Las 10 triunfadoras del Festival de San Sebastián 2013
Perlas ya descubiertas aparte (es el caso de las extraordinarias "Un Toque de violencia", "Gloria", "La Postura del hijo, "Heli", "The Wind Rises", "L'Image Manqueante", "Gravity" o como no, "La vida de Adele) y reveladoras óperas primas a las que ya hemos dedicado su merecido especial, esta nueva edición del Festival de San Sebastián nos ha brindado 10 grandes triunfadoras que han brillado con luz propia, aunque sea por razones bien diferentes.
1. PELO MALO - Concha de Oro
Un gran edificio multifamiliar y sus miles de historias transcurriendo detrás de esas paredes, señaladas por dos niños que sugerentemente juegan a "La ventana indiscreta". Es el prometedor arranque de la historia que corta Mariana Rondón con "Pelo Malo", una mirada arrojada y personal sobre dos personajes frágiles y desamparados, heridos e hirientes, que luchan por recuperar la ilusión y sobrevivir, aunque sea sin libertad, en un país acuciado por una sociedad hastiada en la que reina la intolerancia y la corrupción. Son madre e hijo. La primera ya ha tirado la toalla, el segundo sigue en plena lucha, y esa no es otra que alisar su pelo y vestirse como un cantante para la foto que quiere regalarle a su madre: sí, tan solo una foto, tal como él sueña verse. Un objetivo que su madre trata de impedir a toda costa, provocando un conflicto de perturbadoras consecuencias, que insinuan una ambigua violencia y una latente homofobia a través de una penetrante sutilidad. Suya es la Concha de Oro.
2. QUAI D'ORSAY - Mejor Guión y Premio FIPRESCI
Un sátira política aguda, sagaz y absolutamente desternillante, que atenta directamente contra la política de exteriores de Francia, fijando su objetivo contra ese estigma llamado burocracia. Tavernier dibuja un puñado de personajes en el extremo de la ineptitud, comandado por un ministro de exteriores francés tan inoperante como el resto de su estrafalario séquito que al igual que su inútil líder, pierde constantemente 'los papeles'. Ellos son los atolondrados protagonistas de esta verborréica comedia articulada en forma de inabarcable trabalenguas y a través de constantes choques, tanto físicos como orales, en el que la incompetencia, la ignorancia, la impericia y la más arrolladora torpeza, campan a sus anchas. ¡Y eso que hablamos del Gobierno francés!. "Quai D'Orsay" se revela en una comedia de ritmo trepidante, muy cercana al slapstick, repleta de gags hilarantes, que directamente nos evoca la figura de Preston Sturges, y más aún, al reciente hito que supuso el "In the Loop" de Armando Iannucci. He aquí una firme heredera, que tiene el descaro de articular la denuncia a través de una permanente sonrisa (o carcajada) demostrando que puede ser tan, o más eficaz aún, que el formato documental o la vertiente dramática. Bien por Tavernier, ojalá alguien siga su senda en España. Tendría para dar y tomar.
3. CLUB SÁNDWICH - Mejor Director
Una retrato único, entrañable, estimulantemente divertido y definitivamente original sobre el manido tema que supone el despertar sexual en la adolescencia. Fernando Eimbcke encierra a sus protagonistas, y a nosotros con ellos, en un desolado hotel de turismo veraniego asolado por la temporada baja. Un entorno hermético y solitario en el que asisitmos al despertar sexual del joven Héctor, inmerso en plena adolescencia con todo lo que ello conlleva, es decir, sentimientos de melancolía, dependencia y mucha confusión. Precisamente igual que su madre, quien es testigo directo del despertar de su hijo, siendo aturdida por el proceso de separación que ello conlleva. Ella es la verdadera protagonista de "Club Sándwich", quien se ve desbordada por el difícil proceso de maduración que brota a 40 grados, enclaustrado entre cuatro paredes, oxigenado por una piscina desértica y alimentado a base de sándwiches.
4. LE WEEK-END - Mejor Actor
Una pareja de profes sesentones que ante la tormenta emocional, laboral y económica que les asola, optan por resguardarse en lo que parece un desenfadado carpe diem que en el fondo no resulta serlo tanto. Precisamente el mismo espíritu que tanto marcó la nouvelle vague que tan presente está en la nueva película de Roger Mitchell. No solo en el título, ni en la romántica ciudad que habita, también en los afectuosos bailes que dedica a "Banda Aparte". Está claro que no podemos señalarla como un nuevo "Antes del Anochecer", pero si como una fiel heredera que demuestra la suficiente inteligencia emocional, profunda sensibilidad y puzante sorna, como para recordarnos a ella.
5. CANÍBAL - Mejor Fotografía
Una personalísima y extraordinaria película de amor. Lo sé, sorpresa, con semejante punto de partida obviamente nos sumergimos en territorio de cine negro, pero ante todo de una conmovedora love-story articulada por una mirada virtuosamente valiente y arrojada, mucho más cercana al cine profundamente romántico que al thriller, el terror o a un simple drama. El canibalismo como un acto de amor y deseo, no como agresiva ráfaga de violencia o visceral e impulsiva psicopatía. No podía ser de otra forma en manos de Manuel Martín Cuenca, experto en tratar con categórica sutilidad las historias de amor imposible. Escenas milimetradamente calculadas, planos tan austeros como bellos, y el empleo de imponentes localizaciones para un cine español verdaderamente ejemplar. Sin duda estamos ante una de las mejores pelis nacionales del año. Tan solo queda que la taquilla y nuestra Academia sepan valorar y destacar esta insobornable mirada para que obtenga su merecida recompensa. Ya toca, no en vano, hablamos de amor carnal en estado puro.
6. LA HERIDA - Premio Especial del Jurado y Mejor Actriz
El montador de "Blancanieves" y el guionista habitual de Jaime Rosales unen sus fuerzas para dar forma a uno de los debuts más imponentes que uno recuerda en el cine español de los últimos años. Estamos ante el admirable debut de alguien que no solo demuestra tener tablas de gran cineasta, también un concienzudo intelecto social. La valiente y elocuente ópera prima de Fernando Franco incide en una patología difícil de localizar para tratarla con minucioso rigor y encomiable sinceridad a través de una imponente y subyugante factura formal. Lo que su hermético botiquín atesora es una mirada áspera y dolorosa, que se articula sin concesión alguna pero también sin forzar el subrayado ni ensañarse con exceso en el sufrimiento. Con contundecia y atino pero también con sensibilidad, conocimiento y sentido, estamos ante una mirada radicalmente profunda y lacerantemente incisiva, que nunca mejor dicho, hurga en la herida, aunque con un halo mucho más sugerente y constructivo que frontal y gratuito, obligando al espectador a rellenar los espacios vacíos de tan insobornable ficción que bien podría ser un preciso documental. Aunque duela, supure y no cicatrice, "La Herida" ofrece lo que promete: un debut mayúsculo.
7. ENEMY
El director de "Incendies" vuelve al ataque (y por partida doble) en su versión más fría y calculadora, pero también con su registro más arriesgado y desatado. "Enemy" es un mind blowing en toda regla, un relato de tintes fantasmagóricos y de discurso absolutamente impulsivo e introspectivo, pero también de un largo alcance social, justamente como bien mandan los cánones del maestro literario a quien adapta. El reflejo existencial de todo aquello que anhelamos, o más bien ambicionamos llegar a ser, es el enemigo número uno de Denis Villeneuve. Sus armas para neutralizarlo, una cruda y distante narrativa despojada de todo posible artificio y efectismo, una atmósfera áspera, fría y desolada, que envuelve una puesta en escena depresivamente claustrofóbica y perversamente minimalista. Pero no nos equivoquemos, también un arrollador poderío sensorial que convierte a "Enemy" en una propuesta agresiva y penetrante, incisiva y absorbente, y definitivamente cautivadora. Como si Claire Denis dirigiera su "Memento", el Darren Aronofsky de "Pi" adaptara a Dostoievski, Monte Hellman le diera por pegarse un Almuerzo Desnudo con humor kafkiano, o el enano de la "Carretera Perdida" de David Lynch me dijera en plena fiesta que en ese mismo momento está en mi casa. Así me quedo, enfermizamente hipnotizado. Y por cierto, nada de fiesta.
Lo que empieza como el robo más frenético y escacharrante jamás contado, acaba en el cuento de brujas más desmadrado jamás imaginado. "Las Brujas de Zugarramurdi" conjuga al primigenio Álex de la Iglesia con la mejor versión posible que nos ha brindado su última etapa. La transgresión, el carisma y gamberrismo de "El día de la bestía" se dan cita con la escacharrante visceralidad y salvaje agresividad de "Balada Triste de Trompeta". Tan esperpéntica, excesiva y desmesurada, como potente, trepidante e inspirada, la última locura del icónico director de "Acción Mutante" arrolla con su delirante histrionismo, tomándose la simpática licencia de incidir permanentemente en la guerra de sexos desde la postura más políticamente incorrecta y disparatada posible. Y eso es una gran noticia, que De la Iglesia se tome todas las libertades que su iconoclasta imaginario le brinda, para no tomarse en serio y bordarlo con una película tan pasada de vueltas que le otorga esa implacable personalidad que tan bien distingue el lado bueno de su cine.
Además de dos Oscar prácticamente asegurados, "Dallas Buyers Club" también revela muchas otras e inesperadas virtudes, evitando con pulso firme la condescendencia, autocompasión y esa temida lágrima fácil que su punto de partida promete. Estamos ante un retrato feroz, sólido, treméndamente carismático y definitivamente arrollador, de un personaje tan genuino como auténtico, que pese a vivir un desgarrador y categórico drama, nunca carece de un incisivo humor que lo desprende con mucha gracia. Es por ello que resultaría injusto otorgar todo el mérito del éxito que se le avecina a quienes están ante cámara, porque quien está tras ella rueda con pulso firme, implacable contundencia, indomable visceralidad y pasmosa agilidad, un drama tenso y absorbente que no está tan encaminado a retratarnos el sufrimiento de un moribundo, como a revelar su clara vocación de denuncia ante el negocio que significan los enfermos terminales para las industrias farmacéuticas. Será, sin duda, otra de las grandes protagonistas en los próximos Oscar. No lo duden, le sobran credenciales.
Una radiografía tan cruda y devastadora como minuciosa y colosal, sobre las miserias, injusticias y aflicción que asola la sociedad filipina. Profundamente conectada con la destructiva herencia que ha dejado el colonialismo en tan fustigada cultura y los males del capitalismo que les sacude hoy día, "Norte" no solo se revela en una de las muestras más épicas y rigurosas que jamás nos ha brindado la cinematografía filipina, también en una extraordinaria cima del robusto cine de Lav Díaz descomunalmente rodada por un scope que luce sus mejores galas a lo largo de las 4 horazas que dira su inabarcable trama.
La injusta lucha ente las clases sociales, políticas y la abdicación de la responsabilidad por la comunidad intelectual colidan provocando la desidia, el abandono, la indolencia y definitivamente la ruina social filipina. Estamos ante una mirada tremenda y contundente, una incomnsurable muestra de terror social que sirve para recordarnos que en una sociedad tan hastiada, golpeada y decompuesta como la contemporánea (más aún la filipina), no somos nada sin el sentido de la justicia ni el amor por prógimo. Un tour de force en todas sus vertientes, tan arrolladoramente violento y agotadoramente incómodo, como indiscutiblemente enriquecedor y absolutamente necesario. Un categórico portento, cine maduro en estado puro.