La La Lands

Autor: Irene Marges Fuente: Filmin

La La Lands

La Ciudad de las Estrellas no puede ser otra que Hollywood. En ésta ciudad, el sueño se alcanza cuando llegas a tocar una de ellas, aunque sea con la punta de los dedos, aunque sea teniendo un papel secundario en una película mala o tocando el piano para cuatro borrachos en un bar de mala muerte. Este viernes se estrena en cines "La, La, Land" la nueva película musical del director de "Whiplash" y con el dúo Stone-Gosling como magnífico pas de deux. De nuevo las luces tintinean y las miradas se cruzan cuando el ritmo, el amor y el éxito se preparan para salir a la pista.

En Filmin hemos creado una colección con más de 30 títulos de musicales modernos que te recordarán aquellas tres o cuatro notas que no te pudiste sacar de la cabeza. ¿Las recuerdas? Aquí van 10 que seguro que te sonarán.


AMANECE EN EDIMBURGO

Su melodía: Que pese a la temática bélica que comparte la trama, el feel-good y el buenrollismo se proclamen como un grito a pleno pulmón.

Algo de necesaria cursilería con números musicales adorablemente patosos viste este melodrama estructurado a partir de las canciones de los Proclaimers. Su falta de ambición conquista tremendamente al espectador cuando, sin saber cómo, termina la película con una tierna sonrisa y un muy buen sabor de boca. Que la película comience con los soldados cantando, desconcierta al espectador inmerso en los estereotipos de género. Un musical que tiene la virtud de devolvernos tanto a la raíz y esencia del formato, como a su vez la insólita percepción de que está totalmente modernizado.




ALABAMA MONROE

Su melodía: La catarsis de la tragedia a ritmo de bluegrass en la que el choque -agnóstico y reservado él; sensible, soñadora y tatuada ella- convierte la fatalidad en alegría de vivir.

Nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera en 2013, este cuento country belga cuenta la historia de un amor a primera vista y su recorrido los posteriores siete años, en los que Maybelle ha nacido y, por desgracia, enfermado. Pese a ello, el guión de "Alabama Monroe" (basado en la obra de teatro del mismo Johan Heldenberg, actor principal) no cae en el exceso emocional aunque el hecho central dramático dinamite la película y las vidas de ambos protagonistas. Con templanza y como si el country les entrara por las venas, esta película trabaja minuciosamente una vitalidad que, como una descarga eléctrica, te revive en momentos impensables.




GOD HELP THE GIRL

Su melodía: Cuando el pop-folk se atrinchera en un piso de estudiantes de 20 metros cuadrados donde estar demasiado tristes para ser tan jóvenes.

Con una historia entre adolescentes al más estilo "Submarine", los protagonistas outsiders se refugian en este falso grupo de música para encontrarse en un cruce de caminos de tres identidades excluidas de los prototipos dominantes de su generación. Cassettes que aún pueden funcionar como mensaje en una botella y que recuerda, con melancolía, la fugacidad de las amistades en que un día lo son todo pero que, inevitablemente, debes abandonar. En tránsito entre la adolescencia problemática femenina y lo que supone una vida adulta, Eve (una enigmática Emily Browning) encabeza y es la voz de este grupo en que "God Hel The Girl" les funciona a modo de falso biopic.




ONCE


Su melodía: La guitarra del cantautor que recorre un viaje tanto artístico como profesional que sedimenta capa tras capa de inteligencia, sensibilidad y carisma.

Lo que implantó John Carney en 2007 con "Once" lo recuperó en 2013 con "Begin Again" y su indudable éxito. Hasta la misma imagen de cartel reúne la esencia de ambos musicales modernos: una pareja que, andando uno al lado del otro, comparten su estrecho interés por la música. Pero el Oscar a Mejor Canción Original que Glen Hansard y Markéta Irglová le obtuvieron, dió para realizar "The Swell Season", un portentoso documental en blanco y negro que puso su mirada más íntima en las turbulencias creadas por el amor y la fama de ésta real pareja. Pero la triologia de Carney se cierra con "Sing Street", que se estrenará en Filmin a final de mes. El nuevo musical, ahora protagonizado por un sublime grupo de adolescentes marginados que cabalgan entre el indie americano y el humor británico. Como un hijo bastardo entre "Billy Elliot" y "Full Monty".




BAILAR EN LA OSCURIDAD

Su melodía: Un sonido que cuaja el ambiente y te corta la respiración. Bailando al son de la fatalidad, de la enfermedad, y de los irrefrenables pasos hacia el horror.

Los premios se quedan cortos para tan engimática y tremenda película. Ni musical, ni drama; o todo a su misma vez. Mientras que Selma, ciega, trabaja en la fábrica y vive para pagarle la operación a su hijo para que no tenga el mismo destino que ella, los números musicales claramente referenciales al Hollywood clásico sirven de evasión y de delirio a la propia protagonista. Es en el punto en que la tachan de robar un dinero que, dentro de su misma mezcla de géneros, el musical de Lars Von Trier destaca por su escalofriante precipitación a un final que quita el hipo.




LAS BIEN AMADAS

Su melodía: Zapatos de tacón que, aunque suenan fuerte, pisan con poca estabilidad y fingida seguridad en sus pasos en una multicolor e hiperbólica manera de contar sus respectivas y pobres vidas amorosas.

Honoré transforma la conocida These Boots Are Made For Walking de Nancy Sinatra en lo que es una versión frenchy del tema. La película viaja a principios del siglo XXI, cuando una madre y una hija van y vienen entre los hombres que las aman. Pero la imprudencia y la ligereza de una generación se convierten en fatalidad para la siguiente, dejando un reguero de corazones rotos por el camino. Honoré sigue trabajando con sus actores favoritos y saca provecho del carisma de un icono como Catherine Denueve. Y aunque no era su intención inicial, vuelve a explorar el formato del musical, con ese tono entre funesto y frívolo que caracteriza toda su obra.




PRINCIPIANTES

Su melodía: El pastiche, con Bowie de maestro de ceremonias, que capta una esencia de años 50 en una cultura pop de consumo. Otro "Nothing Hill" diferente del que conocíamos y con voz reivindicativa que hace eco aún.

Adaptación musical de una novela de Colin MacInnes, la vida en Londres durante los años 50 es el paisaje de fondo, y a su misma vez el protagonista, de esto. Los Beatles todavía no existen, la alta costura empieza a cambiar de gris al color chillón y las tribus urbanas se disponen a barrer los barrios con su delincuencia y descaro. En medio de toda esta vorágine, la pareja protagonista intentará hacerse su hueco y sobrevivir en las calles, donde parece que se ha trasladado el arte.




A CHORUS LINE

Su melodía: El más estricto leit motiv del musical. Los cientos de aspirantes se disputan las filas para entrar en su tan ansiado puesto, y no se consigue de otra forma que bailando.

En una sección más clásica del género del musical, encontramos películas como "A Chorus Line". Lo que fue un éxito en Broadway se convirtió posteriormente en una de las películas más comunes entre el imaginario del musical. Y bebe tanto de lo clásico como que la propia trama ocurre encima del escenario. El afán por conseguir su sueño se sitúa, de nuevo, en una ciudad llena de estrellas donde hay tantas que sólo los mejores podrán vivir de ello.




EL OTRO LADO DE LA CAMA

Su melodía: Una mentira perpetuada que se esconde bajo las sábanas y bajo un ritmo facilón que ha conformado el imaginario musical pop de nuestro país.

La sangre caliente que se dice que tienen los españoles se muestra aquí como la irrefrenable tendencia por el sexo entre los jóvenes. Parejas adultas de treintañeros con más líos en la cabeza que chavales de quince años y sus divertidas historias forman esta comedia de enredos y explica que fuera la película más taquillera del 2002. Alabada por espectadores y crítica, la estética post-ochentera que aún se dejaba ver entre el cine español de principios de los 2000 resulta en este musical que, pese al buen recibimiento, denota el escaso atrevimiento de los españoles en el género del musical.




LENINGRAD COWBOYS GO AMERICA

Su melodía
: Una sublime tomada de pelo finlandesa que desemboca en una de las roadmovies de culto más respetadas de Kaurismäki.

La ironía en Kaurismäki no es algo nuevo, pero su lado más excéntrico y gamberro se despunta cuando mete a un grupo de tíos con peinados rarísimos en el maletero de un coche. Con ellos cruza al país porque quieren ir, ni más ni menos, que a tocar a una boda en México. Pero con esta película no sólo se cruza el país, se cruzan también las barreras del género y se cruza todo lo que hasta entonces era conocido como musical. La parodia country es especialmente hilarante, y los símbolos característicos del film (los peinados, los zapatos terminados en punta, el ataúd en la baca del coche) son parte del gag visual que sólo convencerá a quienes sepan apreciarlo. Ojalá tengáis esa suerte.



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