Alfred Hitchcock presenta: La receta para una resaca perfecta
Como muchos de sus personajes, Alfred Hitchcock siempre era el primero en sumarse a un buen cóctel. Hoy, 35 años después de la muerte del maestro del suspense, brindamos en su honor con una de sus bebidas favoritas, el White Lady, gracias al magnífico artículo de nuestros compañeros de BFI. ¡Salud!
El White Lady se inventó justo después de la Primera Guerra Mundial por Harry MacElhone. La receta que proporcionamos a continuación es cortesía de Harry Craddock y The Cocktail Book Savoy, y aquí tenéis los ingredientes de tan exquisito brebaje que fascinó al mismísimo maestro del thriller.
Ingredientes:
- 1/4 de zumo de limón
- 1/4 de Cointreau
- 1/2 de ginebra seca
Agitar bien y colar el contenido en una copa de cóctel.

Es fácil ver porqué a Hitchcock le gustaba el sabor de este cóctel. Está elaborado a base de ginebra y tiene un cierto toque de naranja por cortesía del Cointreau. El zumo de limón añade una placentera acidez que atraviesa la exquisitez del licor y (ligeramente) templa la potencia del alcohol. Muchas versiones del White Lady incluyen una clara de huevo. Esto hace que el cóctel se vuelva más ligero, cremoso y suavemente etéreo, ayudando a la bebida a cumplir el propósito de su nombre. Sospechamos que Hitchcock prefería la primera versión. Después de todo, era famoso por despreciar los huevos, describiéndolos como babosos y asquerosos. Algo que demostró con su uso en algunas de sus películas, como en "Atrapa un ladrón", donde Jessie Rouve Landis apaga su cigarrillo en una yema. No podemos imaginar a Hitchcock separando un huevo y deslizando la gelotinosa clara en su bebida. Recordamos que siempre es bueno pensar en la mañana siguente. Una resaca hitchockniana puede ser realmente dura, si no puedes aguantar el ritmo del genio, retírate a tiempo.
Y es que al ser un gran aficionado del buen comer y beber, este gourmet británico manifestó una peculiar obsesión por la bebida que se trasladó continuamente a sus películas, aunque de una manera inquietante y, a veces, con resultados grotescos y sorprendentes. La amenaza del veneno disuelto en bebidas tan solo se contempla en líquidos no-alcohólicos, como la leche o el café, en películas como "Sospecha" o "Recuerda", mientras que el alcohol, y la manera en la que se consume, es presentado de muchas y diversas maneras en su películas.
A pesar de que el White Lady sea la bebida preferida del director, su paladar estaba abierto a otros néctares divinos, como por ejemplo el champagne. El espumoso tiene el privilegio de dar título a una de sus películas, “Champagne“, pero además, tiene papeles importantes en otras películas como en “El Ring” o en "Encadenados". En ocasiones, las bebidas alcoholicas serán claves para salvar la vida de un personaje, como por ejemplo en “Con la Muerte en los Talones” donde Cary Grant, un aficionado al martini, consigue tolerar la botella de whisky que se ve obligado a beber antes de ser atado al volante de un coche. La propia capacidad de Hitchcock para aguantar el alcohol debía ser bastante impresionante y es que, durante las reuniones creativas en su casa de Londres, el orondo director británico solía ofrecer potentes bebidas a sus guionistas para despertar sus facultades creativas. Cuando se trasladó a Estados Unidos en 1939 para rodar "Rebeca", Hitchcock fue capaz de cultivar su amor por el vino fino, ya que su casa de fin de semana se encontraba en medio de los viñedos del centro de California.
Pauline Kael, la legendaria crítica de cine, lo conoció en una fiesta y le pareció un hombre tremendamente aburrido: “Quería hablar de cine, pero en realidad no tenía nada que decir”. De hecho, era tal su afición por las bebidas exquisitas, que solía interrumpir sus conversaciones con amigos e invitados cinéfilos para sacar a relucir la amplia gama de vinos de su bodega personal o la última botella de champán que había traído de Europa. Pero como todo buen londinense, Hitchcock también se mantuvo fiel a la ginebra. En Inglaterra, en la década de 1930, la bebida hitchcockniana favorita era el White Lady, basado en ginebra. El actor y escritor Rodney Ackand recordó que este cóctel impulsó el desarrollo del guión de una de las películas menos exitosas de Hitchcock, "Número 17".