Crónica Donosti: "Club Sándwich" una digna aspirante a la Concha de Oro
El director de la reveladora "Temporada de Patos" vuelve a volar alto con "Club Sánwich", una comedia deliciosamente personal y particularmente estimulante que insufla de aire fresco a una ramplona y anquilosada sección oficial.
¿De qué va?
Paloma y su hijo de quince años Héctor mantienen una relación muy intensa y especial. Cuando pasan unas vacaciones en la costa, Héctor conoce a Jazmín, una adolescente con la que descubre los primeros destellos del amor y el sexo. Tratando de mantener a Héctor cerca de ella, Paloma pasa un mal trago cuando tiene que aceptar que su hijo está creciendo y que dejará de ser el mismo hijo y mejor amigo que ha tenido durante todos estos años.
¿Quién está detrás?
Tras varios cortometrajes y vídeos musicales, en 2004 Fernando Eimbcke escribe y dirige su primer largometraje, aquel con el que traspasó fronteras y se dio a conocer. "Temporada de patos" le llevo a participar en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Luego llegaría su colaboración con Paula Markovitch en "Lake Tahoe" (2008), a concurso en la Berlinale 2008, donde obtuvo los premios Fipresci y Alfred Bauer. "Club Sándwich" supone su tercera película.
¿Quién sale?
María Renée Prudencio, Lucio Giménez Cacho, Danae Reynaud. Tres interpretaciones de cuerpo, mucho más físicas que retóricas, siendo las miradas, los gestos, o las posturas que adaptan según en que momento, sus principales armas para lograr tres interpretaciones tan tronchantes como fulgurantes.
¿Qué es?
Junto a "Enemy", "Caníbal", "Quai d'Orsay" y "Le Week-End" mi favorita para destacar en el palmarés final.
¿Qué ofrece?
Una retrato único, entrañable, estimulantemente divertido y definitivamente original sobre el manido tema que supone el despertar sexual en la adolescencia. Fernando Eimbcke encierra a sus protagonistas, y a nosotros con ellos, en un desolado hotel de turismo veraniego asolado por la temporada baja. Un entorno hermético y solitario en el que asisitmos al despertar sexual del joven Héctor, inmerso en plena adolescencia con todo lo que ello conlleva, es decir, sentimientos de melancolía, dependencia y mucha confusión. Precisamente igual que su madre, quien es testigo directo del despertar de su hijo, siendo aturdida por el proceso de separación que ello conlleva. Ella es la verdadera protagonista de "Club Sándwich", quien se ve desbordada por el difícil proceso de maduración que brota a 40 grados, enclaustrado entre cuatro paredes, oxigenado por una piscina desértica y alimentado a base de sándwiches. Un punto de partida conflictivo y sensiblemente dramático que acaba por resultar inteligentemente divertido. Y lo es principalmente gracias a ese estilo propio que tanto caracteriza el sugestivo y minimalista cine de Eimbecke: la ironia, la agudeza, una latente tristeza, pero ante todo, la tierna sonrisa y el humor deadpan, protagonizan esta agridulce comedia que se articula a través de muy pocas palabras pero construyendo situaciones realmente desternillantes y brillantes. Una propuesta personal, sagaz y sincera, que si merece su debido protagonismo en sección oficial.
Nota: 8.0 / 10
