40 años sin Pasolini

Autor: Filmin Fuente: Filmin

"Ver Salò o los 120 días de Sodoma, la cual expone las perversiones sexuales en la Italia fascista, me dio tanto miedo que estuve enfermo durante 14 días. Me barrió por completo. Hasta este día, no he encontrado el coraje para volver a verla". Quien lo afirma no somos nosotros, sino todo un Michael Haneke. Es la inmejorable introducción que podemos brindar a los 40 años que llevamos sin Pier Paolo Pasolini, icónico enfant terrible del cine moderno, uno de los artistas más reconocidos de su generación, así como uno de los realizadores más incendiarios, perseguidos, pero ante todo, venerados y carismáticos de la historia del cine europeo.

Para el Pasolini polemista, analista de la evolución de la sociedad italiana, Roma constituyó su principal espacio de observación, su campo permanente de estudio, de reflexión y de lucha. Fue a partir de las mutaciones político-sociales de esta ciudad que tanto amó, que analizó los cambios de la Italia y los italianos de los años sesenta y setenta. Una vil y cruda transformación de la cual finalmente acabó siendo su trágica víctima.

Pasolini llegó de la mano de su madre a la capital italiana, y no solo para trabajar de profe con un salario miserable o vivir en una casa pobre, de un barrio pobre, a la lado de una prisión pobre. También para descubrir el erotismo y la esencia pagana de los ragazzi, oscilar constantemente entre la desesperación, el entusiasmo, y en definitiva, cimentar su interior con todo lo que conforma y define al trágico director de la película más polémica de la historia del cine: la poesía, la política, el compromiso civil, el sexo, la amistad y el cine, ante todo, mucho cine.

El constante asedio y la obsesiva persecución inquisitoria sufrida por Pier Paolo Pasolini a manos gubernamentales, más bien neofascistas (acusado desde robo a mano armada, a la matanza masiva de ovejas, pasando por la corrupción de menores, por 'difamación', 'conducta sospechosa' o mayoritariamente, por rodar cine, su cine) culminan con su misteriosa muerte y la corrupta investigación que hoy día aún colea, en está trágica efeméride cinéfila que supone el 2 de noviembre de 1975. 40 años de su traumática muerte que desde Filmin recordamos con algunos de sus títulos clave:

MAMMA ROMA (1962)

Muy, muy pocas actrices tienen la presencia en pantalla de Anna Magnani. Y nadie, tal vez con la excepción de Roberto Rossellini, supo captar mejor la esencia de la película de Pier Paolo Pasolini. "Mamma Roma" comienza en un banquete de bodas, con la volcánica actriz conduciendo a unos cerdos al salón de banquetes con una escoba, como si fuese una broma para los novios y sus invitados (un momento muy Pasolini). Sin embargo, las cosas realmente se encienden cuando cantan pareados italianos. Magnani absolutamente dueña de la pantalla, cantando a todo pulmón y riendo con tal espíritu que no tenemos ningún problema en absoluto para asignar a "Mamma Roma" la maternidad profana y espiritual de toda una nación. "Mamma Roma" es la historia de una superviviente, de una mujer que busca algo mejor a pesar de que todo a su alrededor esté devastado. Una prostituta en busca de una vida mejor, lástima que para el cine de Pasolini esto nunca fuera una opción.


TEOREMA (1968)

En esta alegoría política, ricamente compleja y provocativa, Pasolini utiliza su trama esquemática para explorar la dinámica familiar, la intersección de la clase y el sexo, y la naturaleza de las diferentes sexualidades. Después de ganar un premio en el Festival de Cine de Venecia, Teorema fue prohibida por su alto contenido de obscenidades pero finalmente Pasolini ganó la absolución debido al gran valor artístico de la película.


MEDEA (1969)

Adaptación de la tragedia griega de Eurípides en la que Pasolini muestra la trágica confrontación entre dos culturas incompatibles: el mundo mágico e irracional de Medea y el mundo racional de Jasón. Supuso la única incursión en el cine de la gran diva de la ópera Maria Callas. La "Medea" de Pasolini es una mezcla de crueldad e inocencia, de barbarie y sentido de lo sublime, del mundo arcaico dominado por las emociones ante un mundo moderno regido por la racionalidad. Medea es una película de Pier Paolo Pasolini, donde los versos de Eurípides son salvajemente cortados y la alteración del orden de los protagonistas cambia hasta dejar a Jasón como un secundario, solo útil para narrar la verdadera historia, la historia de una mujer enloquecida por sus sentimientos. Una historia personal que rehuye la tragedia como camino narrativo y en cambio utiliza los sueños como elemento esencial para lograr entender la complicada y atormentada psicología de esta figura de la mitología clásica.


EL DECAMERÓN (1970)

Basada en "El Decamerón" de Boccaccio, Pier Paolo Pasolini recrea con su desgarrador y personal estilo una amplia selección de cuentos cómicos y eróticos de esta obra universal. Polémica y controvertida debido a su contenido sexual, un inmortal compendio de ocho relatos sobre amor, placer y lujuria. Divertida, amena y mordaz consigue impregnar una imborrable huella de reflexión, redención y perdón en la experiencia visual del espectador. "El Decamerón" supone la primera entrega de la llamada "Trilogía de la vida" que el maestro italiano completó con "Los cuentos de Canterbury" y "Las mil y una noches".


LOS CUENTOS DE CANTERBURY (1972)

Adaptación del texto original de Geoffrey Chaucer magistralmente ambientada, el cineasta italiano satirizó escenas, arquetipos y constantes humanas de la sociedad de la época tales como el homosexual perseguido, el clérigo, el estudiante, las esposas lujuriosas o sus amantes. Ganadora del Oso de Oro del Festival Internacional de cine de Berlín de 1972, "Los Cuentos de Canterbury" supone la segunda entrega de la llamada "Trilogía de la vida" que Pier Paolo Pasolini completó con "El decamerón" y "Las mil y una noches".


LAS MIL Y UNA NOCHES (1974)

Filme inspirado en cuentos eróticos orientales donde Pier Paolo Pasolini adaptó numerosos relatos clave de "Las Mil y una Noches" con especial énfasis en las relaciones de pareja y los juegos sexuales. Una poética mezcla de comedia febril y drama desgarrador, delicia para cinéfilos gracias al personal, sensual e imborrable estilo del maestro italiano.


SALÓ O LOS 120 DÍAS DE SODOMA (1976)

Película contundente, polémica, tan terrible como inolvidable, donde el genio de Pasolini se deja sentir en cada escena. El genio y el drama, porque el cineasta incómodo por antonomasia sería asesinado poco después de finalizar el rodaje. Para el mundo quedaría su testamento en forma de una narración que nos saca los colores a todos. El fin del mundo puede ser el canto del cisne de un modelo social que, ante los primeros humores de la podredumbre, deja paso al desenfreno hedonista de los instintos más crueles. La república de Saló es la última isla del régimen fascista, una prórroga antes del final definitivo, y allá se dirigen los torturadores de este delirio aterrador, encerrado en la belleza de un palacete renacentista.



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