10 claves que quizás no conozcas sobre Alekséi Balabánov

Autor: Filmin Fuente: Filmin

10 claves que quizás no conozcas sobre Alekséi Balabánov

Se fue por la puerta de atrás, sin hacer mucho ruido, como lamentablemente tampoco lo hizo su excepcional e impactante cine en nuestro país, donde jamás llegó a estrenarse comercialmente más allá de las fronteras de los festivales, principalmente la del Festival de Gijón. Fue gracias a José Luis Cienfuegos, quien allá por el 2010 dedicaba una merecidísima retrospectiva a su inédita filmografía tras programar un año antes, su obra cumbre, la controvertida "Cargo 200", en Sección Oficial, donde precisamente se hizo con el premio a Mejor Director.

Recordado por muchos como aquel director zumbado que le dio por bañarse vestido y completamente borracho en plena madrugada de noviembre en la helada playa de Gijón(por lo que tuvo que ser rescatado) por otros tantos como aquel ruso que no paraba de beber, y por quienes hemos disfrutado a lo largo y ancho de su obra, como un cruce imposible entre Tarantino y Kaurismäki que es asimismo uno de los más grandes cineastas europeos de nuestro tiempo, Alekséi Balabánov fallecía el  18 de mayo de 2013 a los 55 años de edad, mientras todos los focos de la actualidad cinematográfica apuntaban a la alfombra roja de Cannes. Una gran pérdida, excesivamente prematura, que desde Filmin y Atlàntida queremos homenajear precisamente el año en el que las elecciones que tendrán lugar en Rusia (por llamarlas de alguna manera) llevan consigo la posibilidad de implementar una reforma de Putin que le abre el camino para gobernar hasta 2036. Y es que tal y como de forma acertada lo señaló Jesus Palacios en el imprescindible libro que dedicó a su obra tras su paso por el Festival de Gijón, el cine de Balábanov es una cine para una nueva Rusia, un cine que creemos necesario revistar hoy más que nunca:

"Con su capacidad singular para fundir tradición y modernidad, nacionalismo y visión universal, género y cine autoral, arte, éxito popular y riesgo creativo, Aleksei Balabanov, ofrece sin duda una clave ejemplar en la creación de un cine para la nueva Rusia que, a imagen y semejanza del cine francés –aunque con determinadas concomitancias también, inevitables y bienvenidas, con ciertas cinematografías asiáticas y orientales–, sea capaz de ofrecer una respuesta coherente y eficaz a la invasión de Hollywood, permaneciendo singular e identificable, a la vez que sin dar la espalda al gran público. Su relación y la de su obra con la tradición rusa, con la propia “idea de Rusia”, y su ruptura, voluntaria o involuntaria, con el papel tradicional del artista ruso como visionario y guía del pueblo". 

Declaración precisa y certera que ejemplifica la esencia de un cine que siempre huyó de etiquetas y que siempre permaneció firme e indiferente a las falaces acusaciones que lo señalaban como xenófobo, antisemita u nacionalista. Él siempre hizo oídos sordos siguiendo su propio camino, respondiendo únicamente a través de su obra desde su ecléctica dimensión creativa.13 son los largometrajes que nos dejó como legado y que tenemos el honor de ofrecer en Filmin a través de esta 10a edición de Atlàntida Film Fest. Una retrospectiva que celebramos bebiendo de geniales artículos que en su día le dedicaron nuestros amigos de El País JotDown señalándolo como "el Tarantino del cine ruso" o "el enfant terrible del cine ruso".

CLAVES:

1. Eternamente señalado como el enfant terrible del cine ruso, Alekséi Balabánov es uno de los realizadores más exitosos y también polémicos de la nueva Rusia post soviética.

2. Su obra, situada a medio camino entre el cine comercial y el cine de autor, ha sido objeto de grandes controversias en su país natal, principalmente por la fuerte carga de violencia de la mayoría de sus filmes.

3. Muchas de sus películas son comedias negras extremadamente violentas ambientadas en los estertores del comunismo soviético y en la agónica instauración del capitalismo gansteril tras el desplome de la URSS. Aún y así hablamos de un director poliédrico en cuya obra ha incurrido en variedad de géneros, desde la comedia al thriller pasando por el melodrama.

4. Varias de sus creaciones son adaptaciones libérrimas de clásicos contemporáneos, como sus dos primeros largometrajes, "Happy Days" (1991) y El castillo (1994), en los que llevó al cine las obras homónimas de Samuel Beckett y Franz Kafka. También se inspiró en Nikolái Gogol, John Steinbeck, Fiódor Dostoievski o Mijaíl Bulgákov (Morfina, 2008).

5. Su estilo, que ha sido comparado con el de cineastas norteamericanos como Quentin Tarantino o los hermanos Coen, le aleja completamente de la imagen de cineasta ruso denso e hiper intelectual. Sin embargo con su última película,"Me Too" (2016), rindió su particular homenaje a "Stalker", pero en tono de comedia. De hecho, el universo de Aki Kaurismäki es otro de los referentes habitualmente atribuidos a su obra.

6. Según el New York Times el universo del director ruso está formado por "sicarios, impúdicos funcionarios corruptos, matones chechenos, mafiosos en busca de redención, grotescos escenarios de horror de los años ochenta o pioneros de la pornografía en la Rusia zarista y una sucesión de cadáveres en un pastiche cinematográfico que recuerda a la obra de Quentin Tarantino en la realización artística y el gusto por lo exuberante y descarado". Buena prueba de ello es "Dead Man's Bluff" (2005) una comedia muy negra y violenta que caricaturiza la mafia rusa de la década de los 90 y que sirve como parábola satírica del mundo de los “Nuevos Rusos” que controlan la economía del país e introducen el capitalismo más salvaje y criminal en la vida cotidiana de la Federación Rusa. 

7. Sin embargo, fue con "Brother" (1997) cuando Balabánov adquiere una mayor repercusión popular. Esta historia de clanes mafiosos rusos situada en el San Petersburgo post comunista, postulada como continuador y renovador de los parámetros narrativos del cine criminal estadounidense. resultó ser un súper éxito de taquilla en Rusia. Tanto es así que en 2000 estrenó sus secuela, "Brother 2", para convertirla rápidamente como el filme más popular y comentado por público y crítica en Rusia ese año. 

8. No contento con ello, entre una el rodaje de una y otra  tuvo tiempo para gestar su película favorita y más lograda según sus propias palabras. "Of freaks and men" (1998) es una rareza que imita las formas del cine mudo para narrar la historia de unos sádicos pornógrafos en la Rusia de principios del siglo XX. Historia de cine dentro del cine, y auténtico catálogo de perversiones y bajos instintos humanos, contada con grandes dosis de humor negro, es, tal y como confiesa el director, su película favorita y más lograda.

9. Su obra más polémica y aclamada es "Cargo 200" (2010), una sátira negra sobre los últimos días de la URSS que oscila entre el thriller, la comedia grotesca, la ultraviolencia y la crónica de sucesos. Y es que ninguna película de Balabánov, ni siquiera “Brother” o “War”, había causado el impacto que acompañaría el estreno de esta siniestra y contundente fábula sobre los últimos días de la Unión Soviética. “Cargo 200” toma su nombre de la forma en que eran denominados los cargamentos de soldados muertos en combate, que volvían de la guerra de Afganistán, para ser enterrados en su tierra natal. Dedicada a la lenta decadencia de la URSS, “Cargo 200“ conmocionó a Rusia. Algunos actores se negaron a actuar después de leer el guión, y fueron muchos los taquilleros de cine que se negaron a vender entradas para la película. Balabánov se encogió de hombros: “No es política, no hay ningún mensaje de ningún tipo. Sólo son mis sentimientos en aquel 1984".

10. Recordado por muchos como aquel director zumbado que le dio por bañarse vestido en plena madrugada de noviembre en la helada playa de Gijón y a quién las autoridades tuvieron que rescatar, Alekséi Balabánov falleció el 18 de mayo de 2013 a los 54 años tras sufrir un infarto. En el cajón se quedó su proyecto sobre Stalin, al que supuestamente iba a representar como a un capo de la mafia. También "The American", que iba a protagonizar Willem Dafoe, enamorado del cine de Balabánov desde que vio "War" (2002). Para algunos colegas de profesión fue el director de cine ruso más importante de los últimos veinte años. El crítico del diario KommersantMikhail Trofimenkov, le situó entre John Ford y Dostoievski. Pero el mejor epitafio se lo puso su colega, el director Andrei Zernov, cuando vio "Cargo 200": "Todos queríamos filmar una película como esta y no teníamos el valor suficiente. Pero Balabánov la hizo".



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