"Ciutat Morta" y otros estrenos polémicos
Hoy estrenamos en filmin, en exclusiva, uno de los documentales políticos más feroces y celebrados de los últimos años: "Ciutat Morta". Crónica contrainformativa de las consecuencias del 4-F, terrorífico caso de corrupción policial e institucional que se cobró la vida de la joven Patricia Heras, el documental señala directamente a unos responsables cuyos tentáculos quizás llegan más lejos de lo que pensamos: la televisión pública catalana, TV3, se dice y desdice sin tener claro si se atreve a emitirlo o no, incluso después de haber ganado en Málaga o en el reciente L'Alternativa de la ciudad condal, donde se hizo con el Premio al Mejor Guión. Pero estas controversias no vienen de nuevo...
Aprovechando nuestro enorme catálogo, queremos proponeros una serie de películas que, por distintos motivos (generalmente por contener en su ecuación sexo, violencia, crítica política o religiosa, o una combinación más o menos acertada de todo esto) se enfrentaron a problemas o directamente a censura en el momento de su estreno, en festivales o en salas de cine. Que la mayoría de estas hayan acabado por marcar, casi siempre para bien, la historia del cine, quizás sea un incentivo más para que os animéis a ver esa joya crítica con el sistema que es "Ciutat Morta".
Casi el primer slasher de la historia del cine, o lo que es lo mismo, un filme adelantado a su tiempo, uno en el que la juventud aún no había hecho efectiva su revolución y los desnudos, la sangre o la mera disertación objetiva acerca de una psicopatología eran motivo de escándalo, prohibición y ostracismo para sus responsables. En efecto, el filme destruyó la hasta el momento interesantísima carrera de Michael Powell (junto con Emeric Pressburguer, director de "Las Zapatillas Rojas", filme que le descubrió el cine a Scorsese) y fue retirado de numerosos cines ingleses, además de fuertemente editado por la BBFC, órgano británico encargado del control de los medios. Es evidente que las escenas de asesinato, los escasos desnudos y en general todos los elementos más turbadores fueron recortados en el proceso.
Ahora que el provocador Mike Nichols nos ha dejado, recordamos uno de sus filmes que, junto con "El Graduado", contribuyó al despertar sexual de una sociedad como la estadounidense, eminentemente puritana hasta la aparición de la contracultura y los nuevos productos que se atrevían a hablar de sexo, violencia o política abiertamente. Primer filme de la Historia en el que se mostró un condón en pantalla, fue prohibido en Estados Unidos simplemente por su lenguaje, abierto y libre, hasta que se demostró que, sorprendentemente, el contenido sexual directo y explícito era más bien escaso.
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Aunque Pasolini fue, además de un excelente poeta y narrador, un provocador nato que nunca se cortó a la hora de criticar al sistema, su provocación siempre fue más verbal o estética que otra cosa y nunca llegó al extremo que consiguió con su último filme (último porque fue asesinado, crimen a día de hoy sin resolver, justo antes de su estreno). Prohibida en Alemania del Este, su legado llega hasta los noventa, cuando el canal inglés Sky TV quiso emitirla y, de nuevo, la BBFC se lo prohibió: se trata del único caso de la historia en el que la BBFC prohíbe directamente una emisión de este tipo. Torturas, violaciones, coprofagia y asesinatos son algunas de las perlas que pueden verse, con todo lujo de detalles, en este filme devastador.
El famoso crítico de cine Roger Ebert la puntuó con cero estrellas en su momento, llamándola, para que a todos nos quedase claro, "un absoluto pedazo de mierda inservible". Prohibida en Rusia hasta 1993 (y a día de hoy en Bielorrusia), la película fue retirada de los cines en Italia y Estados Unidos en cuanto se estrenó, recaudando en la semana que duró la nada desdeñable cantidad de 20 millones de dólares. Producida por Bob Guccione, magnate detrás del imperio porno Penthouse, estaba claro que la película no escatimaría en mostración de sexo explícito y tropelías eróticas varias; pero nadie se esperaba el nivel gráfico al que llegaría, que repugnó a la vez que estimuló a personas a lo largo y ancho del planeta.
Que el rey de lo bizarro y políticamente incorrecto como John Waters diga de tu película que "no se la enseñaría a los amigos" debe de generar una extraña alegría, si lo que querías es provocar. Pero Agustí Villaronga llegó a tales extremos con su película que se dice que, tras finalizar su proyección de estreno en el festival de Berlín, uno de los espectadores le llamó "porco assassino" mientras intentaba asestarle un puñetazo. Sin lugar a dudas la película más desasosegante y gráfica de los últimos cincuenta años de cine patrio, "Tras el Cristal" mezcla la pedofilia con el nazismo, la violencia extrema y los achaques de la vejez, en un tour de force verdaderamente aberrante.
El austríaco Ulrich Seidl se ha ganado a pulso el título de provocador con filmes como este, que allá por mediados de los noventa llevó al tipo duro Werner Herzog a afirmar que "nunca había mirado tan directamente al infierno". Prohibida en diversos países europeos, la película convierte la pasión hacia el cuidado de las mascotas en una especie de galería de personajes aberrantes y alienados, física y psicológicamente desagradables, que espantaron a los públicos ya desde sus primeras proyecciones en los festivales europeos.
En su estreno en Cannes, uno de los filmes más polémicos (si no el que más) del eterno polemista Haneke hizo que numerosos espectadores, tanto curtidos críticos como cinéfilos de pro, abandonasen la sala horrorizados ante la violencia sin sentido que inundaba la pantalla. El atrevimiento de Haneke llegó al nivel de acabar por realizar un remake, literalmente plano por plano, esta vez dirigido al mercado estadounidense: la polémica no fue tanta, porque ya se sabe lo que se dice. Los europeos están obsesionados por el sexo y detestan la violencia, y los estadounidenses aman la violencia pero no pueden soportar el sexo. Y "Funny Games" era violenta, sí, pero de sexo tenía bien poco.
La película mexicana más taquillera de la historia, allá por 2002, fue prohibida y criticada duramente por numerosos grupos religiosos extremistas incluso antes de su estreno. La razón seguramente estribaba en su exploración de los nexos de la Iglesia con el narcotráfico y el blanqueo de dinero, o en su obsesión por incidir en las consecuencias morales y sociales de la represión sexual eclesiástica en un joven cura cuyo único crimen es amar. Las preeminencias y tratos sucios de la Iglesia en estos casos siguen a la orden del día, como puede uno comprobar simplemente con revisar los titulares de prensa actuales.
De un aforo de unas 2000 personas, 200 se marcharon de su estreno en Cannes, y este efecto sobre el público se alargó durante todo el tiempo que el filme de Gaspar Noé duro en cines: según Newsweek, fue la película del año que más gente abandonó durante la proyección. Culpables hay varios: quizás los ultrasonidos molestos, que inducían al dolor de cabeza y al vómito, que el director colocó de fondo durante la primera media hora; o la infame larga escena en la que Monica Bellucci es brutalmente violada; o en general simplemente que se trate de una de las películas más violentas y salvajes que uno pueda recordar.
Lars Von Trier nunca ha sido un cineasta especialmente alegre, pero si a esto le sumamos el hecho de que "Anticristo" la filmó directamente sumido en una depresión, podemos imaginarnos el nivel de oscuridad visual y ética al que llega uno de los filmes más desagradables de la historia del cine. Todo esto lo resume muy bien el hecho de que el Jurado de Cannes le concediese un "anti-premio" por su contribución a todo lo malo de lo que es posible el ser humano, entre tintes misóginos y ablaciones en plano detalle.
