Nuestras 10 sombras SIN Grey

Fuente: Ricardo Jornet (filmin)

Diez minutos de sexo "real" (y otros noventa de drama romántico justito) han bastado para que los guardianes de la moral se echasen las manos a la cabeza: llega la adaptación cinematográfica de "Cincuenta Sombras de Grey", el fenómeno editorial de E. L. James que ha hecho del sadomaso algo cool y ha popularizado la expresión "porno para mamás". Imposible no acordarse de cuando Truffaut cargó contra el anquilosado cine académico francés llamándolo "el cine de papá"

Y es que, en el fondo, las peripecias sexuales de Dakota Johnson y Jamie Dornan no son más que una versión con condón del verdadero sexo. Por eso, y como nos gusta reivindicar ese ratillo íntimo de cada día (por muy raruno que pueda llegar a ser) queremos hablaros de otras pelis en las que el sexo, definitivamente, se practica sin condón. Filias sexuales y a todo trapo, vamos.

La cadena de ferreterías B&Q ha enviado un memo a todos sus empleados: deben leerse "Cincuenta Sombras de Grey" y estar preparados para algunas peticiones de clientes un tanto "especiales". En concreto, bridas, cuerda y cinta aislante: como las que usan Anastasia Steele y su amante en una de las escenas más memorables de la novela. Esto demuestra que, en el fondo, las prácticas sexuales trendy de la novela y su adaptación le animan la líbido a cualquier hijo de vecina. Pero, ¿y si volvemos a esas otras filias más inconfesables, salvajes, verdaderamente provocadoras? ¿A películas en las que el sexo se ofrece sin tapujos, no diez minutos, sino gran parte del montaje?

Repasamos las coordenadas más calientes de nuestro catálogo para ofreceros diez formas bien distintas de entender el sexo, tratadas de una manera que, esta vez sí, hará que tu abuela se eche las manos a la cabeza. Al acabar, eso sí, lo mejor que podéis hacer es borrar el historial: no querréis que os pillen con las manos en la masa.

1. CLAUSTROFILIA: Tendencia a permanecer en espacios cerrados, bloqueando puertas y ventanas.

Cámara de Oro en Cannes para el debutante australiano Michael Rowe, "Año Bisiesto" se peta, literalmente, las convenciones del cine romántico: Laura, que no sale de casa ni a comprar el pan, se junta con Arturo, que le hará descubrir zonas de su cuerpo que ni siquiera sabía que tenía. ¿Dónde está el conflicto? En que pronto las barreras entre placer y dolor se difuminan, todo siempre lejos de la luz del sol. Posiblemente la película con más polvos y menos luz de los últimos años.

 

2. AGONOFILIA: Atracción por la lucha con la pareja.

Violenta y contundente, "Contra la Pared" lo dice todo ya desde el título: una relación turbia, un matrimonio de conveniencia que evoluciona desde el desagrado inicial hacia un sexo salvaje, animal, con estallidos inesperados. Obra maestra del alemán-turco Fatih Akin, ganadora del Oso de Oro en Berlín, triunfa en su interpretación del amor como patología psiquiátrica. Porque, al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta que le pongan contra la pared de vez en cuando?

 

3. SINFOROFILIA: Excitación sexual por organizar, simular o presenciar un desastre.

Probablemente la película más turbia y desagradable de David Cronenberg (y esto, en su caso, es decir mucho, mucho, mucho). Premio Especial del Jurado en Cannes, "Crash" convierte a James Spader y Holly Hunter en, bueno, unos amantes un tanto peculiares: lo que más cachondos les pone son los accidentes de coche. Cuanto más mortales, mejor. En este batiburrillo de sexo y partes metálicas, Cronenberg dejó claro que no hay tanta diferencia entre las curvas del último deportivo y la anatomía humana.

 

4. BONDAGE: Práctica sexual en la que uno de los participantes permanece atado.

Parece que a Spader le gustan estos temitas. En el caso de "Secretary", a Maggie Gyllenhaal también, en esta divertida comedia sexual, Premio Especial del Jurado en Sundance, en la que una joven secretaria y su autoritario jefe se embarcan en un viaje de sexo, sudor y lágrimas. Tanto, que a la Gyllenhaal no le importará pasarse días sentada sin moverse, todo con tal de que su querido jefe vuelva con ella y, sí, le de los azotes "que se merece". Desmelenada y salvaje, puede verse como un preludio humorístico a la saga de E.L. James.

 

5. MASOQUISMO: El placer sexual se obtiene ligado a la propia humillación, tortura, abuso o sufrimiento físico.

Haneke es ese simpático abuelete al que le gusta que salgas de sus películas con ganas de tirarte por un puente. En el caso particular de "La Pianista", su visión pesimista del ser humano se aplica puramente al terreno sexual, en esta obra maestra del amor y el dolor protagonizada por una Isabelle Huppert en estado de gracia. Triunfadora en Cannes, es la película indicada para aquellos a los que el sexo tonto de Dornan y Johnson se les quede en nada: aquí, el sufrimiento es real. No nos digáis que no os hemos avisado.

 

6. NINFOMANÍA: Apetito sexual exagerado de la mujer.

Para muchos la cima del cine sexual y para otros la última salida de tono de ese genio danés que es Lars Von Trier, la dupla formada por "Nymphomaniac: Volume I" y "Nymphomaniac: Volume II" es, como mínimo, un viaje por los géneros (sexuales y cinematográficos) que os dejará exhaustos. Como un buen polvo, vamos: Charlotte Gainsbourg se gana el cielo en esta epopeya filosófico-sexual en la que abundan todas esas partes de la anatomía humana en las que no suele dar el sol. Y, para los más erotómanos, en filmin contamos con los montajes del director, con hora y media de escenas que no se vieron en cines. Brutal, en todos los sentidos

 

7. FILF: "Father I'd Like to Fuck", dícese de la atracción sexual por los hombres de mayor edad, preferiblemente padres de la pareja actual.

Bueno, esto de FILF nos lo hemos inventado un poquillo (pero no nos digáis que no sabéis lo que es una MILF, listillos). En todo caso, le va como anillo al dedo a "Herida", animal historia de amor y sexo entre un veterano conservador y la fogosa novia de su hijo. Saber que salen Jeremy Irons y Juliette Binoche como Dios los trajo al mundo debería bastaros, pero si queréis más (o preferís disimular delante de vuestra madre) ella recibió nominaciones a los Oscar, Globos de Oro, César, BAFTA...

 

8. PICACISMO: Excitación sexual al introducirse alimentos en alguna de las cavidades del cuerpo con el fin de que la pareja los recupere con la boca.

Una de las películas más polémicas de la historia (Oshima tuvo que montarla en Francia porque en Japón, literalmente, "estas cosas mejor ni nombrarlas"), "El Imperio de los Sentidos" es también una hermosa historia de amor que se va cocinando a fuego fuerte, entre escenas de sexo verídicas, arrebatos psicóticos y muchos, muchos gritos (no os diremos si de placer o dolor). Para los más morbosos, lo del picacismo lo decimos por esa mítica escena en la que Eiko Masuda, a falta de otra cosa, decide meterse un huevo en la vagina. ¿Quién dijo hambre?

 

9. ALGOLAGNIA: Sensación de placer que se obtiene al infligir dolor a otros.

Los que se sorprendieron ante la "transgresora" y campy "Guardianes de la Galaxia" deberían saber que su director, James Gunn, surgió de aquí: Troma Productions, la fábrica de (con perdón) mierda más brillante de Norteamérica, curtida en las vísceras, las tetas, los culos y todo eso que no te dejaban mencionar en el colegio católico. "Sardu" probablemente sea una de las cimas de la productora, y eso se ve sólo con leer su sinopsis: Sardu y su ayudante enano Ralphus tienen un teatro gore en cuyo sótano se dejan de representaciones y se dedican a torturar a sus inocentes víctimas (chicas de buen ver, en su mayoría). Una delicia, para ver con los amigos y un montón de cervezas.

 

10. COPROFILIA: Atracción por ver defecar, ingerir heces o untarse con las heces propias o de la pareja.

Y si en "Sardu" había espíritu lúdico, aquí ni eso: "Saló o los 120 Días de Sodoma", la película más polémica del eterno polémico Pasolini, se postula como el cénit de lo desagradable desde que el cine es cine. Hay sexo, sí, y del más salvaje y violento que verás en tu vida. Pero ojalá fuese solo eso... un montón de niños y niñas son sometidos a torturas, violaciones, desmembramiento y en general dolor por parte de un grupo de fascistas a los que encima les gusta ponerse poéticos. Lo de la coprofilia no lo decimos en broma: que las mierdas en realidad estuviesen hechas de naranja y chocolate no le quita ni un ápice de repugnancia a las escenas en las que los niños son enterrados en, y obligados a, comer lo que acaban de cagar sus torturadores.

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