Colección Debate: "Nocturno de la Habana", de T.J. English
Los villanos nos gustan más que los héroes. Quizás sea por esto que la Mafia estadounidense ha gozado de un lugar de prestigio en la cultura popular de los últimos cien años, y su imaginario ha sido muchas veces romantizado por el Séptimo Arte; pero sus hazañas y crímenes abominables encuentran su quintaesencia en los acontecimientos que tuvieron lugar en Cuba (y más concretamente en La Habana) durante los años cincuenta, cuando la isla caribeña se convirtió en el lugar de inversión, huida y diversión de los líderes mafiosos del momento. De hecho, la siguiente película como director de Ben Affleck, "Vivir de noche", basada en una novela del maestro del crimen Dennis Lehane, seguirá los pasos de uno de estos mafiosos.
El escritor y periodista estadounidense T.J. English efectúa un apasionado recorrido por la Cuba de la época en su libro Nocturno de la Habana: cómo la Mafia se hizo con Cuba y acabó perdiéndola, editado por Random House Mondadori en su sello Debate. Combinando una perspectiva histórica ricamente documentada con una forma de narrar más propia de la novela que del libro histórico al uso, English, que ya ha escrito sobre la Mafia en medios como Esquire y ha guionizado series policíacas, narra el ascenso de los líderes mafiosos Meyer Lansky y Lucky Luciano en una Cuba gobernada por Fulgencio Batista, el cual sería derrocado a finales de los cincuenta por la revolución de Castro. Locales de renombre mundial como el Tropicana, innumerables garitos de juego, alcohol sin límites, sexo barato... todo ello se da cita en este excelente libro.
En filmin queremos recomendaros algunas de las películas que mejor capturan el espíritu de esa época en la que la Mafia gobernaba Cuba: criminales emblemáticos, nuevas formas de diversión y revoluciones sociales en este especial que aúna el crimen organizado y la perla del Caribe.
El Hollywood clásico se encargó de romantizar las hazañas de la Mafia italiana en un buen número de películas criminales que tomaban datos de la vida real para construir a sus despiadados protagonistas; es el caso de joyas como "Hampa Dorada", el primer papel de Edward G. Robinson. El actor se metió tanto en el personaje que casi la totalidad de su carrera se desarrollaría dentro de las coordenadas del cine negro.
Pero algunos de estos criminales no necesitaban un seudónimo: Lucky Luciano, que sería detenido y expulsado de Estados Unidos a su Italia natal, tras lo cual volaría a Cuba para empezar a construir el imperio de la Mafia, tuvo su filme autobiográfico en "Lucky Luciano", dirigido por Francesco Rosi, que narra el tiempo que Luciano pasó aislado en Nápoles en un estilo que mezcla el neorrealismo italiano con el cine noir norteamericano.
Sobre el mismo Luciano, pero con un carácter más documental, trata el segundo episodio de la excelente serie "Mafia Greatest Hits", que compone un intrigante retrato de este mafioso de poca monta que poco a poco fue ascendiendo hasta convertirse en capo de la familia Genovese y, según Time, uno de los veinte hombres más influyentes del siglo XX.
Luciano y muchos otros criminales expatriados de Estados Unidos intentarían a lo largo de los cincuenta volver a entrar en el país (Luciano lo tuvo fácil porque había colaborado con el Gobierno durante la Segunda Guerra Mundial, como informador). En "Las Fronteras del Crimen", Robert Mitchum se ve envuelto en las maquinaciones de un líder mafioso que quiere retornar a casa, y para ello no dudará en robarle la identidad.
La vida nocturna de La Habana alcanzaría en los cincuenta un esplendor e influencia mundiales que nunca había conocido, gracias al flujo de dinero negro y a los negocios sucios. Era un destino turístico deseado, con sus promesas de alcohol, sexo y juerga, para muchos estadounidenses. Películas como "Copacabana", la primera en solitario de Groucho Marx, explotarían este exotismo jugando con la aparición de estrellas del mambo precoz como Carmen Miranda, cantante y bailarina que llenaba garitos en La Habana y se codeaba con los criminales más despiadados.
Pero no sólo ella se codeaba: personalidades como el futuro presidente Kennedy o Frank Sinatra hacían frecuentes viajes a la perla del Caribe para pasárselo bien. Este último incluso participaba en las habituales orgías en los hoteles de lujo organizadas por la mafia, como cuenta English en su libro; Sinatra siempre quiso ser uno de ellos e incluso una vez señaló que prefería ser el líder del sindicato del crimen que el presidente de los Estados Unidos. Pero lo más cerca que estuvo de ello fue en la mezcla de musical alocado y film noir "4 Gángsters de Chicago", protagonizada por el Rat Pack al completo.
Aunque ya se sabe, todo lo que sube ha de bajar, y en este caso la bajada fue propiciada por Fidel Castro y sus revolucionarios, que a finales de los cincuenta empezaron su ofensiva para derrocar al corrupto Batista, consiguiéndolo finalmente para instaurar el régimen comunista que llega hasta nuestros días. Oliver Stone, siempre interesado por revelar qué sucede en Cuba más allá de las versiones oficiales, entrevista pormenorizadamente a Castro en sus documentales "Looking for Fidel" y "Comandante", en los cuales el líder cubano narra, entre otras cosas, el ascenso al poder y las guerrillas de los años cincuenta.
Otra imagen emblemática de la revolución cubana es, por supuesto, la de Ernesto "Che" Guevara, clave en la destitución del régimen mafioso que había dominado el país durante los cincuenta. Steven Soderbergh narra los duros avances de los revolucionarios en el excelente biopic "Che: El Argentino", protagonizado por un Benicio del Toro en estado de gracia.
El propio del Toro dirigiría uno de los siete cortometrajes que forman parte de "7 días en la Habana", retrato coral de las condiciones sociales y económicas de la Cuba contemporánea, tras décadas pasadas después de la revolución. El Hotel Nacional o el Malecón, lugares de reunión de la Mafia durante los cincuenta, serán los nexos de unión de las diferentes historias que narra la película, dirigidas por cineastas como Julio Medem o Gaspar Noé.
"Yo soy Cuba: la Cuba de los casinos, pero también del pueblo" dice la voz en off femenina de "Soy Cuba", el documental ideológico del cineasta soviético Mikhail Kalatozov, y que narra en cuatro historias el avance del pueblo cubano desde el conformismo hasta la revolución y el derrocamiento de Batista. Joya del montaje soviético que muestra de manera cristalina la situación social del país tras la revolución, la película fue olvidada hasta que Scorsese la reivindicó en los noventa, iniciándose un proceso de restauración.
Otro retrato de estos tiempos convulsos lo ofrece "Hormigas en la Boca", de Mariano Barroso. Protagonizada por Eduard Fernández y Ariadna Gil, en la película el primero viaja hasta Cuba en los momentos previos a la revolución para intentar recuperar a la segunda, su novia, que hace años que no ve. La Mafia juega un papel esencial, ya que Fernández se verá perseguido por unos matones relacionados con el gobierno corrupto del país.