8,4

La mujer del cuadro

· 95min.

Rodada por Lang un año antes que su otra obra maestra del periplo estadounidense "Perversidad".
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Sobre la película

Rodada por Lang un año antes que su otra obra maestra del periplo estadounidense "Perversidad".El profesor de psicología Richard Wanley (Edward G. Robinson) se encuentra de pronto cautivado por el retrato de una bella joven expuesto en un escaparate contiguo al club social al que suele a acudir. Sin darle más importancia acudirá al club donde se reunirá con sus amigos.
Al salir del club, con alguna copa de más en el cuerpo, volverá a plantarse ante el escaparate para una vez más observar el retrato. Inesperadamente, en el reflejo del escaparate, la joven parecerá moverse. En efecto, a su espalda se encuentra la modelo del cuadro, Alice Reed (Joan Bennett), quien tras una amigable charla le invitará a tomar una copa en su apartamento. Richard aceptará pero, cuando se encuentran en el apartamento y todo parece ir como la seda, aparecerá el furioso novio de la joven. Defendiéndose en un forcejeo Richard acabará con la vida del joven, iniciándose una auténtica pesadilla para él…

Dirección y reparto

Dirección:
Fritz Lang

Premios y nominaciones

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español
Audio: Inglés

Más información

Título original:
The Woman in the Window
Géneros:
Thriller, Clásicos
Ver ficha:
IMDB

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He vuelto a ver esta película después de muchísimos años. Quizás no ha envejecido todo lo bien que merece pero es una grandísima película. Ingenua y algo previsible, pero con ese sabor a cine de siempre que ya, por desgracia, no volverá.

Una película brillante, intensa y que te mantiene en suspense hasta el final

Genial. Otra enorme película de Fritz Lang quien repetiría protagonistas un año despues con Scarlet Street ("Perversidad"), una verdadera obra maestra. La mujer del cuadro me atrapó igual que al profesor Wanley, viviendo una aventura como sólo el Hollywood de aquellas décadas lograba; cuando me dí cuenta, llevaba más de una hora absorto en la historia, que termina como las grandes películas de la época, con un giro final que elevaba la sensación general de disfrute. Como ensoñado recorre uno la mirada desde la mujer del cuadro hasta el derroche ingenioso pese a predecible del devenir de los acontecimientos policiales. Uno termina con una sonrisa en la boca, complacido y sí, aliviado.

Magnifica, y con un final sorprendente