sentirse identificados, pero seguramente, también cautivados. Sobre todo, teniendo en cuenta la peculiar fantasía y estimulante filosofía de la que se vale Pascale Ferran para insuflarnos de un estimable chute de energía con el que poder afrontar este socialmente devastado mundo que nos asola hoy día, de quien somos esclavos, tanto a nivel laboral como capitalista. Vuela libre, vuela alto, es a lo que nos invita, más bien lo que nos posibilita, el inspirado y extravagante imaginario de una mente auténticamente original, erudita y atrevida. Pura y asombrosa delicia, Ferran nos brinda uno de los giros más deshinibidos y deliciosos que disfrutaremos a lo largo del año. Pajaritos por aquí, pajaritos por allá, "Bird People" y a volar.
3. FREE RANGE
Es su propio director, Veiko Õunpuu, quien nos presenta su "Free Range" como "una balada de consentimiento a este mundo". Una balada rebosante de humor irónico y mala baba que gira sobre un quijotesco hipster atrapado en una sociedad incapaz de generar nada positivo. Un alienado universo sobre el que no ve futuro alguno y al que se resiste, cueste lo que cueste, levitando siempre sobre su extrarradio (virtualmente hablando). Ataviado permanentemente con su zarrapastrosa corbata, su inseparable gabardina mod y su aspecto estilosamente desaliñado, seguimos a Fred a través de las delirantes y estrambóticas visicitudes que le llevan a volar de flor en flor, de borrachera en colocón, de cese en despido. Y vuelta a empezar, pero eso sí, envuelto siempre de esa distintiva y estilosa factura formal. Aquella que germina el aire nostálgico y la esencia cool que desprende el empleo de los 16 mm o de una maravillosa banda sonora grabada directamente sobre vinilo, con la que construye memorables momentazos musicales rebosantes de un poderío tan melancólico como apasionado. No podía ser menos si el objetivo no es otro que abanderar un descerebrado insurrecto social que para colmo, es también un maestro de la palabra escrita que no tiene miramiento alguno a la hora de cargarse "El árbol de la vida". Un incomprendido erudito que viendo el crudo panorama que le asola, se decanta por un salto sin red hacia el más cínico nihilismo. Tan solo nos queda abrazarlo, acompañarlo, y ante todo, defenderlo y disfrutarlo. Enjoy the ride.
4. LOS HONGOS
La insurrecta fusión entre naturaleza y arte como principal escapatoria posible a las injusticias y desdenes del degradado mundo urbano que hoy día nos asola. Un sobrecogedor paisaje de pesimismo y desesperanza cuya rudeza, sin embargo, es aplacada por los vibrantes graffitis y sonidos tribales que constantemente empapan y estilizan tanto "Los Hongos", como los ideales de su pareja de jóvenes y hastiados protagonistas. Tal y como acertadamente nos han definido nuestros compañeros del SEFF, como si de un Paranoid Park tropical y con sentido del humor, o como si de un Larry Clark con personajes queribles se tratara, Oscar Ruiz Navia ensambla una carismática y arrebatadora coming of age movie que, a golpe de skate y spray, se pierde por terrenos desconocidos hacia la libertad, desembocando así en el plano final más hermoso y significativo que probablemente hayamos disfrutado a lo largo del festival (y de todo el año). Arrebato.
5. PARASITE
Si por algo destaca "Parasite", es por su capacidad para sustraer una implacable belleza desde la más absoluta aspereza periférica. Tan extremadamente marginal en su retrato social como apabullante y agresivamente hermosa en su aspecto formal. Coquetenado desde la más absoluta radicalidad con el formato experimental, apenas sin diálogos y propulsado por un detallado trabajo fotográfico, así como un ensordecedor y complejo juego de sonidos, la segunda película del duo polaco formado por Wilhelm Sasnal y Anka Sasnal ("It Looks Pretty From a Distance") es tanto un sobrecogedor retrato de la sórdidez a la que se ve abocada la subsistencia humana en tiempos de crisis e industria, así como un repaso de como se vive y padece tan miserable situación en los tres principales ciclos de la vida (un hombre en agonía, una mujer en plena exuberancia y un bebé recién nacido). Un trío al que sus propios directores lo definen de forma absolutamente iluminada y acertada como “la sagrada familia, pero a la inversa”. Dolorosa sí, pero ante todo artística.
6. PAS À GÈNEVE
"Experimentar cómo cambia la mirada en función del espacio, de los intereses personales y del cansancio cuando alguien está obligado a permanecer en un espacio que no ha elegido". Es el cometido (con el que muchos de nosotros, en diferentes situaciones, nos podríamos identificar) que lleva al colectivo lacasinegra a recluírse en un remoto lugar de Ginebra (que bien podría ser La Mancha dado su quijotesco y descarado espíritu). Un mapa audiovisual, imaginario y absolutamente personal, gestado a partir de 4 jornadas de trabajo y un espacio reducido a un perÍmetro de 150 metros que rodea la casa en que el colectivo se recluye en pleno entorno natural. Rodando sin parar todo aquello que sienten y ven desde el amanecer al anochecer, lo que surge es una extraña, inquietante y radical pieza audiovisual, de significado tan sensorial, experimental y abstracto, como libre de interpretar. Tanto es así que, su alcance bien podríamos reducirlo a lo artístico (como un insólito ejercicio de cine que ante todo supone un reto) lo íntimo (la congoja que podemos llegar a padecer cuando se nos obliga limitarnos a un lugar en el que ya no deseamos permanecer). O por que no, también podríamos abrir el espectro trasladando tan claustrofóbica y atenazante sensación, a la irremediable e independiente situación que creativa, laboral y socialmente vivimos como indivíduos cohibidos y amarrados en la Europa de hoy. Una entregada lucha en pos de la creación artística cuyo paso está precisamente en la Ginebra de toda una Suiza. Conjeturas libres y deliberadas, que ya sean libremente infundadas o relamente provocadas, demuestran el implacable y osado espíritu cinéfilo, además de artístico, de quienes están detrás de "Pas á Géneve". lacasinegra ha nacido, Los Hijos ya tienen quien les sigua.
LA CIENCIA FICCIÓN DESDE LO QUE TENEMOS DELANTE Y VEMOS HOY
Desde una Benidorm en temporada baja
Podría presentarse como un "Blade Runner" pasado por el tamiz de Jonas Mekas y Ulrich Seidl. También como la secuela no reconocida de "El Futuro" de Luis López Carrasco. El caso es que también "Sueñan los Androides" en España. Y lo hacen desde un inhospito Benidorm en temporada baja. Sustentándose sobre los mismos mimbres que "El Futuro", Ion de Sosa da continuidad a su forma (rodada en 16 mm, plasmada en 4:3 y con mucho grano) y discurso (España no va bien), anteponiendo en este caso el existencialismo y la nostalgia que puede producir la actualidad, a la crítica feroz contra el sistema social y político que reina en nuestra hastiada España. Y es que, si por algo destaca "Sueñan los Androides", además de por sus poderosos y arrobadores skylines de una inhóspita Benidrom, es por su capacidad para extraer distopía y ciencia ficción de lo que tenemos delante y vemos hoy. Es decir, para que imaginar y derrochar cantidades ingentes de presupuesto en plasmar un distópico futuro si ya se atisba a día de hoy. Es lo que debió pensar de Sosa girando la mirada hacia su ¿amada? Benidorm (puede tomarse como una carta de amor hacia la ciudad alicantina tanto como todo lo contrario). Y es así como empieza a gestarse una muestra ejemplar de cine low cost, una peli de NO género que prácticamente mezcla todos los géneros (desde sci-fi a cine negro pasando por la comedia surreal y el drama social) mostrando una innata capacidad para reflexionar en un mismo tiempo sobre el pasado (es cuando entra en escena el material de archivo familiar del propio director en el que tienen cabida incluso sus padres), presente (calles vacías, edificios desolados, personajes alienados y solitarios) y futuro (la definitiva deshumanización) desde un registro que incluso admite el sonido de la copla además de los asesinatos en serie. Sueñan los androides, y tal y como lo atisbó el mismísimo Philip K. Dick, lo hacen con ovejas. Ovejas que directamente nos llevan al perrete de Godard. No es casualidad, no tan lejos de la realidad. Dará que hablar.
8. MERCURIALES
Desde las Torres Gemelas de una extraña París
Imaginénse un cruce entre "Ghost World" y "Nunca me abandones" dirigido por un menage a trois entre Jean-Luc Godard, Chris Marker y Claire Denis. Es la sugestiva carta de presentación de la seductora e igualmente desoladora "Mercuriales", la extraordinaria segunda película de la prometedora realizadora gala, Virgil Vernier ("Orleans") que asimismo se revela como una mirada a camino entre Sofia Coppola y Celine Sciamma. Las mercuriales son dos torres gemelas que bien podrían estar ubicadas en cualquier parte del sistema solar, pero que están en un inusual París. "Mercuriales" asimismo, es embriagadora ciencia ficción, también una volatil distopía cool. Es una entrañable y delicada buddy movie femenina, también un sobrecogedor y emocionante drama íntimo, así como una inquietante y desoladora parábola político-social. Dispares y estimulantes registros que son ligados por un abrumador poderío atmosférico cargado de abruptos contrastes que, de forma estilosa y delicada, envuelve secuencias tiernas y afectuosas en un aura tan amenazante como asoladora y penetrante. Y es que, lo que acojona y agrede en lo nuevo de Virgil Vernier es aquello que no se ve pero se siente, aquello que sus personajes nos relatan, escenifican o recuerdan, llevándonos de la cautivadora ensoñación a la más dura y desconcertante realidad, de lo peculiarmente fabulesco a lo sugerentemente pesadillesco, de lo hermosamente poético a lo visceralmente violento, del espectro espiritual y personal a la fría y alienada sociedad. Todo ello concentrado en un monumental empleo del fuera de campo, que tiene como principal y gran objetivo hacer saltar la alarma (por si aún alguien no se ha enterado), aquella que nos advierte de la decadencia social y humana que atenaza nuestra moribunda Europa. El apocalipsis está por venir, o mejor dicho, ya está en el aire y nos envuelve. Es de lo que nos advierte la melancólica y seductora "Mercuriales", una visionaria mirada de subversivo carácter filósofico (es ahí donde entran Marker y Godard), de abrumadora capacidad sensorial (suena Claire Denis), como de maravilloso valor artístico (propulsado por su exquisito trabajo de fotografía y la imponente banda sonora de James Ferraro y Can). Para dejarse seducir, soñar y encima reflexionar.
9. TONIGHT AND THE PEOPLE
Desde una California que es también una gran maqueta
Como si del Camelot de Los Caballeros de la Mesa Cuadrada se tratara, "Tonight and the People" nos presenta California como una maqueta gigante y el fin del mundo recayendo sobre ella. Una California que a ratos es el lejano Oeste y a ratos un Seven Eleven cualquiera a hoy día. Sobre ella transitan cowboys, activistas, hippies, pandilleros y hippsters. Y lo hacen sobre diferentes lugares (no tan comunes) aunque con un mismo nexo que los une. Debatir, reflexionar, celebrar y cuestionar la política, los valores y sueños de su tiempo, es decir, del nuestro, los de este nuevo S XXI. Luego vendrá el apocalipsis....¿y cambio de rumbo, o vuelta a empezar? Con aires de desenfadada sitcom y articulada con ingeniosa sorna sobre un contenido filosóficamente subversivo, la marciana e igualmente entrañable ópera prima de Neil Beloufa se lleva por derecho propio, el premio a la película más simpáticamente irreverente y constructivamente cachonda de todo el festival. Sorpresa.

10. FORT BUCHANAN
Desde una base militar que es también una Comuna de libre albedrío
"Haz el amor y no la guerra" este sería a priori, el redundante lema sobre el que bascula la ópera prima de Benjamin Crotty. Nunca más lejos de la realidad, una pequeña comunidad que comparte sus tareas diarias y experiencias de vida en una remota y agreste base militar, protagoniza la original, libérrima, provocativa y vacilona "Fort Buchanan". Tanto es así que tiene incluso el descaro de aplicar diálogos directamente extraídos de la televisión yanqui a un reino estético decididamente francés. El resultado, como podréis imaginar, es un libre albedrío (y en el mejor de los sentidos) que directamente gesta el manifesto antibélico (y anteamericano) más sensual, inspirador, emocionante y definitivamente cachondo de los últimos tiempos. "Fort Buchanan" es una irreverente, deshinibida y libertaria comedia intrínsecamente francesa que bascula sobre un peculiar microcosmos que se distingue por su desenfadado tono romántico, pero ante todo, por su incisiva y transgresora connotación sexual y crítica social (más bien militar). Conversaciones propulsadas por una entusiasmada e iluminada ironía, singulares arrebatos poéticos, una avalancha de gags absurdos y anacrónicos momentos musicales rebosantes de cínicos contrastes que no tienen otra función que no sea mofarse de sus personajes. Son tan solo algunos de los múltiples atractivos que presenta esta reveladora ópera prima que rompe tabús y evita con alegría el descarrilamiento a través de una multitud de saltos lúdicos y un hilo conductor hedonista (las diferentes estaciones del año, adolescentes y adultos con el corazón y las hormonas desorbitados y un discurso anarco-libertario subyacente). Un cocktail tan delirantemente exótico y sensorial como inevitablemente divertido y desbocado que presenta además, la estimulante insolencia de aplicar una híbrida transposición de los códigos de la ficción norteamericana a un reino estético decididamente francés. Fascinante contraste que el debutante Benjamin Crotty lo aplica sustentado sobre un desbordante registro formal que tiene en la nostalgia y melancolía que emanan los 16 mm con su textura granulada en 4:3, su principal arma. Tanto es así que incluso adquiere una dimensión retro-hippy-pop setentera que emociona y arrebata tanto como epata. Es decir, haz el amor y no la guerra, pero a su astuta y vacilona manera. Genio, pero ante todo ingenio. Estará entre nuestras favoritas, que no quepa duda.
EL EXORCISMO DEL CINE DESDE EL ESPECTRO HISTÓRICO, ÍNTIMO Y PERSONAL
BONUS TRACK: CÁBALA CANÍBAL
Una insólita búsqueda personal de carácter tan experimental y lúdico, como excepcionalmente autobiográfico y rigurosamente histórico. Como si de un salto sin red en Google se tratara, asociando de forma absolutamente libre y encadenada una imagen tras otra, una imagen frente a otra, el cineasta castellano plasma una pantallla partida rebosante de estimulantes contradicciones y contrastes que tiene en su propia voz en off su inapelable hilo conductor. Tanto es así, que uno tiene la sensación de que el empleo experimental de las imágenes (vía archivo y formato Mini DV) tienen como objetivo principal dar accesibilidad a su frondoso, complejo y profundo texto. Es decir, el mundo al revés. Un recurso cuya meta es siempre retar al espectador, Daniel V. Villamediana lo transgrede despojando el material de su propio significado y dotándole de uno nuevo (las imágenes de "Haxan" o incluso "Fanny & Alexander" son fácilmente identificables, aunque lo importante es que en este caso adquieren un significado nuevo) para que sirva de puerta de entrada a su propia cábala interior. Y es que, algo se tenía que inventar para ser capaz de abarcar en una misma mirada el espectro familiar tanto como el histórico y personal, partiendo de la incisiva exploración y revelación de sus propios orígenes y principales miedos que tiene en la Cábala judía y la búsqueda del Zohar (pero ante todo la magia del cine) su inopinado reflejo. Elocuentes contradicciónes, sugeretes contrastes que "Cábala Caníbal" aúna con absoluta ocurrencia y latente visceralidad, pero también con severa disciplina antropológica y arte cinética, erigiéndose así en una obra con tanta personalidad como particularidad, que tiene además la audacia de sortear con atino toda posible amenaza de narcisismo a la que su arriesgada base formal y argumental equívocamente puede apuntar. Lo demuestra el no tan simple hecho de que nos logre hacer partícipes de sus principales dudas y propios miedos, provocando que también sean los nuestros, o bien nos proyecte unos nuevos. Un radical, sublime y ocurrente broche de oro para una personalísima trilogía que resulta tan estimulantemente confesional y reflexiva como peculiarmente aventurera y precisamente, cabal. Y como tal, se termina por fagotizar. Es el epílogo soñado, el final más acertado. Más aún, teniendo en cuenta que la clave de todo está en el origen. Veremos que viene de nuevo, pero por descontado que desde ya lo aguardamos.