Cuadros para ver y disfrutar con "Big Eyes"
Libros de Hopper, Magritte, Bacon, Dalí, Caravaggio o Goya se amontonan en las salas de preproducción, de allí saldrán las inspiraciones para encuadres, la ayuda para el director de fotografía o el referente que necesita el director artístico. El cine no solo bebe hasta emborracharse de la pintura, también suele contar con ella como principal actor protagonista. Es el caso de los "Big Eyes" de Tim Burton, y e sel caso también de esta imprescindible exposición de cuadros cinematográficos con los que acompañamos su estreno.
EL CUADRO:
"Big Eyes" se centra en el despertar de Margaret como artista, en el fenomenal éxito de sus pinturas y la tumultuosa relación que mantuvo con su marido, catapultado a la fama mundial mientras se llevaba todo el crédito por el trabajo de Margaret.
SU VALOR:
Tim Burton alcanzó su cima artística con "Ed Wood" y veinte años después regresa al biopic, esta vez para contar la historia de la pintora Margaret Keane (maravillosamente interpretada por Amy Adams) y su posesivo marido (el siempre genial Christoph Waltz). "Big Eyes" nos devuelve al Tim Burton más artesanal y personal, aquella que recupera su mejor versión de los últimos años.
EL CUADRO:
Un profesor de Psicología se encuentra de pronto cautivado por el retrato de una bella joven expuesto en un escaparate contiguo al club social al que suele a acudir. Tanto que parece que la joven se mueve.
SU VALOR:
Rodada un año antes que su otra obra maestra del periplo estadounidense (Fritz Lang rodó "Perversidad" inmediatamente después "La mujer del cuadro", repitiendo mismo equipo y con el mismo trío protagonista formado por Edward G. Robinson, Joan Bennet y Dan Duryea). Hablamos de un noir monumentalmente endemoniado y nada melodramático, que se erigía en inmejorable antesala para la obra maestra sin paliativos que esperaba a dibujar.
EL CUADRO:
Un excéntrico pintor londinense sale de la cárcel tras ser encerrado por amenazar a un marchante. Su peculiar carácter y su extraordinaria visión artística le llevarán a cometer un buen número de locuras, como atosigar a un viejo rico poseedor de algunas de sus obras para que se las devuelva, o como allanar un lujoso piso de Londres para pintar en una pared vacía su siguiente obra.
SU VALOR:
Alec Guinness se encargó de adaptar una divertidísima novela de Joyce Cary escribiendo un guión fantástico (nominado al Oscar en 1958) e interpretando a un personaje impecable. Dirigida por Ronald Neame, Un genio anda suelto es una película que se sale fuera de lo común, como la vida de su peculiar protagonista.
EL CUADRO:
Un pintor arruinado y abatido por haber perdido la inspiración conoce un frío día de invierno a una mujer vestida de un modo anticuado. A partir de ese momento se suceden otros encuentros, con la particularidad de que en breves intervalos de tiempo la chica se va convirtiendo en una bellísima joven de la cual el pintor se enamora. Y sí la femme fatale que da nombre al cuadro se llama Jennie.
SU VALOR:
Ganadora de un Oscar en 1948 en la categoría de Mejores Efectos Especiales y nominada al Oscar a la Mejor Fotografía en Blanco y Negro, Jennie supo mezclar magistralmente el romance y la intriga en un bello marco visual de la mano de su gran director, William Dieterle.
NOCHE EN EL ALMA de Jacques Tourneur
EL CUADRO:
Probablemente estemos ante una de las menos reivindicadas películas de Jacques Tourneur, y también ante una de sus mejores obras, su cima no tan reconocida.
SU VALOR:
A la estela de "Luz de gas", Jacques Tourneur envuelve el arte de una atmósfera opresiva y perversamente inquietante. Una excelente muestra del talento de un realizador que no siempre ha sido valorado en su justa medida.
SHIRLEY, VISIONES DE UNA REALIDAD
El CUADRO:
A través de 13 grandes pinturas de Edward Hopper convertidas en 13 catárticas secuencias, "Shirley. Visiones de una Realidad" recorre las experiencias vitales y profesionales de una vida que coincide con eventos clave de la historia estadounidense, como La Gran Depresión o el macarthismo.
SU VALOR:
Monumental ficcionalización de la vida de la protagonista de algunos de los cuadros más emblemáticos de Hopper (precisamente la Shirley del título) una mujer que no acepta la realidad de la época "Mad Men" que le ha tocado vivir - la América de los años 30 a los años 60 - y que se aferra firmemente a sus convicciones. En resumidas cuentas, la historia de una mujer que vive una realidad que no acepta, plasmada como un cuadro de Hopper. Imperdible.
El CUADRO
Un cuadro mítico que adquiere vida propia. La obra maestra épica del pintor Pieter Bruegel, Camino al Calvario, narra la historia de la pasión de Cristo situada en Flandes bajo la dura ocupación Española de 1564, el mismo año en que Bruegel pintó esa obra. De entre más de medio millar de figuras que pueblan el lienzo de Bruegel, "El Molino y la Cruz" se centra en una docena de personajes cuyas vidas se entrelazan en un paisaje panorámico poblado por aldeanos y jinetes de capa roja.
SU VALOR
Entre ellos se encuentra el propio Pieter Bruegel (interpretado por Rutger Hauer), su amigo y coleccionista de arte Nicholas Jonghelinck (Michael York) y la virgen María (Charlotte Rampling). Y lo hacen transitando un apabullante artefacto que fusiona de forma implacablemente hermosa, embriagadoramente hipnótica, cine y pintura, o nunca mejor dicho, arte y ensayo.
El CUADRO
Rembrandt, sumido en la miseria tras su gloria artística pasada, acepta el encargo de pintar a la milicia de arcabuceros de la ciudad en un cuadro que será conocido como La Ronda de Noche. En el proceso de elaboración de la obra, de la que nos hace testigos directos, el pintor va dejando pistas reflejadas entre los recovecos del cuadro que ponen de manifiesto la trama y los asesinatos cometidos por los conspiradores, que no son otros que los personajes del cuadro, poniendo al descubierto el costado vil e hipócrita de la sociedad holandesa en el contexto de la hegemonía que ejerció en el siglo XVII. A jugar.
SU VALOR
Como era de esperar en Peter Greenaway, su fascinante, compleja y enigmática formulación visual pasa, una vez más, por el teatro y la pintura además del cine. Elevando al cubo la fórumla artísitca de "El Cocinero, el ladrón, su mujer y su amante", el iconoclasta y polifacético realizador británico nos presenta a una obra tan irreverente como iconoclasta, tan inclasificable como sorprendente.