Crónica Donosti 2013: "Caníbal" devorador amor carnal

Fuente: Joan Sala (filmin)

Es nuestra gran apuesta. La película que promete marcar nuestro cine este año. Una devoradora love story maravillosamente protagonizada por Antonio de la Torre e inconfundiblemente dirigida por el responsabe de la extraordinaria "La mitad de Óscar". El pasado año, la nueva película de Manuel Martín Cuenca fue uno de los 36 proyectos de cine seleccionados de los 465 presentados para participar en CineMart, el mercado de coproducción del Festival Internacional de Rotterdam. Por algo será. Tras triunfar en Toronto acude a la llamada de la Concha de Oro en San Sebastián. El amor carnal de "Caníbal" por fin nos come.

¿De qué va?

Carlos es el sastre más prestigioso de Granada, pero también un asesino en la sombra. No tiene remordimiento, ni culpa... hasta que Nina aparece en su vida. Por ella, conoce la verdadera naturaleza de sus actos y surge por primera vez el amor. Carlos es el mal, inconsciente de sí mismo. Nina la inocencia. Y Caníbal la historia de amor de un demonio.

¿Quién está detrás?

Si alguien pensaba que con semejante punto de partida el director de "La Mitad de Oscar" y "La Flaqueza del Bolchevique" daba un giro a su filmografía, bienvenido al mundo real. Significa una muestra más de su inconfundible obra.

¿Quién sale?

Antonio de la Torre presenta su candidatura a Mejor Actor. Tan frío y distante como sugestivo, elegante y definitivamente arrebatador y escalofriante. Le acompaña Olimpia Melinte, y por partida doble. También maravillosa al transmitir su inocencia y vulnerabilidad, casi virginal.

¿Qué es?

Todo aquello que no parece. Sigue perteneciendo a la marca de la casa de su director.

¿Qué ofrece?

Una personalísima y extraordinaria película de amor. Lo sé, sorpresa, con semejante punto de partida obviamente nos sumergimos en territorio de cine negro, pero ante todo de una conmovedora love-story articulada por una mirada virtuosamente valiente y arrojada, mucho más cercana al cine profundamente romántico que al thriller, el terror o a un simple drama. El canibalismo como un acto de amor y deseo, no como agresiva ráfaga de violencia o visceral e impulsiva psicopatía. No podía ser de otra forma en manos de Manuel Martín Cuenca, experto en tratar con categórica sutilidad las historias de amor imposible. Mucho más cercana a "La Flaqueza del Bolchevique" y "La Mitad de Óscar" que a cualquier peli antropófaga que uno pueda recordar, las armas de "Caníbal" no yacen en su sanguinaria contundencia, tanto como en su cruda delicadeza, enfermiza ternura, latente sensualidad y capacidad de sugerencia.

El 'asesino' en este caso es un artesano de la tela y de la carne, dos oficios que compagina con la mismo rigor y dedicación. Es tan cuidadoso elaborando un traje como diseccionando a sus víctimas o saboreándolas. Es un criminal calculador y metódico, mucho más romántico que agresivo, que tiene en el canibalismo su perversa forma de hacer el amor, que vive envuelto en un microcosmos tradicional y rural, prácticamente atemporal, que prfiere la radio a la tele, y que practica un oficio artesanal en clara vía de extinción. Así es como "Caníbal" bascula sobre una atmósfera perturbadoramente sensible y ferozmente apasionada, que tiene en su hermoso y rotundo dispositivo formal otra de sus principales armas. Escenas milimetradamente calculadas, planos tan austeros como bellos, y el empleo de imponentes localizaciones para un cine español verdaderamente ejemplar. Sin duda estamos ante una de las mejores pelis nacionales del año. Tan solo queda que la taquilla y nuestra Academia sepan valorar y destacar esta insobornable mirada para que obtenga su merecida recompensa. Ya toca, no en vano, hablamos de amor carnal en estado puro.

Nota: 8.0 / 10

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