Crónica Donosti 2013: "Dallas Buyers Club" doble ración de Oscar
Llega a nuestros ojos uno de los grandes acontecimientos de la 61 edición del Festival de San Sebastián. El estreno internacional de "Dallas Buyers Club", una futura protagonista en los próximos Oscar que visto lo visto, ya tiene dos estatuillas para sus dos protagonistas prácticamente aseguradas. La nueva película de Jean Marc Vallé emociona, divierte, entretiene y definitivamente convence.
¿De qué va?
Es la historia real de Ron Woodroof, a quien allá por 1985 se le diagnosticaba el virus del sida, se le prescribía un fármaco altamente tóxico y se le pronosticaban 30 días de vida. Reacio a aceptar esa sentencia de muerte, Woodroof se introduce en el mundo de los fármacos clandestinos y acaba convirtiéndose en el mayor promotor de un tratamiento no aprobado legalmente que no solo le alivia de la enfermedad, sino que también prolonga su vida. Woodroof inicia una batalla contra la Administración de Alimentos y Medicamentos, y da pie a una campaña de concienciación sobre la desinformación del gobierno para ayudar a todas las víctimas silenciosas que sufren el virus del sida.
¿Quién está detrás?
Jean-Marc Vallé, dicho de otra forma, el director de "C.R.A.Z.Y" y "Café de Flore".
¿Quién sale?
Ok, de acuerdo. Christian Bale no se hizo con el Oscar por "El Maquinista". Quizá por ser una peli de terror, por ser coproducción española o por ser rodada en el Tibidabo. Quien sabe, el caso es que Matthew McConaghey también es capaz de adelgazar 20 kilos, al igual que un maravillosamente travestido Jared Leto). Ambos son, desde ya, los indiscutibles favoritos al Oscar.
¿Qué es?
Podríamos presentarla como un "Philadelphia" (sin lágrima fácil y con mucha más gracia) + "El Jardinero Fiel"
¿Qué ofrece?
La demostración de que dos majestuosas interpretaciones pueden resultar más que suficientes para hacer grande un film de mimbres no tan grandes. Pero no, para mi sorpresa aquí no acaba lo bueno. Además de dos Oscar prácticamente asegurados, "Dallas Buyers Club" también revela muchas otras e inesperadas virtudes, evitando con pulso firme la condescendencia, autocompasión y esa temida lágrima fácil que su punto de partida promete. Estamos ante un retrato feroz, sólido, treméndamente carismático y definitivamente arrollador, de un personaje tan genuino como auténtico, que pese a vivir un desgarrador y categórico drama, nunca carece de un incisivo humor que lo desprende con mucha gracia. Es por ello que resultaría injusto otorgar todo el mérito del éxito que se le avecina a quienes están ante cámara, porque quien está tras ella rueda con pulso firme, implacable contundencia, indomable visceralidad y pasmosa agilidad, un drama tenso y absorbente que no está tan encaminado a retratarnos el sufrimiento de un moribundo, como a revelar su clara vocación de denuncia ante el negocio que significan los enfermos terminales para las industrias farmacéuticas. Será, sin duda, otra de las grandes protagonistas en los próximos Oscar. No lo duden, le sobran credenciales.
Nota: 7.5 / 10