Crónica Donosti 2013: "Norte, the end of history" el crimen y castigo de Lav Díaz
Se avecina tormenta. Tras la gran familia (y tragedia) griega, ojo, que llega la ola sociópata asiática. La colosal furia de Jia Zhang-Ke, el Tsai Ming-liang más puro y duro y también el Lav Díaz más rigurosamente maduro y desgarradoramente violento. Tres demoledoras muestras de terror social preocupantemente reales. "Norte, the end of History" fue para todos aquellos que pudieron verla, una de las mejores películas del pasado Festival de Cannes. No lo duden, sus inabarcables cuatro horas también son de lo mejorcito que se verá (y experimentará) en San Sebastián.
¿De qué va?
Un hombre es injustamente encarcelado por asesinato mientras el verdadero asesino sigue en libertad. El asesino es un intelectual frustrado por el ciclo sin fin de traiciones y apatía de su país. El prisionero es un hombre simple que encuentra la vida más soportable en prisión cuando le ocurre algo extraño y misterioso.
¿Quién está detrás?
Lav Diaz es junto a Brillante Mendoza, Raya Martin o Adolfo Alix Jr, miembro de esa nueva ola de cineastas filipinos que en la última década han triunfado en el circuito festivalero. El suyo no es un cine de palomitas, pero si de imprescindible consumo.
¿Quién sale?
Archie Alemania y Soliman Cruz. Son el ying y el yang. Un intelectual frustrado fustigado por una psicótica apatía y un injustamente condenado que decide hacer la vida más fácil a quienes le rodean entre rejas.
¿Qué es?
Fiódor Dostoyevski + José Rizal + Aurora, un asesino muy común
¿Qué ofrece?
Una radiografía tan cruda y devastadora como minuciosa y colosal, sobre las miserias, injusticias y aflicción que asola la sociedad filipina. Profundamente conectada con la destructiva herencia que ha dejado el colonialismo en tan fustigada cultura y los males del capitalismo que les sacude hoy día, "Norte" no solo se revela en una de las muestras más épicas y rigurosas que jamás nos ha brindado la cinematografía filipina, también en una extraordinaria cima del robusto cine de Lav Díaz descomunalmente rodada por un scope que luce sus mejores galas.
La injusta lucha ente las clases sociales, políticas y la abdicación de la responsabilidad por la comunidad intelectual colidan provocando la desidia, el abandono, la indolencia y definitivamente la ruina social filipina. Estamos ante una mirada tremenda y contundente, una incomnsurable muestra de terror social que sirve para recordarnos que en una sociedad tan hastiada, golpeada y decompuesta como la contemporánea (más aún la filipina), no somos nada sin el sentido de la justicia ni el amor por prógimo. Un tour de force en todas sus vertientes, tan arrolladoramente violento y agotadoramente incómodo, como indiscutiblemente enriquecedor y absolutamente necesario. Un categórico portento, cine maduro en estado puro.
Nota: 8.5 / 10