Unas de...Shakespeare

Fuente: Manel Carrasco

Unas de...Shakespeare

Se alza el telón. Aparece Bud Spencer vestido de veronés medieval y con cara de panoli enamorado. Sus labios exalan un poderoso y enternecedor suspiro, paso previo a un palamento capaz de ablandar al feldespato potásico: Pero, ¡silencio!, ¿qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente y Julieta, el sol! ¡Surge esplendente sol y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella! De repente irrumpe una banda de Capuletos y Montescos, todos con grandes bigotes, que atacan a nuestro héroe. Bud se lía a trompazos. Suena una música de trompetines y clarinetes. La acción se acelera. Entonces aparecen los ninjas…

Tranquilos, no hace falta que busquéis en Youtube. Que sepamos, una escena semejante nunca ha tenido lugar. Y es una pena porque, en caso de haberse montado, habría salido de cine. Los tortazos de nuestro orondo italiano favorito habrían tenido la firma del más universal de los dramaturgos: William Shakespeare. Orson Welles que está en los cielos sabe que el combo Spencer-Shakespeare habría sido un sello de calidad como pocos. Bueno, al cuerno, seguiremos soñando.

William Shakespeare nace en abril de 1564 en Stratford-Upon-Avon. En sus 52 años de vida escribe un puñado de obras magnas del teatro universal, cuya proyección alcanza todas las épocas por venir y todos los confines del mundo. Con el tiempo se ha convertido en el autor más representado de la historia, en cine y teatro, y sus más célebres líneas de texto están integradas en la cultura popular. Nadie como él. No lo digo yo, lo dice la Wikipedia.

Ni que decir tiene que el cine ha acogido las obras del bardo inglés como si fuesen agua de mayo. Gran Bretaña ha visto nacer grandes figuras de la escena especializadas en textos shakespearianos, pero en ocasiones el acento british se ha visto sustituido por la musicalidad italiana, estadounidense, india o japonesa. Hay un puñado de películas extraordinarias surgidas de la pluma de un guionista prolífico, enigmático y más vigente que nunca… aunque murió hace más de 400 años. Ahí es nada.

César debe morir (2012)

La obra

A sus ochenta y pico años los hermanos Taviani dan con sus huesos en prisión. Si es que se veía venir, tanto caminar por el lado salvaje de la vida…

La compañía

Asesinos, traficantes, ladrones… Shakespeare en boca, gesto y espíritu de un grupo de presos dispuestos a bordar el “Julio César”. Teatro (y cine) que sale de las entrañas.

La reacción del público

Que se quite Marlon Brando. Ni método ni mandangas: estos tipos ponen la carne y el alma. El público del Globe Theatre sabe recompensarles con aplausos.

 

Shakespeare wallah (1964)

La obra

Compañía itinerante de actores ingleses interpreta Shakespeare para solaz de los pueblos y ciudades de la India.

La compañía

Una familia de actores para interpretar a otra. Los Kendal, como sus caracteres, también integraban un grupo teatral de gira por la India. Por cierto, James Ivory, que debuta en la dirección, puede parecer tan inglés como la Union Jack, pero nació en California. Será que los británicos son como los de Bilbao, que nacen donde les apetece.

La reacción del público

La sala se llena de habitantes de una India en plena mutación. Para garantizar el éxito de la función estos actores deben entender que ya no se encuentran en una atávica colonia británica.

 

House of cards (1990)

La obra

Francis Urquhart es de ese tipo de corderos que nada más verlos sabes que apuñalarían por la espalda a Macbeth, que urdirían un complot contra Ricardo III, que harían enloquecer a Hamlet. Un angelito en Downing Street.

La compañía

La gente del medio televisivo que se porta bien cuando muere no va al cielo: sube a la BBC.

La reacción del público

Aplausos, jaleos y vítores para una de las mejores series que ha cruzado jamás el Canal de la Mancha. Eso sí, no le vas a dar la espalda a un funcionario público en tu vida…

 

Crepúsculo-Eclipse-Luna Nueva (2008-2010)

La obra

Romeo quiere hincarle el diente a Julieta antes de que lo haga el hombre lobo. Es fácil diferenciar a los contendientes porque uno es muy peludo y el otro fosforescente.

La compañía

El verdadero interés estriba en los rompecorazones que protagonizan el asunto, pero si te fijas en el ejército de secundarios te encontrarás a la mitad del Hollywood que viene.

La reacción del público

Shakespeare provocando sofocos entre los adolescentes, 400 años más tarde, con anillos de castidad y todo. Uno de los mayores fenómenos de este joven siglo XXI.

 

Belleza prohibida (2005)

La obra

Estamos en el siglo XVII y al rey Carlos II se le ocurre una idea de lo más peregrina: que las mujeres interpreten los papeles femeninos en el teatro. Habrase visto.

La compañía

Billy Crudup es la estrella hasta que al rey Rupert Everett le da por levantar la prohibición de actuar a las mujeres y aplicarla a los hombres. Y así tampoco vamos bien, Su Majestad.

La reacción del público

Está por ver si nos acostumbraremos a tener a excelentes actrices declamando roles femeninos, en lugar de a hombres ridículamente pintarrajeados. Por lo pronto, Claire Danes en el rol de la Desdémona de Otelo da el pego. Cómo cambian los tiempos.

 

Hamlet (1948)

La obra

La línea más famosa de toda la historia del teatro en boca del atormentado heredero de Dinamarca. Ya sabéis, aquello de “To be or…”

La compañía

Que sí, que Lawrence Olivier está muy bien y se llevó un Oscar. Que también, que Jean Simmons lo borda y se merece la nominación. Y Anthony Quayle, Basil Sidney o John Laurie. Pero si os fijáis en los secundarios, el bufón es Peter Cushing y uno de los soldados está interpretado por Christopher Lee. ¡Cushing y Lee! ¡Juntos por primera vez en sus carreras! ¡Y no es una película de la Hammer! ¿No es maravilloso?

La reacción del público

…y de los académicos. Cuatro Oscar y la consagración de Olivier como el albacea del Shakespeare más ortodoxo y british. Y lo que faltaba aún por llegar…

 

The Black Adder (1983-1989)

La obra

Si tenemos en cuenta que Lord Edmund Blackadder II es contemporáneo (más o menos) de Shakespeare, a nadie debería extrañar que esta serpiente codiciosa, maquiavélica y genial haya podido servir de modelo a Yago o al Macbeth más refinado. Ya sabemos que no fue así, pero imaginaos el colapso que sufriría toda la Gran Bretaña si descubriera que la musa de su mayor escritor no fue otro que Rowan Atkinson.

La compañía

Un elenco de jóvenes promesas del mejor teatro de la corte. Los ilustrísimos Atkinson, Hugh Laurie, Tony Robinson, Tim McInnerny o Stephen Fry. Ah, y a Miranda Richardson en el papel de la chalada de su graciosa majestad la reina Isabel I.

La reacción del público

Cuatro temporadas llenando el Globe, repletas de running gags (¡¡Baldrick!!), afilados diálogos, situaciones rocambolescas, carcajadas a granel y la mayor colección de tarados que ha parido la BBC. Debería estar en la torre de Londres. Las joyas de la Corona son bisuterías a su lado.

 

Obsesión (2004)

La obra

Pasen y vean, damas y caballeros, la historia de un joven publicista de Chicago que lo echa todo por la borda por un antiguo amor. Luego hay bailarinas de danza moderna, música de un cuarteto de cuerda y percusión llamado Coldplay, y un engendro surgido del averno al que llaman “teléfono”. Hay que ver, William Shakespeare, menudas ideas de bombero que tienes.

La compañía

Josh Hartnett y Diane Krüger harán suspirar al Globe entero, pero la robafunciones (y robaplanos, y robacorazones) es y será siempre Rose Byrne.

La reacción del público

Los más avezados espectadores se sentirán descolocados buscando en cada línea de texto algo que suene a Shakespeare. Entonces caerán en la cuenta de que es una libérrima versión del Sueño de una noche de verano y aplaudirán la gracia.

 

Coriolanus (2011)

La obra

Vale que el general Caius Martius Coriolanus no es lo que diríamos una fiesta de tío, que tiene sus prontos, que desprecia al pueblo de Roma y que sus ideas sobre la democracia son un tanto peculiares, pero tampoco es plan de tratarlo así. Luego, claro, pasa lo que pasa.

La compañía

Ralph Fiennes es uno de esos actores que debería interpretar a Shakespeare hasta cuando se lava los dientes. Para su debut como director se rodea de un reparto de la talla de Vanessa Redgrave, Jessica Chastain, Brian Cox, Lubna Azabal, James Nesbitt o Gerard Butler (su mejor papel, por cierto). Es como el casting soñado que todos querríamos tener en nuestra mesa el día de Navidad.

La reacción del público

¿Vosotros querríais tener a Ralph Fiennes vestido de militar asediando las puertas de vuestro pueblo? Efectivamente. Más vale que aplaudamos todos como si nos fuera la vida. Además, la película lo merece, así que miel sobre hojuelas.

 

Hamlet (el honor de la venganza) (1990)

La obra

Martin Riggs se enfrenta a Ted Burgess ante la horrorizada mirada de Bilbo Bolsón, de Cruella de Vil y de Bellatrix Lestrange.

La compañía

Pues eso, el ilustre Hollywood de los 90. Solo falta Harrison Ford haciendo de Rosencrantz y Tom Hanks de Guildestern. Espera, ¿por qué nadie se lo dijo?

La reacción del público

El Globe Theatre se llena hasta la bandera de una plebe armada de tomates dispuesta a bombardear al protagonista. “¿Un australiano macarra y de tendencias megalómanas para un libreto de nuestro Bill Shakespeare? Por encima de nuestros flemáticos cadáveres” Pues mira, un chasco: Mel Gibson la clava. Hoy no van a rodar cabezas.

 

Doble vida (1947)

La obra

Si te pasas el día subido a unas tablas recitando Shakespeare, lo menos que te puede pasar es que acabes conspirando contra tu suegra para arrebatarle el trono o, en su defecto, el mando de la tele.

La compañía

George Cukor, George Cukor y George Cukor. Y Ronald Colman, Edmond O’Brien y Shelley Winters, por supuesto. Pero para empezar, George Cukor.

La reacción del público

Atentos al mensaje de los patrocinadores: mucho teatro puede volver tarumba. Y no es lo mismo acabar majara con Las alegres comadres de Windsor que con Otelo.

 

Enrique V (1944)

La obra

Ni príncipes daneses neuras, ni reyes bendecidos con hijas díscolas, ni generales romanos con escaso don de gentes: aquí el gran triunfador de la obra shakespeariana es Enrique V. Todo le salía bien al tío, exactamente como a Lawrence Olivier.

La compañía

Olivier es el único actor en ostentar los títulos de Lord y de Sir. También dirige, protagoniza (¡e incluso adapta!) este clásico desempolvado del baúl shakespeariano por una cuestión de extrema necesidad…

La reacción del público

Estamos en 1943 y las bombas nazis siembran la desolación por todo el territorio de Gran Bretaña. El gobierno de Winston Churchill propone a Olivier que lleve a cabo una adaptación de Enrique V que suba la moral a la población. Por eso la figura del vencedor de Agincourt es presentada como la de un inmaculado héroe del pueblo inglés. Por eso, también, las partes de la obra más cuestionables son censuradas. Pese a los recortes, Olivier se esmera y levanta un peliculón que es al mismo tiempo un eficaz instrumento de propaganda. Shakespeare para tiempos de guerra.

 

The angelic conversation (1985)

La obra

Aparcamos el teatro shakespeariano por un momento y nos centramos en su poesía. Y de qué manera.

La compañía

El talento estético de Derek Jarman y la voz de Judi Dench inyectan vida y sentido a los versos del bardo de Avon.

La reacción del público

Esta es una obra para una sala pequeña, donde se pueda degustar con tranquilidad y en las distancias cortas. Jarman se emplea a fondo para extraer todo el lirismo de las composiciones. Y eso, en él, es decir mucho.

 

Shakespeare mudo (1899-1910)

La obra

¿Quién dice que Shakespeare es sólo texto bien entonado? Nadie, en realidad, pero por si acaso aquí están estos cortometrajes para refutarlo.

La compañía

Hombres y mujeres frente a una cámara de cine casi por la primera vez, declamando un texto que nadie va a escuchar, en blanco y negro y en color pintado a mano. Una maravilla. En serio.

La reacción del público

¿Qué es esa luz que se proyecta contra la pared del Globe? ¿Qué extraño conjuro hace aparecer figuras en movimiento disfrazadas de otra época? Y lo más importante, ¿por qué no podemos dejar de mirarlos?

 

Noche de reyes (1968)

La obra

(¡¡OJO SPOILERS!!) Viola se disfraza de Sebastián y entra a trabajar para el conde Orsino. Sebastián (el de verdad) se encuentra bajo la protección de Antonio, enemigo del conde. Orsino se enamora de Olivia. Sir Andrew se enamora de Olivia. Sebastián se enamora de Olivia. Demonios, hasta Malvolio se enamora de Olivia. Pero Olivia se encapricha con Viola, disfrazada de Sebastián y oculta bajo el nombre de Cesáreo. Sir Andrew reta a Cesáreo (es decir, a Viola) a un duelo por Olivia. Sebastián es confundido con Cesáreo (es decir, con Viola, que se ha disfrazado de Sebastián). Al final, Viola y Sebastián (a la sazón hermanos) se reencuentran. Sebastián se casa con Olivia. Viola hace lo propio con Orsini. Y a Malvolio que lo zurzan. ¿Se entiende? Me lo temía.

La compañía

No sólo de Lawrence Olivier vive el teatro inglés. Alec Guinness, Ralph Richardson o Joan Plowright levantan una función ellos solitos. Imaginaos si los tenemos a todos juntos.

La reacción del público

Los asistentes en el Globe que han leído la sinopsis ponen cara de póquer. Entonces empieza la función y todo cobra sentido, la narración se sigue perfectamente y los giros de la historia son muy celebrados. Carcajadas isabelinas.

 

El mercader de Venecia (1973)

La obra

Shakespeare es un especialista en dibujar personajes complejos, que nos muestran sus aristas cuando más creemos conocerlos. Pocos a la altura del prestamista de Venecia.

La compañía

Lawrence Olivier, de nuevo. Su Shylock decimonónico sienta cátedra.

La reacción del público

Espectadores de todos los rincones del Globe sacan sus espadas y empiezan a cortarse una libra de carne. Todo para que la obra no acabe jamás. Visto así, da un poco de asquito, pero la función lo merece.

 

El mercader de Venecia (2004)

La obra

Shylock. Con eso lo decimos todo.

La compañía

Al Pacino, Jeremy Irons, Lynn Collins y el hermano de Ralph Fiennes. Sí, ese que interpretaba a Skakespeare en otra película. El mismo.

La reacción del público

Si hay alguien en todo el firmamento norteamericano (con el permiso de Orson Welles) capaz de enfrentarse a Shakespeare es Al Pacino, y el público del Globe lo sabe. Cosechará más aplausos que cuando interpreta a Macbeth en Jack y su gemela (2011). Eso seguro.

 

El rey Lear (1983)

La obra

Cría cuervos y tendrás cuervecitos. Luego, tú verás cómo repartes la herencia.

La compañía

Atención que esto quita el hipo: John Hurt, Colin Blakely, Diana Rigg, Brian Cox  y el omnipresente Lawrence Olivier, que se llevó un Emmy con este trabajo. Reparto de campanillas.

La reacción del público

Lleno hasta la bandera. Las funciones se prorrogan y luego se van de gira. El acontecimiento de la temporada tiene a un Olivier de 76 años que parece un chavalín.

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