Superhéroes que no encajarían nunca en Los Vengadores

Autor: Jose Ángel Escribano Fuente: Filmin

Ser un superhéroe no es nada fácil, y no porque tengas que salvar al mundo cada mañana; algunos no salvan al mundo, muchos ni siquiera tienen superpoderes fantásticos, de hecho no tienen un gran poder pero sí una gran responsabilidad. Desde historias de superhéroes cotidianos sin superpoderes, de justicieros sociales, hasta cine fantástico que se sale de los márgenes de las típicas películas de acción. En Filmin sí que tenemos un habilidad especial, y es la de la multiplicidad. Por ello, aprovechamos el estreno de "Vincent", una comedia inclasificablemente superheróica que no te dejará indiferente, para hacer un repaso por lo más heterogéneo y reseñable de nuestros superhéroes favoritos. Entre los que tienen poderes, unos salvan al mundo por obligación aunque nadie quiera que lo hagan y otros no sabemos muy bien a quien salvan (si es que realmente salvan a alguien). Entre los comunes, los que son como nosotros, algunos luchan por salvarse a ellos mismos y otros pretenden hacer justicia; y quizás, tanto unos como otros, sean más superhéroes que los anteriores.


"Vincent"

Opera prima dirigida y protagonizada por el francés Thomas Salvador y que fue presentada en Festival de San Sebastián. Una sorprendente y cuidadísima propuesta a la que resulta imposible cogerle las medidas. Una suerte de aqua-man (o de teen mutant inadaptado a lo X Men más bien) tímido y reservado que cuando entra en contacto con el agua adquiere superpoderes incrementando su fuerza, agilidad y reflejos. Sin embargo, la cinta se sitúa en las antípodas de lo que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en superhéroes. Vincent llega a un pequeño pueblo rural donde vive en comunión con el medio natural ejemplificado por un hermoso lago y se enamora de una joven local, pero cuando un incidente público le obliga a mostrar sus poderes la situación se complica. Con una realización sencilla y totalmente alejada del efectismo, el francés construye un relato realista alejado de efectos especiales y bandas sonoras para centrarse en la naturaleza y el entorno, la cámara se posa livianamente para mostrarnos a los personajes, cuando hay movimientos estos se muestran sutiles y acompasados, y la importancia que le es concedida al paisaje es capital, la fotografía resalta los verdes tanto de la flora como de los destellos del agua del lago, tiñendo así todo el relato. Junto a esto, como si de "En la ciudad de Sylvia" se tratase, el sonido ambiente resulta definitorio, en la cinta de Guerín eramos capaces de sentirnos paseando por las calles de Estrasburgo, aquí nos imaginamos en medio del paraje natural sin apenas dificultad. En definitiva, la obra debut de Thomas Salvador se manifiesta como todo un ejemplo de ingenio y estilo condensado en una pequeña pieza manufacturada de tan sólo 75 minutos, muy recomendable.


"Diamond Flash"

"Magical Girl" fue sin ninguna duda el boom del cine español en el 2014, pero antes de esto algunos ya se hicieron eco del debut cinematográfico de un ilustrador y dibujante de cómics que había creado una película la cual nadie sabía por donde cogerla y que estaba destinada a convertirse en obra de culto: superhéroes, neo-noir, suspense, serie B y humor negro (entre otras cosas), todo ello mezclado en una reformulación de géneros críptica y tenebrosa: hablamos de Carlos Vermut y su inclasificable "Diamond Flash". Alejada de cualquier narración convencional, se nos presentan cinco historias sobre cinco mujeres entre las que se mezclan asuntos como la pedofilia, la violencia de género, el incesto o el rapto y que están aparentemente unidas por la presencia fantasmal de un justiciero enmascarado que se cuela en el relato entre capítulo y capítulo. “Mi interés pasaba por coger un género tan familiar como el de los superhéroes para desmontarlo, y preguntarme qué es lo que ocurre en los márgenes de la ficción, como por ejemplo qué reacciones psicológicas se tienen cuando eres salvado por un superhéroe, o qué ocurre en los tiempos muertos” comenta Vermut en una entrevista, su resultado es un filme puzzle en el que probablemente si le buscamos un sentido racional y cuadriculado acabemos peor que alguno de sus personajes, puesto que su interés no reside ahí. El enigma es emocional y psicológico al igual que en películas  como "Mulholland Drive", el malestar que genera es palpable, no existe esperanza en esta historia, la atmósfera es negra y turbadora, los personajes en su terrible amoralidad resultan demasiado reales, y además está envuelta en una realización sobria y naturalista que potencia aún más todo este efecto. La opera prima de Vermut es un regalo para los espectadores, pero también un desafío, una cinta sutil que nos concede el beneficio de no considerarnos estúpidos ("que se joda el espectador medio"  clama David Simon), que lanza una serie de preguntas, y que nos hace retorcernos en nuestros asientos. Todo lo que digamos de más sobre "Diamond Flash" sería spoiler, y para ello, mejor juzgarla uno mismo.


"Big Man Japan"

Sucesor de la tradición humorística de Takeshi Kitano y renovador del del cine japonés, Hitoshi Matsumoto es el cómico más celebre de la televisión japonesa que, antes de su ya obra de culto "Symbol", en 2007 presentó su primera película, un falso documental sobre un superhéroe en horas bajas que se encarga de proteger Japón de monstruos gigantes. "Big Man Japan" es mucho más que una cinta de superhéroes o un falso documental, es la opera prima de uno de los innovadores de la comedia subversiva japonesa que nos presenta aquí un universo propio caracterizado por el delirio extremo y la comedia más satírica e irrisoria, llegado el punto donde el espectador no sabe si reír o sentir vergüenza ajena por nuestro protagonista. La cinta en formato de reportaje continuo nos acompaña en el día a día de Daisato un hombre triste, pusilánime, inexpresivo y patético que vive sólo en un piso pequeño, su mujer le ha abandonado y a su hija la ve dos veces al año. Sin embargo, Daisato es el Big Man Japan, puesto heredado de su abuelo y de su padre, un superhéroe que trabaja para el ministerio de defensa y se encarga de defender Japón de monstruos desmedidos y extraños, para ello recibe descargas eléctricas que lo convierten en un luchador gigante de calzoncillos morados. Por si esto no bastase, sus intervenciones contra los monstruos son televisadas por lo que además de superhombre es el protagonista de un show televisivo que se encuentra en sus horas más bajas. Antes, en la generación de su abuelo, los Big Man Japan eran ídolos nacionales que vivían de su propia fama, iconos de la cultura popular, ahora Daisato es el único Big Man Japan que ejerce en la actualidad: tiene un sueldo que considera insuficiente, es repudiado por la opinión pública ya que muchos ven su labor innecesaria creando más problemas de los que soluciona, en acción resulta torpe y desidioso por lo que programa se emite de madrugada con unas cuotas de audiencia mínimas, lo que hace que su representante tenga que pelear con las marcas por conseguir patrocinios a modo de tatuajes que lleva impresos por su cuerpo cuando aumenta de tamaño. La cinta ridiculiza a Daisato por medio de un entrevistador que no sabemos hasta que punto pretende humillarle desde el periodismo más morboso o realmente empatiza con él, pero el trasfondo de todo este despropósito audiovisual es también el realizar una crítica mordaz y sarcástica de la sociedad nipona del momento y a lo políticamente correcto, todo ello envuelto por un homenaje y parodia del género Kaijū-eiga. Aquí no tenemos a Godzilla sino a una serie de villanos de formas aberrantes con comportamientos escatológicos, sexuales e infantiles que acompañan a un protagonista bochornoso en su ridícula existencia. Una genialidad que, en el delirio personal de Matsumoto, mezcla géneros y rompe todo tipo de esquemas visuales y narrativos creando una obra única en su especie.


"Especial"

Con tintes de comedia dentro del universo de los superhéroes, “Especial” se revela esencialmente como un drama sobre la soledad y los inadaptados, las ovejas negras del rebaño que van en contra de la norma (o más bien que la norma va en contra suya), y la angustia existencial que ello les genera. El sentimiento de querer sentirnos especiales, de dar un sentido a una existencia que se nos muestra gris y pesada. Michael Rapaport interpreta aquí a Les, un agente de parquímetros, lector compulsivo de comics, que tras probar un medicamento experimental para paliar su depresión cree tener habilidades sobrehumanas como la levitación o la telepatía  y con ellas decide combatir el crimen. Mientras que Les está convencido de tener superpoderes sus amigos tratan de hacerle ver que ha enloquecido, lo que reforzará el sentimiento de singularidad de Les. Por primera vez en su vida es diferente, va en contra de lo na, y pese a que todo apunte a que no, él confía con fe ciega en su nueva identidad, necesita confiar en ella, su vida anterior es demasiado desesperanzadora.


"Los Increíbles"

No, no es la película de animación, es algo mucho más cotidiano, y a la vez más extraordinario. Largometraje debut del cortometrajista español David Valero. Proyectada en el Atlántida Film Fest así como en el Festival de San Sebastián, el documental realizado con apenas recursos se centra en la figura de tres superhéroes anónimos que han de combatir contra el día a día y lidiar con la enfermedad, la soledad, el desamor y la muerte. Ala Rota, La dama de hierro (esta sí que de verdad, y no aquella inglesa de los años 80) y La mujer radioactiva son los tres protagonistas: Ala Rota perdió en un accidente la movilidad y sensibilidad en un brazo, cambiando su vida para siempre,  se sumió en una profunda depresión, perdió a su esposa y su trabajo, y a día de hoy intenta rehacer su vida; La dama de hierro tiene 94 años, sus dos hijos y su marido murieron, a ella le diagnosticaron hace 25 años cáncer de colon, pero su vitalidad sigue intacta como desde el primer día; y La mujer radioactiva tiene 32 años y lucha contra un tumor en la cara que le fue diagnosticado hace unos años. Tomando como punto referencial y de inspiración el documental “La casa de mi abuela” Valero se dispuso a filmar (en cierto modo yendo a la aventura sin saber muy bien que película quería hacer, pero sí que quería contar) una obra sencilla, real y cercana en la que retrata a figuras cotidianas de su entorno marcadas por desgracias tan comunes como lo son el cáncer o la minusvalía. Los tres protagonistas se convierten en superhéroes de sus propias vidas por imposición, no les queda otra, y la cinta consigue acercarnos a ellos de una forma empática y directa, sin trampa ni cartón. Una obra dura y cruda, pero al mismo tiempo muy humana y respetuosa con los personajes, que es capaz de moverse entre el drama y la comedia saliendo victoriosa del duelo.


"Justi&Cia"

Último papel de nuestro querido Alex Angulo y a su vez opera prima de Ignacio Estaregui. Aquí, al igual que en la anterior no hay superpoderes ni fantasía, sólo personas corrientes llevadas a realizar sucesos extraordinarios. En esta ficción se nos presenta a un ex minero superviviente de un accidente laboral que le costó la vida a muchos de sus compañeros y que harto de la situación de crisis social y económica del país decide tomarse la justicia por su mano en forma de vengador social. En su aventura le acompaña el personaje interpretado por Alex Angulo, formando así una quijotesca dupla de justicieros que pretende combatir la corrupción que infecta nuestro país. Una comedia dramática con momentos verdaderamente hilarantes (gracias a la química que existe entre la pareja protagonista) que como el verdadero cine toma parte en la sociedad y se posiciona (y no hablamos necesariamente de política), deja claras sus intenciones. Cine de denuncia envuelto en forma de tragicomedia terriblemente liviana y divertida.


"El chico invisible"

Un drama fantástico donde esta vez sí que existen los superpoderes. Sin embargo, la película del ganador de un Oscar Grabiele Salvatores combina los elementos propios del cine de superhéroes clásico con el drama-teen mostrando así las inquietudes y problemas de un joven adolescente marcado por sucesos propios de su edad como lo son la relación con su madre, su primer amor o el acoso escolar. Michele es un joven de 13 años inseguro y sin mucho éxito en el instituto, tras una fiesta de disfraces descubre que un viejo traje ha despertado en él el poder de ser invisible. Al principio usa esto para sus intereses propios pero tras la irrupción de una organización criminal que pretende reclutarle chantajeándolo con matar a sus compañeros de clase, Michele tendrá que aprender a controlar sus poderes para poder salvarlos. En definitiva, una cinta familiar alejada del cine convencional de superhéroes, una  propuesta diferente llena de fantasía y emociones.


"El defensor público"

Y para terminar, retrocedemos hasta 1931 para situarnos en las raíces de la figura Batman recuperando la figura del superhéroe corriente, ajeno a cualquier poder fantástico. Rodada en plena crisis financiera tras el crack del 29 la película narra la historia de un justiciero social (“The Reckoner”) que mediante sus propios métodos se está encargando de dar cerco a un grupo de empresarios responsables de malversación bancaria con la consecuente quiebra de un banco. El protagonista tratará de desenmascarar a los verdaderos culpables del delito por el que el padre de su amiga ha sido acusado injustamente. El filme realizado antes de la instauración del código de censura estadounidense cuenta con la aparición de Boris Karloff quien en ese mismo año protagonizaría “Frankenstein”, la película que le convertiría en una estrella. 


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