IFFR Live 2015: 5 razones de peso para vivir Rotterdam desde tu casa

Fuente: Joan Sala (filmin)

Los "Aquellos maravillosos años" que rodaría Xavier Dolan (aunque en este caso por el director de la saga "Millennium"), la aventura (y poesía) de la inmigración en aguas de Terrence Malick, cine de mujeres en estado puro y crudo, marcado por sus gritos dardennianos y susurros bergmanianos, un atmosférico drama a prueba de bombas o un cruce entre Pere Portabella y Peter Greenaway (con retazos incluso, de Ulrich Seidl) que al compás de Bach alcanza aquella ¿inalcanzable? cumbre que bien podríamos señalar como 8º arte. Así se presentan nuestros 5 estrenos online mundiales del Festival de Rotterdam.

1. SPEED WALKING de Niels Arden Oplev

En pocas palabras:

Los "Aquellos maravillosos años" que rodaría Xavier Dolan, aunque en este caso por el director de la saga "Millennium"

En unas cuántas:

"Speed Walking" bascula sobre un iniciático triángulo amoroso que cuenta con momentos conmovedores pero también desgarradores, a pesar de que su tono general es sorprendentemente vivaz, distinguiéndose principalmente por su alegre y diferenciada aproximación al sexo, rehuyendo de toda posible etiqueta o encasillamiento, mostrando con encomiable descaro y valiente naturalidad a los adolescentes como personas totalmente libres de explorar y experimentar sus preferencias sexuales. En ella se retrata de forma absolutamente desprejuiciada, pero ante todo honesta y creíble, un trío adolescente, una primera experiencia homosexual entre dos jóvenes, o incluso el sexo entre adultos y menores. Y es que, hablamos de una dramedy en toda regla, que además de los pantalones de campana y su halo setentero, directamente nos lleva a "C.R.A.Z.Y" por el maravilloso empleo de una evocadora banda sonora que va desde el Love Hurts de Nazareth hasta el This is My Life de Gasolin. Imagínense lo que suena (y cabe) entre medio. A por ello.

 

2. ATLANTIC de Jan-Willem van Ewijk

En pocas palabras:

El "Welcome" que rodaría Malick

En unas cuántas:

La aventura (y poesía) de la inmigración en aguas de Malick. Si es por algo que destaca "Atlantic", además del incontestable poderío atmosférico que emanan sus hermosas panorámicas, imponentes imágenes y envolvente banda sonora, es por la espiritualidad y armonía con la que se zambulle en ellas, suspendiéndose en el tiempo, mezclando de forma apasionante aventura y realismo social, incidiendo en esa otra cara de Marruecos, aquella en la que convergen la naturaleza mas hermosa con la miseria intrínsecamente existencial, para evocar el espíritu romántico de la memorable "Welcome", pero también el halo aventurero de las épicas "Kon-Tiki", "Cuando todo está perdido" o todo en uno: Terrence Malick.

 

3. MELODY de Bernard Bellefroid

En pocas palabras:

Gritos dardennianos, susurros bergmanianos.

En unas cuántas:

"Melody" Bellefroid vuelve a interesarse por una relación compleja que bien podría haber inspirado a los famosos hermanos belgas, que bien podría sentirse como el complemento perfecto de "El Niño", así como una sutil evocación al cine de Bergman, concretamente a 'los interiores' que su emblemático cine transita. Y lo hace a través del austero pero igualmente carismático duelo interpretativo entre dos mujeres de carácter tan complejo como enigmático, cuyo fatídico destino les obliga a adaptarse mutuamente: encontrando una en la otra la madre que nunca tuvo, así como la hija que podría haber tenido la otra en ella. El vínculo emocional que se establece entre amabas, naturalmente, en relación con esta doble maternidad, hacen surgir dudas y preguntas que provocan que la película destaque y estimule por su dualidad tonal, por un alma enferma y doliente, así como por su corazón, noble y agerrido. Cine de mujeres en su estado más puro y crudo, pero también desgarradoramente hermoso.

 

4. THE SKY ABOVE US de Marinus Groothof

En pocas palabras:

A prueba de bombas.

En unas cuántas:

Aterradoramente atmosférica, turbadoramente sensorial y dilatadamente paranóica, el miedo que segrega y desprende "The Sky Above Us" resulta tan penetrante y sutil como existencialmente demoledor. Porque la ópera prima de Marinus Groothof nos habla de la guerra, pero ante todo del miedo a ella. Las bombas impactan y resuenan, pero desde el silencio y el fundido a negro. El temido sonido de las estridentes alarmas nos advierte de ello. Inequivoca señal que ilustra la locura de una guerra abstracta y muestra la gravedad de las consecuencias que ésta puede tener a nivel personal. La capital de la antigua Yugoslavia no es sólo un telón de fondo para el drama individual, social y político, que se desarrolla a través de esta sobrecogedora y doliente mirada, sino también un personaje principal en este etéreo y apabullante drama. Y es que, Belgrado se retrata en imágenes atmosféricas que muestran tanto su belleza como su terrible devastación, urbana y colectiva, sí, pero ante todo personal e interior.

 

5. LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO de Ramon Gieling

En pocas palabras:

Un cruce entre Pere Portabella y Peter Greenaway (con retazos incluso, de Ulrich Seidl) que alcanza aquella ¿inalcanzable? cumbre que bien podríamos señalar como 8º arte.

En unas cuántas:

"La Pasión según San Mateo" es una enigmática y compleja obra, de calado tan artísticamente polifacético como grande y profundamente humano se revela su corazón. Tomando como punto de partida un pasado doloroso en el que esta histórica pieza musical ha jugado un papel dominante, los diferentes puntos de vista acerca de su influencia y gestación convergen para trasladarnos de forma hermosamente iluminada y profundamente conmovedora, la particular historia de como "La Pasión según San Mateo" jugó un papel decisivo en las relaciones entre hombres y mujeres, padres e hijos, padres e hijas o madres y sus hijos aún por nacer, y de cómo, a pesar de nuestras diferencias, todos encontramos un denominador común en el secreto de la música de Bach. Todo ello reflejado en las sobrecogedoras (o incluso surreales) experiencias personales de sus peculiares protagonistas, así como plasmado en una extraordinaria puesta en escena, cuyo detallado trabajo de escenografía (que inevitablemente la aleja del barroco acercándola más bien, al neorrealismo) y apabullante fotografía, se erigen en la guinda de esta espectacular y profunda pieza con múltiples capas que admiten infinitas lecturas, tanto a nivel humano y espiritual, como cultural y definitivamente artísitico. De 8º arte, vamos.

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios