Rodajes de nunca acabar

Autor: Filmin Fuente: Filmin

Rodajes de nunca acabar

Han acabado con la paciencia de actores y directores, han retrasado películas durante más de diez años y han conseguido que los espectadores nos volvamos locos esperando su salida. Nuestros rodajes de nunca acabar suman un nuevo infierno en sus filas, "Hard as Indie", un making of doloroso, una lección de cómo es el cine y sus mecanismos. En definitiva, la historia tras la gestación y el rodaje de "El Cosmonauta", uno de los proyectos crowfunding y transmedia más ambiciosos de nuestro cine. Peter Jackson, David Lynch, Orson Welles y ahora, Nicolás Alcalá, Carola Rodríguez y Bruno Teixidor. Nuestros rodajes de nunca acabar favoritos y sus hilarantes anécdotas.

HARD AS INDIE

En 2008 tres amigos veinteañeros, Carola Rodriguez, Bruno Teixidor y Nicolás Alcalá, decidieron embarcarse en un visionario proyecto: "El Cosmonauta" una película transmedia que quería crear una alternativa al modelo de producción usado actualmente en la industria cinematográfica española. Financiado principalmente por crowdfunding y pequeños inversores, licenciado bajo licencia creative commons y con el objetivo de ser estrenado simultáneamente en TV, cines y gratuitamente en Internet; El Cosmonauta era el proyecto sobre el que todo el mundo estaba hablando. Riot Cinema Collective, su productora, era conocida a nivel mundial y su proyecto y plan de negocio comentado internacionalmente como la nueva forma de producir cine. 

Tres años más tarde, con más de 4.000 productores y 250.000€ de su presupuesto obtenido mediante crowdfunding, Riot Cinema Collective viajó a Letonia a rodar la película... pero en lugar de ser el final de sus problemas, grabar la película era sólo el principio. Allí se encontraron con un rodaje infernal que incluía oleadas de mosquitos y muchas miserias más. Tras rodar 140 horas de material, entraron en una interminable fase de montaje donde los dos principales valedores del proyecto, Alcalá y Teixidor, acabaron en todo un feud que ni Bette y Joan. Pero nada estaba lejos de acabar. Tras perder un juicio contra el gobierno por una cuestión de subvenciones, quedaron sumidos en una deuda imposible, a lo que se sumó que el propio Alcalá sufriera en sus carnes toda la ira de Internet tras mofarse públicamente de una persona que envió un currículum genérico a su productora. Estos son solo algunos de los problemas a los que tuvieron que enfrentarse para estrenar su película. Un proceso en la que la amistad de los tres amigos se vería deteriorada para siempre que se ha convertido en un documental imprescindible que nos enseña que podemos aprender más de nuestros errores que de nuestros aciertos. Porque al final, lo único que importa es que vuelvas a levantarte de nuevo.


LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU

Ganador a Mejor Documental en la Sección Panorama del Festival de Sitges de 2015. El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau, una historia más de rodajes infernales y visiones frustradas que llevaron por el camino de la locura a sus directores. Pero pongámonos en contexto, conozcamos la historia de Richard Stanley. Es descendiente de uno de los exploradores coloniales más famosos de la historia, Sir Henry Morton Stanley, aquel que pronunció la legendaria frase: "El Dr. Livingstone, supongo" o sirvió de inspiración para el antagonista de "El Corazón de las Tinieblas" de Joseph Conrad, la novela que a su vez dio vida a Apocalypse Now de Francis Ford Coppola. Criado en Sudáfrica, su madre era antropóloga, profesión que más tarde seguiría e incendiaría su fascinación por el folklore y los ritos africanos. Su carrera en el mundo del cine no se asentaría hasta la película "Hardware", un clásico de culto del cyberpunk post-Blade Runner. Con tales credenciales y cierto nombre en la industria, Richard Stanley se embarca en su proyecto más personal y también en el que supondría su ruina.


Fascinado por el libro de H.G Wells, "La Isla del Dr. Moreau" y los paralelismos que guardaba con la obra de Conrad y su propio antepasado, Richard Stanley empieza una pre-producción que se alargaría hasta los cuatro años antes de que New Line Cinema le diera el visto bueno. Con la imposición de trabajar con Marlon Brando para sacar adelante la película, Stanley encuentra en esta presión del estudio un poderoso aliado. Brando, lejos de ser un traba para el proyecto, simpatiza y conecta a las mil y unas con Stanley, ya que comparte su visión y aún guarda en lo más oscuro de su mente la personificación que hizo del Coronel Kurtz en 1979, un personaje tremendamente afín al de Wells. Pero como en cualquier development hell que se precie, las cosas empiezan a truncarse. Si Marlon Brando estaba implicado con cada fibra de su ser, no se podía decir lo mismo de Bruce Willis, el principal co-protagonista. Debido a su inminente y sonado divorcio con la actriz Demi Moore, el actor se despide del rodaje y es substituido por Val Kimer, quien se convertiría en un auténtico grano en el culo. Con todos los incendios ya apagados, otra desgracia. La hija de Marlon Brando, Cheyenne, se suicida. Sumido en la pena, el legendario actor se retira a su isla privada dejando a medio mundo en vilo y a Richard Stanley sin saber si debe seguir o no con el proyecto.

De igual manera, el rodaje empieza en Australia, pero los problemas no cesan. Kilmer está fuera de control: llega dos días más tarde de lo previsto, sus quejas son incesantes y ha convencido a su productor para que le conceda un rol menor, uno que ya tenía asignado James Wood. El ambiente, el clima y todo lo que no funcionaba acabaron por romperle los nervios a Rob Morrow, otro de los actores protagonistas, que suplicando consiguió que los productores le sustituyeran. Todo el mundo huía, y ahí estaba Stanley, intentando capitanear un barco renqueante que estaba siendo tocado y hundido. Ante su falta de recursos para solventar la situación, New Line Cinema pide la cabeza de Stanley y lo despiden vía fax. Encolerizado, desaparece y New Line asigna la dirección al veterano John Frankenheimer, ignorante del destino que le esperaba con la maldita película. Lo que pasó a continuación y muchos desastres más son relatados en "Lost Soul", un documental que, aunque no hayas visto la película que finalmente vio la luz, es una magnífica disección sobre todo lo que puede fallar en una superproducción de Hollywood.




LA VENGANZA DE JANE

Nuestra historia empieza en el lejano 2011, cuando Brian Duffield escribe el guión de Jane Got a Gun. Sin despertar el especial interés de nadie, éste acabara apareciendo en la Black List de Hollywood, una famosa lista que rescata los guiones más interesantes del año que no han recibido la financiación necesaria para realizarse con la esperanza de acabar consiguiéndola. La jugada sale bien y Natalie Portman se implica muy personalmente en el proyecto, tanto, que acabará convirtiéndose en una de las principales productoras así como férrea defensora de la película. Las cosas marchan bien, más que bien, y es que consiguen que Lynne Ramsay acabe siendo designada como directora de la película, una elección la mar de estimulante viendo su soberbia calidad en "Tenemos que hablar de Kevin". Grandes nombres como el del imparable Michael Fassbender suenan para los papeles masculinos protagonistas, convirtiendo a "La Venganza de Jane" en uno de los proyectos más esperados del futuro próximo. Pero, porque siempre hay un pero, las cosas se complican en la pre-producción. El público ha conocido los hechos posteriormente, pero en su momento lo único que supimos es que Lynne Ramsay no se presentó los primeros días de rodaje. Y al tercer día fue reemplazada por el que acabaría siendo el director, Gavin O'Connor, responsable de la fascinante "Warrior".

¿Qué pasó con Lynne Ramsay? Gracias a su versión de los hechos, hemos podido averiguar que la pre-producción fue un caos y Scott Steindorff, uno de los pesos pesados en la financiación, tuvo más de un encontronazo con la directora por motivos de contrato. Las cosas empiezan a desmadrarse cuando Fassbender se cae del proyecto debido al conflicto temporal que le suponía con una de sus franquicias más exitosas, "Xmen". La incapacidad de los productores para encontrar un reemplazo a la altura del actor irlandés hicieron que la pre-producción se estancara y empezaran los problemas. Sin una planificación cerrada, Ramsay alegó que los tiempos que le exigían eran imposibles de cumplir, además de negarle el final cut. A pesar de que iba a recibir la cuantiosa suma de 750.000 dólares por su trabajo, la mayor hasta la fecha, Ramsay decidió alejarse del proyecto porque sintió que no iba a respetarse la visión que tenía de la película. Con ella y por solidaridad, también se fue el aclamado director de fotografía Darius Khondji, mayormente conocido por sus trabajos en "Seven", "Amor" y "Midgnight in Paris" y Jude Law, que dijo que él había firmado para rodar con Ramsay.

Con Ramsay fuera y O'Connor dentro aún faltaba por resolver el reemplazo de Fassbender. Al final se decide que Joel Edgerton, que iba a realizar el papel del villano, ocupe su lugar, dejando libre el suyo. Esto acabó provocando que toda una retahíla de actores masculinos fueron considerados para el papel. Desde Bradley Cooper, que tuvo que marcharse también debido a conflictos de calendario, a Tobey Maguire, Joseph Gordon-Levitt o Tom Hiddleston. A quién también se lo ofrecieron fue a Jake Gyllenhaal, quien tuvo que olerse el caos a lo lejos y declinó el papel. Finalmente consigue el papel Ewan McGregor, quien tendría la oportunidad de volver a trabajar con Natalie Portman una década después de "Star Wars: El ataque de los clones". Tras tantas idas y venidas, nos preguntamos cómo habría podido haber sido la película que tenía Ramsay en la cabeza y que tantos dolores le acabó dando. Ahora mismo se encuentra rodando su último trabajo, "You Were Never Really Here", que será protagonizado por Joaquin Phoenix y Alessandro Nivola.




QUE DIFÍCIL ES SER UN DIOS

Un proyecto descomunal que conllevó un proceso creativo de trece años. Comenzado su rodaje en 2000 y finalizado en 2006, que entre los años 2008 y 2010 su emblemático director ruso ya empezó a mostrar sus primeras versiones a sus familiares y amigos más allegados. De hecho, es desde precisamente 2010, que la película estaba pendiente de finalizar el trabajo de sonido para estar (supuestamente) lista para estrenar. No más lejos de la realidad, fueron necesarios tres años más, hasta que finalmente vio la luz en el Festival de Roma 2013. Una superproducción autorial, una muestra tan monumental como radical de ciencia ficción que no respondía al público tanto como a los personalísimos deseos y expectativas de su padre y autor, los cuales fueron (auto)concedidos en su totalidad hasta finalmente perpetrar su tan ansiada obra magna, por más que su trágica muerte finalmente la convirtiera en obra póstuma. Solo podemos agradecerle a Aleksei German el haber dado la vida para parir semejante obra maestra. Su obsesión con el sonido de la película queda totalmente justificado con su visionado. El goteo, los chapoteos y las secreciones humanas se sienten como si esa cámara fuera tu cabeza y estuvieras en medio de un brutal mundo que seguro que no se aleja de cómo fue verdaderamente la edad oscura de la humanidad.




DUNE

Poco podremos contar sobre "Dune" que no se haya dicho ya en el magnífico documental "Jorodowsky's Dune". El proyecto épicamente maldito del mago Jodorowsky. Esa titánica película que iba a contar con la participación de Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd y Mick Jagger. Todos ellos en una sola película. Un sueño húmedo para muchos que se quedó en eso, un sueño. Disparados los gastos y la imaginación de Jodorowsky, cualquier productor con dos dedos de frente se alejó de ese monstruo que amenazaba con convertirse en una película de culto condenada al ostracismo en taquilla. Abandonado el proyecto, lo que quedó de él se aprovechó para alimentar las raíces de lo que acabaría siendo "Alien".

En 1979, el aclamado productor italiano Dino De Laurentiis se hace con los derechos del libro y solicita los servicios de Riddley Scott, que ese mismo año había estrenado "Alien", para trasladar a la pantalla el guión de más de 170 páginas que había escrito Frank Hebert, autor del libro. Temiendo que la producción se convirtiera en un infierno y con la suculenta oferta de dirigir "Blade Runner", Scott abandona "Dune" y la vuelve a dejar a su suerte. Tres años después, y con los derechos del libro a punto de expirar, De Laurenttis, convencido por su hija, contrata al joven director David Lynch, quien los había cautivado con su "El Hombre Elefante". Una época en la que el director norteamericano estaba tan solicitado que hasta los chicos de LucasFilms le habían propuesto dirigir nada más y nada menos que "El Retorno del Jedi". Se decide por "Dune" y empieza una reescritura de guión a tres manos que acabaría produciendo una película de más de dos horas. Auténtico desastre en taquilla, ahora es vista por algunos como una película de culto, pero sigue siendo una pesadilla para Lynch, que la considera uno de los mayores fracasos de su carrera. Tanto desea olvidarla que ha rechazado en numerosas ocasiones dar testimonio del rodaje para ediciones especiales de la película, algo que considera que sería demasiado doloroso.




CARGA MALDITA (1977)

Filmada por William Friedkin justo después de sus grandes éxitos "El exorcista" y "French connection", "Carga maldita" fue un "remake" de la cinta francesa "El salario del miedo" (1955) y contó con un presupuesto alto para la época (se filmó además de en los citados países latinoamericanos en París, Israel y Estados Unidos), 22 millones de dólares, que no llegó a recuperar en taquilla (en EEUU apenas obtuvo 12 millones). Entre los lugares de filmación se encuentra la República Dominicana, en la que debido a inclemencias del tiempo el rodaje se alargó más de lo necesario. El presupuesto se excedió más de la cuenta y Universal tuvo que aliarse con Paramount para cubrir gastos. Allí se filmaron secuencias como la del paso de los camiones por un puente colgante, que tardaron en tenerla lista la friolera de tres meses de los 10 que duró su rodaje (con un coste inicial de un millón de dólares, pero que finalmente fueron tres). Friedkin no escatimó en recursos, siendo por primera vez en su carrera, un perfeccionista muy difícil de tratar que incluso llegó a despedir a gran parte de su equipo. El proceso de producción resultó ser una tortura debido a las complicaciones de rodar en plena selva, por las fuertes lluvias que eran muy constantes y por sufrir los daños de un huracán. Con estos desastrosos mimbres de producción, Luke Skywalker y compañía asestaron el golpe definitivo al estreno de "Carga Maldita" en Estados unidos, que resultó prácticamente ignorada por el gran público que acudía en masa a la cita de "Star Wars". Destacar sin embargo que Friedkin lograba el pasado año, gracias a un proceso en los tribunales de Los Angeles contra los estudios Paramount y Universal, que "Carga maldita" vuelva a proyectarse y se edite por primera vez en Blu-ray. En el pasado festival de Sitges fuimos testigos de ello.





MAL GUSTO

Imaginemos a un joven Peter Jackson, cámara en mano, rodando en los paisajes de Nueva Zelanda que posteriormente convertiría en la Tierra Media. Un joven con la cabeza llena de paisajes idílicos que empezaría su carrera en el gore más descacharrante. Al joven Jackson ni le gustó estudiar ni fue jamás a la escuela de cine. Autodidacta como muchos otros de su generación, había crecido consumiendo cine, y a tiernas edades ya rodaba proto-remakes de King Kong en stop-motion y hacía sus pinitos en los premios gracias a su buen ojo cinematográfico. Tras dejar por fin el instituto a los dieciséis años, empezó a trabajar en el periódico local, en la sección fotográfica. Con el poco dinero que ganaba y lo que se ahorraba viviendo con sus padres, empezó el proyecto que lo catapultaría a la fama, "Mal Gusto". Pero como podéis imaginar, el sueldo no le daba para mucho y la película que empezaría en 1983 no vería su finalización hasta cuatro años más tarde, ayudada por la New Zeland Film Comission, que vio parte del metraje y quedó gratamente sorprendida con la bizarrada de Jackson. Este extendido lapso de tiempo ha dado pie a divertidas anécdotas.

Al rodar cada fin de semana durante cuatro años, los actores debían cuidar al máximo la continuidad. Algo que no debió pensar Pete O'Herne cuando su amigo Peter Jackson le enredó para participar en la película, y es que el actor apareció con una barba que tuvo que mantener durante los cuatro largos años que duró el rodaje. A fuerza de la costumbre, le costó desprenderse de ella después. A otro de los protagonistas, Craig Smith le dio tiempo hasta para casarse y divorciarse. Lo divertido es que lo hizo con una mujer que llevaba eso del cristianismo a rajatabla, y le obligó a no trabajar en la película los domingos. Al tener solo los escasos fines de semana, Jackson lo sacó del guión que iban improvisando cada semana. Cuando Smith se divorció, lo cual entendemos perfectamente, Jackson se las apañó para volver a meterlo.

Además, debido al bajo presupuesto, Peter Jackson se las tuvo que ver y desear para sacar la película adelante y utilizó todos los recursos disponibles a su alcance para ello, aunque eso implicara tener ocupada la cocina de su madre para cocer las máscaras de látex en el horno familiar. Apañado como pocos, se construyó su propia steady-cam por el módico precio de 15 dólares y el famoso vómito que aparece en la película no es más que yogur y colorante. Las limitaciones técnicas también impidieron que se pudiera grabar sonido en directo, por lo que toda la película está doblada en post-producción, añadiendo una capa más de casposidad y cutrez al producto final. ¿El resultado? Una película de culto absoluto que puso al director de "El Señor de los Anillos" en el panorama cinéfilo. Más tarde llegarían, "El delirante mundo de los Pheebles", de recién estreno en Filmin, o "Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro", las cuales lo confirmarían como uno de los reyes del gore junto a su coetáneo Sam Raimi. Pegando un giro radical a su carrera hasta entonces, Jackson se enzarzaría en uno de sus proyectos más personales, "Criaturas Celestiales", que dejaba de lado las señas de identidad que lo habían hecho famoso para recrear una Nueva Zelanda mágica, pero también sofocante, en la mente de dos jóvenes únicas. Y el resto de su carrera, como todos sabéis, es historia.




OTELO

El inmortal texto de Shakespeare sobre los celos según Orson Welles. Otelo iba a ser la primera producción europea de Welles, pero su productor italiano se declaró en bancarrota cuando Welles y su equipo estaban ya en Marruecos a punto de empezar a rodar, lo que acabó por truncar la participación francesa que tenía apalabrada. Sin dinero ni apoyo, Welles tuvo que actuar en otras películas para poder autoproducir su ansiado largometraje. Y como no hay mal que por bien no venga, esto le llevó a participar en "El Tercer Hombre" o "El príncipe de los zorros". Y para zorro el avispado de Welles, que en otro de estos trabajitos para financiar "Otelo", "La Rosa Negra", se encargó de saquear el set de rodaje para proveerse de material. Cogió "prestados" vestidos, y cámaras, lo que desató la furia de su director Henry Hathaway, y hasta tuvo el descaro de pedir al departamento de vestuario que uno de los abrigos que tenía que llevar estuviera forrado con piel de bisón, aunque no tuviera ninguna utilidad en la película. Adivinad dónde se pudo ver ese abrigo más adelante.

Y es que si algo le sobraba a Welles era ingenio. ¿Quién si no aquel que sacó adelante "Ciudadano Kane" podría haber reducido una obra de Shakespeare de tres horas de duración a noventa minutos? Incluso intuyó que en Estados Unidos su obra no sería apta para el paladar americano y preparó dos versiones, una europea y otra americana. La primera consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes y se ha convertido en un clásico absoluto en el mundo del cine. La segunda fue un auténtico y estrepitoso fracaso en taquilla que acabó por dilapidar la carrera de Wells en la tierra de las oportunidades.




FITZCARRALDO

Otra película que de tan épico e infernal rodaje acabó inspirando un documental, "Burden of Dreams". Titánica, farónica, una conquista de lo inútil y también una de las mejores películas de todos los tiempos. Así es "Fitzcarraldo", la historia de un hombre, de un sueño y del development hell más sonado de la historia. Werner Herzog se convirtió en un personaje más de su película e invocando el espíritu del original Fitzcarraldo un megalómano que se empeñó en llevar el arte a la selva peruana, llevó a su equipo al límite de lo humano. El rodaje, como hemos visto en muchos de los casos anteriores, ya empezó con mal pie debido a los actores principales. Después de rodar más de un 40% de la película con Jason Robards como Fitzcarraldo, éste enferma de disentería y el rodaje se paraliza. Podrían haber esperado al retorno de Robards, pero sus doctores le prohibieron terminantemente finalizar esa película si quería conservar su vida. Casi nada. Herzog debe buscar una solución y es en ese momento en el que se considera a Jack Nicholson o a él mismo para interpretar a "Fitzcarraldo". Pero Klaus Kinki, viejo conocido de Herzog, en el último momento se apunta al rodaje a pesar del infierno al que se sometieron en "Aguirre: La Cólera de Dios". Pero su primera colaboración se quedaría en simples rencillas inofensivas comparado al nivel al que llegaron en "Fitzcarraldo".

Nada más llegar Kinski, la crisis se desata. Kinski se queja por todo. La comida, los nativos que actúan como extras, la tiránica actitud de Herzog. Llegan a tal extremo sus pataletas con el director y con cualquier ser viviente del set, que uno de los nativos propuso a Herzog asesinar a Kinski. El director declinó la propuesta, pero por que necesitaba vivo a Kinski para acabar su película. Este ambiente de tensión y crispación constante es palpable en muchas de las escenas de la película, una atmósfera metacinematográfica que pocas películas pueden conseguir (menos mal) y que le sirvió a Herzog para alzarse con el Premio a Mejor Director en el Festival de Cannes. Como resumen: En la realización de Fitzcarraldo murieron dos extras, varios actores acabaron heridos y se acusó a Herzog de explotación de los nativos. Esperemos que nadie lo supere.


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    raulvalero

    Cuando vi que mencionábais a David Lynch al principio, creí que íbais a hablar del rodaje de Cabeza Borradora