Crónica Sevilla 2014: "Free Range" resistencia hipster
Rodar en 16 mm y grabar una atronadora banda sonora que va dese Scott Walker a Cat Stevens pasando por el Seabird de los Alessi Brothers, directamente a partir de vinilos. Todo ello para lanzar un grito de resistencia hipster hacia toda dependencia social en pos de la más desatada libertad e independencia personal. Con semejante carta de presentación, ¿cómo no vamos caer rendidos ante "Free Range"?
¿De qué va?
Joven airado, nihilista de calcetines chillones, escritor de culto en ciernes: eso es Fred. Tras perder su trabajo por una funesta reseña de El árbol de la vida y enterarse de que su novia está embarazada, empieza a dar tragicómicos bandazos de inconformismo escapista. Pero nada, nunca, le va bien.
¿Quién está detrás?
"Free Range" significa la tercera película del estonio Veiko Õunpuu, que a sus 42 años y con 3 películas (Autumn Ball, The Temptation of St. Tony y el Free Range que nos ocupa) a sus espaldas en los últimos 6 años, parece alcanzar su plena madurez como cineasta. Aquella que encumbra una obra caracterizada por su alto valor artístico y plastico, así como el contraste que surge de hibridar un ritmo lento, atmosférico y envolvente con la excentricidad por la que se rigen sus disfuncionales personajes. Con mucho carácter pero ante todo estilo, vamos.
¿Quién sale?
Lauri Lagle destaca en la caracterización de un personaje tan corrosivo, amargo y nihilista como inevitablemente admirable, que está a camino entre el Antoine Doinel de Truffaut y Pierrot el loco de Godard.
¿Qué es?
Una personalísima muestra de cine de autor que haría las delicias de cualquiera de los estandartes de la nouvelle vague si vivieran y la vieran a día de hoy. También podríamos señalarla como el sarcástico reverso de "Submarine".
¿Qué ofrece?
Es el propio Veiko Õunpuu quien nos ilumina presentando su "Free Range" como "una balada de consentimiento a este mundo". Una balada rebosante de humor irónico y mala baba que gira sobre un quijotesco hipster atrapado en una sociedad incapaz de generar nada positivo. Un alienado universo sobre el que no ve futuro alguno y al que se resiste, cueste lo que cueste, levitando siempre sobre su extrarradio (virtualmente hablando). Ataviado permanentemente con su zarrapastrosa corbata, su inseparable gabardina mod y su aspecto desaliñado, seguimos a Fred a través de las delirantes y estrambóticas visicitudes que le llevan a volar de flor en flor, de borrachera en colocón, de cese en despido. Y vuelta a empezar, pero eso sí, envuelto siempre de esa distintiva y estilosa factura formal. Aquella que germina el aire nostálgico y la esencia cool que desprende el empleo de los 16 mm o de una maravillosa banda sonora con la que construye memorables momentazos musicales rebosantes de un poderío tan melancólico como decididamente arrebatador. No podía ser menos si el objetivo no es otro que abanderar un descerebrado insurrecto social que para colmo es también un maestro de la palabra escrita. Un incomprendido erudito que viendo el crudo panorama que le asola se decanta por un salto sin red hacia el más cínico nihilismo. Tan solo nos queda abrazarlo, acompañarlo, y ante todo, defenderlo y disfrutarlo. Enjoy the ride.